jueves, 20 de junio de 2013

No puedo verte XXIII

Y por último y concluyente... el capítulo 23 de "No puedo verte".


Capítulo 22: Algo imperdonable



Capítulo 23: Contemplándote... 

Horas más tarde Jonghyun lo había decidido. Mientras Hyo Jo le guiaba al baño para limpiarle la herida, se había negado a ir a un hospital así que le tocaba hacer de enfermero. Jonghyun estaba tan absorto en sus pensamientos que ni notaba el dolor fresco y la sangre saliendo a borbotones de entre sus dedos. Su mente estaba en otro lugar.

Quería hablar con ella. Estaba seguro de que la había perdido, que Alice jamás le perdonaría tal atrocidad, pero no podría seguir viviendo sin haberle aclarado las cosas. Tenía que hacerle saber que, aunque hubiera querido, jamás le habría hecho daño, que era un maldito impotente; algo que debía haberle dicho hacía ya tiempo, que por cobarde y egoísta no se atrevió a confesarle. Decirle que si decidía alejarse de él para siempre (seguramente sería lo más probable) que supiera que ella lo era todo para él; que aunque nunca la fuera a satisfacer como mujer él la amaba más que a su vida. Y dejarle claro que debía ser feliz lejos de él, lejos del daño que sólo estaba por comenzar si seguía a su lado.

Fue un estúpido al pensar que podría apartarla del peligro estando tan cerca de su padre, tan expuesta por el egoísmo de aferrarse a ella. No había sopesado esa posibilidad, esa que resultaba ser él mismo, tan atroz, como su propio progenitor. Se maldijo mientras Hyo Jo terminaba de curarle la herida de la mano; algunos fragmentos del espejo se habían incrustado entre los nudillos de Jonghyun y con cuidado su amigo los sacó todos uno por uno. Llegaron a la salita con el botiquín que Hyo Jo había sacado segundos antes de uno de los muebles del servicio.

Aquella habitación de hotel era bastante sencilla y constaba de lo necesario para vivir cómodamente sin echar en falta una estancia más presuntuosa. El cuarto de baño, una cocina conectada con la cama y justo al lado de esta una especie de salita-comedor. Algo bastante humilde, exactamente como le gustaba a Jonghyun. La nostalgia de haber dormido ahí después de una jornada de música lo invadía cada vez que volvía con otra decepción en su vida. La música era lo único que lo evadía y ya no tenía ni eso. Alice podría haberla suplantado con creces, Alice... hacía unas horas que no la veía y ya se arrepentía de no tenerla a su lado ¿Por qué? ¿Por qué lo había estropeado todo? Ella parecía ser la única que podría haberlo salvado. Ya no. Alice ya no sería para él, eso lo tenía tan condenadamente claro...

-Tengo que hablar con ella Hyo Jo- Sentenció Jonghyun siseando de dolor al volver de su trance, observó que su amigo le aplicaba alcohol en abundancia.

-No, ahora ambos estáis tan afectados por lo ocurrido que no creo que sea buena idea- Sugirió Hyo Jo mientras comprobaba que no se le había quedado ningún trozo de cristal en la piel. -No creo que necesites puntos pero deberías ir al hospital para estar seguros Jonghyun, por favor-

-No, necesito ir con Alice. Saber que está bien. Si decide irse de mi lado quiero que nada la ate a mí, debo dejarle claro que no seré un obstáculo en su felicidad como seguramente lo esté pensando ahora ¿entiendes?- Dijo Jonghyun mientras dejaba que Hyo Jo manejara su mano.

Hyo Jo sacó varias vendas y alcohol para empezar la labor de desinfectar toda la zona afectada para después vendarla. En un descuido, Jonghyun corrió hacía la puerta dispuesto a irse sin esperar a que lo curara por completo.

-Estás loco, no he terminado- Se levantó hacia él al ver que volvía a sangrar por el repentino movimiento. Decidió despistarlo dándole conversación para que mientras pudiera terminar de curarlo. -¿No lucharás por ella?- Preguntó Hyo Jo reteniendo a Jonghyun agarrándolo del brazo.

-No si ella decide alejarse de mí, y sé que es lo más sensato, es lo mejor para ella Hyo Jo. Yo sólo soy un pobre desgraciado que comente errores más graves a medida que pasa el tiempo. Soy un maldito desastre para ella, no se merece alguien como yo, no la dejaría avanzar- Hyo Jo suspiró aliviado al ver como Jonghyun se sentaba en la cama para proseguir en su explicación. Lo imitó llevando consigo las vendas y así terminar de atenderlo.

-No te sigas torturando así Jonghyun-

-No es tortura, es la verdad. Además, si sigo con ella mi padre tiene la excusa perfecta para utilizarla en mi contra, no sólo me dañaría a mí si no que a ella también. Mejor que esté fuera de esto. Terminemos el plan y acabemos con ese desgraciado y todos los demás-

-¿Y tú, Jonghyun? ¿Sacrificarás tu felicidad?-

-Yo ya no importo, me he acostumbrado tanto a estar rodeado de desgracias que no me importa seguir así el resto de mi vida- Declaró tristemente Jonghyun, volvió a sisear por el dolor cuando Hyo Jo apretó un poco las vendas ya casi listas, un dolor que no se comparaba con el que su realidad lo azotaba.

-Eres injusto, demasiado cruel contigo mismo-

-Nadie dijo que esto iba a ser justo, ambos nos propusimos hacer justicia con los que nos hicieron aquello y mi padre. Hecho esto quizás piense en rehacer mi vida aunque dudo que sin Alice pueda hacerlo. Creo que si algún día en el futuro sé que ella es feliz yo lo seré también, con eso me basta-

Dicho esto Jonghyun salió, seguido de Hyo Jo, de la habitación dispuesto a encontrarse con Alice. Ya no había marcha atrás, necesitaba verla por última vez si es que las cosas terminaban así. Al fin y al cabo era lo mejor...

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Después de varias pruebas Alice terminó en la habitación de nuevo, ahí estaba Young Mi esperando saber cómo le había ido y cuál podría ser la causa de que volviera a ver. No le diría que había llamado minutos antes a sus padres, no quería que le impidiera hacerlo. Ellos tenían todo el derecho de saber sobre su condición, aunque para ella eso no fuera necesario. Por supuesto no les había dicho que veía, primero debían saber si iba a ser permanente, en eso si respetaba la decisión de su amiga.

-¿Cómo te ha ido?- Preguntó Young Mi al llegar Alice. Aún le resultaba raro verla andar tan segura. Siempre tenía ese impulso de ir a guiarla, justo como en ese momento, en un segundo lo pensó tontamente. Cuando Sung Hye fue hacia ella sin ningún problema recordó que sus ojos ahora veían donde se encontraba perfectamente.

-Los exámenes estarán en unos días pero por lo pronto no hemos visto nada fuera de lo normal- El médico entró detrás de Alice sin dejarle la oportunidad de responder, Young Mi lo miró aliviada. -Aunque...- Se dirigió a la interna, esta se giró hacia él prestándole toda su atención al igual que su compañera. -Usted lo sabe ¿verdad?-

-¿El qué doctor?- Young Mi quería saber de qué hablaba, en los hospitales tenía la maldita costumbre de acabar con las ilusiones diciendo una noticia buena seguida de una tres veces peor.

-Su ceguera siempre ha sido algo sicológico- Sentenció el médico sin dejar de mirar a Alice.

-¡¿Cómo?!-

-Sí, así es pero ¿qué es lo que pasa?- Le restó importancia la morena, sin dejar que Young Mi comenzara un interrogatorio reprochándole que no se lo dijera. Ahora necesitaba saber que iba a decir el hombre. Tragó saliva evitando también la mirada incisiva de Claire, más tarde le explicaría sus razones si no lo hacía aquel tipo.

-La razón por la cual ahora ve puede ser simplemente que su trauma se ha resuelto adecuadamente. Lo que sospechamos es que sus mareos repentinos se deben a algo que no debería estar ahí ¿lo comprende?

-¿M-me está diciendo que puede ser un tumor?- Cuestionó Alice con el alma a los pies, ahora que el milagro se le concedía, la vida le arrebataba la felicidad de un plumazo. No podía ser cierto. Si Young Mi no hubiera ido hacía ella para sostenerla habría caído desmayada de la impresión. Agarró fuertemente el brazo que se le ofrecía y sonrió tristemente en busca de una negación, quizás se había equivocado, quizás no era su diagnóstico. Su amiga ya no pensaba en regañarle por ocultarle lo de su ceguera sicológica, esto podría ser más grave, su apoyo era esencial en ese instante.

-Un Escaner eliminará cualquier duda, si se trata de un tumor depende de la ubicación y la dimensión de este, y sobretodo de su naturaleza, benigna o maligna. Por ahora descanse y no se exponga a mucho estrés. Le recetaré algunos antibióticos para los dolores, intente no abusar de ellos tampoco- Lo dijo con tanta calma que ambas suspiraron con algo de alivio, no estaba confirmado y sin embargo los nervios las consumía. -Una enfermera le traerá el alta para que la firme, con permiso- El médico inclinó su cabeza para después irse con pasmosa tranquilidad, se notaba que esas noticias las daba a diario. Sin embargo esas dos jóvenes comenzaban a asimilar que la situación era bastante peligrosa para Alice.

-Amiga...-

-Young Mi yo... Mi madre jamás quiso que te lo dijera, yo igual tenía miedo de que me dejaras sola por ser algo que mi maldita mente se autoprovocaba. Lo siento- Confesó la muchacha mientras evadía las miradas de Young Mi, se sentó en la cama dejando que su cabeza tragara con toda la información recién adquirida.

-¡¿Qué?! ¡¿Estás loca?!- Imitó a Sung Hye poniéndose justo al lado. -¡Jamás!- Sostuvo su cara entre sus manos obligándola a mirarla a los ojos. -¡Escucha y mírame bien! Jamás de los jamases te dejaré tranquila ¿sabes? Seas ciega o coja pata de palo, siempre estaré ahí ¿lo entiendes?-

Alice estalló en lágrimas, era demasiado tonta al pensar eso, sabía perfectamente quien era Young Mi, su apoyo, la persona que jamás la dejaría de lado fuera como fuese. -Soy una estúpida- El abrazo no se hizo esperar, ambas debían descargar lo que sentían antes de que la situación las atrapara por completo impidiéndoles salir a flote como siempre lo habían hecho.

-Habitación 403 ¡Esa es!-

La voz de su madre se coló por la puerta de la habitación tiempo después de tomarse un calmante y relajarse por completo. Hubiera fulminado a Young Mi de no haber sido porque que no tenía a mano un arma. Era obra de ella, estaba segura, sólo esperaba que no les hubiera dicho que volvía a ver. Ya no le daba tiempo a cobrarle la jugarreta, sus padres entrarían de un momento a otro así que hizo lo que su mente en ese momento ideó espontáneamente, lo que sabía hacer desde hacía mucho tiempo: ser ciega.

-Para los demás sigo estando ciega hasta que no sepamos qué es lo que tengo ¿Te queda claro?- Le amenazó con contundencia.

-¿Por qué...- Young Mi no pudo reaccionar puesto que los padres ya entraban por la puerta.

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Fingir su ceguera le resultó realmente fácil, sin embargo la culpabilidad no la dejaba respirar. Debía hacerlo, por sus padres, un disgusto más sólo los agobiaría más de lo que ya estaban. Había sufrido tanto por su culpa ¿Por qué darles un sufrimiento más? Terminó por vestirse y convencer a sus padres de que se fueran, que ella estaba bien. Al irse soltó un suspiro observando como Young Mi la seguía con la mirada.

-¿Nadie debe saberlo? ¿Qué pretendes Alice?-

-Pretendo no hacerme ilusiones y protegerme de todo lo que venga. Quiero estar segura antes de poder disfrutar de mi vista- Dijo la muchacha mientras recogía sus prendas sucias en la mochila que sus progenitores le habían traído repleta de provisiones que jamás serían usadas.

-Te entiendo en cierto modo pero ¿podrás fingirlo hasta que te den los resultados?- La ayudó a colocar un par de pantalones antes de que cerrara la cremallera de la bolsa.

-Haré lo posible, como siempre-

Claire se adelantó mientras que ella iba al baño, necesitaba refrescarse las ideas aunque su cabeza estaba lejos de allí, justamente en la razón de por qué Jonghyun la había agredido. Seguramente era algo que trascendía por encima de ellos dos. Estaba segura, tanto como de que su futuro juntos había acabado antes de empezar. No estaba dispuesta a olvidarlo, no estaba dispuesta a perdonarlo; no por lo que había estado apunto de hacerle, si no por ella misma. Si seguía con él ese tema volvería como un río a su cauce. No estaba dispuesta a soportar que cada vez que Jonghyun se llenara de ira la agrediera recordándole su tragedia. No quería tenerlo culpándola por algo que desgraciadamente le había desgarrado por dentro hacía ya diez años ¿Cómo se había enterado? ¿Era por el hecho de no ser virgen? Quería respuestas y si Jonghyun no se las daba las buscaría por su cuenta.

-Desgraciado ¿cómo te atreves a venir aquí?- Se escuchó a Young Mi gritar ya fuera de la habitación.

-Sé que merezco todo lo que me quieras decir y hacer pero necesito hablar con ella- No, él no podía estar ahí, no hasta que se recuperara del todo.

Le costó trabajo tragar, no debía caer de nuevo en lo que sentía por Jonghyun. ¡Dios! Iba a verlo por primera vez y en esas circunstancias... Las lágrimas amenazaban con asomarse por su rostro. No, debía ser fuerte. Respiró hondo formando un muro aparentemente sólido para encararlo, salió del baño y después de la habitación. Ser convincente en su farsa y no inmutarse al contemplar su cara. Eso debía hacer.

Su mano tembló en el pomo de la puerta, de nuevo la inseguridad se hacía con su cuerpo. Caería, adivinaba que su rostro mirándola la dejaría devastada y que no tendría nada que hacer contra eso. Escuchó a Young Mi gritar de nuevo:

-¡Desgraciado! ¡Cabrón! Ella lo logró, lo había logrado ¿lo entiendes? Logró deshacerse de ese fantasma y tú se lo has vuelto a recordar ¡Maldito!- Jonghyun no correspondía a sus ofensas, parecía preferir encajar todo lo que la muchacha le escupía.

Ella, por su parte, por fin pudo entender que fue precisamente Jonghyun quien la había ayudado a afrontar sus temores. Antes de llegar a ese extremo había sido el primero que la hacía mirar sus oscuros recuerdos como lejanos y menos dolorosos. Gracias a él había superado su trauma, había vuelto a ver ¡Eso era! Entonces... ¿Por qué? ¿Por qué lo había estropeado todo ahora que ya había desaparecido la razón de su desdicha?
Quiso girar en ese momento el pomo de la puerta pero pasó lo que más temía...

-¡Has estado apunto de violarla como aquel desgraciado, Jonghyun! ¡Te has convertido en ese monstruo que le destrozó la vida!- Young Mi se arrepintió de inmediato al saber que había revelado un secreto que no le pertenecía. Tapó su boca con las manos mientras veía como Jonghyun caía frente a ella. Alice sintió el impulso de mirar a través del cristal traslúcido que tenía la puerta en la parte superior. Vio la figura de Jong que, en contra de todo pronóstico, se hallaba de rodillas, derrotado, dolido, destrozado. Entonces... ¿no era esa la razón de porqué la había lastimado de esa manera?


Capítulo 24: No puedo verte


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