miércoles, 19 de junio de 2013

You fallen for me IV

Capítulo cuatro de mi fic con Key, espero que os guste :D


Capítulo 3: Chantaje




Capítulo 4: La diva no acepta un “no” por respuesta...


Los ojos de Onew siguieron a Key hasta que desapareció por una de las esquinas del centro comercial ¿Qué le había hecho a Ángela para dejarla tan alterada? Se acercó al ver que también Soo Ri lo hacía.

-Amiga ¿Qué ha pasado? ¿Y qué haces vestida así fuera de la tienda? ¿No te han llamado la atención?- Preguntó preocupada la muchacha.

-No creeríais lo que me acaba de pasar... Pero en resumen, aunque ese tipo esté completamente loco, me ha salvado de una buena. Incluso me ha pagado el pijama sin que pudiera oponerme... ¡Que bochorno chicos!- Se notaba afectada y un tanto confundida, algo que Onew intentaba comprender.

-¿Quieres decir que sin conocerte de nada te ha ayudado sin pedirte nada a cambio?- Cuestionó el joven a su amiga. En su interior deseaba saber la razón que tenía Key para ayudarla. Al preguntar fingió no reconocerlo pero sabía demás de quien se trataba, igualmente iba a tantear el terreno. Lo más probable es que Ángela no lo había reconocido e ingenuamente había aceptado su supuesta “gentilidad”. Aún le quedaba la duda, esa que la había dejado tan descompuesta. Lo más seguro es que el pago por hacer lo que fuera por ella era algo indecente. Sus manos formaron un puño algo apretado al entrever las intenciones de ese estúpido pero antes de llegar a ninguna conclusión debía saber si era cierto lo que suponía.

-Ese es el problema. Sí me conoce y sí quiere algo a cambio- Las mejillas de Onew se encendieron al escucharla. Lo sabía, ese miserable le había pedido algo a cambio. Intentando calmar sus nervios dejó que terminara de contarles de qué se trataba. -Lo que me pide a cambio es algo que no estoy dispuesta a aceptar... Por muy gracioso que parezca, por que lo es...

-¿Qué es lo que te ha pedido?- Interrumpió Soo Ri sin entender demasiado a lo que se refería Ángela. Onew seguía con su mirada fija en su amiga. Deseaba saber la verdad y tener una razón para partirle la cara a ese imbécil.

-Es que es tan... Ilógico...- Observó como sus dos compañeros esperaban la respuesta insistentemente, así que terminó por decirlo. -Quiere ser mi estilista. ¡Mi estilista! ¿Qué demonios gana él con esto? Es extraño- Tanto Onew como Soo Ri se miraron completamente atónitos. -Odio que me tengan lástima pero algo me dice que no lo hace por eso. Me da mala espina y no quiero hacerlo pero... Mi tía... ¡Oh dios! ¿Qué hago?

-Espera ¡¿Qué?! ¿Tu estilista? No me lo puedo creer- Expresó Onew casi riéndose irónicamente.

-Yo tampoco me lo creo ¿A qué viene eso de cambiarme porque sí?

-¿Qué se cree ese gilipollas? Tú, tú no necesitas ningún cambio- Oh, sí que lo necesitaba pero si lo hacía quizás podía perderla. Egoístamente así pasaba desapercibida. Sólo él podía ver a la hermosa Ángela. Si llegara otro de la nada a descubrirla, mostrando sus atributos al mundo no lo permitiría. Dios ¿En qué estaba pensando? Era ella la que debía decidir. Sin embargo, en lo más profundo de su ser, deseaba que se negara a lo que le ofrecía Key. Sabiendo cómo era su amiga podía tranquilizarse aunque al nombrar a su tía ya no estaba tan segura su negativa al cambio.

-Oye Onew. Quizás es bueno para Ángela. Al fin y al cabo conocemos a ese muchacho. Si no me equivoco va a la clase de al lado. Es Key “La diva” todo el mundo sabe lo bueno que es en la moda ¿No lo habéis reconocido?- Los miró recibiendo dos gestos afirmando su pregunta. Claro que lo habían reconocido. A la famosa “diva” era imposible no verla venir en kilómetros, su vestimenta siempre daba qué hablar y cada conjunto que se ponía se hacía moda al día siguiente de usarlo él.

-¡No!- Lamentó que sonara tan fuerte así que justificó su tono más tranquilamente. -Ángela es de las pocas que no se deja guiar por la imagen. Ella...- Soo Ri lo interrumpió de nuevo.

-Lo sé Onew pero una mujer debe verse guapa siempre, su corazón no tiene porqué cambiar con su apariencia. Esto sería bueno para ella, para su autoestima. Ambos sabemos que necesita quererse más a si misma ¿No es así Ángela?

-Ella se quiere, sólo que...

-No nos engañemos... Incluso tus argumentos se han acabado Onew. Sabes que tengo razón- Insistió la chica mirando hacia Ángela. Esta parecía bastante confusa al ver como sus amigos discutían sobre ella.

-Tú qué dices Ángela ¿Tengo razón o no? Dile que tengo razón, tú no deseas ningún cambio- Espetó convenciéndose más a él que a su propia amiga.

-Bueno sí... Pero si no lo hago... Dejadme pensarlo mejor, por favor...- Sin más se fue hacia la tienda para cambiarse de ropa. Inconscientemente guardó el pijama, se lo devolvería a ese cabeza hueca cuando terminara por aclarar sus ideas. Las posibilidades de que sucumbiera a él eran escasas pero debía pensarlo bien. Un disgusto así para su tía sólo empeoraría las cosas. También podía aclarar el malentendido aunque la duda se quedaría siempre instaurada en Magie. No debía enterarse ¿Tenía otra salida que no fuera aceptando el absurdo pedido de Key? Necesitaba pensar a fondo todo el asunto antes de sopesar todas las posibilidades.

-¿Estarás bien sola con todo esto?- Le preguntó Onew al verla salir de nuevo del establecimiento.

-Sí Onew, me voy a casa. Divertiros mucho. ¡Hasta mañana!- Lo dejó un tanto insatisfecho con su respuesta pero al ver como jugueteaba Soo Ri por su alrededor sacándole una sonrisa se decidió por irse sabiendo que con aquella muchacha se divertiría más que con ella misma.

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Necesitaba beber algo antes de llegar a casa, que mejor que hacerlo con su mejor amigo Jonghyun. Después de llamarlo entró en su bar preferido. A ambos les encantaba ese sitio. Key alzó la mano cuando vio en la entrada a Jong y este fue hacia él guardando algo en el bolsillo trasero de su pantalón.

-Tío, no te lo vas a creer... Me acabo de cruzar con Lory y me ha dado su teléfono- Dirigió su mano al bolsillo en el que acababa de guardar lo que parecía ser un papelito arrugado.

-¡Enhorabuena! Te has ganado una noche con la zorra mayor de nuestra universidad. Te felicito- Dijo irónicamente Key sonriendo de lado. Lo que decía era verdad y su amigo también conocía la fama de la muchacha. Lo extraño es que estuviera tan entusiasmado con la idea de salir con esa tipa.

-Jajaja lo gracioso viene ahora, el número no es para mí, si no para ti- La mueca divertida de Key se trasformó por completo. Maldita suerte. Ahora debía estar pendiente de esquivar a esa estúpida mientras intentaba llevarse de calle a Angie. -¡Felicidades campeón! Has ganado el premio gordo, la gran Lory te ha echado el ojo. Siento decirte esto pero quien ríe el último ríe mejor jajaja

-Cállate. Ya sé a lo que me tengo que enfrentar...

-Te compadezco amigo. Esa tía es incansable, no parará hasta que le des una noche de pasión y lujuria jajaja- Jonghyun seguía bromeando y comenzaba a cabrear bastante a Key.

-Ya vale joder. No conseguirá lo que busca y menos tratándose de mí. Recuerda con quien estás hablando- Hincó sus ojos en los de Jonghyun, siempre tan incisivo que este no pudo mantenerle la mirada por muchos segundos más.

-Odio cuando haces eso...- Ahora quien reía era Key. Satisfecho bebió de su recién llegada cerveza y su sonrisa ladina le dio a entender a su amigo que su cabeza trabajaba en otro asunto. Sabía perfectamente cuál era. -Oye... ¿Y cómo vas con lo de esa muchacha... Ángela?

-Angie, a partir de ahora ella es Angie. Lo primero que cambiaré será su actitud. Parece demasiado vulnerable ante cosas que no puede manejar pero me ha demostrado tener bastante genio a la hora de defenderse cuando la ofenden. Tiene sus principios bien arraigados, eso me gusta. Pudo manejarla bien desde esa perspectiva- Parecía seguro de si mismo y lo estaba. Cuando una idea se le metía en la cabeza era prácticamente imposible hacerle desistir de ella. Jonghyun sonrió por la rapidez que había demostrado al engatusar a esa chica. Cada vez era mejor en su habilidad para hacer que los demás cedieran ante él, y más si se trataba de mujeres.

-Vamos que debo dar por hecho que mañana tu jefe conocerá a esa chica-

-Así es pero creo tener una ligera idea para que sea cien por cien seguro ese encuentro...- Dio un sorbo del botellín para después continuar. -Esto sí que la pondrá contra las cuerdas. Nadie se resiste a mí y menos ella...

-A ver ¿De qué se trata esta vez?- Obtuvo como respuesta una mueca divertida y a la vez un tanto macabra.

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Por fin llegaba a casa. Saludó, sin parase, a su tía y subió a su cuarto. Cuando vio la cama no dudó en tirarse de espaldas a ella. Debía pensar mucho todo lo que había ocurrido. No quería que su vida cambiara en absoluto. Espera ¿No? Si accedía quizás no recibiría insultos de sus compañeros. Lory la dejaría en paz y seguramente hasta le pediría ser su amiga. ¡No! ¿Qué demonios fue eso? Su mente comenzaba a imaginar demasiadas estupideces. Aunque cambiara hasta llegar a agradar a esa tipa jamás sería su amiga. ¡Se estaba volviendo loca! Maldito Key ¿Por qué le había propuesto tal cosa? No es que ganara nada con ello, al contrario, perdía su tiempo en ella. Entonces ¿Por qué? Deseaba saber leer los pensamientos de ese chico y ver lo que planeaba hacer con ella. Era demasiado bonito para ser verdad. Cambiar su look voluntariamente... Se necesitaría mucha constancia para ello. ¡No! Se volvió a gritar mentalmente. No era el juguete de nadie, no le serviría como conejillo de indias a ese estúpido. Sus principios le decían que no debía aceptar la lástima de los demás. Aunque en lo más profundo de ella, anhelaba un cambio radical en su vida. No sólo físico, si no mental ¿Podría llegar a lograrlo ese tal Key? Suspiró totalmente confundida.

-¡La cena está lista Ángela!- Al escuchar a su tía terminó por ir sin chistar. Necesitaba despejarse antes de tomar una decisión. De pronto recordó la nota que yacía en uno de sus bolsillos. Mientras bajaba por las escaleras la leía. Ciertamente era un estilista, al ver el nombre de su jefe se sorprendió. El apellido de aquel hombre salía en todos los medios de comunicación. Sintió florecer una pequeña esperanza en el trato que le ofrecía el joven ¿Era tan malo aceptar la propuesta de Key? Miró a su tía mientras terminaba de poner la mesa. Tiernamente le sonrió sin dejar de colocar los cubiertos. Ángela bajó su rostro volviendo a la tarjeta ¿Qué debía hacer? ¿Tenía que arriesgarse?
El sonido del timbre la alejó de cualquier decisión ligeramente tomada.

-Nena, ve a abrir- Le indicó Magie volviendo a la cocina a por más objetos. La muchacha se dirigió a la puerta sin saber lo que encontraría detrás. Sus ojos casi se le salieron de su sitio al ver la visita.

-¡¿Qué demonios haces tú aquí?! ¿Cómo has dado con mi dirección?- Incrédula observaba como Key se apoyaba con descaro en el quicio de la puerta.

-Tengo mis contactos... Na, que va. Ser el delegado de nuestro grado me da algunas ventajas, entre ellas saber los datos de los alumnos en mi curso...- Se acercó, ahora, a la muchacha intentando intimidarla. Lo logró.

-¡Lárgate de aquí!- Comenzaba a retroceder viendo como Key se adentraba en el recibidor.

-He venido para hacerte saber que no te queda otra opción que aceptar Angie... Anda sé buena y no me obligues a hablar con tu querida tía...

-Ángela ¿Por qué gritabas? Oh, buenas noches joven- Se quedó maravillada con la presencia de Key. El maldito era guapo con ganas y su tía sabía apreciar ese tipo de cosas. Siempre le insistía en que se consiguiera un novio de buen ver y con cuerpo envidiable. Temía que con ese tipo hiciera un comentario fuera de tono. No quería quedar más expuesta ante ese incisivo muchacho. Lo detestaba con todas sus fuerzas y su tía de seguro lo trataría afablemente sin saber el chantaje al que tenía sometida a su sobrina.

-Buenas noches señora, encantado de conocerla- Maldición. Su actitud era versátil y cambiante. Demasiado agudo para poder ganarle en esa situación. Su poder de persuasión era increíble y seguramente se había presentado ahí sólo para presionarla. La amenazaba con la mirada, podía escucharlo en su mente con solo mirarle a los ojos: “Una simple palabra y estás acabada”. Dios ¿Qué debía hacer?

-Nena ¿No me vas a presentar a tu amigo? Nunca pensé que tendrías amistades tan... “Cool”- ¡No! Mi tía intentando imitar el habla de una niña de quince años. Lo que faltaba para que Key se mofara. Lo disimulaba muy bien pero sabía que se estaba divirtiendo demasiado con todo aquello.

-Sí bueno, este es... Key, un compañero de la universidad. Key... Esta es mi tía, Magie- No tenía otra opción que seguir el juego y fingir una conversación mundana frente a la mujer.

-Encantada Key. Nena no seas maleducada, invítalo a cenar- Eso era lo último que haría.

-¡No!- Los ojos de su tía se abrieron en total sorpresa. Key reía divertido. Sí, eso era un espectáculo divertido para él.

-¿Por qué no?

-Porque él ya se va ¿Verdad?- Suplicó con la mirada, un poco de clemencia no iría nada mal. Ilusa...

-No, me encantaría quedarme a cenar...- Sin más vio como Key seguía a su tía por el pasillo. Este se giró mostrándole una sonrisa triunfal. Dios como lo odiaba... No tuvo más remedio que cerrar la puerta y seguirlos ¿Cómo acabaría la noche? No quería saberlo...


Capítulo 5: Obligada al cambio



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