lunes, 17 de diciembre de 2012

A través del tiempo III

Aquí un nuevo capítulo del fanfic "A través del tiempo". Espero que disfrutéis de él, besos!!!

Capítulo 2: Los mecanimos del destino






Capítulo 3: Ideas fijas y situaciones variables


-¡No lo hagas!-El corazón de la joven dio un vuelco al oír esa voz y su cuerpo tambaleó un poco, pero por suerte contuvo el equilibrio sin caer.

-No, solo es mi imaginación, Onew no me ama... Onew...- Se susurró Hana, esa mínima esperanza hacía que su cabeza le jugara una mala pasada. Volvió a posicionarse y cerró los ojos, una lágrima cayó por su mejilla.

-¡Por favor, no lo hagas!- El joven iba acercándose ya que veía que la mujer no se daba cuenta, no entendía el trance por el que estaba pasando aquella muchacha pero no permitiría que hiciera lo que estaba por hacer ante sus ojos. Guardó entre sus ropas aquel objeto que ahora molestaba, debía concentrar toda su atención en ella.

No vio como los de ella se agrandaron enormemente, no estaba alucinando, la voz de Onew volvió a sonar. Decidió girar su cuerpo pero sin bajarse de la cornisa, podría ser Onew, pero no la estaba deteniendo por que la quisiera, seguro que era para no sentirse culpable. Miró aquel rostro, su entrecejo estaba fruncido ¿Estaba preocupado? Imposible, solo era lástima. Algo llamó su atención, ¿Vestía un hanbok? Lo pasó por alto, debía decirle algo antes de irse, antes de desaparecer...

-Onew, no te sientas culpable por esto, yo solo haré lo mejor para todos. Ya que tu no me amas, no quiero ser una molestia para ti. Desaparecer, eso es lo que debo hacer...- Sus talones ya estaban fuera del borde cuando dijo las últimas palabras.

Jin Ki debía actuar rápido, debía detenerla con algo pero ¿Qué? Su cabeza daba vueltas mientras se acercaba a ella, por algún motivo ella parecía haberlo confundido con alguien. ¡Eso era! Eso podría hacer que la mujer se detuviera. Debía seguirle la corriente...
-¡No! Tu no eres una molestia. Yo... -Su mente titubeó al intentar decir esa palabra, jamás la había dicho a una mujer pero la situación lo requería. Debía mentirle para poder salvarla. -Yo... Yo te amo- Dicho esto pudo darse cuenta como los ojos de la joven se llenaban de lágrimas ¿Dio resultado? Ya casi estaba al frente de ella, era hermosa. Sus ojos aún húmedos, eran los más bonitos que había visto en su vida. Sus facciones eran sumamente delicadas pero a la vez desprendían tanta rudeza. Estaba totalmente embobado por esa mujer que ahora lo miraba. Por instinto le ofreció su mano para liberarla de aquella idea desquiciada de quitarse la vida y fuera junto a él.

-Yo pensé que todo lo que dijiste...- Comenzó a decir mientras no dejaba de mirar la extremidad que se extendía hacia ella. Su cabeza ahora estaba confundida ¿Debía creerle? Tan segura estaba de su decisión que ahora la confesión de aquel hombre ante ella la había hecho dudar de toda la situación.

-Todo lo que dije es mentira, la única verdad aquí es que te amo- Sus palabras salieron tan fluidas, jamás pensó que podría decir esas palabras a una simple desconocida, algo tan profundo y a la vez tan falso. Debía salvarla, lo que decía era una mentira pero todo para traer a esa mujer de nuevo a la vida. Aquella frase solo hizo que ella sonriera, algo que Jin Ki agradeció. Por fin le había sacado a esa extraña, pero bella mujer, la horrible idea de dejarse caer. Ella también extendió su brazo hacia él sin dejar de sonreír, el para darle más confianza le devolvió la sonrisa aun más amplia.

Ya casi sus manos se entrelazaban cuando un golpe de viento hizo tambalear a la muchacha. Su cuerpo se precipito al vacío pero la rápida mano de Jin Ki logró capturar la de ella. En segundos la joven miró hacia abajo. Por primera vez, en ese momento, sintió miedo de morir. Sus talones estaban en el borde de la cornisa y su cuerpo inclinado peligrosamente hacia fuera. Se aferraba a la mano del hombre que aún la sostenía. Un movimiento en falso y podría perder el equilibrio que ejercía el joven hacia el interior de la azotea. Jin Ki solo podía hacer una cosa, tirar fuerte de la extremidad de la joven y dejarse caer sobre su peso para atraerla hacia dentro.
Y así fue, pero el resultado fue un tanto incomodo, ya que la joven al recibir tal impuso se abalanzó hacia él y para que no cayera este la agarró de la cintura. Jamás había tenido a una mujer tan cerca, sus rostros estaban a pocos centímetros y al parecer solo él se daba cuenta de lo que estaba sucediendo. Hana sonrió aún con sus ojos llorosos y paso sus brazos por el cuello de Jin Ki. Este totalmente desconcertado no pudo impedírselo y recibió el abrazo sin más.

-Onew. Te amo, te amo tanto...- Ese susurro en el oído fue demasiado para Jin Ki. Bruscamente se liberó del poderoso abrazo de Hana que por la euforia casi no lo dejaba respirar.

-Señorita yo...- La sostenía de los hombros ya que quizás lo que iba a decirle podría volver a insertarle aquella absurda idea del suicido en su cabeza.

-¿Señorita? Onew...- Su cara reflejaba de nuevo confusión. ¿Todo era una mentira? No se resignaba a creerlo, la había salvado. En el último minuto llego a por ella y la había salvado... -Anda vamos abajo la cena todavía está en la mesa- Agarró la mano del hombre que creía su prometido y tiró pero él no se dejó manejar.
-Tengo que decirle algo, yo...- De nuevo intentaba decirle la verdad pero ¿Qué verdad? ¿Que le había mentido frescamente diciéndole que la amaba o que por arte de magia apareció en un lugar totalmente desconocido para él? Ambas respuestas iban a tener reacciones totalmente distintas que llegarían al mismo punto... Hacerla volver a esa idea descabellada.

-Solo vamos a cenar ¿Sí?- Lo interrumpió de nuevo, solo quería impedir aquellas palabras que quizás volvieran a hacerle daño. Ahora tiró más de la mano de Jin Ki pero esta vez él si dejó guiarse por aquella mujer ¿Qué estaba haciendo?

La puerta del ascensor se abrió, Jin Ki abrió su boca por la sorpresa pero debía contenerse al lado de esa mujer así que solo imitaba todo lo que ella iba haciendo. Entraron al ascensor y al sentir que se movía no pudo contener un quejido, estaba aterrado por lo que Hana lo observó desconcertada, ahora volvía a mirar su atuendo ¿Qué hacía con un hanbok? Quizás en su hogar le respondería tranquilamente.

Cuando llegaron, Jin Ki solo sabía mirar hacia todo su alrededor, tantas cosas, todo tan extraño... Por fin Hana se atrevió a preguntar por el atuendo de Jin Ki, este aún seguía mirando las paredes y algún que otro mueble.

-Ahora, dime ¿Qué haces con un hanbok? Cuando saliste de aquí estabas vestido normalmente...- Sus manos ahora se posaban en los pliegues, luego en el pecho, la cintura, examinando cada detalle de la prenda de Jin Ki. Demonios ¿Qué le pasaba a esta mujer? ¿Con quién lo había confundido? ¿Su marido? Parecía que entre aquel individuo, al que al parecer era idéntico, y ella había bastante confianza, tanta que aquella joven se daba la libertad de manosearlo sin tapujos. Su paciencia tenia un limite y dejarse tocar lo excedía, solo agarró a la joven por las muñecas.

-Por favor, deja de tocarme- Él mismo notó como el tono en que habló fue más brusco de lo que pretendía, solo deseaba que dejara de hacer aquello ya que no podría responder ante eso de manera coherente. Quizás en ese mundo la gente era así de cercana pero de donde venía eso solo era normal en un matrimonio.

La joven dejó de sonreír, algo que por alguna extraña razón fue una punzada para Jin Ki. Pero sin más la joven volvió a sonreír como si intentara esconder que le había dolido, él notó que no era la primera vez que recibía un trato tan brusco, lucía como si estuviera acostumbrada a ello.
-Ven, vine temprano para poder prepararte la cena. Es tu preferida, así que disfrutemos de ella- Jin Ki aún estaba en shock ¿Tanto sufría esa mujer como para acostumbrarse a que la trataran mal? Ya iba descubriendo el motivo de su locura al querer tirarse de aquel sitio.

-¿No te enfadas por haberte gritado?- No lo pudo resistir, ver a una mujer tan sometida no podía soportarlo. De donde venía todas las mujeres eran así, tenía la esperanza de encontrar a una diferente pero por lo visto en otros mundos era exactamente igual. -¿Vas a dejarme que te grite, que te trate mal?

-¿Qué...- Estaba boquiabierta, Onew preguntándole esas cosas. Jamás lo había pensado, solo callaba en estas situaciones. Siempre quería que él no se molestara con ella. Pero ¿Estaba ahora enfadado porque no le había respondido? ¿Qué pretendes Onew?

-¿Vas a quedarte ahí sin más?- Esa pregunta ya era el colmo, podía quererlo mucho pero que preguntara aquello fue la gota que colmó el baso. Siempre intentando hacerlo feliz y ahora ¿Quería que peleara con él?

-Primero, me dices que no me amas y que yo deje de hacerlo. Luego me salvas y yo como una tonta creo que es porque en verdad me amas. Al llegar aquí veo que seguimos a lo mismo de siempre ¿Y ahora que intento llevar la fiesta en paz me incitas para que pelee contigo? ¿Qué te crees que soy Onew? Casi me suicido por ti ¿Me detienes para que ahora cambies de aptitud a una peor?- Estaba furiosa, toda la rabia que tenía acumulada durante todo el año anterior la estaba soltando. Justo ahora se daba cuenta ¡Casi se suicida por él! Esa persona que solo tenía malas palabras para ella. Esa persona a la que no le importaba. Esa persona que ahora ¿Le había ayudado a descargarse? ¿A darse cuenta que lo que había estado a punto de hacer no valía la pena? Su cabeza daba vueltas demasiado confundida, Onew era un capullo a las nueve de la noche y a las diez era la persona que la había salvado y la ayudado a soltar todo lo que la afligía. Ese día había sido el más extraño de toda su vida. Cayó desmayada en el sueño, había colapsado.

-¿Ya estás mejor?- La voz parecía estar lejos, pero al abrir los ojos la joven encontró el rostro de Onew muy cerca. Estaba sentado en la cama, al parecer la había llevado hasta allí en brazos. -No supe que hacer así que después de buscar un sitio cómodo subí aquí, vi esta cosa y la vi confortable- Lucía una sonrisa angelical, aquella que Hana no había visto en mucho tiempo ¿Qué estaba pasando? Sus palabras la confundían, hablaba cosas sin sentido y no comprendía nada. Se llevó la mano a la frente.

-Onew, dime ¿Por qué eres así?- Lo miró a los ojos, algo era distinto ahora que lo miraba fijamente. No podía descubrir lo que era, pero se sentía bien al observarlo.
-Haber como se lo digo... Yo no soy ese tal Onew- Afirmó sin dilación Jin Ki. Miró a la joven que ofrecía una mueca de burla.
-Anda, déjate de bromas Onew- Su expresión se volvió seria, quería que de verdad le dijera que estaba sucediendo con él.
-Yo no soy ese tal Onew, yo soy un joven adinerado que hace unas horas estaba comiendo con su fiel amigo y de la nada apareció en este lugar extraño, donde una mujer rara muy estresante me quiere hacer “cosas” y donde todo lo que digo parece ser ignorado. Yo no soy Onew, yo me llamo Lee Jin Ki ¡Lee Jin Ki!- Estaba alterado, por fin pudo decir la verdad que aquella mujer no le había dejado expresar hasta ahora, de pie frente a ella y gritando su increíble historia. Si lo pensaba bien, era lógico que ella no le creyera. Él, por poco, tampoco lo creía.
-Onew ¿Qué...- Ahora lo miraba aterrada, no creía nada de lo que había dicho. ¿Tan difícil era decirle la verdad?

-¡Hana!- Alguien había gritado desde el salón. Hana salió disparada cerrando fuerte la puerta de la habitación tras ella, dejando a Jin Ki dentro totalmente mudo por la voz que acababa de oír. La había reconocido... Era su voz pero ¿Cómo?

Corrió por el pasillo hasta las escaleras, para comprobar lo más increíble que había presenciado en toda su vida. Esa voz era de Onew estaba abajo, en el salón... Pero ¡¿También en la habitación?! Giró su rostro hacía la puerta de su cuarto y volvió su mirada a Onew, al que estaba en el salón ¡¿¡¿Qué estaba pasando?!?!


Capítulo 4: ¿Un sueño o una jugarreta del destino?


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martes, 11 de diciembre de 2012

Vacaciones para Elemental

Estas navidades se presentan bastante ajetreadas por lo que me siento obligada a parar la historia Elemental por unas semanas, no os asustéis solo será por un breve periodo de tiempo. En año nuevo volverá esta historia a renacer con sus personajes y ese mundo tan peculiar. Por suerte seguiré con el fic ya que me ocupa mucho menos tiempo y podré seguir con él estas navidades :)

FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!

A través del tiempo II

 Aquí os traigo el segundo capítulo de mi fic, solo espero que os guste. Muchos besos!!!


Capítulo 1: El camino más fácil




Capítulo 2: Los mecanismos del destino



El joven deslizaba el pincel por el lienzo, tantos años de aprendizaje sirvieron para algo, se dijo mientras esbozaba lo que parecía un caballo. Torció bruscamente hacia un lado cuando brincó por el susto que le provocó aquel sonido. Era su sirviente, había entrado rápidamente en aquella estancia llena de paz, ahora solo la respiración del recién llegado se escuchaba. Jamás lo había tratado como tal, incluso tenían una gran amistad pero nunca se acostumbraría a la brusquedad con la que irrumpía su espacio. Lo miró bastante molesto para que soltara lo que venía a decirle con tanta urgencia. Era joven pero tenía varios años más que Jin Ki, de mirada perdida y rostro peculiar. Siempre había sido su mano derecha, protegiéndolo de cualquier peligro. Su mejor amigo.

-Jin Ki, tenemos problemas- Avisó sin más. Ahora pasó su mirada por el lienzo de su señor y frunció el ceño. -¿Se supone que eso es un caballo?- La expresión del joven cambió a una bastante más fruncida.

-Se ve a simple vista que lo es, eres tú el de vista distraída- Atacó Jin Ki con su orgullo herido. -¿Qué demonios pasa ahora, Sung Hyo?- Cambiando de tema al ver que el hombre aún giraba su cabeza para observar mejor el supuesto caballo.

-Debemos huir, huir muy lejos- Ahora se encontraba revolviendo cajones y estantes, sacando todo de su sitio.

-¡Para, Sung Hyo! ¿De qué demonios hablas?- Sin más se puso en pie y agarró a su amigo por el brazo para detenerlo.

-No hay tiempo para explicártelo ahora, solo debemos irnos antes de que te encuentren- Se soltó con brusquedad y volvió hacia los cajones.

-¡Sung Hyo!- El grito hizo que este dejara lo que estaba haciendo, se puso de pie y observó el suelo como si estuviera por confesar una travesura.

-Jin Ki, a... a Bu Yong la han matado, está... está muerta Jin Ki- Al decir esto los ojos del joven que recibía la notica se agrandaron, no podía ser, eso era imposible.

-¿Qué? No Sung Hyo, eso es imposible. Debes estar equivocado, ayer... ayer mismo vino a molestarme con lo de siempre... No ahora no puede... No puede estar muerta...- Sus palabras cada vez eran más débiles, aunque la odiaba por recordarle siempre su matrimonio concertado con ella, jamás le desearía la muerte... ¿Qué estaba pasando? Su cuerpo tambaleó y si no fuera por la ayuda de Sung Hyo hubiera caído al suelo.

-La gente te está acusando, Jin Ki. Dicen que tu eres el asesino. Vienen a por ti. Debemos irnos- Lo dejó sentado mientras volvía a lo que estaba haciendo, ahora estaba poniendo todo encima de una tela blanquecina para después cubrirlo todo con ella a modo de saco. Jin Ki aún seguía digiriendo todo lo que su fiel amigo le acababa de comunicar. -Vamos amigo, debemos irnos- Intentó poner en pie a Jin Ki pero este lo empujó a un lado.

-¡No! ¡Soy inocente, no tengo por qué irme como un cobarde!

-Déjate de tonterías, no te escucharán. Solo debemos irnos antes si quieres vivir Jin Ki- Volvió a su lado agarrándolo de un brazo pero él volvió a soltarse.

-¡No! ¡Esto es algo imposible, soy inocente!

-Lo sé, yo te creo pero ellos no. Ayer Bu Yong vino aquí y nadie más volvió a verla. Está más que claro lo que piensan sobre esto Jin Ki... Por favor, huye... Hazlo por mi. Venga vayámonos- Sung Hyo tenía toda la razón, debía haber algo que hacer para mostrar su inocencia. Si se dejaba atrapar solo lo ejecutarían sin más. Dejo que ahora sí lo llevara fuera de la estancia sin mirar atrás...

-¡Alto!- Se escuchó una voz detrás de ellos, si paraban estarían perdidos. -¡Alto!- Corrían como alma que llevaba el diablo, no divisaban nada ya que estaba cayendo la noche pero debían correr sin más.

-¡Jin Ki, por aquí!- Indicó gritando Sung Hyo girando un poco a su derecha, debía seguirlo. Siempre confiaba en la magnifica orientación de su amigo.

Lo que vio podía salvarlos por ahora, era una especie de hueco en la superficie que se había formado por la raíces de aquel árbol, el suelo estaba inclinado en esa ladera así que el ángulo era perfecto para un improvisado escondite y que los perseguidores pasaran de largo...
Sung Hyo entró derrapando pero Jin Ki tropezó, al gritar por el golpe ambos se pusieron en alerta. Afortunadamente no parecían haber sido descubiertos.

Pasaron varios segundos hasta que alguien pasó delante de ellos, solo se podían ver sus piernas. Era algo extraño, su vestimenta no era el típico hanbok. Sus piernas estaba cubiertas solo por una tela ceñida a ellas y su calzado era algo bastante peculiar, Jin Ki frunció el ceño ¿Quién era ese individuo de ropajes tan extravagantes? Quiso sacar un poco su cabeza de aquel hoyo pero Sung Hyo se lo impidió, debían estar inmóviles y sin hacer ningún ruido. Aquella persona estaba girando sobre sí misma como si estuviera perdida, desorientada... Adivinó que era un hombre puesto que ahora gritó en signo de frustración.

-Sung Hyo, creo que necesita ayuda- Susurró Jin Ki girando hacia su amigo.

-No más que tú, calla si no quieres que te linchen antes de probar tu inocencia- Quizás tenía razón, así que esperó observando de nuevo los pies del hombre ante ellos.

-¡Alto!- Se volvió a escuchar aquella voz entre la oscuridad de la tarde que ya imperaba en aquel bosque. Aquellos pies giraron en el sentido contrario a la voz para escapar de ella. Jin Ki observó que al tipo se le cayó algo, sintió una curiosidad tremenda por saber que era aquello pero debía esperar. Varios pies pasaron frente a ellos, por sus vestimentas se podía adivinar que eran soldados, estaban persiguiendo a aquel extraño pero ¿Por qué? ¿No iban tras ellos dos? Salieron al ver que ya desaparecían por el bosque.

-Ese chico nos acaba de salvar el cuello, Jin Ki- Afirmó sin más Sung Hyo emitiendo un leve suspiro.

-Y por nosotros el perderá el suyo, Sung Hyo- Contestó con leve tristeza. Por un momento se le olvidó pero al sentir un pequeño destello del suelo observó que provenía del objeto que había perdido aquel desconocido, se agachó para recogerlo. Era algo precioso: redondo, dorado y con grabados pero no sabía de que se trataba, llevaba una cadena por lo que pensó que quizás era un colgante. Observó detenidamente, por una parte lucía unos símbolos negros en la circunferencia blanca de aquel objeto; por otra parte unas ruedecillas que por su astucia y deducción entendió que movían las agujas de la parte delantera. Quizás era algún método para contar algo pero no tenía tiempo para averiguar el qué.

-Tienes razón, pobre chico- Giró hacia Jin Ki y al verlo agachado fue hacía él. -¿Y eso?

-No lo sé pero se le ha caído al tipo que ahora andaban persiguiendo- Dicho esto se colocó el objeto a modo de colgante y lo ocultó debajo de su hanbok.

-Debemos continuar, no sabemos cuando volverán- Sentenció Sung Hyo dirigiendo sus pasos hacia el norte.

Pasaron dos días y por fin divisaron una aldea, fueron a la posada más cercana para reponer fuerzas. Estaban ya comiendo cuando el tema de Bu Yong surgió de nuevo.

-¿Sabes quién ha podido ser?- Preguntó Sung Hyo con tono bastante triste, le tenía un cariño especial a aquella mujer y su amigo estaba perdido por algo que no había hecho. Sacar el tema era algo delicado pero tenía que hacerlo para que Jin Ki sacara todo aquello para descargarse.

-No lo sé... No sé quién puede tener esos pensamientos de quitarle la vida a otra persona, de verdad no lo sé...- Su mirada estaba perdida, quizás ahora se daba cuenta de la situación y andaba analizando todo a su alrededor.

-Será muy difícil probar tu inocencia ¿Por qué no lo olvidamos y nos vamos lejos?- Tal pregunta removió sentimientos en Jin Ki, debía haber alguna manera, algo que pudiera probar que era inocente...

-Si tan solo...- Por alguna extraña razón miró su pecho, sacó aquel objeto y lo observó. ¿Por qué le atraía tanto? ¿Por qué sentía esa tristeza? ¿Por qué en ese mismo instante lo estaba llamando? -Solo desearía poder probar mi inocencia, estar en un mundo donde las pruebas fueran fundamentales, donde yo pueda estar con la mujer que ame...- Recordar su vida como prisionero de las decisiones de los demás lo hizo soltar varias lágrimas cerrar sus ojos y apretar fuertemente aquel objeto que sin darse cuenta brillaba ferozmente.

Al abrir sus ojos no observó a su amigo devorando la comida como segundos antes... Observó un precioso cielo estrellado y un frío que calaba los huesos. Estaba de pie, inexplicablemente estaba de pie. Muchas luces de cosas enormemente grandes a su alrededor lo cegaban ¿Qué estaba pasando? ¿Donde estaba? Parecía estar en un lugar muy alto pero no estaba seguro, miró aún mas a su alrededor. Su mirada se paró en un punto, aquella figura preciosa que por alguna razón lo atraía. Era una mujer, sus ropajes dejaban ves su esplendida figura y su pelo largo ondeaba con cada ráfaga de viento helado. ¿Por qué esa extraña sensación? ¿Por qué sentía que ella era quien lo había llamado?
Se fijó que los pies de la joven estaban casi a la orilla de aquella especie de muro, sus instintos sabían perfectamente lo que la muchacha estaba por hacer, así que para impedírselo, de su boca solo salieron unas palabras:

-¡No lo hagas!


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miércoles, 28 de noviembre de 2012

A través del tiempo I

Aquí os traigo el primer capítulo de mi primer(vanga la redundancia) fanfic, espero que os guste y comentéis para mejorar. El lunes que viene volverá el próximo capítulo de Elemental no lo olvidéis!!

Introducción





Capítulo 1: El camino más fácil


-¡Hana! Por fin podemos grabar el anuncio, dile a Onew que es pasado mañana- La joven se acercaba a ella con la respiración agitada, podía entrever que había llegado corriendo.

-¡Oh! Bien Jessy, gracias...- Respondió Hana, la recién llegada notó un tono muy apagado en ella, por lo que dedujo lo que le sucedía.

-¿Otra vez habéis discutido?- Lucía una sonrisa triste, algo que acostumbraba a hacer cuando le llegaban noticias de que su amiga había peleado con Onew. Cada vez esas peleas eran más seguidas y se sentía muy mal por Hana.

-No tranquila, no pasa nada...- Mintió la joven con mirada triste.

-Hana, soy tu mejor amiga ¿Aún crees que me puedes engañar?

-... Es que no sé que nos pasa Jessy, cada vez las peleas son peores, sé que no siente lo que dice pero me duelen algunas cosas...- Se rindió dejando escapar un suspiro. Jessy se acercó a ella para pasar su brazo por la espalda y acariciársela en señal de apoyo. Esto hizo que Hana comenzara a sollozar. -Ya lo he intentado todo, pero no sé que ha hecho que cambiara tanto amiga, no es el mismo- Confesó entre llantos. Estaba en un estudio de fotografía y la gente comenzaba a mirarlas, Jessy con paso decidido guió a su amiga a uno de los camerinos para que se descargara sin que ningún indiscreto se enterara.

-Ya tranquila, te lo he dicho muchas veces. El hace tiempo que no te merece, deberías pensar en ti en vez de intentar arreglarlo...- Ahora la tenía entre sus brazos, pero las lagrimas aún salían con más fuerza.

-¡Pero yo lo amo Jessy, solo intento que todo sea como antes!- Se había separado de su amiga para mirarla con el entrecejo fruncido, algo de lo que se arrepintió segundos después. Tristemente Jessy tenía razón, hacia meses que solo ella se esforzaba para ser feliz con él, pero este solo la alejaba con malas palabras y acciones... -Lo siento, no quería...

-Anda ya está, ven aquí- Interrumpió Jessy abrazando de nuevo a su mejor amiga.

Cuando estuvo más calmada alguien asomó por la puerta, era el fotógrafo:

-Hana ven, tengo que pedirte el horario de Onew para la semana que viene- Dijo mirando extrañado los ojos rojos de la joven. -¿Ha pasado algo?

-Eh... No, no. Ahora mismo voy, solo es un simple resfriado- Mintió Hana mientras miraba de reojo a su amiga. Cuando el hombre cerró la puerta tras de si, Jessy sonrió:

-Así que... ¿Un simple resfriado no?- Preguntó con tono irónico.

-Anda vámonos...- Recogió varios papeles que había encima de una de las mesitas del camerino. Estaban casi en la puerta cuando Hana agarró el brazo de Jessy, haciéndola parar en seco. -Gracias por todo amiga- Jessy simplemente sonrió y salieron allí con algo más de alegría en sus rostros.

Eran las nueve de la noche cuando llegó a casa, sabía que Onew volvería en un cuarto de hora por lo que sonrió mientras colocaba un par de papeles en la mesa del salón. Quizás esa buena noticia terminaría con los problemas que tenían últimamente. Habían vivido juntos antes del debut de Onew pero para no despertar la ira de algunas fans mantuvieron su relación en secreto por casi dos años. Hacía un año que descubrieron su compromiso, la carrera de Onew iba viento en popa y una noticia así fue bastante difícil para ellos pero tiempo después las cosas se calmaron y las fans aceptaron de buena gana a Hana. Decidieron comprar una casa en un recito residencial donde todo era demasiado bonito para ser verdad. Lo que ella no se imaginaba era el cambio drástico de su prometido meses atrás, cada vez SHINee era más famoso y la actitud de Onew era cada vez más distante, hasta que comenzaron las discusiones...

-Ya estoy en casa...- Su tono no era el más alegre que digamos, se quitó la chaqueta que traía y se dirigió sin más a la habitación.

-¡Onew! No me ha dado tiempo a darte la bienvenida...-Su voz se apagó cuando este paso delante suya sin ni siquiera dirigirle una sola mirada. Agachó la cabeza conteniendo las lagrimas y volvió al salón donde tenía una deliciosa cena preparada y los papeles en el sitio habitual de Onew. -Era de esperarse tonta ¿Por qué siempre haces lo mismo?- Recogió los folios y decidió ir hacia la habitación. Tenía una mezcla de sentimientos, miedo por la reacción de Onew al molestarlo y emoción al saber como iba a ponerse con la noticia.

Tocó con el nudillo de su indice en la puerta, se mordía el labio mientras empezaba a temblar nerviosamente.

-¿Para qué llamas si también es tu habitación? Cada vez eres más molesta- Al escuchar esto Hana ignoró lo ultimo (Ya estaba acostumbrada) y entró con una sonrisa. Onew estaba sentado a los pies de la cama, tirando del nudo de la corbata que llevaba.

-Déjame, lo hago yo- Hana se sentó al lado de él y dejó a un lado los papeles. Él accedió de mala gana. Mientras lo ayudaba, no paraba de temblar ante la noticia que estaba por darle.

-Demonios ¿Quieres dejar de temblar? ¿Qué te pasa hoy?- Tiró de la corbata ya desecho el nudo, arrebatándosela de las manos a Hana.

-Yo, yo tengo que decirte algo- Sus manos estaban ahora en sus piernas chocando sus dedos indice, haciendo sonar las uñas.

-Ya, dímelo- Posó su mano en las de ella para que dejara de producir ese sonido que lo ponía nervioso.

-Mira esto mejor- Le ofreció todos los papeles que tenía a un lado. Onew comenzó a hojearlos, su reacción no era la que Hana se esperaba y frunció el ceño al igual que su prometido.

-¿Qué demonios? ¿Quién ha asegurado que yo iba a hacer esto?- Ahora miraba con ira a la joven, como si hubiera cometido el peor error de su vida.

-¿Qué? Yo... Me dijiste que te gustaba la idea... Yo solo acepté para que tuvieras esta sorpresa...- Su cara se hundía cada vez más.

-¿Por qué haces esto? Nunca he dicho que quiera esto, ahora me vas a dejar mal ante ellos, al tener que rechazarlo ¿En serio, eres tonta?- Se levantó con bastante ímpetu.

-Tú me lo dijiste Onew, fuiste tú, yo solo quería hacerte feliz. Me dijiste que te gustaría lanzarte como solista para apoyar a SHINee y recuperar aún más apoyo- Se levantó yendo hacia Onew, para abrazarlo por la espalda. -Yo solo...

-Yo solo, yo solo- Remeó. -¡Tu solo eres una tonta y ahora encima eres molesta!- Se dio la vuelta liberándose del abrazo de Hana y la miró a los ojos. -Piensas que haces las cosas por mi bien y lo único que haces es molestarme...

-Yo... Yo siempre intento hacer todo para volver a estar como antes Onew, quiero que vuelvas a ser el de antes. Yo te amo, pero me haces daño, quiero que solo me quieras como yo a ti. Entiéndelo- Miró los ojos de Onew, por una extraña razón sintió miedo.

-Entiende tú algo que te voy a decir muy claro, y que veo que aún no captas... Tú eres el peor error que he cometido en mi vida, estoy contigo solo para no perder más popularidad de la que perdí cuando nos descubrieron. No sé en que pensaba para encariñarme contigo, solo quiero que hagas lo mínimo hasta que tenga el valor de anunciar nuestra ruptura. Así que ¡Dejame en paz de una vez!-Dicho esto le tiró a la cara todos los papeles que Hana ahora veía a cámara lenta, su corazón acababa de recibir una puñalada y estaba desgarrándose poco a poco.

-Yo solo sé amarte...- Con un hilo de voz vio como Onew la miraba, le pareció ver un gesto de dolor en su rostro pero demasiado dolida estaba para decir que fue cierto lo que observó.

-Pues deja de hacerlo- Salió sin más de la habitación, tomó su chaqueta y se fue cerrando la puerta principal de la casa de un portazo que hizo dar un respingo a Hana. Ahora sus lagrimas caían a borbotones por sus mejillas. No podía creer aún lo que había oído de la persona que más amaba. Lo había dado todo por él, sin él nada tenía sentido. Sus piernas temblorosas hicieron que cayera de rodillas al suelo y fue ahí cuando estalló en llanto. Su mundo estaba hecho añicos, una idea se le cruzó por la cabeza, algo descabellado pero que en esos momentos creía lo mejor para todos... Desaparecer.

Sin más se puso en pie como pudo y sacó algo de la mesilla de Onew, era el reloj de bolsillo que hace tres años le regaló, con ese obsequio se le declaró. Dijo que el reloj era una tradición familiar que pasaba de generación en generación y el gesto al dárselo a ella significaba que la quería por siempre a su lado, para crear una nueva familia. Sonrío levemente al recordar la hermosa sonrisa que le mostró cuando ella aceptó. También recordó cuando le dijo que su abuelo le había dicho que aquel reloj era algo mágico, que podía cumplir los más profundos deseos.

-Si tan solo fuera verdad...- Expresó la joven entre sollozos, escribió una nota a su prometido despidiéndose con todo el amor que aún le quedaba. Con aparente tranquilidad subió al ascensor hasta llegar a la azotea del edificio, siete pisos para ser exactos. Ya estaba notando el frío de la noche pero su cuerpo no temblaba, solo tenía una cosa en mente algo que la estaba alejando de la realidad por completo...

Ya estaba de pie en la cornisa, su cabeza dio vueltas a ver la altura y los diminutos que se veían los coches circulando. Respiró hondo y sonrió. No, aún no, debía aunque solo fuera una vez pedirle algo a aquel reloj viejo y desgastado, era en vano pero no perdía oportunidad de desear algo para su próxima vida.

-Solo desearía que si nos volvemos a encontrar me ames como yo a ti...- Dicho esto rodeó su cuello con la cadena del reloj dejándolo como si fuera un colgante, algo que hizo que no viera como brillaba con intensidad por unos segundos. Ahora sí, puso sus pies un poco más al borde e inclinó un poco más su cuerpo para dejarse caer, para desaparecer...

-¡No lo hagas!- Se escuchó un grito detrás de ella, antes de que se dejara vencer...


Capítulo 2: Los mecanismos del destino


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sábado, 24 de noviembre de 2012

A través del tiempo


Introducción:


En la actualidad, una chica llamada Hana de veinte dos años, activa, alegre y risueña, que trabaja como asistente de Onew, miembro de un famoso grupo llamado SHINee. Ambos salen desde hace tres años, y hace uno que están prometidos. Todo da un vuelco cuando Onew empieza a distanciarse puesto que la fama lo cambia radicalmente. Hana está confundida y trata de encontrar de nuevo la felicidad con él, pero Onew ya no es el mismo y sigue con ella solo por compromiso y no formar otro escándalo, ya que cuando las fans se enteraron de su compromiso fue algo bastante difícil para ambos.
Cuando Hana lo da todo por perdido e intenta atentar contra su vida, algo mágico sucede que la hará darse cuenta que quizás estaba luchando por la persona equivocada...

A principios de 1430, Lee Jin Ki es un noble distinguido en la dinastía Joseon que por casualidades del destino se ve envuelto en suceso terrible que no logra entender, por lo que debe huir. Por el camino se encuentra con algo aparentemente inofensivo pero que hará que Jin Ki viaje a un lugar totalmente desconocido para él...

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Nueva historia

Mi nueva historia se tratará de un "fanfic", nunca he escrito uno así que comienzo con ellos ahora. Esta historia la intercalaré con "Elemental", está claro que no dejaré de escribir la historia de los Essens pero ahora os traeré dos historias a la vez :) Espero que os guste "A través del tiempo" que es como se titulará, estaré publicándola también en facebook así que no olvidéis seguidme en la página "La cultura K-pop y J-pop (Y toda la música asiática en general)" que es donde la iré actualizando... Espero comentarios y opiniones. Muchas gracias!!!


lunes, 19 de noviembre de 2012

Elemental VII

Os dejo hoy con el séptimo capítulo de Elemental y mañana subo el otro por la molestia de la semana pasada espero que os guste. Muchos besos!!!


Capítulo 6: Casta

 
Capítulo 7: Un viejo amigo


-Señor, como verá, este elegante traje lucirá en usted perfectamente, su color combina a la perfección con sus ojos- El sastre le estaba mostrando una lujosa vestimenta en un verde agua resaltada con bordados ocres en forma de espiral invertida que le daban un aspecto majestuoso e impecable.

-Odio esos bordados, muéstrame otro- El monarca mostró una mueca de desagrado y tiró de los ropajes que le ofrecía el hombre que le estaba aconsejando. -Porquería, simple porquería- Después de ver con desgana lo anteriormente mostrado lo dejó caer en el suelo.

-Lo siento su majestad- El súbdito se disculpó mientras retrocedía para escoger otro conjunto de ropa.

-No te molestes en mostrarme más como el anterior o tendremos un problema- Ahora lo miraba amenazante, avisando de su enfado por hacerle perder su valioso tiempo. El hombre lo miró atemorizado y giró para dejar el conjunto que había escogido segundos antes. Esta vez observó de entre varios, uno que le llamó bastante la atención, quizás ese podría salvarle de una muerte segura.

-Mi señor, quizás este sea de vuestro agrado- Se acercó lentamente con sus piernas temblorosas. La tela entre sus manos se balanceaba con su cuerpo, podría decirse que parecía un flan recién servido. Thiago le arrebató rápidamente los ropajes, puso sus brazos estirados frente si para ver con más claridad los detalles de estos. Observó como el imperante color negro de la túnica se entrelazaba con bordados ocres imitando el follaje de la naturaleza. Las mangas se abrían desde los hombros dando un toque original con el que podía mostrar su vestimenta debajo de aquella túnica, una camisa de un blanco glacial con mangas ahuecadas seria su complemento perfecto. El talle quedaba justo en su cintura, lo que podría resaltar su figura, algo que le encantaba. -¿Mi señor?- La temblorosa voz del sastre lo sacó de su ensoñación ese iba a ser su vestuario de hoy.

-¿A qué esperas? Hoy vestiré este atuendo, trae todo lo demás- Volvió a admirar la túnica, y de reojo vio como el hombre tropezaba por el temor que le consumía, Thiago sonrió al ver que ese hombre como todos los de su alrededor obedecían sus ordenes con rapidez. Ya fuera por respeto o por miedo, le daba absolutamente igual pero se divertía al ver a esas personas decaer en su presencia.

El Alatista posó sus patas elegantemente en el patio real, los sirvientes atónitos observaban como el majestuoso animal irrumpía frente al palacio. No había ningún aviso de visita por lo que sus gestos y ademanes eran de preocupación. Alertaron a la guardia por sí era algún enemigo intentando hacer un movimiento en contra del reino. Alguien bajó de la criatura, su cabeza estaba cubierta por una capucha de color ceniza, la capa entera tapaba todo su cuerpo pero dejaba entrever que sus movimientos eran de alguien bien formado en las artes de la elegancia. De lejos se notaba que se trataba de alguien con sangre noble.

-No podéis pasar sin antes hacer un anuncio de vuestra llegada- Uno de los guardias que llegaron allí para procurar mantener al tipo alejado de la entrada a palacio.

-Esto es algo insólito ¿Desde cuando a aquí yo tengo que ir pidiendo audiencia?- El encapuchado habló contundentemente, sin perder la calma que lo caracterizó desde que había irrumpido en aquel patio real.

-Lo sentimos, si no os identificáis no podemos dejaros pasar- El mismo guerrero argumentó, ahora poniéndose un paso más cerca del desconocido. Las personas de alrededor miraban incrédulas la escena.

-Bien ¿Si así lo quieres?- Con un movimiento rápido de su cuerpo se puso justo delante del soldado, pero cuando este iba a atacar con su lanza el extraño sin ningún esfuerzo paso el brazo de su oponente hacia su axila, aplicó presión con su antebrazo hacia arriba y con un doloroso grito el guardia soltó su arma. El otro quiso arremeter también contra el que fácilmente se deshizo de su compañero, solo logró que ese lo desarmara con pasmosa facilidad. Rozó el hombro de aquel hombre con su lanza, recibiendo un golpe bastante doloroso en el vientre para luego recibir otro a la altura de la clavícula. Sin respiración soltó la lanza que fue a parar a manos del rápido desconocido. Sin más dilación y tirando la lanza a un lado, aquel individuo que en varios segundos había derrotados a ambos guardias, corrió hacia la entrada. Todos los presentes aun consternados comenzaron a gritar por ayuda y refuerzos pero era tarde, ese hombre ya estaba cerca de la alcoba real...

-¿Qué es ese alboroto? Odio que no me dejen disfrutar del silencio de las mañanas- El monarca aún sostenía la prenda entre sus brazos, al escuchar ruido fuera se la colocó plegada en el antebrazo. -Anda ve a ver que es lo que pasa- Ordenó al sastre que traía los demás complementos para vestir al regente.

-Sí, mi señor- Con rapidez fue hacia la puerta pero justo cuando iba a abrirla alguien entró bruscamente. Era el encapuchado que había formado el escándalo de afuera hace segundos.

-¿Qué demonios significa esto?- El monarca lucía una mueca de desagrado al ver al extraño entrar de esa forma en sus aposentos.

-Con tu edad y aún te comportas como un crío... No cambias Thiago- La voz de aquél hombre hizo que el rostro del joven se pusiera rojo de ira.

-¿Quién eres y que te crees para hablarme así? ¡Guardias!- Ahora había tirado el ropaje que tenía en su brazo y se acercaba al extraño. Sabía que un movimiento en falso podría desatar una pelea, por lo que se preparó mentalmente para utilizar su poder.

-Dejate de estupideces Thiago, tu poder es cada vez más débil, podría derribarte de un solo un golpe- Sin decir más tiró de su capucha hacia atrás para dejar al descubierto su cabeza. Era un joven de facciones delineadas, su boca pequeña hacía resaltar sus ojos grandes de color azul celeste, su nariz larga y delgada le daba un toque de elegancia a su rostro. Era realmente guapo. Thiago lo reconoció al instante.

-¿Na-Nathar?-Tartamudeó torpemente mientras sus ojos se agrandaban por la sorpresa de ver a aquel hombre frente a él.

-¿Tan sorprendido de verme aquí que ahora también tartamudeas?- El monarca no alcanzó a responder nada ya que varios guardias se presentaron en aquella estancia.

-Mi señor, no pudimos detenerlo...- Alcanzó a decir uno de ellos, venían bastante agitados como si hubieran corrido durante horas.

-¡Largo de aquí!- Ordenó sorprendentemente Thiago sin despegar la vista del joven Nathar.

-Pero señor, no es seguro que deje permanecer a este...

-¡¿Quienes han sido los incompetentes que lo han dejado pasar?! ¡Vosotros! Vuestro rey os dará castigo por eso después, ahora: ¡Largo de aquí!- Interrumpió de nuevo el regente que ahora si recorría con su mirada cada rostro de los guardias presentes. Estos incrédulos obedecieron y salieron de la alcoba de su majestad. También le hizo un gesto a su sastre para que abandonara la habitación. -No te preocupes... Es un viejo amigo...- Avisó antes de que cruzara la puerta aquel sirviente.

-Ya veo como llevas todo esto “Amigo”- El joven Nathar puso énfasis en la palabra amigo mientras comenzaba a pasearse por alrededor de Thiago, mirando la decoración y alguna que otra vez los ojos del noble.

-Muy valiente de tu parte aventurarse a venir aquí... Solo- Giró su cuello hacia Nathar, con una sonrisa falsa en sus labios.

-Ja, sabes perfectamente lo que pasaría si me ocurriera algo entre estas paredes, esto no me quita valentía, pero siempre traigo mi as debajo de la manga, Thiago- Presumió el joven que ahora paraba enfrente de un espejo. Se miró un par de veces antes de pasarse la mano por su flequillo para retocarse el peinado.

-Qué tonto de mi parte pensar tu visita, solo. Disculpadme...- Se inclinó en forma de respeto fingido y con una mueca un tanto siniestra en su rostro.

-Si, muy tonto por tu parte...- Su afirmación provocó el visible enfado de Thiago que sonrió visiblemente molesto.

-Bien ¿Qué trae por aquí a tan valeroso Guerrero?- Con tono irónico, burlesco y lleno de odio. Para cambiar de tema totalmente.

-Aunque te odie tenemos asuntos que tratar ¿De verdad pensaste que no iba a llegar a mis oídos lo de tus “negocios” con la zorra de Asitafna?- Al insultarla Thiago asumió que ella no podría haberle filtrado esa información, pero ¿Entonces quien lo estaría traicionando? Actuó fingiendo sorpresa ante tal revelación.

-¿De qué estas hablando ahora mismo, Nathar? ¿Insinúas que tramo algo en tu contra?- Fijó su mirada en esos ojos azules que ahora sonreían sin explicación lógica.

-¡Ja ja ja! Idiota de mi usar un tono de pregunta en vez de uno de afirmación. Sé lo que tramas con la “dama” Asitafna- Hizo un énfasis en la palabra dama para ironizarla.

-Bien, supongamos que sé de que hablas... ¿Qué es lo que tramo con Asitafna?- Caminó hacia una mesa en la que había varios vasos y una botella con licor. -¿Gustas?- Preguntó sin immutarse ante tal acusación.

-No estoy para juegos Thiago- Se acercó peligrosamente al monarca que no se movió un ápice, desafiante. Sostenía un vaso que había llenado ya segundos antes, con un leve movimiento salvó de verter su contenido.

-Nathar, calmate viejo amigo. ¿Crees que amenazándome con lo de mi hermana dejaré de hacer mis propios planes? Estás muy equivocado- El hombre que tenía enfrente cambió su expresión a una de total confusión.

-¿Aún no comprendes la magnitud del asunto? Justo por eso ella se fue Thiago, tu no mides las consecuencias. Hace mucho que no lo haces... He sido un estúpido al venir aquí, en un rincón de mi mente pensaba que tal vez, solo tal vez, podía hacerte volver a tus sentidos...- No soltaba la solapa del camisón que lucía el regente que había agarrado segundos antes. Cerró sus ojos en total decepción, esto solo hizo soltar una carcajada al noble.

-Nunca mostré otra cara, Nathar. Solo que ahora mi yo verdadero está libre como siempre quise, solo cuando ella vuelva podré cumplir todo lo que añoro. Eso que tanto teméis, lo conseguiré...- Se soltó con un movimiento sin falta de elegancia y puso el vaso en la mesa de donde lo había cogido.

-Pudiste elegir... Ahora como supondrás yo estaré ahí para impedir tus planes y para ayudar a tu hermana a detenerte. Ella aún piensa en ese Thiago de antaño pero claramente se equivoca, aún así yo la apoyaré... Siempre- Se giró y dejó espacio entre él y el monarca. Estaba en conflicto con sus sentimientos pero seguro de lo que acaba de anunciar.

-¿Sabes? Podrías haberlo tenido todo: poder, influencias, amigos... Y a mi hermana...- Al decir la ultima palabra los ojos de Nathar se agrandaron, lleno de ira se abalanzó contra Thiago, pero en el ultimo segundo dudó. -Justo eso es lo que te falta... Ambición. Solo eres un estúpido enamorado de la hermana de tu futuro dios. ¡Ja ja! Creo que eres tu el que aún no se ha dado cuenta...

-Sin tu hermana no eres nadie y yo haré lo que sea por impedir que esté contigo- Fijó su mirada en los ojos del regente y se dirigió hacia la puerta con paso firme.

-Ella por su propio pie vendrá a mi, no lo olvides- Dicho esto Nathar paró en seco por unos segundos pero terminó por irse de la estancia. -¡No lo olvides Nathar!



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