jueves, 20 de junio de 2013

No puedo verte XII

Y seguimos con "No puedo verte"...


Capítulo 11: Un fugaz milagro



Capítulo 12: Algo inesperado

Young Mi comprobó que en casa no había rastro de Alice. Se maldijo ¿Donde se metería su amiga en una crisis así? La conocía, sabía que un simple comentario desafortunado de Jonghyun podría haber ocasionado algo así en ella. No estaba dispuesta a contarle a nadie sobre el tratamiento al que se sometía. Pero si no la encontraban pronto debía comunicarles a los muchachos que tenía un pequeño problema sicológico... Aquello sería su último recurso, si Sung Hye se enterara de lo que pasaba por su cabeza en ese momento estaba segura que le propinaría una buena reprimenda o incluso se enfadaría, hasta tal punto de no hablarle por meses. Ya lo comprobó una vez y sabía que lo volvería a hacer sin dudarlo. En parte tenía razón. Su trauma era algo grave como para insinuar si quiera una mínima parte de él. No estaba dispuesta a disgustar a su mejor amiga.

-¿Nada?- Preguntó Taemin desde el salón. Menudo atrevimiento, nadie le había invitado a entrar. A parte de Jonghyun que quiso ir por su cuenta, a buscar a Alice. Los demás estaban en la entrada pero el menor se tomó la libertad de llegar hasta allí ¿Qué se creía ese tipo? La muchacha lo miró molesta aún así lo pasó por alto.

-Nada- Tropezó al apoyar mal su pie en el último escalón. El dolor de la herida la tenía un tanto frágil frente algunos movimientos. Bajar la escalera fue algo tedioso.

-¿Te ayudo?- De nuevo ese muchacho cambiaba de actitud. Cada vez la confundía más pero seguramente lo hacía para impresionarla, para que cayera a sus pies. No podía permitirlo. Muchos hombres la habían intentado engañar sin éxito ¿Por qué le costaba deshacerse de Taemin? Además, su grosería superaba cualquier encanto que quisiera mostrarle ¿Por qué ganaba esos minúsculos “pros” frente a sus numerosos “contras”? Diablos. Ese mocoso la volvería loca.

-No- Haciéndole caso omiso le sujetó por la cintura. Tembló mínimamente ante el contacto, rezando porque no se hubiera dado cuenta. La sonrisa de Taemin denotó, para su desgracia, que sí lo había hecho. -¿Nunca haces caso de lo que se te dice?

-Nunca. A veces las palabras no expresan la verdad. Así que yo me dejo guiar por el lenguaje corporal. Es más...- Hizo una pausa apretando sutilmente la mano en la cintura de Young Mi. Esta gimió sin poder reprimir un respingo. -... Preciso. El cuerpo siempre sabe, y refleja, lo que uno en verdad quiere. Aunque la cabeza intente negarlo- ¡Oh dios! Sabía a lo que se refería ¿Tanto se le notaba? Y precisamente él, que no debía ni siquiera avistar lo que comenzaba a surgir en su interior. Maldición. Estaba acabada.

Quería librarse de él. Del momento incómodo que se había formado en aquel salón. En un descuido tragó saliva y se adelantó. Necesitaba aire, allí comenzaba a hacer demasiado calor.

-Va... Vamos. Debemos buscar a Alice- ¿Tartamudear? ¿Desde cuándo? Maldito, Maldito mocoso. Este simplemente sonrió sabiendo el aprieto en el que la había metido para divertirse. También porque muy en el fondo adoraba verla vulnerable frente a él. Esa mujer estaba cayendo en su trampa pero sentía miedo, esa trampa comenzaba a ir en contra suya también. Y por alguna razón no tenía intención de salvarse...

---

Un sudor frío comenzaba a recorrerle el cuerpo. Sí, podía ser por el viento helado de la calle pero no. Aquello no era provocado por el clima si no por los recuerdos. Recuerdos que su mente se empecinaba en sacar del más profundo recoveco de su interior. Dolía, más que mil agujas clavándose por toda su piel. ¿Algún día podría superar su trauma? En diez años sólo intentaba que nada le recordara ese suceso. Imposible. Cada detalle, cada voz grave o contacto masculino la hacía volver a esos segundos. Donde Sung Hye había muerto por completo. Alice tenía que ser alguien dura, diferente y con sus ideas fijas, inquebrantables. ¿Por qué la miserable de Sung Hye volvía para atormentarla? ¿Por qué sus recuerdos estaban claros y lúcidos después de tanto tiempo?

Se abrazó las piernas y escondió su rostro en sus rodillas. La gente intentaba preguntar sin obtener respuesta. El camarero de Café Paraíso sacó su móvil para llamar a urgencias. Una mujer así en plena entrada al café, le restaba clientes y tampoco deseaba dejarla ahí desamparada, sin hacer nada. Una mano impidiendo marcar el número le hizo alzar la vista. El joven vio como el recién llegado le comunicaba por lo bajo que la muchacha iba con él y que no hacía falta llamar a nadie. El camarero asintió entrando en el local, aun sin apartar su atención de ambos. No podía asegurar que ese hombre estuviera diciendo la verdad, aunque le resultaba familiar...

El llanto no la dejó entrever la presencia del que acababa de llegar, poniéndose de cuclillas justo detrás de ella. Su rostro tornó sorpresivo al notar unos brazos rodeándola delicadamente. Nadie le había hablado, nadie le había pedido permiso. Una persona estaba consolándola y ya, sin necesidad de palabras. Sin pedir nada a cambio. Se encontró aceptando el abrazo. ¿Quien más podría ser más que ese muchacho que hacía de su contacto algo tan natural? Se giró sobre sí misma, sentándose en el suelo. Posó su cabeza en el pecho que le brindaban sin condiciones. Jonghyun la apretó aún más, su señal era clara: Estaba ahí. Tenía su apoyo en ese instante, no importaba nada, sólo soltar su llanto sabiendo que alguien la sostenía sin dejarla ir.

Los que pasaban por delante de ellos incluso se compadecían al ver la escena, una mujer en brazos de un hombre, totalmente destrozada. Desde lejos se podía ver el dolor que desprendía pero nada importaba. Alice se tomó la libertad de rodear la cintura de Jonghyun y este sonrió levemente. Comenzaba a abrirse a él. Tenerla así de cerca hacía que su corazón se descontrolara por momentos. Lo que sospechaba parecía ser cierto. Esa mujer no sólo inundaba sus pensamientos si no que ahora también comenzaba a adentrarse en su piel, en su corazón. Un pensamiento descabellado se cruzó por su mente ¿Podría ser? ¿Alice sería esa mujer que lo liberara de su trauma? No, era demasiado iluso... Sería siempre un desgraciado. Le haría daño al no complacerla como se merecía. Sí, como siempre.

Era la primera vez que su culpabilidad lo atormentaba en esas cuestiones, incluso más que su “problema”. ¿Y si llegaba a esos extremos con ella? La haría infeliz si se enamoraba de él. Pero la quería a su lado ¿Podría cambiar algo con Alice junto a él? Otra cosa azotó sus pensamientos. La apuesta... Diablos ¿Qué más daba esa maldita apuesta? Cuando se encontrara con Taemin le aclararía su decisión. Ahora esa muchacha era su todo. Quizás era su oportunidad, su vida podía ser encauzada. Por Alice, por verla sonreír. Aunque tuviera que separarse de ella si fuera necesario. No se merecía tener a un inútil como él a su lado. ¿Podía intentarlo? No.
“Ya basta” Se reclamó entre tantas preguntas. Se estaba atormentando por algo que seguramente no llegara a suceder jamás.

-Jonghyun...- La joven se removió entre sus brazos. Al parecer intentaba ponerse de pie. Por supuesto la ayudó. -Gracias... Yo...

-No me las des. Sólo intentaba compartir tu dolor. Pensé que quizás aminorara con un hombro en el que apoyarte- Alice no pudo evitar sonreír ante sus palabras. Era sincero, no había atisbo de duda en su tono. No mentía, podía adivinar que comprendía a la perfección su sufrimiento. La curiosidad comenzó a abrirse paso en la mente de Alice. Aislándola de su propio flaqueo. Deseaba saber más sobre él. Sus secretos, sus más arraigados recuerdos. Tragó saliva ¿Qué le estaba pasando con ese hombre? Algo suave pasó por sus mejillas. Era el pulgar de Jonghyun. Limpiaba sus lágrimas con suma delicadeza. Jamás en su vida habría permitido ese tipo de contacto pero la conexión con Jonghyun iba mucho más allá de lo terrenal. Lo sabía y sabía que él también. Ambos notaban que algo fuerte comenzaba a entrelazarlos sin que tuvieran escapatoria.

Como si de un imán se tratara sus rostros se atraían al punto de estar respirando el aliento del otro. Alice no necesitó ningún tipo de guía para saber como terminaría aquello pero quería hacer algo antes. Algo que no concluyó una hora antes. Dibujar el rostro de Jong en su mente antes de probar sus labios. Esos que sí pudo ver por unos gloriosos segundos.

Alzó su mano hacia la cara del muchacho. Este le facilitó la tarea adivinando las intenciones de ella. Con sus dos manos trazó la linea de su frente, mejillas y boca. Terminando por recorrer su nariz desde el entrecejo hasta la punta. Era perfecto. Desde el día que lo conoció había imaginado su rostro un millón de veces. No superó a la realidad. Esta era mucho más precisa y hermosa. Debía ser guapísimo. Desearía volver a tener la oportunidad de verlo, aunque fuera unos simples segundos.

Los dedos de Alice pararon en la comisura de los labios de Jonghyun. Este los entreabrió. El contacto le quemaba, deseando terminar lo que habían comenzado pero quería que Alice admirara su rostro como él admiraba el de ella en esos mismos instantes. Sería fascinante entender como se formaba su cara en la cabeza de ella. Su mundo debía ser bastante interesante y él, por supuesto, necesitaba estar dentro de él. No dudó en besar la yema de los dedos de esa mujer. Comenzaba a rendirse ante la tentación. El miedo por que ella apartara su mano, asustada de su reacción, se disipó al ver como ella se ponía de puntillas para ponerse a su altura. La señal que estaba esperando para continuar. Sin más plantó sus labios en los de ella. Moviéndolos con soltura antes de terminar mordiéndolos delicadamente para que le permitiera una total entrada a su dulce boca. Disfrutó explorando cada rincón. Más aún al saber que para ella era su primer beso. La inocente inexperiencia de la muchacha le pareció infinitamente atrayente. Y ver como la joven aprendía increíblemente rápido, lo excitaba peligrosamente. Demonios, podía jurar que estaba en el paraíso. Qué ironía que el lugar, donde se encontraban, recibiera el mismo nombre...

---

-¡Oh dios mío! Menos mal... Vale, gracias- Comentó Young Mi sosteniendo su móvil. Al colgar se dirigió a Taemin. -Gracias a dios. Está con Jonghyun ahora mismo- El joven asintió acercándose a ella. -¿Qué haces? ¡Llama a los demás para avisarles y lárgate!- Taemin se había empecinando en acompañarla para buscar a su amiga. Los demás se separaron, intentando abarcar más terreno. Estaba muy agradecida con ellos por la ayuda. Pero ese mocoso sólo tenía en mente una cosa y Claire comenzaba a cansarse. Resistirse a él era algo cansado. Necesitaba un respiro, al menos por unos minutos. Vio asomar la sonrisa juguetona de Taemin mientras sacaba su propio teléfono móvil. Podía adivinar que después intentaría algo. Aprovechó el descuido del muchacho, mientras hablaba con uno de sus amigos, y corrió librándose al fin de él. Taemin sintió la necesidad de correr detrás de ella pero su móvil cayó al reaccionar intentando alcanzarla. Retrocedió recogiendo el objeto en discordia y pateó al aire, maldiciéndose cuando vio que ya no había rastro de Young Mi.

-¡A la próxima no te salvarás!- Le gritó sin importarle si lo había escuchado o no. Ahora su objetivo era aún más atractivo. Sería aburrido para él si esa mujer cayera tan fácil ¿Por qué? Siempre le había encantado que, al contar tres, todas y cada una de las que conquistaba babearan por él. Con Claire le gustaba jugar contra su muro supuestamente infranqueable. Sin importarle que él mismo se viera atrapado por este. ¿Qué más daba? Sólo contaba que ella estuviera alrededor de él. Insultándolo, maldiciéndole o pateándole ¿Se estaba volviendo masoquista? Young Mi debía ser suya a como diera lugar y si tenía que aguantar eso, lo haría. -Por la apuesta. Claro. Todo por ganar la apuesta

---

Les costó separar sus labios. Algo tan fresco y dulce era difícil de concluir pero necesitaban capturar el aire que comenzaban a echar en falta. Suspiraron llenando sus pulmones y sonriendo como dos tontos al darse cuenta de lo que acababan de hacer. Alice rozó sus mejillas enrojecidas con las manos. No era el frío, ni siquiera por el beso. Era algo distinto. Una liberación totalmente distinta ¿Por qué con él? Jamás había dejado que nadie la besara ¿Por qué había consentido que él lo hiciera? Sintió las cálidas manos de Jonghyun frotando su rostro. Pensaba que estaba así por el infernal frío pero no quiso decirle la verdad. Era una sensación completamente nueva el dejarse cuidar por alguien. Un hombre. Jonghyun. Sonrió como una estúpida ¿Qué estaba pasando con su mente? ¿No se dijo a si misma que ninguno la doblegaría así? ¿Había estado equivocada hasta ahora o comenzaba a equivocarse dejándose llevar? La voz de Jonghyun la alejó de tales cuestiones.

-Nunca me había costado tanto terminar un beso- Ambos rieron. Él estaba eufórico. Su sonrisa lo inundaba tanto por fuera como por dentro. Era ella. Estaba seguro que lo era. ¿Podría funcionar? ¿O tendría que dejarla ser feliz con otro hombre que sí la hiciera feliz? Verla con otro hombre comenzaba a atormentarlo demasiado. No, quería intentarlo antes. Al fin y al cabo ella aún no estaba enamorada de él. Podría probar suerte antes de hacerle daño. -Deja de pensar tanto- Se dijo en un susurro. El oído agudo de Alice lo capturó.

-¿Qué has dicho?

-Na...- Por suerte fue interrumpido por el sonido de su teléfono.

-Jonghyun, debo hablar contigo- Exigió Onew por el auricular. Después de recibir la llamada de Taemin recibió otra un tanto inquietante que debía consultarla con todos sus miembros. Jonghyun no se hizo esperar y acudió a la reunión no sin antes asegurarse de que Young Mi recogería a Alice y que esta entrara en el café. Se despidió de Alice con un fugaz beso en los labios. La felicidad brotaba por cada uno de sus poros. Simplemente su vida acababa de cambiar por completo y era feliz.

---

-¿Qué pasa?- Preguntó Jonghyun al llegar al lugar de ensayos. Todos tenían caras de pocos amigos. El ambiente parecía pesado e incómodo.

-Nos han cancelado todas las actuaciones en varios locales. Casualmente todos han sido atacados por grupos de vándalos- Key estaba indignado al decir aquello. Jonghyun abrió sus ojos deseando que no fuera real. Sus sueños no podían estar siendo truncados de esa manera. No, ahora no. Justo cuando encontraba a una mujer con la que ser feliz.

-No es posible...

-Sí, sí que lo es. Sospecho que alguien nos está haciendo la puñeta porque es mucha casualidad ¿No?- Intuyó Minho apartándose del amplificador donde se había estado apoyando hasta ahora. Todos lo miraron. Quizás tenía razón.

-Pero ¿Quién? Quién nos odia tanto como para hacernos esto- Comentó Onew girando hacia el alto.

-¡Oh mierda! Hijo de puta- Exclamó Jonghyun sorprendiendo a los demás. Los miró a todos. -Sabía que esto iba a pasar, lo sabía. Tengo que detenerlo, en cierto modo, es mi culpa. Maldito ¡Maldito cabrón!- Sí, lo sabía. Sólo podía ser una persona y esa persona comenzaba a amargarle la existencia como había previsto. Salió corriendo de allí como alma que llevaba el diablo. Dejando a cuatro chicos un tanto desconcertados. Onew era el único que comenzaba a adivinar qué ocurría...
 


Capítulo 13: Un plan macabro


Licencia de Creative Commons
Permissions beyond the scope of this license may be available at https://www.facebook.com/LaCulturaKPopYJPop.