viernes, 24 de enero de 2014

Los hijos del Kraken XVI

Antes que nada comenzaré con lo que os avisé, en la cabecera de todas las entradas aparecerá esta explicación para quede claro todos los puntos a los que están sometidas las licencias de mis escritos.


Reconocimiento – NoComercial – SinObraDerivada (by-nc-nd):
 No se permite un uso comercial de la obra original ni la generación de obras derivadas.
Como bien explica:


  • 1º No se puede sacar dinero de ella, ya que es mía y hecha sin fines lucrativos. 
  • 2º No se pueden hacer adaptaciones de ningún tipo sin el consentimiento del autor, o sea, yo. Una adaptación es toda aquella que tenga similitudes con la historia original en un 80% o la trama sea la misma. En caso de ambas es directamente un plagio.
  • 3º No se puede compartir la obra o fragmentos de la misma sin los créditos pertinentes, sobretodo sin siquiera avisar al autor.


    El contenido de este blog está sujeto a esta licencia. Todas las historias de ficción que aquí muestro son totalmente inventadas por mí -Laura Ramírez Patarro-, los personajes reales que aparecen en ellos son varios idols del kpop y por tanto no son míos y se pertenecen a sí mismos. Todo lo que ocurra en estas historias es ficticio (a parte de las características físicas de los personajes reales que aparecen en ella), cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
    Aclarado esto, la entrada comienza ahora mismo...


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    Para que veáis que soy buena subo otro sin ver ningún comentario... :'( 
    Mañana subo los demás porque ya me voy a dormir. Aquí en España son las 2:16 am
    Besitos, hasta mañana. Espero que os guste...



    Capítulo 15: El plan




    Capítulo 16: Se busca

    -Según la poca información que nos da la policía, ese individuo irrumpió en la comisaría y se llevó a una sospechosa en pleno interrogatorio. Dicho sujeto es el llamado The Seeker, el famoso justiciero que parece haber cambiado de bando ¿o siempre había estado de parte de esa organización terrorista?...-

    El ruido de la televisión hizo que Lara se despertara. Al abrir los ojos quiso vomitar, no porque el sitio oliera mal, que también, si no por la sensación de mareo que persistía aún incorporándose y apoyar su peso sobre el brazo derecho. Se sobó la cara desorientada. No sabía dónde estaba ni porqué yacía acostada en ese maloliente colchón. Miró a su alrededor: era una habitación, quizás de un motel ¿qué demonios? Al poner sus pies en el suelo, sus recuerdos se aclararon un poco con lo que escuchaba de la presentadora del telediario, así que se deslizó hasta llegar a los pies de la cama y logró estar frente a la pantalla. Puso su total atención, hablaban de ella, lo presentía.


    -... Gracias a nuestros reporteros hemos podido saber e investigar la identidad de la presunta sospechosa secuestrada por el Seeker- Abrió por completo sus ojos ¿estaba alucinando? Se apegó más a la tele vieja y no tuvo que fijarse demasiado para ver que estaba llena de polvo. Cerró sus ojos ¿qué más daba? Estaba siendo nombrada en el telediario, ¡sabían su identidad, estaba acabada! -Dudamos justo por esa razón que sea un secuestro la verdadera identidad de la joven nos confirma que el Seeker nos ha estado engañando. Se sospecha que la famosa organización terrorista “Los hijos del Kraken” está operando en Seúl. Y por lo visto habían cazado a uno de sus miembros, que se trata ni más ni menos que de...- Alguien apagó la tele, con un mando a distancia.

    -¡Ey!- Se giró hacia la puerta, donde divisó una figura masculina. Este llevaba una bolsa en una de sus manos y el mando en la otra, apuntando hacia la pantalla ahora apagada. -¡¿Qué demonios...?!- Al reconocerlo se levantó y fue hacía él sin ningún tipo de reparo.

    El otro cerró la puerta tranquilamente detrás de él, como si la ignorara, sin embargo esquivó el golpe certero de Lara. El puño de esta se empotró contra la puerta y mordió su labio para no gritar, antes muerta que mostrarse débil ante ese cabrón. Lo vio acercarse sin prisas a la tele, colocar el pequeño mando encima y dejar la bolsa en el suelo.

    -Antes de actuar como un energúmeno debes escucharme Lara- Se pronunció tranquilo, con su característica voz metalizada.

    -Y una mierda- Volvió a correr hacia él para atacarlo.

    Esta vez el Seeker no se apartó si no que detuvo el derechazo de la chica con su palma, ella se sorprendió, seguramente le había dolido pero no mostraba ningún signo de molestia. Bien, lo admiraba tan sólo un poco por parecerse a ella en ese aspecto. No obstante, le importaba muy poco qué similitudes llegara a tener con él, lo quería destrozado en el suelo por arremeter contra ella y humillarla de esa manera. Hizo uso de su mano libre y la impulsó hacia el rostro cubierto, ahora no podía fallar. Error, él de nuevo había interceptado su magistral movimiento. Maldición.

    -Necesito- Cerró sus manos alrededor de los puños de Lara con una bestial presión y esta reprimió un gemido. -Que me escuches- Presionó más mientras veía como la muchacha evitaba mostrar dolor.

    Quizás por orgullo o por el simple hecho de no querer ver que estaba siendo derrotada, en ambos el Seeker admiraba su tenacidad. La obligó a retroceder hasta que sus piernas toparon con el borde de la cama, sólo entonces empujó levemente los brazos hacia ella y la gravedad hizo el resto sentándola de nuevo en la superficie blanda.

    -Por favor- Pidió de nuevo el encapuchado. Que este se agachara frente a ella la descolocó.

    -Joder. Está bien, habla- Lo miró a los ojos, o más bien el lugar donde deberían estar, y aflojó los puños. Gesto que el Seeker entendió, por lo que la soltó y seguidamente cruzó los brazos. -Pero quiero la verdad ahora mismo o terminaremos muy mal tú y yo- Le advirtió finalmente.

    -Para empezar: tú y yo no somos enemigos por lo que no necesitarás usar la fuerza de nuevo ¿bien?-

    -Al grano- Aunque le costaba darle la razón con su corte seco, asintió con su ademán.

    Él pareció captarlo, sin embargo, ignoraría su tajante petición. -Segundo...- Ella rodó los ojos. -He tenido un objetivo claro desde que tengo uso de razón. Acabar con el Kraken- Eso si atrajo la atención de Lara. -Tercero. Esto no ha sido idea mía si no del comisario- Sí, sabía perfectamente a qué se refería: el supuesto secuestro, lo que seguramente sería noticia caliente para los malditos reporteros. -Cuarto. Quiero que sepas porqué colaboro con ellos y mi razón para ir contra tu mentor-

    -Ex-mentor- Puntualizó ella.

    -Entiendo-

    Se levantó para ir hacia la cómoda que estaba justo al lado de la puerta y debajo del ventanal. Algunos cristales yacían rotos y esparcidos por el suelo cerca de allí, ¿era un motel medio abandonado? ¿Sería la guarida donde se ocultaba? Entonces, ¿no tenía otra identidad salvo la del justiciero más buscado de la ciudad?
    Él pisó parcialmente algunos vidrios al llegar y coger una serie de papeles que atrajeron entonces la atención de Lara. El Seeker apartó dichos cristales con su pie al darse la vuelta y, con su brazo extendido, le brindaba una carpeta color marfil. -Esto quizás te aclare un poco quién es en realidad, aunque es sólo la punta del iceberg llamado Kraken-

    Lara agarró para si lo que se le ofrecía y comenzó a hojear las hojas que contenían. Una lista de nombres es lo que captó su atención, era bastante larga y algunos apellidos le eran familiares. También había tachones que no le dejaban reconocer la letra bajo ellos. Mierda. Avistó el del Kraken y el de su padre entre los tachados, la verdad es que casi todos estaban así. Cuando dirigió su mirada a los últimos el Seeker volteó ese folio para que pasara al siguiente. Se habría molestado si no fuera por lo que vio en el que ahora estaba frente a sus ojos.

    -¿Por qué todos están registrados en el testamento de este tal...- Volvió a la primera página para buscar el nombre que había visto en un principio muy fugazmente. -¿Kwon? Espera- Su cabeza comenzaba a sospechar, a darse cuenta de lo que desgraciadamente podía ser verdad: todos estaban relacionados, quisiera o no, su ex-mentor había comenzado con todo aquello mucho antes de que ella naciera ¿o le quedaba otra posibilidad? -¿Kwon? Es decir ¿Ese hombre tiene algo que ver con el Kraken?- Internamente deseaba que el encapuchado le dijera que no.

    -Así es- Maldición. -Ellos fueron los protegidos del padre de Jae Hyuk, Lara- Le aseguró el Seeker. -No tengo claras sus razones y no encontraré jamás una tan contundente como para comprender por qué les destrozó la vida-

    -Esto no puede ser real, esto es demasiado retorcido. He estado tan ciega por la venganza que no me había dado cuenta- Se mordió el labio inferior para no llorar. Aún le quedaba encerrarse en si misma y negar la evidencia, algo estúpido que su cerebro no quiso descartar. -Estos papeles no pueden ser legítimos. Tiene... tiene que- Se vino abajo.

    Los removió de atrás hacia delante y viceversa. Sus ojos estaban totalmente desencajados buscando algo que le diera una razón para desconfiar del Seeker. Algo que no la hiciese parecer como una estúpida ciega, manipulada durante años por ese hombre. Pero recordó los papeles de la mesilla de Yonghwa. Joder. Había sido partícipe de ese demonio que ahora se mostraba ante ella más claramente ¿Cómo? ¿Cómo había podido servir al Kraken para matar y destruir a tanta gente pensando que ellos eran los malos cuando en realidad no lo eran? Estaba siendo la mano del diablo. Estaba manchada de sangre inocente. Su cabeza se trasladó a todas y cada una de sus misiones, donde, por complicarse las cosas, tuvo que deshacerse de guardias, guardaespaldas y algún que otro personal de servicio que se resistía. No. Incluso había matado a un objetivo del Kraken antes de que él pudiera hacerlo por si mismo ya que era él expresamente quien se encargaba de acabar con el principal objetivo. Todos en la organización hacían oídos sordos, ¡ella también! Por la maldita farsa de su venganza, por jugar a ser dioses. Una sensación de asqueo por si misma la hizo estremecerse. Las piernas le flaquearon.

    -¡Lara!-

    Los brazos del Seeker la sostuvieron para que no cayera. Logró llegar a la cama y recostarla, al tocar su frente la notó ardiendo. Había colapsado. El mundo de Lara se había vuelto negro, completamente negro.

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    El hombre se posicionó en la ventana, seguro de que entre la penumbra ese tipo no lo vería. Agarró el rifle francotirador que tenía a su izquierda y lo apoyó magistralmente apuntando a la habitación de enfrente. Había llegado sólo unos minutos antes con un maletín que al recepcionista se le pasó por alto o simplemente no quiso involucrarse, era un hotel de tercera, cosa que al hombre pese a la escasa limpieza le servía para evitar preguntas indiscretas. Agachó su rostro hasta el rifle y rozó un tanto su mejilla al frío metal, sin llegar a apoyarse, entonces miró por la mira.

    Pudo ver al Seeker secándose el pelo enérgicamente con una toalla mientras estaba de espaldas a él y de cara al espejo. Lo estaba viendo por primera vez con su capucha hacia atrás y la cabeza al descubierto, le dio una tremenda curiosidad conocer su rostro. Sin embargo, la puerta del cuarto de baño no dejaba ver su reflejo, siseó molesto pero debía confirmar que la secuestrada estaba con él antes de meterle una bala entre ceja y ceja como el Kraken se lo había ordenado y entonces sí podría ver su verdadera cara. Al desplazar un poco su arma hacia la cama encontró allí a Lara inconsciente. Observó bien la escena y no notó nada extraño hasta que al volver en dirección al dichoso justiciero lo vio: justo en frente de la ventana, ya cubierto con su típico disfraz y mirando en su dirección, inmóvil. Era imposible, la oscuridad lo protegía así que no podía haber sido descubierto. Se quedó paralizado esperando alguna reacción, afortunadamente el encapuchado comenzó a mover sus brazos, como si colocara algo en la mesa y su cabeza estaba gacha, atendiendo a eso que ordenaba.

    Algo llamó tanto su atención como la del Seeker y aflojó su dedo del gatillo que había apretado casi al punto de disparar. Lara había apartado al encapuchado de la ventana, no tenía blanco alguno ahora.

    -Pero ¿qué cojones?- Maldijo frustrado.

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    Ahora era ella la que retenía al famoso Seeker. Su antebrazo aprisionaba el pecho del hombre que estaba entre ella y la pared. Quizás aturdido y un tanto confundido por el repentino arrebato de Lara, se dejó hacer. Esta se puso en dedo índice en los labios y siseó ligeramente, en señal de que guardara silencio.

    -Sé que había alguien apuntándome Lara- Susurró él casi sorprendiéndola.

    -Sí, al levantarme he visto un pequeño destello y lo único que he pensado...- No terminó, le parecía ridículo hacer de guardaespaldas para alguien supuestamente más habilidoso que ella. Quiso cambiar de tema -¿Por qué no te has apartado? Se supone que eres el gran Seeker, si lo has visto venir...- Él la interrumpió.

    -Eres buena guardaespaldas, Lara pero a veces debes confiar en que los demás tienen otros planes-

    -¿Suicidarte es tu plan?- Su entrecejo se frunció aún más al ver que no obtenía resistencia ¿le gustaba aquello?

    -No, todo lo contrario. Pero dejemos este tema o el de ahí enfrente pensará que los has traicionado ¿O echarás a perder lo que Bi Hyuk ha hecho por ti?- Oh, verdad ¿cómo no lo había pensado? En realidad no lo había hecho, sólo vio su vida en peligro y se lanzó sin sopesar las consecuencias.

    -¿Qué? ¿Qué quieres que haga?- Preguntó deseosa de un plan B.

    -Tienes una pistola justo aquí- Rodeó su cintura en un gesto lento y a la vez delicado hasta llevar la mano a su baja espalda, haciéndole notar el frío objeto. Una pistola que minutos antes le había puesto, él mismo, mientras yacía desmayada. -Úsala. Mátame frente a ese francotirador. Demuéstrales que aún eres Águila- Ahora lo comprendía todo. Sabía qué deseaba el Seeker y lo iba a hacer. Sí, el camino a la absoluta verdad comenzaría al apretar el gatillo, al disparar contra el encapuchado. -Mátame- Dicho esto la empujó con fuerza hacia atrás.

    Quedó expuesta al francotirador que curioso seguía observando a lo lejos por la mira de su arma. Al ver a la muchacha tuvo el impulso de matarla sin más. El simple hecho de salvar a un enemigo era una traición. Pero entonces vio como esta sacaba una pistola de la parte posterior de su cinturón y apuntaba directamente al Seeker, el que ahora tenía sus manos en alto y daba un paso al frente.

    El Kraken lo habría matado a él si hubiera obedecido a su instinto. Lara sólo quería reclamar su premio, su rival. No era ninguna traidora, sólo la testaruda de siempre. Sonrió. Su teléfono sonó en ese instante y la voz del Kraken se escuchó tensa.

    -Señor. Lara se está haciendo cargo de él. Quizás nos hemos equivocado al juzgarla y quererla desplazar por sus errores- Jae Hyuk le pidió a través de la linea que hiciera una videollamada y el joven no tardó ni dos segundos en obedecer.

    La escena que presenciaba el Kraken lo dejó maravillado. Lara seguía apuntando al dichoso Seeker y en su cara había una pequeña sonrisa. Esa mueca que sólo él conocía. Le miró a los ojos y pronunció mentalmente un “Mátalo”.

    -Así lo haré- Habló ella tajantemente.

    Lara apretó el gatillo y el Seeker calló abatido frente a ella. En ese momento la mirada de la muchacha fue a parar a la habitación de enfrente, al móvil que portaba el francotirador. Una casualidad que fascinó a su mentor y que lo enorgullecía, volvía a él su más preciado soldado. Uno al que no le temblaba la mano para matar.








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