domingo, 26 de mayo de 2013

A través del tiempo X

Ya hacía tiempo que no actualizaba este fic, aquí está el capítulo diez, hoy subiré varios capítulos de algunos de mis fics :D


Capítulo 9: El pasado se hace presente






Capítulo 10: Una misión ¿Ser feliz?


-¡No! Onew no iré a ningún lado, estoy donde debo estar. Ahora aparta y déjame trabajar- Los ojos de Onew se abrieron de par en par ¿Qué haría ahora que Hana lo había enfrentado así? 

-No, esto no puede ser Hana...- Ya se encontraba con la mano en la cintura de la muchacha impidiéndole salir de su encierro. El simple tacto de la mano de Onew la dejó bloqueada ¿Meses? ¿Un año ya? ¿Cuanto hacia que Onew no se había dignado a tocarla más allá de las manos? Sentir que la agarraba fuertemente la estaba matando. Debía pensar en otra cosa, no dejarse llevar por eso que la impulsaba a volver a Onew... Ver su rostro acercarse no fue de ayuda a su resistencia, al contrario en cualquier momento podría caer de nuevo y el joven lo notó. -¿Ves? Lo estás deseando. No te resistes a mi, es imposible que estemos juntos en ningún sitio. Tu siempre vas a caer, tu siempre vas a ser una molestia- Hana lo miró a los ojos, odiaba esa seguridad suya al saber que ella estaba a su merced. Sabía que la tenía a sus pies pero ¿Por qué? ¿Por qué ahora sus ojos reflejaban algo tan distinto a sus palabras? ¿La estaba mirando con deseo o era su imaginación? Sí, seguro era para demostrarle el control que tenía sobre ella.

-¡Basta! No, no cederé ante alguien que no me ama y mucho menos si es de este modo. Sabes que te amo pero tranquilo ya no seré ninguna molestia. Todo el mundo olvida ¿No? ¿Por qué voy a ser yo diferente?- Aquellas palabras salían de una forma segura de la boca de Hana pero su corazón estaba doliendo más que nunca. La mano de Onew la dejó libre algo que causó cierto alivio a la mujer. Tan cerca de volver a sus brazos... Lentamente se dirigió de nuevo al estudio de grabación.

-¿Tan fácil te será olvidarme?- Tan rápido como dijo esto la agarró del brazo para ponerla frente a frente. Su rostro se acercó rápidamente al suyo, la mujer cerró sus ojos. Ya daba lo mismo, estaba perdida... Pero aquel beso no llegó. Los ojos de Hana se abrieron para ver la espalda de alguien justo delante de ella. Era Jonghyun, se interponía entre ambos. -¿Qué demonios te pasa?- La joven miró por encima del hombro de Jong y observó la cara roja de rabia de su ex-prometido.

-Cuando estabas con ella tampoco tenías el derecho a hacer esto pero yo callaba. Ahora es muy diferente Onew. Si de cara a los demás ella te sigue en toda esta farsa perfecto pero no volveré a dejar que la tortures así- Las palabras de Jonghyun sorprendieron tanto a Hana como a Onew. Este mandaba miradas asesinas a su amigo y compañero intentando entender su comportamiento.

-Jamás has metido las narices en mis asuntos con Hana ¿Por qué ahora se te antoja?- Onew parecía estar bastante confundido a la vez que cabreado y molesto. 

-Porque antes era un cobarde, un estúpido como tú. Siempre me he mantenido al margen, puesto que veía que la amabas y que ella te correspondía. Pero ya basta Onew, ya le has hecho mucho daño así que desde ahora lucharé por la felicidad de ella- Todo aquello parecía haber estado guardado en el corazón de Jonghyun hasta ahora, sus pensamientos salían a flote y eso no le estaba gustando nada a Onew. Este decidió contraatacar.

-Espera... Tu aún la amas ¿Verdad? La amas y por eso haces esto. ¡Claro! Estúpido de mi en confiarte todo...- Al decir esto Hana sintió curiosidad por saber de que hablaba Onew ¿Qué era aquello que él y Jong sabían? ¿Por qué se sentía tan excluida en ese momento si precisamente el tema principal era ella?

-¡Sí! La amo, la amo desde el primer día que la conocí, maldigo el momento en el que te la presenté y me maldigo a mi mismo por ser un cobarde. Sí, un cobarde como tú- Onew se acercaba peligrosamente al hombre que daba la espalda a Hana. Esta estaba demasiado confundida como para entender todas aquellas palabras. Quizás si escuchaba un poco más podría enterarse de aquel extraño asunto.

-Eres un miserable. Has estado esperando esto ¿Verdad? Verme atado para actuar...

-No Onew, solo esperaba que fueras lo bastante hombre para afrontarlo pero no ha sido así. Y no, no hago esto porque la ame, solo quiero que no sufra más de lo debido

-Mierda Jonghyun- Algo cambió en el tono de Onew. Tenía razón, era un cobarde y había obligado a Jonghyun a proteger a Hana de él. Podría ser lo mejor pero ¿Por qué se sentía traicionado? Sus ojos estaban al borde de las lagrimas pero, al volver su vista a su ex y su amigo, las contuvo con gran esfuerzo. 

-Ahora ¿Me vais a decir que está pasado aquí?- Hana salió de detrás de la espalda de Jong para posicionarse entre ambos hombres con sus brazos cruzados en el pecho.

-Hana es solo que si decides seguirle el juego me parece bien pero si vuelve a hacerte sufrir no dudes en que estaré ahí para impedirlo- La mirada de la mujer no estaba en el muchacho que ahora le hablaba si no en Onew ¿Estaba llorando?

-Sí sigues aquí te lo haré constantemente así que desaparece Hana- Sin decir nada más se dirigió hacia el estudio casi en un suspiro. La joven sintió el impulso de seguirlo pero la mano de Jong se lo impidió ¿Qué fue aquello? ¿Debía hacerle caso y volver a casa? No, debía averiguar todo lo que no entendía en ese momento. Algo fallaba en todo eso, algo que ella misma descubriría.

-No te hagas esto, debes dejar esto tal como está y ser feliz

-No. Ahora tú me vas a decir todo y el por qué hablabais como si yo no estuviera- Jong al ver a la joven ir hacia él soltó su brazo, ya no era necesario.

-No me preguntes nada Hana. Solo haz lo que te digo y olvida lo que acaba de pasar aquí- Sabía que aquellas palabras incitarían aun más a la joven pero debía protegerla aunque esta se enfadara con él.

-Bueno, si así lo quieres perfecto yo misma averiguaré lo que está pasando y no, no me iré de aquí, tengo que cumplir con mi trabajo- Sin más dejó a un Jonghyun confundido por la reacción de su amiga, solo en aquel pasillo y se dirigió al estudio. Podía ser difícil para ambos verse en el trabajo pero pondría todo de su parte por convivir con toda aquella situación. Estaba decidida a descubrir todo aquello y sobretodo a ayudar a Jin Ki a volver a su tiempo. Cierto, debía ayudarlo a irse pero ¿Por qué inconscientemente alargaba su ida? Tenía que aprender a vivir sin que Jin Ki le recordara a Onew. Tenía que aprender a vivir sin Onew. Sí, era por eso, por nada más.

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Aquel sofá lo estaba absorbiendo demasiado, movía su pierna nerviosamente. Su mente debía despejarse con algo pero ¿Qué? Ese animal había pasado un par de veces por el salón como si lo estuviera provocando y lo ponía aun más nervioso ¿Y sí saliera al exterior? ¿Sería tan malo explorar aquel mundo? ¿Descubrir cosas nuevas? ¿Lugares nuevos? Hana lo mataría si supiera lo que estaba pensando pero aquella estancia era como una cárcel para él en esos momentos. 

-Lo siento Hana- Se dispuso a salir de casa. Vio un abrigo en el perchero de la puerta y sin dudar se lo colocó. Miró al gato que ahora lo observaba como si le estuviera avisando de que se arrepentiría de lo que estaba por hacer. Aquel reloj estaba colgado de su cuello y lo tocó suavemente. Recurría inconscientemente a su toque cuando se encontraba en un conflicto interior. Adivinaba el total enfado de Hana al verlo volver pero algo le decía que debía salir y explorar.

Después de descubrir las escaleras, ya que jamás volvería a entrar a ese invento del diablo, bajó por ellas. Llegó a la entrada del edificio, por instinto se puso la capucha del abrigo que portaba ocultando su cara. Aquel sitio era extraño pero totalmente fascinante: Sus construcciones, sus vehículos, la forma en que vestían todos. Su sonrisa ocupaba todo su rostro estaba inmerso en todo aquello sentía que por fin formaba parte de algo, algo grande y precioso.

-Joven- Una voz lo obligó a parar, giró sobre si mismo para buscar al o la portadora de aquella armoniosa melodía. -Joven- Siguió observando todo a su alrededor ¿De donde provenía? Pudo deducir que era una mujer pero debía hallarla para asegurarse.

Por fin la divisó, una mujer madura de unos cuarenta años con ropajes aun más extravagantes que los demás lo llamaba con su mano. Estaba apoyada en la puerta de un local, Jin Ki sintió un escalofrío al acercarse y ver los ojos de la mujer. Grises, completamente grises y con un arco misterioso en ellos. Para cualquier persona normal sería una estafadora que aseguraba ser vidente pero para el joven su primera impresión sería la de una chamán con poderes místicos. Ella podría ayudarlo a volver pero ¿Por qué de pronto pensó en Hana? Deseaba que estuviera con él en esos momentos pero ¿Por qué?

-¿Qué trae por aquí a un tipo tan remoto como tú?- Ya se encontraban entre los quicios de la puerta, la mujer susurraba al oído de Jin Ki.

-¿A qué se refiere, señora?- Intentó disimular torpemente.

-Has recorrido mucho en tan poco... Tú no perteneces a este lugar pero algo me dice que tienes una misión aquí. Lastimosamente tu destino se verá truncado por demasiados obstáculos y tomarás una decisión que cambiará tu vida ¿Qué harás? ¿Obedecerás a tu corazón o a tu cabeza? ¿Dejarás guiarte por el amor o por la justicia?- Esa mujer hablaba en susurros que dejaban a Jin Ki tembloroso ¿Cómo era posible que supiera su situación? ¿Se encontraba delante de una chamán moderna? ¿Qué eran todas esas preguntas? ¿Tenía una misión en ese mundo? La imagen de Hana al borde de aquella cornisa aclaro un poco sus pensamientos.

-Creo... Creo que mi misión aquí ha sido concluida- Aseguró sin alejarse ni un ápice de esa desconocida.

-No joven, aún no te das cuenta de la magnitud de tu misión. Seguramente no quieras aceptarlo pero pronto la querrás tanto como para protegerla con tu vida ¿Qué harás? ¿La protegerás o la amarás?

-Jaja ¿Amarla? ¿A quien, señora?- Fingió relajarse pero se encontraba demasiado nervioso, demasiado confundido. 

-Pronto lo descubrirás por ti mismo. Ese artilugio te dará más de una respuesta en tu recorrido- Señaló a su pecho, justo donde guardaba el reloj de bolsillo. Jin Ki se llevó una de sus manos al colgante. Los ojos del joven se abrieron por completo y la mujer levantó una ceja, no volvió a hablar. Cerró la puerta en las narices de un Jin Ki totalmente anonadado y retraído en sus pensamientos. Al salir de estos una pregunta básica se formuló en su cabeza ¿Cómo volvería a casa? Tan estúpido que ni recordaba el camino de vuelta a casa. Volvió a fastidiarla y ahora se había llevado el récord. 

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Ya estaba en casa, agotada por todo el trabajo pero más por aquel incidente con Onew. Miró a Nano durmiendo encima de la mesa del salón y dejó salir un suspiro de su boca. Esbozó una sonrisa para disimular todo lo que arrastraba desde la mañana y buscó a Jin Ki con la mirada. Al no verlo ni en la cocina supuso que estaba en su habitación.

-¡Jin Ki! ¡He traído la cena!- Estaba descalzándose mientras colocaba un mechón de su pelo detrás de la oreja entonces observó que faltaba el abrigo de Onew en el perchero de la entrada, frunció el ceño pero no le dio demasiada importancia. -¡Jin Ki! ¡Sal de ahí, vas a pudrirte si no te da el aire!

Sin respuesta nuevamente... Fue arriba después de dejar la bolsa con comida, tocó la puerta un par de veces y al ver que no obtenía permiso para entrar la abrió. No estaba allí. Fue al baño, a su habitación y al balcón. Nada, ni rastro. Hana sintió una fuerte punzada en su pecho ¿Se habría ido para siempre? ¿Habría llegado a su hogar? Entonces si era así ¿Por qué se sentía tan vacía? Solo era un inquilino no deseado en su casa ¿Por qué sentía tanta tristeza? 

-Demonios Jin Ki, por lo menos te hubieras despedido antes de irte- Se sentó a los pies de la cama, un tanto desolada. Recordó el reloj de Onew y lo sacó de la mesilla ¿Por qué? Simplemente lo abrazó contra su pecho. “Hana” Escuchó como un susurro ¿Esa voz era de Onew? No, era la de Jin Ki. Estaba segura. Sin más corrió hacia la planta baja se puso sus zapatos y un abrigo saliendo disparada de casa. Recorrió varias manzanas preguntándose que estaba haciendo pero su corazón le decía que debía buscar, buscar esa voz que la había llamado a través de ese reloj.

Había llegado al mercado, esa calle la ponía muy nerviosa. Muchos negocios turbulentos se daban abiertamente en ese sitio y no le gustaba para nada pasar por allí. Escuchó un siseo, alguien estaba tiritando de frío. Giró sobre si misma. 

-Hana- Era un simple susurro pero lo escuchó claramente al igual que en su habitación minutos antes. Ahora sí giró hacia el lado correcto. Ahí estaba Jin Ki, sentado en el suelo y apoyado a la pared, con los brazos abrazando sus piernas. A Hana le dio un vuelco al corazón saber que aún estaba ahí, que no se había ido, que estaba aún junto a ella. No se cuestionó nada más y se abalanzó sobre él. -¡¿Hana?!- Sentir el poderoso abrazo de la joven lo hizo preguntarse como lo había encontrado pero la calidez del mismo anuló todos sus pensamientos.

-¡Tonto!- Gritó Hana sin dejar de abrazarlo. Jin Ki temía la merecida reprimenda y cerró los ojos para aprovechar el afecto que pronto se convertiría en un mar de insultos por parte de ella.

-Lo... Lo siento- Como un nuevo susurro intentó apaciguar el ambiente que se avecinaba. Notó como la muchacha lo liberaba de entre sus brazos y lo miraba con ¿Preocupación? ¿Tristeza? “Jin Ki estás delirando” se dijo esperando alguna respuesta de la mujer que ahora lo miraba tiernamente.

-¡Pensé que te habías ido! ¡Sin despedirte! Pensé... Pensé qué no te volvería a ver ¡Tonto, no vuelvas a hacer esto!- Se encontraba golpeando el pecho de Jin Ki con insistencia ante la mirada atónita de un hombre totalmente anonadado.








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