jueves, 18 de julio de 2013

"Cariño... Eres un idiota" VI

Pues aquí traigo esta historia que me encanta, no es porque salga yo, ni mucho menos, si no porque siempre escribo historias tristes, dramas, intriga y esta es enteramente humor jajaja
Espero que os guste este nuevo capítulo :D


Capítulo 5: Las preferencias del chico nuevo



Capítulo 6: Aquí no hay quien viva
 
La posición en la que quedaron parecía cuanto menos incómoda: Jonghyun sosteniéndola por la cintura estrechándola contra él mientras que Laura dependía sólo del brazo de este para sostenerse ya que estaba completamente inclinada hacia atrás. Simplemente un movimiento en falso y caería de espaldas. Sus ojos se abrieron por la sorpresa rezando porque Jonghyun equilibrara bien y no la dejara caer. Se agarró de sus brazos y él intento retroceder en sus pasos para no acabar en el suelo los dos.
 
-¿Jonghyun?-  

Aquella voz hizo dar un respingo por el susto al joven que, para no aplastar a Laura cayendo encima, la soltó haciendo que terminara en el suelo, despatarrada... Y él casi riendo por tener que dar un saltito sorteándola como si fuera una valla.
 
-¿Qué demonios hacéis? ¿Ensayando para un concurso de baile?-
 
Esa voz volvía a sonar, ahora conteniendo una carcajada. Ambos aludidos giraron hacia ella. Por lo que Laura pudo ver se trataba de una chica muy agraciada; lucía un conjunto de chaqueta y pantalones vaqueros bastante ceñidos que delineaban a la perfección su figura; sus tacones altísimos le daban un toque chic a todo sus complementos; el pelo ondulado, castaño y largo terminaba de definirla como una mujer que sabía sacarse provecho hasta en el mínimo detalle.
 
-¿Jin Min?-
 
-La misma que viste y calza-
 
La muchacha inclinaba su rostro para fijarse mejor en Laura. Al parecer ya conocía a Jonghyun y necesitaba ver quién lo acompañaba. ¿Sería su novia? No quería que pensara nada extraño al verlos en esas posiciones así que espetó un insulto dejando claro que no tenía ningún tipo de afinidad con el muchacho.
 
-Maldito imbécil- Soltó Laura.
 
-Anda, deja que te ayude- Jonghyun le ofreció su mano para ayudarla a levantarse recibiendo un golpe apartándosela.
 
-Ya puedo sola- Y se incorporó, no sin antes fulminarlo con la mirada.
 
¿Por qué la notaba tan molesta? Jonghyun comenzaba a preguntarse qué tipo de problema tenía esa chica con los cambios repentinos de personalidad, le estaba recordando a su hermano con tanta bipolaridad. La dejó por imposible y se dispuso a ir con la recién llegada.
 
-Que bueno verte por aquí, Jin Min- La abrazó sin reparos, al parecer ella no tenía intenciones de oponer resistencia.
 
-Yo sobro aquí, me iré al apartamento y cuando el casero se digne a darnos una explicación solucionamos el pequeño problema ¿está bien?- La ignoró, ese idiota la estaba ignorando. Sin más se giró sobre sus pasos hacia el apartamento.
 
-¡No, espera!- Le gritó Jin Min. Laura paró en seco viendo como su mueca afable la hacía relajarse ante la tensa situación. -Quiero saber cómo te llamas, me gustaría saber quien es la novia de mi cuñado- Una amplia sonrisa pícara se formó en los labios de Jonghyun y a Laura le dio un vuelco al corazón pero ¿qué demonios?
 
-¡¿Novios?! Já, a este lo acabo de conocer para mi gran desdicha- Espetó intentando ser fría.
 
-¿Desdicha? Serás la primera que dice eso. Todas las mujeres encuentran dichoso que yo me aparezca en sus vidas- Al fin se dignaba a hacerle caso.
 
-Tú mismo lo has dicho, seré la primera que...- Reiteró contundente antes de ser interrumpida por Jin Min.
 
-Perdón por interrumpir la pelea de novios pero he hecho una pregunta-
 
-¡Que no somos novios!- Chillaron al unisono tanto Jong como Laura.
 
-Oh, perdona yo no... Me llamo Laura y acabo de mudarme a Seul, que como puedes ver no soy de aquí- Expresó la susodicha intentando amenizar con la muchacha, que para nada tenía que pagar los platos de ese completo estúpido.
 
-Tranquila, a veces Jonghyun es así. Pregúntale a su hermano y te dará la razón- Dijo Jin Min.
 
-Ey, no menciones a ese patán. Se ha compinchado con mi padre para abandonarme en este maldito vecindario. Solo, como un perro, sin dinero ni nada con que sobrevivir, ¡esto es la selva!- Exageraba su tono haciéndose la víctima y el ceño de Laura se fruncía, estaba frente a un niño mimado y malcriado que la ponía bastante nerviosa, cada minuto que pasaba deseaba más perderlo de vista.
 
-Pues el sitio no está nada mal, Onew es genial para escoger lugares preciosos-
 
-¿Qué le ves de “precioso”? Está alejado del centro y parece el campo- Arrugó su nariz denotando aparente asco por lo que le rodeaba.
 
-Pero es lo que la gente normal y trabajadora se puede permitir. Que no sepas valorar el esfuerzo de los demás no te da derecho a desmerecer un lugar tan mágico como este- Le reprochó Laura fijando su mirada en él.
 
-Yo...- Jonghyun había notado su indignación.
 
A veces no pensaba las consecuencias de lo que decía. Estaba acostumbrado a toda clase de lujos y eso no entraba en su concepto de “lugares confortables para vivir”. La gente de su alrededor siempre aguantaba todo lo que su boca decidía soltar y por primera vez alguien le dejaba claro que sus palabras hacían daño. Sinceramente jamás se había parado a pensar si dañaba con ellas hasta ahora. Tragó saliva y bajó la mirada como un niño siendo regañado, cosa que así era al fin y al cabo.
 
-Tiene toda la razón, recuerda porqué estás aquí, tu padre intenta...- Jonghyun sabía lo que venía y no estaba dispuesto a caer más bajo frente a esa mujer.
 
-Ya basta Jin Min, ella no es nadie para tener que enterarse de mi vida privada- Se defendió con un ataque tan directo como inconsciente.
 
-Exacto, yo no soy nadie para ti como tú no lo eres para mí. Y por eso debemos solucionar el maldito error del casero. Me sentiré aliviada cuando no tenga que compartir más aire contigo. Es imaginar tener que vivir con un imbécil como tú y me pongo mala- Reprendió Laura.
 
Le molestó, por mucho que fingiera delante de Jin Min que esas palabras le habían entrado por un oído y le habían salido por el otro, estaba molesto. Que esa mujer le pusiera los puntos sobre las “ies” que muy a su pesar sabía que merecía, le había tocado la fibra ¿por qué? ¿Qué tenía esa mujer que lo hacía sentirse culpable siempre desde que había entrado en su vida?
 
-Aunque seguramente no lo veamos hasta mañana...- Eso provocó que Jonghyun se volviera a mirarla, notó cierta maldad en su tono. -Jin Min ¿verdad?- Esta asintió un poco confusa. -Espero que tengas sitio en tu casa para acoger a tu cuñado por esta noche- Adhirió Laura sin despegar sus ojos de Jonghyun. Lo miró coqueta sabiendo que tenía ventaja para correr, sí, correr. Ambos se miraron comprendiendo lo que eso significaba: Se enzarzarían en una carrera de ratas por entrar el primero al apartamento y dejar al otro en la calle. Así que sí, pretendían correr.
 
-Así que con esas tenemos ¿eh?- Susurró para si el muchacho.
 
Sin apartar la mirada de la que ahora se volvía hacía las escaleras que conducían hasta el anhelado apartamento, Jonghyun giró sobre si sin avanzar un ápice. Los dos jugaban con la mente del otro, se sonrieron cuando Laura hizo el amago de brincar para correr y se detuvo engañando así al que la miraba con rabia y a la vez con diversión. Este, ignorando completamente a su amiga, imitó a la extranjera, esta andaba lentamente, lo hacía con aparente calma, suscitando a Jonghyun a caer en una trampa y despistarlo a la hora de empezar su inminente competición.
 
-¿Jonghyun?- Ignoró el llamado de Jin Min, la pobre estaba más liada que la pata de un romano con toda la situación. -¡Jonghyun!- Esto no pudo ignorarlo, le había golpeado la coronilla con los nudillos, aplicando toda su fuerza.
 
-¡Hoy duermes en la calle panoli!- Gritó Laura mientras comenzaba a correr con rapidez aprovechando que Jonghyun se había quejado por el tremendo leñazo que le había dado la otra chica.
 
-¡Será z...!- Maldijo él dispuesto a seguirla pero la mano de Jin Min en su antebrazo se lo impidió.
 
-¿Cuántos años tenéis? ¿Cuatro, dos?- Reprendió la que sujetaba la extremidad del derrotado Jonghyun.
 
-¡Mierda, Jin Min! Hoy duermo en la calle- Se pasó las manos por el pelo sobándolo con notoria molestia. -No, espera... Tengo que pensar en algo...- Ahora se colocaba una de sus manos en el mentón y el otro brazo sirviendo de apoyo para esta.
 
-¿Pero me vas a explicar que os traéis? Parecéis niños pequeños ¿qué demonios pasa?- Quiso sonar molesta pero todo le parecía tan gracioso que casi había notado sorna en su tono.
 
-Sí, verás...
 
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“Ni siquiera me ha seguido. Lo lamentará cuando tenga que dormir fuera” pensaba Laura al llegar al pasillo que conectaba los apartamentos con el jardín central de aquel complejo edificio. No entendía que le veía Jonghyun al lugar para hablar pestes sobre él. Tan sencillo y a la vez hermoso, era imposible que alguien sintiera asco por vivir allí. Vio como el cielo se tornaba rojizo, el atardecer en Corea era increíble. El clima era parejo al de España pero ese cielo dictaba mucho de ser el de una ciudad tan cosmopolita como Seúl, se quedó admirándolo despojando su mente de la imagen molesta de ese maldito idiota.
 
Ni cuenta se dio que en la barandilla donde se apoyaba en esos momentos estaba otra persona a unos metros, observándola detenidamente. Disfrutando de su sonrisa embelesadora, definiendo sutilmente su perfil sin imaginarse la razón de porqué la dueña de esas facciones adquiría aquella mueca. Decidió hacerse notar.
 
-Creo que no hay nada más bonito que una mujer cuando sonríe como tú lo estás haciendo ahora mismo-
 
Laura dio un pequeño respingo al notar la voz grave. Al girar vio que se trataba de Minho, así se llamaba ¿no? -¿Minho?- Él asintió. -Gracias- Dijo la muchacha al recuperarse del susto. Frunció los labios antes de proseguir. -Pero eres bastante cursi ¿lo sabías?-
 
Con aquel muchacho no era capaz de fingir, tenía ese aura de bondad impregnando el ambiente siempre que se lo cruzara y sus labios no pensaban antes de pronunciar palabras. Ese toque de naturalidad en las mínimas conversaciones que había tenido con él la agradaban hasta límites insospechados. La atraía, todo él.
 
-Me lo dicen mucho, que es mi encanto, también- Aseguró sin duda alguna.
 
-¿Qué también te lo dicen o que tú mismo te crees?-
 
-Ambas- Concluyó Minho sin dejar de sonreírle.
 
-Oh, además de cursi creído, mmm el lote completo- Jugueteó descarada, él rió.
 
-¿Crees en casualidades?- Laura sabía perfectamente a qué se refería: a sus encuentros.
 
-No. Pienso que todo sucede por alguna razón- Contestó sincera.
 
-Igual que yo. Todo, sin excepción, ocurre por algo-
 
La miró profundamente y eso la hizo estremecer. En ese momento averiguó algo, quizás era el instante que había esperado desde hace tiempo pero su corazón no saltó, su cuerpo no reaccionó ante él. Y parecía tan perfecto...
 
Si no hubiera sido por la presencia de Minho habría bufado sonoramente. Siempre, desde que ese chico le había roto el corazón, le ocurría lo mismo: cuando conectaba con un hombre su interior se rompía sin dejarla avanzar, sus miedos volvían a ella y la coaccionaban con los recuerdos. Malditos recuerdos.
 
Tan absorta estaba que no vio a Minho acercar su rostro al de ella. No, ese no era el momento. Aún no estaba lista para avanzar, aún no. Sus manos se posaron en el pecho del alto delicadamente, intentando por todos los medios que no se sintiera ofendido por su rechazo. Se miraron.
 
-Yo...- Comenzó a decir él.
 
-Mientras os decidís yo me voy a dormir muy a gustito en mi nueva cama ¡bye bye!- Laura aprovechó para apartarse con la excusa del ruido.
 
Era la voz de aquel maldito imbécil desde la puerta. Yacía asomado desde dentro, hasta que la muchacha se giró hacia ahí con paso firme, no se dispuso a cerrarla. Estaba burlándose de ella con descaro.
 
-¡Abre, maldito idiota! ¡Abre!- Gritó centrándose sólo en aporrear la puerta con fuerza.
 
-Como si fuera tonto, de seguro me asesinarás con uno de tus peligrosos lanzamientos. No estoy loco jajaja- Se oía desde dentro.
 
-Mis maletas están dentro ¡Abre!- 

-¡¿Qué demonios es ese ruido, Minho?!- Era Key quien se sumaba a la fiesta.
 
-Creo que hay un pequeño problema de entendimiento entre esos dos ¿recién casados?- Su tono podía adivinarse triste, decepcionado.
 
-¡¿Recién casados?! Já, se acaban de conocer hoy- Confirmó para arrepentirse de inmediato al ver como la sonrisa volvía al rostro de Minho.
 
Key lo miró con odio, había avistado la atracción entre su amigo y la chica nueva desde que llegó al vecindario. Siempre tan casanova, le disgustaba el simple hecho de que provocara a todos a su alrededor con sólo una mirada.
 
-Quiero que, cuando consigas trabajo, te largues de mi casa. No te aguantaré ni un día más ¿está bien?- Espetó entre dientes para no alertar a Laura aunque con la que tenía liada con Jonghyun de poco se iba a enterar.
 
-Tranquilo, haré lo que dices. No quiero que sufras por tenerme cerca, gané tu merecido odio y no pretendo quitarte lo único que tienes hacia mí-
 
¿Odiarle? Que equivocado estaba, si lo odiara no sufriría por su presencia ni mucho menos por tener que aguantar sus desplantes con cualquiera que se le cruzara. Sus aires de diva le servían para fingir muy bien lo que ciertamente seguía sintiendo muy en el fondo, muy arraigadamente. Lo que había decidido enterrar hacía ya bastante tiempo por Minho. Tragó fuertemente y recuperó su altanería.
 
-Exacto, es lo único que me para las ganas de ahorcarte como te mereces- Terminó por decir.
 
Minho lo miró con nostalgia como si hubiera adivinado sus pensamientos y fue entonces cuando se dio cuanta de que estaba recordando lo mismo que él.
 
-¡¡Abre, maldita sea!!- Chilló ya cansada Laura despejando los recuerdos de aquellos dos, recuerdos compartidos. 

 -Vamos a ver ¿qué pasa?-  

El casero se plantaba detrás de la muchacha con aparente valor. Un valor que desechó bien rápido al ver como Laura se le abalanzaba tirándole de los pocos pelos que poseía en su cabellera. Minho no dudó en ir a separarla pero Key no redimió estrepitosas carcajadas viendo la escena.
 
-¡Ah! ¡Mierda, suéltame niñata, suéltame!-
 
La curiosidad mató al gato y por consecuencia Jonghyun abrió la puerta para ver qué ocurría fuera. Se arrepentiría minutos más tarde...



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