jueves, 20 de junio de 2013

No puedo verte X

Otra parte por aquí...


Capítulo 9: Intercambiando vidas



Capítulo 10: Un peligroso secreto

Jonghyun observó desde el escenario como el portero del local llevaba en brazos a Sung Hye. ¿Qué le había pasado? No quería preguntarse nada más, quería ir hacia allí y asegurarse de que la muchacha estaba bien. Su corazón comenzaba a mortificarse por eso. Sin más dejó su guitarra y se dispuso a bajar del escenario.

-¡¿A donde crees que vas?!- Le espetó Onew, agarrándole por el brazo. -Estamos apunto de comenzar, Jong. No te puedes ir justo ahora- Volvió a hablarle al vocalista sin dejar de sujetarlo por su extremidad.

-Alice, Alice se encuentra mal. No comenzaremos hasta que me asegure de que está bien- Por fin se libró de el agarre de Onew pero ahora era Taemin que lo detenía.

-¿Desde cuando te importa tanto esa mujer? ¿Recuerdas nuestro acuerdo? ¿Admites la derrota?

-Taemin, a veces me gustaría darte un puñetazo- Dijo mirando al menor con rabia. Al dirigirse a Onew y los demás aclaró. -Sólo será un momento, no os preocupéis

-Anda, ve pero más te vale no tardar ni cinco minutos- Sentenció Onew apartando a Taemin de Jonghyun.

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-¡Alice! ¡Alice! Por dios, dime algo...- Claire estaba descompuesta, iba al lado del muchacho tocando la cara de su amiga e intentando que volviera en si. Al ver como el portero dejaba a su amiga en un banco en el exterior de aquel local y examinándola con seguridad, lo dejó actuar. Quizás sabía primeros auxilios. Seguía inconsciente y no parecía reaccionar a las palmadas que el hombre le daba en sus mejillas.

-Señorita, su amiga debe ir a un hospital. Lleva ya varios minutos inconsciente- Se pronunció el joven poniéndose erguido. Los ojos de Young Mi se agrandaron y fue hacia Sung Hye sentándose a su lado. -No se preocupe, yo mismo llamaré a una ambulancia

-Alice, por favor, no me asustes. Anda despierta- Le agarró la mano mientras volvía a palpar su rostro. Por fin vio como, después de pestañear varias veces, cerraba sus ojos fuertemente y los abría. -¡Oh por fin amiga! No me vuelvas a asustar así

-¿Qué... Qué pasa? ¿Dónde...?- Young Mi la ayudó a incorporarse. No pudo evitar ponerse las manos en la cabeza. Su mundo se tambaleaba pero comenzaba a recuperar el equilibrio según pasaba el tiempo.

-Te has desmayado Alice y es muy raro en ti. El muchacho está llamando a la ambulancia- Explicó Claire sobando la espalda de su amiga en señal de apoyo.

-¡No! Joven cuelgue, ya no hace falta- Intentó ponerse de pie pero el efecto de estar inconsciente por tanto tiempo hacía mella en ella. El portero la miró dejando el móvil de lado y sin colgar giró hacia las muchachas.

-Es mejor que nos aseguremos de que no es nada grave, los especialistas sabrán qué hacer

-No, ya estoy bien. Todo el mundo se desmaya ¿No?- Claire puso los ojos en blanco y giró hacia el portero. Su gesto le indicaba que dejara de insistir ya que Alice podría ser desesperante y cabezota en esas cuestiones. Al hombre no le quedó de otra que colgar antes de que le contestara el servicio sanitario.

-Alice, está bien pero te harás un chequeo médico mañana. Sí o sí ¿Vale?

-Eres una exagerada pero está bien...- Contestó la muchacha aun con sus manos en la cabeza. Se vio interrumpida por unas manos que se posaban en las suyas. Temblaban y no eran las de su amiga, estaba segura.

-¡¿Qué ocurre estás bien?! He visto como te llevaban fuera ¿Es algo grave?- Esa voz melodiosa no podía ser de nadie más. Jonghyun estaba agarrando sus manos cuando de pronto notó como una de ellas acariciaba su cabeza, su mejilla y paraba en la base del mentón. Intentó que su cuerpo no reflejara el ardor por el contacto de aquel hombre pero fue en vano. Seguramente todos se habrían dado cuenta, ya, de que sus mejillas tornaban a un rojo furioso. -¡Estás roja! ¿De verdad está bien?- Preguntó Jonghyun dirigiéndose a su amiga. Sus manos aún seguían torturándola en la barbilla y se movían peligrosamente hacia su cuello. -¡Está ardiendo!- Desafortunado comentario que empeoró el estado de Alice.

-Es una cabezota y no quiere ir al hospital- Y encima todos se empeñaban en sumarle importancia.

-¡Aish! Ya vale chicos, estoy bien. Sólo ha sido un desmayo- Ahora sí pudo tenerse en pie y librándose de las inquietas manos de ese muchacho. El desmayo no se comparaba en nada a lo que estaba sintiendo en ese momento. Era la primera vez que un hombre se tomaba la libertad de tocarla tan espontáneamente. Y lo que era aun más extraño es que no le producía escalofrío como con cualquier otro. Su cuerpo estaba reaccionando de una manera totalmente distinta y desconocida para ella. Maldición. Sabía perfectamente lo que era pero luchaba por negarlo a toda costa.

El joven le ofreció un pequeño guiño a Claire que esta captó sin problemas. De pronto Alice sintió como unos poderosos brazos le agarraban las piernas. Sintió como perdía el equilibro antes de notar como su estómago chocaba con el hombro de alguien.

-¡Idiota! ¡Suéltame! ¡Bájame ahora mismo!- Gritaba mientras intentaba salir de esa posición. Escuchó una tímida risilla proveniente de la boca de su amiga y deseó estar libre para golpearla. -¡Young Mi, me las pagarás! ¡Bájame gorila!

-Lo siento, iremos al hospital quieras o no. Tú decides como- Aún no se movía del sitio pero al decir esto la muchacha sintió como avanzaba a algún lado. Qué vergüenza si se dejara llevar así por la calle. Relajó su cuerpo antes de hablar.

-Está bien...- Se rindió esperando que Jonghyun la dejara en el suelo. Para su sorpresa continuó avanzando. -¡¿Qué?! ¡He dicho que vale! ¡Me rindo! ¡Oye!- Por mucho que gritara, el joven no cesaba.

-¡Ey Jonghyun ¿Qué demonios haces?! ¡Debemos comenzar ya!- Key gritó a lo lejos, justo en la entrada del local. Al parecer Young Mi estaba a su lado ya que también se escuchó como le decía que se calmara. No fue posible ya que también salió Onew seguido del resto del grupo.

-¡Maldito! ¡No podemos comenzar sin ti!

-¡Lo sé! ¡Pero antes debo enseñarle a la señorita que no debe preocupar a los demás!- Alice tragó saliva ante eso. ¿Preocupar? A Claire lo veía normal pero ¿Qué tenía que ver él en todo eso? -¡Cantad un par de canciones hasta que yo vuelva! ¡Os quiero!- Sin más comenzó a correr a la velocidad que le permitía su cuerpo cargando otro. Estaba loco y después de aquello intentaría no cruzárselo jamás... Entonces ¿Por qué la sensación de seguridad yendo con ese hombre a dios sabía donde? ¿Quién le aseguraba que la llevaba al hospital? Algo en su interior se lo decía, algo que aún no estaba dispuesta a escuchar...

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El hombre entró en la oficina del director. Se presentó formalmente pero ambos se conocían desde hace mucho tiempo. Sus muecas así lo confirmaban y así se dijeron muchas cosas sin tener que hablar. La secretaria abandonó el despacho dejándolos solos.

-Me alegra que hayas encontrado el camino de regreso, hacía mucho que no te veía con un traje de esos, hermano...- El señor Kim se levantó para ponerse frente a frente con el recién llegado. Estrecharon manos.

-Pues ya ves... Un poco de dinero, por aquí y por allá, y uno puede permitirse trajes como este- Expresó moviendo un poco los pliegues de su chaqueta y rieron cómplices. -¿Y qué tal? ¿Tu familia te ha aceptado de regreso? La mía me ha echado como un perro, ya sabes...

-Mi mujer sigue siendo la misma estúpida de siempre por lo que tengo residencia asegurada pero ese imbécil de mi hijo... Me ha salido honrado y todo- Su amigo sonrió en respuesta. -Siempre supe que era débil pero nunca que pensé que me desafiara de esa forma. Pero si quiere jugar, jugaremos. Claro que jugaremos- Su mirada se perdió entre los libros en una de las estanterías. Mostró una sonrisa torcida y se dirigió a ella.

-Me gusta jugar así que cuenta conmigo en lo que sea. Recuerda que siempre te he apoyado en todo- Parecía una sugerencia pero un tono exigente se colaba por medio. Desvelaba una amenaza sutil entre aquellas palabras.

-Tranquilo. Ya tengo pensado tu papel en todo esto...- Entre varios libros pudo avistar algo que comenzó a sacar. Al tenerlo entre sus manos lo supo, eran unos folletos donde se hablaba de SHINee. Su mente se trasladó a un día donde su hijo le hablaba de esos estúpidos sueños. Aseguraba querer ser miembro de una banda de rock y que se llamaría SHINee.

Jamás pensó que podría conseguirlo pero tantos años encerrado le proporcionó la libertad a su hijo de desperdiciar su tiempo en la música. Ahora, enfurecido, arrugaba aquellos papeles tramando lo que sería la salvación de su hijo.

-¿Y de que se trata?

-Traer a mi hijo por el buen camino. Creo que le ha dado tiempo a desviarse demasiado... Vamos a traerlo de vuelta y será el digno heredero que ansié siempre...- Sonrió maliciosamente. Su plan era destruir poquito a poco el mundo de fantasía de su hijo y sabía la forma exacta de hacerlo.

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-¿Qué demonios vamos a hacer? La gente nos está reclamando- Espetó Taemin. Aún seguían fuera, esperando a Jonghyun. Young Mi sólo sabía reírse ante la situación tan bizarra. -¿Te ríes?- Se arrepintió al momento de decir eso ya que la mirada fulminante de la muchacha le caló los huesos. Recordó el golpe estrella que le había dado en la entrepierna y se la tapó disimuladamente.

-Mierda... Entremos. Ya veremos que hacer mientras llega este imbécil- Concluyó Onew yendo hacia dentro del local y poniéndose la correa de su guitarra, había salido con ella igual que Minho.

Key y Taemin, por el contrario, dejaron sus instrumentos dentro. Young Mi no tuvo otra opción que seguirlo y terminar de escuchar el concierto o lo que fueran a hacer sin Jonghyun. Esperaba que volvieran con la noticia de que a Sung Hye sólo le había dado un bajón repentino y nada más grave. Aunque su intuición la estaba traicionando, notaba como si algo malo estuviera por pasar... No, debía centrar su mente en ver de lo que era capaz ese mocoso. No, espera ¿Qué le importaba lo que fuera o no hacer Taemin? Maldita sea, su amiga tenía razón. Le estaba atrayendo demasiado y sabía que enredarse con él sólo le causaría problemas. Llamó mentalmente a su amiga, deseaba que estuviera ahí, a salvo y que la distrajera de esos pensamientos tan estúpidos.

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-¿Quieres bajarme ya? Por muy fuerte que te quieras mostrar sé que peso- Jonghyun sonrió, tenía razón. No es que pesara, para nada, era la mujer más ligera que había cargado. Pero mantener el ritmo con una persona a cuestas, por muy fornido que estuviera, cansaba y mucho. -Ya no iré a ningún lado, por favor déjame en el suelo. La gente pensará cosas raras...- Obedeció, dejándola en el suelo cuidadosamente. Por un momento pensó que se iba a romper. Era tan delicada y a la vez tan ruda que lo confundía. Era una sensación maravillosa el contemplarla sabiendo que ella no lo podía descubrir. O eso pensaba... -Sé que me andas mirando, cuando te quedas tan callado no puede ser por otra cosa- Increíble, cada vez quedaba más prendado de ella. Se sintió un tonto al ver que no podía actuar ante ella, ser él mismo era la única opción con esa mujer y aquello comenzaba a gustarle sobremanera.

-Tranquila, sólo quería que entendieras que no debes preocupar a los demás al no cuidarte

-¿A los demás? ¿Te he preocupado?- Una mínima parte de ella anhelaba que dijera que sí ¿Por qué?

-Jaja, que va- Se frotó la nuca intentando disimular su desnudez ante la sinceridad de Alice. -Lo decía por Claire, tu amiga. No debes preocuparla así- Lógico, su explicación era razonable.

-Ah... Entiendo- “¿Decepción? Si era lo normal. Además... ¿Qué esperabas?” se autoconvenció la muchacha.

-Vamos, ya estamos cerca- Quiso agarrarla por su brazo pero entonces la vio sacando un bastón para ciegos de su bolso. Al desplegarlo, el sonido lo asustó un poco, sonrió al ver como la acción parecía ser cotidiana en la chica. Normal, era ciega. A veces se olvidaba de eso.

-Sí... ¡Vamos!- De pronto Alice se giró sobre sí obligando a Jonghyun a seguirla. Corría, dios, una chica ciega corriendo sin pensar en que podía chocar y caer lastimándose.

-No me obligues a volver a cargarte- La alcanzó rápidamente y agarró su brazo para girarla. Lo que no entrevió es que esta le golpeara con el bastón, precisamente en la cara. Vio las estrellas. -Niña tonta- Tenía intenciones de cargarla en su hombro de nuevo pero ella pataleaba cada vez que sentía sus brazos alrededor de sus piernas. Maldición.

-Déjame ya. Quiero irme a casa. ¡Ya!- Jonghyun desistió pasándose la mano por la frente. Estaba sudando intentando dominarla, en vano.

Justo en un descuido, Alice se precipitó al borde de la acera. Un coche se aproximaba y no perdió ni un segundo en ir hacia ella para apartarla. Ambos cayeron, seguros, en la acera. Sung Hye podía notar, ahora, la respiración agitada de Jonghyun. Cerca... Demasiado cerca...


Capítulo 11: Un fugaz milagro


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