miércoles, 3 de abril de 2013

A través del tiempo IX

Capítulo 9 de mi fic con Onew... Espero que os guste.


Capítulo 8: ¿Solo en casa?





Capítulo 9: El pasado se hace presente


Al entrar en casa lo que vio le quitó cualquier pensamiento tanto positivo como negativo... El salón estaba patas arriba, el sofá fuera de su sitio, la mesa toda descolocada y la televisión rota, en el suelo, soltando chispas. Giró su rostro hacia la cocina... Platos rotos, cacharros descolocados y el gato deambulando por la encimera tan campante. Y ahí estaba Jin Ki, sentado, lleno de harina hasta en las orejas, no podía verse más patético. En unos momentos iba a conocer la otra cara de Hana. Ese individuo había destrozado su casa en solo unas horas, debía darle su merecido.

-¡¡¡Jin Ki!!! ¡Estas muerto!- Cerró fuertemente la puerta, soltó las bolsas y se descalzó, agarró sus zapatos y sin pensarlo dos veces tiro uno de ellos hacia donde se encontraba Jin Ki. Este se levantó rápidamente para poder esquivar lo que Hana le estaba arrojando a la cabeza, se encontraba recogiendo y lanzándole todo lo que veía por la mesa del salón. -¡Ven aquí maldito torpe!

-¡Yo... Yo, lo siento! ¡Lo siento!- Aún seguía intentando evitar que algunos de esos objetos golpeara su cuerpo. Los ojos de Hana estaban llenos de ira y por primera vez sintió verdadero miedo hacia esa mujer.

-¡¿Qué demonios te pasa?! ¡¿No puedes tocar algo sin liarla?! ¿Por qué tocas si ni siquiera sabes lo qué es? ¡Agg! Te odio Jin Ki, mira como está mi casa ahora. ¡Todo por tu culpa!¡Espera a que atine una sola vez y te dejo tonto del todo!- Todo esto lo decía mientras seguía tirándole todo lo que encontraba a su alrededor. Ya cada vez estaba más cerca y su puntería iba en crescendo por lo que Jin Ki debía ahora sortearlos con más rapidez.

Al llegar a la cocina Hana no vio como el suelo que pisaba estaba lleno de harina y se resbaló un par de veces, la primera si pudo mantener el equilibrio pero la segunda cayó de culo al querer tirar otro objeto en ese momento.

-¡Agg! ¡Buaa! ¡Gr!- Estaba haciendo una rabieta, con sus piernas agitadas daba patadas al suelo y con sus brazos golpeaba el suelo. -¿Por qué todo me pasa a mi? ¡Maldito seas Jin Ki! ¡Te odio, te odio!- Sí, efectivamente Jin Ki tenía enfrente a una niña pequeña que se quejaba como si le hubiesen quitado su juguete preferido. Disimuladamente se acercaba a ella, esto le provocó un cierto dejavú. -¿Hasta cuando tendré que aguantar esto? ¿Hasta cuando?- No, ya no se refería al destrozo en su hogar. Su frustración era volver a recordar que su vida había cambiado radicalmente en solo unas horas. A que su vida con Onew ya había terminado ¿Cómo salir adelante con todo el amor que aún sentía por él? Un par de lagrimas se asomaron por su rostro.

-Yo... Lo siento. No quise...- Jin Ki ya se encontraba en cuclillas frente a ella.

-¡Gr! ¡Mira como estoy ahora!- Pudo decir mientras sollozaba con rabia.

-Realmente lo siento, esas cosas son tan nuevas para mi... Es como si me incitaran a que las toque. Hana lo lamento de veras- Posó sus manos en los hombros de la joven. Por alguna razón el contacto físico con Hana se le hacía fácil, le salía como algo natural y espontaneo. Quizás por las situaciones tan surrealistas que habían vivido ambos en ese último día. Ofrecía una sonrisa de disculpa, algo que deslumbró a la muchacha por completo. Tan exactamente igual a Onew. Tenía derecho a estar enfadada pero cada vez que ese hombre le sonreía todo su enojo se desvanecía. Ese encanto de Onew al principio de su relación, sí, su sonrisa. Jin Ki era como Onew en esos tiempos y eso la estaba torturando. “El que se parezca a él no te da derecho a tratarlo así. Tendrá su cara, su cuerpo y su antigua sonrisa. Pero no es él, Hana. No es Onew” Se decía aún sin apartar la vista de esos labios. Era cierto, estaba echando las culpas a la persona equivocada. Ese tipo era un desastre pero no tenía por que pagar por Onew.

-No Jin Ki. Perdoname tu a mi, sé que no te tenía que haber dejado solo. No conoces nada sobre este mundo y es lógico que seas un tanto... Bueno que seas bastante torpe. Por cierto ¿Cuando aprenderás a no tocar lo que no conoces?- Quería disculparse pero al ver de nuevo aquel destrozo la obligó a regañarlo otra vez. Se paró unos segundos, al ver tanta harina en el pelo de Jin Ki supuso que sería divertido sobárselo. No lo pensó, sin más se encontraba moviendo su mano apartado toda la harina de la cabeza de aquel tipo. -Jaja, tienes más de la que pensaba

-Me vas a hacer estornudar- Se estaba dejando despeinar por Hana, jamás toleraría que una mujer lo tocara como si fuera un animal pero con ella era todo distinto... Su simple toque...

-Te lo tienes merecido- Seguía agitando el pelo de Jin Ki pero se dio cuenta de algo en el rostro de este. Paró en seco y sacó sus dedos de entre los cabellos del joven. -Espera ¿Eso te lo he hecho yo?

-¿Eh? ¡Ah! No, fue al intentar recoger todo esto- Aclaró el joven al ver que se refería al pequeño corte en su pómulo. -Ese animal... No he podido sacarlo de aquí, lo siento por eso también

-¡¿Nano?! No te preocupes, es nuestra mascota. El vive aquí- Se encontraba señalando al gato que aún andaba por la encimera. La cara de Jin Ki se relajó aunque no le hacía mucha gracia tener a ese animal cerca de él. La muchacha se tomó el atrevimiento de tocar su mejilla y girarla para ver mejor aquella pequeña herida. Jin Ki agarró su muñeca suavemente. Los ojos de Hana se abrieron ante la sorpresiva respuesta del hombre ya que ahora también la estaba mirando fijamente ¿Por qué estaba actuando así? Tenía una sensación demasiado extraña que no quería descubrir. Quiso girar su rostro para romper el contacto visual pero esa misma sensación la hizo mantener su mirada en esos ojos. Su rostro se acercaba al suyo. Demasiado cerca, ya no podía escapar... Ya no quería escapar...

¡Gruum! El rugido del estomago de Jin Ki desvió cualquier intención tanto por su parte como por la de Hana. Esta tapó su boca para redimir una carcajada pero no pudo contener la siguiente. Jin Ki por su parte soltó la muñeca de ella y sonrió sin más.

-Ahora que recuerdo fue el hambre lo que me llevó a esto...- Analizó con agudeza aquel tipo que ahora maldecía a su estómago por rugir en un momento tan inoportuno. Con cuidado y ayudando también a Hana se levantó de aquel suelo repleto de harina.

-¡Dios mio! ¡Desde que estás aquí no has comido nada! Si me descuido casi me llevo por delante dos vidas... Jin Ki, Nano... Lo siento- La joven se disculpó inclinando su cuerpo unos noventa grados en señal de total respeto pero su rostro detonaba su falsa seriedad. -Animalitos... Se me olvidó daros de comer- Jin Ki detectó la burla de la mujer a lo que respondió con una mirada fulminante y cruzando sus brazos en el pecho.

Hana terminó de cocinar, Jin Ki había seguido sus pasos detenidamente. No quería perderse nada, la curiosidad era un don en él y jamás rechazaría la oportunidad de saber más sobre todas y cada una de las cosas nuevas que iba descubriendo en aquel lugar.

-Sólo pruébalo... Es lo único que tengo ahora, a Onew nunca le ha gustado por lo que siempre hay de sobra... Espero que te guste, solo en eso espero que no seas igual a él...- Esa última frase fue en un tono demasiado suave para que Jin Ki la escuchara, algo que agradeció, no quería dar ninguna explicación.

-¡Dios! ¿Qué es esto?- Sus ojos estaban desorbitados eso asustó un poco a Hana.

-¿Por qué? ¿No te gusta?- No quería oír la triste realidad de ver que hasta en el gusto eran iguales, su mirada de ensombreció un poco.

-No, no me gusta... ¡Me fascina! ¿Qué es?- Sonreía sin dejar de comer. Jamás pensaría estar comiendo como Sung Hyo pero el hambre lo hacía devorar como loco el plato ofrecido por la muchacha segundos antes.

-Pollo, es pollo frito- La sonrisa de la mujer consiguió dejar al joven helado. La había visto reír, llorar y enfadarse pero esa sonrisa de felicidad era una parte nueva de ella. Pensó que había descubierto todas las caras de Hana, se equivocaba enormemente. Una corriente eléctrica surcó toda su espina dorsal ¿Qué le estaba pasando con esa mujer? Por andar en su ensoñación el muslo que estaba arrebañando segundos antes cayó al plato. Tragó saliva e intento disimular todo aquello.

-Eh... De donde vengo se hace de otra manera pero esto es... Esta delicioso ¡Me encanta! Gracias- Volvió a centrarse en la comida no sin antes mirarla de nuevo. Imploraba que jamás dejara de sonreír así, solo verla lo estaba llevando al cielo.

No podía creer que un simple detalle la hiciera tan feliz, algo como eso la liberaría de verse forzada a recordar a Onew. Quería dejar de sonreír como una estúpida pero verlo comer con tanta devoción le causaba demasiada dulzura. Se encontraba sentada enfrente de él mirándolo como una boba. De pronto un recuerdo feliz con Onew se cruzó por sus pensamientos “Hana ¿Ni siquiera con esto puedes dejar de pensar en él?” Carraspeó y corrió hacia el fregadero. Abrió el grifo para poder echarse un poco de agua y aclarar sus ideas. Se estaba volviendo loca.

-¿Te ocurre algo?-La siguió con la mirada hasta donde estaba ahora, al ver que lavaba su cara con agua intuyó que algo no iba bien.

-Eh... Nada, On...- Tapó su boca con una mano, el nombre de Onew casi sale de su boca. El hecho de vincular ese momento de felicidad con su ex-prometido la hacia sentir miserable. Con todo el daño que le había hecho todo este tiempo y aún su nombre salía a flote en esos momentos. Jin Ki no tenía la culpa pero cada vez que lo miraba su mente la traicionaba confundiéndolo con Onew. Tan idénticos y a la vez tan diferentes. Odiaba desear que la persona que tenía en frente fuera él en vez de ese desconocido, esa actitud infantil, gentil y a veces irritable de Jin Ki... Si tan solo pudiera implantarla de alguna manera en el hombre que amaba...

-Jin Ki, soy Jin Ki- Su tono sonó un tanto triste, aquel estúpido nombre volvió a estropear el ambiente. Pero tenía que conseguir que esa sonrisa volviera a los labios de Hana así que decidió seguir hablando. -¿Sabes? Siempre he odiado mi nombre pero por alguna extraña razón en este lugar no hago otra cosa más que repetírtelo- Ese dato curioso lo hizo sonreír cuando pudo ver como su objetivo se cumplía. Hana estaba esbozando una ligera mueca de agrado.

-Bueno, por desgracia si haces otras cosas... Como por ejemplo: Destrozarme la casa- Lucía ahora una sonrisa torcida sin llegar a reírse. Miró al hombre que ahora tenía a su lado con un puchero irresistible.

Después de estar varias horas limpiando el estropicio tanto de la cocina como del salón Hana llamó a un técnico y un fontanero. Hana ordenó a Jin Ki que no saliera de la habitación de invitados mientras aquellos trabajadores arreglaban o intentaban componer lo descompuesto. La tubería fue reparada sin ningún problema pero la televisión había muerto por lo que debía comprar otra. Envió varias miradas fulminantes al cuarto donde se encontraba el causante de todo aquel destrozo.

-Hasta que no descubramos como llevarte de vuelta a tu tiempo mejor quédate en este cuarto... Ya veré como retraso el día de regreso de Onew si es que hasta ese entonces aún no encontramos ninguna solución. Ahora necesito dormir, mañana vuelvo al trabajo... ¡Ah! Y por favor, no toques nada mientras no estoy ¿Sería mucho pedir?- Hana se encontraba en la entrada de la habitación que sería de Jin Ki hasta que encontraran la forma de regresarlo a su hogar. La noche pasó tranquilamente para ambos en sus respectivas habitaciones. Hana sin ningún sueño perturbador y Jin Ki sin destrozar nada.

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-¡Hana! Ya están aquí... Si quieres te sustituyo hoy, no tengo problema...- Jessy apareció de entre las puertas correderas de aquel estudio de grabación. Hana ya estaba preparando todo para la canción que arreglarían hoy, había madrugado más de lo normal no sin antes haberle dado varias indicaciones a su ahora compañero de piso.

-Jessy, es mi trabajo... No mezclaré mis problemas personales con esto. Ante todo soy profesional- La miraba con rudeza y seguridad. Tener que encontrarse con Onew en el trabajo la acongojaba un poco pero estaba dispuesta a cumplir fielmente con sus deberes laborales.

-¡Wow! ¡Así se habla! No veía a esta Hana desde hace tiempo. Te quiero amiga- La abrazó pero sonó su teléfono. Jessy era la coordinadora espectáculos en la compañía, recibía numerosas llamadas con ofertas y contratos. Después de escucharla balbucear algo sobre un trabajo conjunto que no le terminaba de convencer, la vio agitar su mano para despedirse yéndose, bastante apurada, por donde había venido. La hizo sonreír mientras colocaba un par de partituras en encima del mezclador.

-¡Oye! ¡Al final has venido! ¿No estabas enferma?- Era la voz del director de audio. Entró seguido de Jonghyun, Key, Minho y Taemin. Por un momento Hana agradeció no ver a Onew pero segundos después apareció por aquellas puertas. Sus ojos se agrandaron al verla allí. Nunca pensó que tuviera fuerzas de volver al trabajo tan pronto, y menos de la forma en la que estaba. Rígida pero con una actitud bastante activa. Hana lo miro afligida pero tragó saliva para responder atónita a lo que escuchaba.

-¿Enferma? Por supuesto que no- Seguro que aquello lo habría inventado Onew creyendo su total destrucción por dejarla como la dejó pero no iba a darle el gusto y mucho menos arriesgarse a perder su trabajo. Lo amaba y al mirarlo volvería a caer si el se lo pidiera pero su orgullo ahora debía prevalecer. Tenía que demostrarle que podía seguir sin él aunque fuera imposible. La mano de Onew tirando fuertemente de su brazo hacia afuera de aquel estudio la alejó de cualquier pensamiento.

-¿Qué demonios haces aquí? Tú no deberías estar aquí- Casi la aplasta contra la pared de un golpe, posó sus manos en ella, a cada lado de la cabeza de Hana.

-Pues aquí estoy, para los demás seguimos siendo prometidos. Tu mismo lo dijiste ¿Así disimulas?- Se sentía intimidada por estar atrapada en la posición de Onew pero aun así debía mostrar su fuerza y lo dispuesta que estaba a seguir adelante. Igualmente estar tan cerca de él la tentaba a abrazarlo y besarlo como si nada hubiera pasado. No, él la había subestimado y debía demostrárselo.

-No, no puedo estar aquí contigo ¡Imposible! ¡Lárgate!- Aun gritando su cuerpo se acercaba más al de Hana. Aunque lo veía bastante furioso ella solo podía pensar en la proximidad de ambos. “¡Maldición Hana no cedas!” se reprochó furiosamente mientras cerraba sus ojos.

-¡No! Onew no iré a ningún lado, estoy donde debo estar. Ahora aparta y déjame trabajar- Los ojos de Onew se abrieron de par en par ¿Qué haría ahora que Hana lo había enfrentado así?



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