miércoles, 20 de marzo de 2013

You fallen for me I

Aquí está el primer capítulo de este fic, espero que os guste como los otros anteriores 

Introducción




Capítulo 1: Nuevas sensaciones


-¡Quítate del medio, estúpida!- Tras recibir el empujón Ángela no tuvo oportunidad de mantener el equilibrio y cayo a un lado. Si por ella fuera le arrancaría los pelos a esa Lory pero al pensar que podía causar un problema su mente siempre retrocedía en sus deseos. Su familia no se merecía un disgusto así y más pensando que era la mejor de la clase. Lo era, claro que lo era. Pero jamás se imaginarían por lo que tenía que pasar cada día. Sus tíos la apoyaban demasiado, después de la tragedia con sus padres intentaban facilitarle cualquier cosa que ella pidiera. Aunque no les sobraba el dinero, hacían lo posible por complacerla. Eso la abrumaba, sabía que para ellos era como su hija.

La necesidad de mantenerla feliz y obtener cualquier cosa, por encima de sus posibilidades, se daba por la incapacidad de tener descendencia. La pareja no podía tener hijos y ella era la persona por la que se desvivían. Muy en su interior sabía que significaba todo aquello. Sus tíos querían hacer entender a los demás que podían ser los mejores padres y Ángela era su medio para demostrarlo. Se sentía un poco utilizada pero esa atención le gustaba. Amaba que, para algunas personas, fuera el centro de atención. Si les dijera lo que sufría en clase ellos pensarían que estaban cometiendo algún fallo y no podía hacerles eso. Tenían que seguir pensando que lo estaban haciendo bien. Sinceramente le parecían perfectos tal y como eran.

En ella estaba el fallo. No recordaba cuando comenzó a desatenderse tanto física como mentalmente, sólo sabía que se había convertido en el “patito feo” que todos despreciaban. Lucía siempre pantalones y faldas muy anchas. Sus prendas superiores también dejaban mucho que desear. Y por no decir que ni se preocupaba por combinar colores y estilos en todos sus conjuntos. No peinaba su pelo y este parecía siempre una maraña, igual que un nido de pájaro. La mayoría de los mechones caían en su rostro sin dejar ver lo que más la acomplejaba: Sus ojeras. Las noches llorando por su triste vida le pasaban factura en ese punto. Le daba lo mismo, no le daba importancia. Su piel estaba bastante descuidada así que esas ojeras adornaban el paisaje devastando en su rostro.
Su tía intentaba que se viera mejor, le sugería que se cuidara un poco más y le subía la autoestima comprando ropa que jamás utilizaba. Se sentía un poco culpable pero su tía la respetaba entendiendo su situación por la pérdida de sus padres. Y el pensar que en la universidad le iba bien se conformaba. Si supiera la verdad...

Lory se volvió a mirarla y al ver que caía se carcajeó sin pudor. Murmuró algo a las dos chicas que siempre le seguían a todas partes y todas se fundieron en infinitas risas. Cuando se alejaron de ella se dispuso a levantarse. Todos los folios que llevaba entre sus brazos se esparcían por el suelo. Se golpeó levemente la sien. “Imbécil” resonó en su cabeza. Si tan sólo se atreviera a decirle cuatro cosas bien dichas a esa zorra...

-¿Te ayudo?- Esa pregunta la formuló la persona que más de una vez la aislaba de su asquerosa vida estudiantil. Onew se agachó junto a ella sintiéndole ampliamente. Había sido su amigo desde que entró a ese centro. A él nadie le acosaba pero, al parecer, se sentía en la libertad de juntarse con quien le apetecía. Le agradaba Ángela y, por mucho que otros le aconsejaran no mezclarse con ella, él insistía en entablar amistad con ella. -Veo que aún se siente amenazada, por ti, esa Lory...

-¿Amenazada? ¿Por mi?- Preguntó la muchacha dejando de recoger los papeles. Lo que acababa de escuchar casi le hace reírse. La chica más popular del instituto amenazada por ella, el patito feo. Era lo más surrealista que había escuchado.

-¿No te das cuenta? Ella, como yo, puede ver que debajo de ese aspecto en el que te escondes hay una chica preciosa que se merece toda la atención- Lo dijo tan a la ligera que Ángela tuvo que tragar fuertemente para asimilarlo. No era la primera vez que hacía ese tipo de comentarios pero su corazón brincaba cada vez que se tomaba ese atrevimiento. Un chico tan dulce haciéndole cumplidos así no terminaba por aceptarlo. Onew podía ser testarudo algunas veces pero cuando pensaba que tenía la razón era mejor no replicarle. Su mirada así se lo indicaba ahora, no quería que respondiera con su típico “estás loco”.

-Lo que tú digas...- Por mucho que luchara por no contradecirlo, debía aclararle que a veces decía cosas demasiado improbables según si mente. ¿Preciosa? Eso no iba con ella. Por favor... La llamaban “patito feo”, de preciosa solo tenía el nombre. Sí, era lo único que le gustaba. Su nombre.

-No tengo ganas de pelear contigo ¿Vamos a comer?- Sugirió Onew al terminar de recoger todos los folios y ponerse de pie junto a Ángela.

-Está bien... Vamos- Le encantaba pasar tiempo con su amigo, aunque este tuviera más amistades siempre tenía tiempo para ella. Adoraba esos ratos con él, momentos en los que se olvidaba de lo que era para los demás.

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-Pero ¿Cómo demonios voy a encontrar a una chica así? Lo que me pides es imposible... Actualmente todas las mujeres son iguales: Muñequitas de plástico, vestidas todas como clones y con el cerebro de un mosquito ¿Cómo piensas que encontraré a una así entre tanta niña tonta?- Espetó Key intentando convencer a su jefe de que la tarea que le estaba mandando no podría realizarla con éxito.

-¿Y tú me dices eso?- Le pasó la mirada de la cabeza a los pies. Key era el ejemplo de un chico popular y con un total sentido de la moda, y tal vez, un tanto descerebrado. Estaba criticando lo que él representaba. El hombre sonrió de lado. -Está decidido: Debes buscar a esa chica y tú serás el encargado de trasformarla. Sólo con una diferencia, esta muchacha tendrá lo que muchas no tienen. Belleza interior. Lo que intento decirte es que tu trabajo será saber diferenciar a una verdadera mujer entre tanta muñeca. Un diseñador siempre sabe sacarle partido a una mujer así pero ¡Ojo! Sin cambiarle ni un ápice de su esencia. Es sencillo Key... ¿Lo tomas o lo dejas? Tu futuro está en juego- Sentenció el tipo mirando fijamente al muchacho. Este se pasó la mano por la nuca frotándosela en signo de frustración. Segundos después habló:

-Está bien, buscaré a esa muchacha pero no te aseguro que sea capaz de encontrar a una con “belleza interior”- Hizo un gesto con sus dedos mientras veía como su jefe sonreía ampliamente.

-Bien, veremos si estás hecho para ser un diseñador éxito o no. Me gusta tu seguridad a la hora de tomar decisiones- Maldito. Casi lo había obligado. Eso era chantaje, nada más ni nada menos. Estaba acabado ¿Dónde encontraría a una muchacha así?

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La muchacha comenzó a caminar por el pasillo. Ya habían comenzado las clases después del descanso por lo que estaba completamente vacío. Miraba hacía las puertas hasta que se paró frente a una de ellas. Era el número que indicaba en el papel que sujetaba entre sus manos. Respiró hondo y giró la manilla. Encontró como unas veinte miradas, entre estas la de Ángela, dirigiéndose sólo a ella. El carraspeo del profesor la desvió de sus pensamientos. Estaba absorta en sólo una de esas incisivas miradas. Su objetivo era claro pero ahora tocaba tantear el terreno. El docente volvió a irrumpir en el silencio repentino.

-Perdonadme, se me olvidó deciros que hoy se incorporaba una alumna nueva- Giró su rostro hacia ella de nuevo y con un gesto de su mano la invitó a que se acercara a él. -Ven querida, debes presentarte frente a tus compañeros- Ella, un tanto dudosa, obedeció hasta llegar allí. El hombre alargó su mano incitándola a que comenzara a hablar hacia los presentes.

-Bien pues... Me llamo Kim Soo Ri. Soy de Busan y acabo de llegar a Seúl. Espero que nos llevemos bien. Por favor, cuiden de mí- Hizo una reverencia de rigurosos noventa grados. Algo que le pareció adorable a Ángela. Estaba rodeada de personas que perdían esas costumbres bastante rápido. Deseaba que al coger confianza, esa muchacha, no se volviera como los demás. Hubo risas por su acento pero el golpe sutil que hizo el profesor en su mesa despejó cualquier burla.

-Siéntate, mira, ese pupitre está vacío- Ángela sintió alivio de que el asiento a su derecha fuera el indicado por el docente y el único vacío. Lory no podría ofrecerle un sitio a su lado. Quizás esa muchacha podría ser su nueva amiga. Y cabía la posibilidad de que esa estúpida no le influyera como a las demás. Le sonrió sinceramente al verla avanzar hacia ella. Tan increíble le pareció que ella le correspondiera de una manera dulce.

-Gracias- Susurró la muchacha. Sólo había sentido incomodidad ante las miradas de los demás alumnos pero ver como Ángela la recibía tan alegremente la calmó considerablemente.

-Espero que nos llevemos bien- Indicó Ángela sin dejar de sonreírle. Su aspecto parecía no afectar en el comportamiento de la recién llegada y eso le producía verdadera felicidad ¿Podría ser capaz de mantener una amistad sincera con esa chica? Esperaba con todas sus fuerzas que así fuera.

-Bienvenida, Soo Ri ¿Está bien que te llame por tu nombre?- Era la voz de Onew, se sentaba justo detrás de Ángela. La hospitalidad era una notable característica en él. Siempre era brillante para socializar con los nuevos. Su sonrisa era famosa por ser su manera de encandilar el corazón de las chicas. Y el de Ángela... Pero eso jamás lo sabría. Además de que no podría calificarlo como amor, podía decirse que al ser el único que la trataba bien, ella estaba ilusionada por él. Sí, estaba segura. Él era sólo su amigo, si supiera aquello, la relación que tenían se iría al traste... No podía dejar que lo notara y mucho menos que él la rechazara por no sentir lo mismo que ella. Tragó saliva al ver que Soo Ri se tensaba al mirarlo. Se dio cuenta de que a esa muchacha le gustaba Onew ¿Amor a primera vista? Era guapísima, Onew tenía fácil corresponderle. No intentaría oponerse a ello, al contrario, alentaría a la joven que apostara por conquistarlo. Se veía una buena chica, así de primeras, aunque debía conocerla mejor para aventarla tan a la ligera a su mejor amigo.

-Sí, me gusta la idea ¿Y cómo os llamáis vosotros?- Su timidez era encantadora. Ángela se giró hacia ella para entablar conversación y se fijó como Onew ya estaba en esa posición.

-Yo me llamo Ángela y este tonto de aquí es Onew- Aclaró divertida la muchacha. Recibió un golpecito en el brazo por parte de Onew. Ambos sonrieron.

-¡Oye! Soy el único que puede decirte tonta aquí- Volvieron a reír. Ángela se volvió hacia la muchacha. Por un momento observó una mueca extraña en ella pero seguidamente se rió junto a ellos. Sintió la necesidad de aclararle la relación que tenía con Onew. No quería que la viera como una amenaza. Quería su amistad, por fin quería hacer las cosas bien con alguien. -Onew y yo somos como hermanos Soo Ri. Pero a veces la confianza da asco- Al notar como su rostro se relajaba mostrándoles una dulce sonrisa no pudo evitar hacer lo mismo. Por dios, al fin, alguien con quien compartir buenos momentos. Onew era un buen amigo pero tener una amiga era algo que anhelaba hacía ya bastante tiempo.

-Encantada chicos. Creo que me lo pasaré muy bien con vosotros, sois muy divertidos- Sin cesar de reír, Onew contó un par de chistes malos. No tenían gracia pero a nosotras nos daba igual. Era fantástica la sensación de tener a una persona más en nuestro pequeño círculo.

-¡Silencio chicos! Ya tendréis tiempo de presentaciones, ahora atended en mi clase. Por favor- Les ordenó el profesor. El trío obedeció sin dejar de sonreír. Ángela comenzaba a experimentar un raro sentimiento, le gustaba. Su corazón estaba saltando de emoción.

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-Oye ¿Y entonces que harás? ¿Te vas a rendir?- Jonghyun comenzaba a ponerse pesado. Ni él sabía que hacer como para andar respondiendo las incesantes preguntas de su amigo.

-No lo sé Jonghyun pero deja ya de preguntarme por eso, tengo que planear algo para no perder mi oportunidad. Sé que es imposible que consiga encontrar a una chica así, así que debo pensar en un medio de escape. He soñado con ser diseñador desde que tenía pañales. Haré lo que sea hasta conseguir lo que deseo. Pero... Diablos. Esto es imposible...- Se despeinaba el cabello con rabia. Esa tarea era algo imposible ¿De dónde sacaría una muchacha fea y mal vestida? Pero lo más importante ¿Dónde encontraría una que fuera, además, inteligente y guapa por dentro? Esas mujeres estaban en peligro de extinción. Para su desgracia, podía asegurar que, ya estaban extintas.

-Pues yo conozco a un par que quizás si cumplan lo de “bellas por dentro” pero saben sacarse provecho... Quizás si le ofrecemos un trato ellas acepten vestirse mal por un tiempo y simular que fue así siempre. Enseñárselo a tu jefe y comenzar el cambio después ¿Qué te parece?- Sugirió Jonghyun, mirando al vacío y poniéndose el indice en el mentón.

-Si dices que son bellas por dentro no creo que estén dispuestas a hacer algo así, además... Quiero ganarme el puesto sin trampas. Jonghyun, si esto me sale bien podría comenzar a codearme con lo mejorcito ¡Seúl estaría contemplando a su futuro diseñador estrella!- Se levantó ofuscado, su sueño se estaba truncando y debía pensar en algo antes de darse totalmente por vencido.

-Entonces tranquilo, ya veremos que hacer. Quizás esa chica esté más cerca de lo que pensamos...- Dicho esto, Jonghyun observó como Key se quedaba inmóvil, con su mirada en un solo punto, muy concentrado en este. Decidió dirigir su mirada hacia el sitio donde los ojos de su amigo se habían anclado. ¡Bingo! Sus problemas estaban resueltos o por lo menos eso pensaba al verla. Esa muchacha que ambos contemplaban podría ser la salvación de Key. Ángela era el centro de atención para ellos. Estaba seguro que era la indicada, la escogida por el hombre a su lado. Ella lo llevaría a la gloria pero ¿Se dejaría manipular por Key? Conocía la fama de la joven, lo tendría difícil. Muy difícil. -¿Acabas de darte cuenta de que tu posibilidad se reduce a la decisión de esa muchacha?

-Su decisión será la que yo diga ¿Recuerdas con quien estás hablando?- Jonghyun sonrió ante la pregunta presuntuosa de Key. No necesitaba su respuesta, sabía perfectamente que su incisivo amigo haría caer el muro más alto de la tierra. La pobre chica caería como flan ante él. -Nadie se resiste a mi encanto y mucho menos una muchacha como ella. Seguro anhela la atención de un hombre como yo. Se ve a leguas que ningún hombre la ha tocado jamás. Si la encandilo un poco seguro que acepta todo lo que le diga para complacerme- Su sonrisa maliciosa seguía encima de Ángela. Estaba sentada junto con Onew y Soo Ri en una de las mesas del comedor. Era la primera vez que se sentía tan feliz y no sospechaba que alguien la observaba tan fijamente mientras mantenía una pacifica comida con sus amigos. -Está pidiendo a gritos que alguien maneje su vida. Yo le ofreceré lo que quiere. Después será pan comido tenerla a mis pies

-¿Y después de usarla para eso?

-¿Después? Que haga lo que quiera, a mi sólo me interesa acabar con éxito esta tarea- La barbilla de Jonghyun se posó en su hombro.

-Imagina que consigues que se vea preciosa ¿No es una tentación? ¿Y si te enamoras de ella?- Key se volvió hacia él con el ceño fruncido. Su amigo lo estaba subestimando y debía dejarle claro quien era.

-Jonghyun, aunque seguramente la vista de lo más chic, esa tía nunca se verá preciosa. Haré lo posible para que luzca decente pero ni con cirugía podrá verse guapa. Faltaría un milagro y yo no soy ningún dios, aunque me acerque bastante...- Palmeó dos veces la mejilla de su amigo y se alejó. Jonghyun se quedó unos segundos más. Mirando bien a Ángela podía ver algo en ella. No estaba muy seguro de qué pero comenzaba a sentirse extraño ahora que se fijaba bien. Su sonrisa... La forma en que hablaba con sus amigos. Era encantadora...

-Jonghyun ¿Qué estás haciendo justo ahora?- Se preguntó en voz alta. Sacudió su cabeza y se fue detrás de Key. Quizás la locura de este se le estaba pegando. Sí, debía ser eso...

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