jueves, 20 de junio de 2013

No puedo verte IX

Otro capítulo más...


Capítulo 8: Estrenando sentimientos




Capítulo 9: Intercambiando vidas 


-¿Y como es que una mujer de su clase pierde los estribos así?- El agente parecía estar serio sin embargo cada vez que veía a Taemin reía descontroladamente. Esta sentado, por decirlo de alguna forma, en una de las sillas de la sala de espera. Tenía una bolsa llena de hielo en su mejilla y otra entre las piernas. Cada vez que esa mujer le contaba lo sucedido no podía aguantar sus ganas de reír.

-Es que agente... Quiso besarme de nuevo a la fuerza, a la primera puede pillarme desprevenida pero a la segunda... Debe comprenderlo, una mujer debe defenderse de los tipos como él. Usted entiende ¿Verdad?- Young Mi mostraba una mueca adorable que imploraba perdón. Aquel hombre no podía imaginar que pasara de eso a arremeter contra un joven así. Si lo hubiera visto estaba seguro que hubiera disfrutado con aquel espectáculo.

-¡Loca! ¡Lo único que debe comprender es que está loca! ¡Ah!- Se escuchó a Taemin intentando cambiar de posición pero por como se quejaba su entrepierna estaba bastante adolorida. Podía tolerar el dolor de la mejilla pero no ese. Dios esa patada lo había destrozado. -¡Casi me deja sin descendencia agente!

Aquello era bastante surrealista, el comisario no pudo contener una carcajada bien sonora. Esos dos parecían recién salidos de un programa humorístico. La muchacha parecía normal pero cada vez que le preguntaba sobre lo que en realidad había pasado no podía creer que admitiera haber golpeado de esa manera a un hombre que era el doble que ella ¿Sería una especie de luchadora profesional? Lo que sí sabía es que tenía que terminar con el incidente, tenía un hambre feroz y rezaba por que el muchacho no pusiera ninguna demanda. Al fin y al cabo parecía una pelea de enamorados.

-Hagamos una cosa, ustedes se disculpan el uno con el otro y asunto arreglado ¿Les parece?

-¡Por supuesto que no, quiero denunciar a esa lunática!- Por fin pudo levantarse, tragó forzosamente un gritito de dolor mientras andaba hacia ellos.

-¡Te lo merecías! Te dije que no lo volvieras a hacer, tú no me escuchaste- Claire aclaró sin inmutarse. Seguía sentada sin ni siquiera girar su cara hacia Taemin.

-Jamás pensé que fueras una especie de psicópata con un buen puño de derechas y un movimiento formidable de piernas- Otra vez volvía a sacar dobles sentidos a situaciones tan bizarras. La joven puso sus ojos en blanco antes de replicar.

-¡Y tú un pervertido!

-Pero igual te gusto

-¡Agente! ¿Lo ve? ¡Me provoca!- Taemin se tapó tanto la cara como la parte baja, esa mujer se levantó y amenazaba de nuevo con estamparle su puño.

-¡Ya! Ya está bien. Señorito ¿Por qué mejor no olvida esto? No se acerque a esta mujer y seguro no le pasará nada- El hombre también se levantó imitándolos.

-Pero... Me da miedo...- El puchero fingido de Taemin causó risas por toda la comisaría.

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-Mmm así que lleváis pocos meses aquí...- Jonghyun escuchaba atentamente a esa joven que lo cautivaba cada vez más. En segundos lo tenía fascinado con lo poco que le contaba. Fuera importante o no, verla hablar era más relajante que dormir por horas como se había prometido. Se encontró olvidando todo lo demás para concentrarse en esos labios que se movían suavemente. Su corazón brincaba cada vez que esbozaba una media sonrisa, no era una del todo alegre. Curiosamente se parecía a la suya, con mucho dolor detrás. Comenzó a sentir una curiosidad tremenda por saber todo de ella, por entenderla completamente. En un impulso posesivo le encantaría ser la única persona que supiera de sus peores temores, sabía que los tenía pero solo él quería consolarla. Aunque seguramente habría tenido amantes por doquier ya que era hermosa. Su ceguera no le contrarrestaba nada, al contrario, era algo más que atractivo. Su mundo debía ser totalmente diferente al de los demás. Como le gustaría formar parte de él... ¿Qué demonios le había dado esa mujer? Parecía estar embrujado, totalmente vulnerable ante ella.

Volvió a sonreír, ahí se dio cuenta de que no había hablado nada. La había dejado hablar por un rato embobado. Carraspeó al darse cuenta de que le exigía una respuesta que ni si quiera había escuchado.

-Eh... ¿Perdón?

-¿Me estás escuchando? Si no es así prefiero irme, me habías prometido una buena charla. La única que está hablando aquí soy yo- Sonaba molesta, tenía razón por unos segundos solo se había dedicado a mirarla sin escuchar lo que decía.

-Lo siento, es que me fascina escucharte. Prefiero estar callado si no tengo nada mejor que decir- Con su experiencia conquistando mujeres no tenía rival. Lo malo era que a la hora de la verdad era un desgraciado que no podía brindar ningún placer más allá de los besos. Un aura de oscuridad se ciñó a él. Increíblemente la muchacha que tenía en frente lo notó.

-¿Ocurre algo? Es como si de pronto no quisieras estar aquí. Hemos venido a hablar, quizás con una desconocida te sea fácil desahogarte- La miró anonadado, no podía ser posible. Aquella mujer le había leído la mente, estaba seguro.

-No, lo siento. Me encanta estar aquí, conociéndote. Nada más- Aunque moría de ganas por contarle su miserable vida a alguien como ella, debía impresionarla no deprimirla ¿Qué podría decirle para dejarla prendada de él? ¿Su posición? No, ella no era de esas. Qué fuera director de una empresa no la deslumbraría lo más mínimo. ¿Sus posesiones? Parecía tener mucho dinero por sus prendas, eso no la sorprendería. Llegó a la conclusión de que no tenía nada diferente para mostrarle. Era un fiasco, era otro estúpido más en la lista de fracasos andante.

No, espera. Había algo de lo que sí estaba orgulloso, de lo que podría presumir. Algo que al hacerlo lo transportaba o otro sitio, un lugar donde era él mismo completamente libre. La música. Si mostraba esa parte de él, esa parte donde no tenía que fingir, podría encandilarla por completo.

-No estás siendo para nada interesante y me lo has prometido. Hazme cambiar de idea si no quieres que me vaya. Me estoy aburriendo- Alice entreveía que ese hombre si podría tener algo diferente. Por fuera parecía como todos los demás pero si escarbaba la superficie encontraría rastros de alguien completamente distinto, interesante. Estaba segura.

-Me gustaría que me acompañaras a un sitio- Aquello hizo temblar a la joven. Sonó como una propuesta indecente que no estaba dispuesta a aceptar. Frunció el ceño con fuerza hasta que Jonghyun notó que comenzaba a ponerse incómoda. -Oh, no, no es lo que piensas. Perdón por expresarme de esa manera

-La verdad es que ha sonado demasiado mal

-Lo siento. Quiero que vayamos a un lugar donde dejo atrás cualquier disfraz, donde soy yo mismo. Podrás conocerme con solo escucharme un par de minutos, te aseguro que comprobarás que soy muy interesante- Seguía sonando un tanto raro por lo que quizás debía sugerirle algo para que se convenciera de sus palabras. -Llama a Young Mi y así no vienes sola. No quiero que pienses nada raro de mi

-Sí, mejor será- Se levantó para sacar su móvil del bolsillo mientras se dejaba guiar por Jong hasta la salida. Al descolgar escuchó a una Claire totalmente molesta por el auricular. -¿Qué te pasa?... Oh, jamás pensé eso de ti... ¿En serio?... Necesito que me acompañes... Bien, Jonghyun dice que estará aquí en dos minutos... Gracias amiga

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Llegó con su coche pero con un invitado no deseado en el asiento del copiloto. El coche de Taemin fue el más perjudicado y negoció hábilmente con ella. Si no la denunciaba que por lo menos lo llevara de vuelta a casa. Jong sonrió al ver como, a diferencia de su amigo, él sí estaba avanzando para conquistar a su “presa” aunque ya no parecía importarle mucho aquella apuesta. Sung Hye ocupaba ahora todos sus pensamientos, solo quería estar con ella la mayor parte del tiempo. Una medicina que lo hacía olvidar todo, exactamente como el alcohol, así era. No estaba dispuesto a decepcionarla con cosas de niños y mucho menos a decirle quien era en realidad. Le mostraría lo que en el fondo de su corazón siempre le había gustado ser. Un simple muchacho entregado a la música y a su grupo de rock.

-¿Qué has hecho qué?- La idea de ver su Ferrari destrozado hacía que su sangre hirviera. Taemin se encorvó, sabía que la había pifiado pero ya no había marcha atrás.

-Parece como si fuera tu coche y no el de él, Jonghyun- La intuición de Young Mi fue certera, aquel coche era de Jonghyun. Sí contestaba con la verdad Taemin sería descubierto en su tapadera y él sería calificado como el típico rico al que no debían ni acercarse.

-Jaja no, es que aprecio su coche, él me lo deja algunas veces ¿No es así, Taemin?- Aquello pilló por sorpresa al menor ¿Estaba alucinando o su amigo lo estaba apoyando en su farsa? Sintió unas ganas tremendas de abrazarlo ¿Desde cuando había cambiado de opinión? Su mente infantil comenzó a imaginarse conduciendo ese coche sin ningún reparo y aparentando ir a la oficina como si fuera el más alto cargo.

-Así es. Jonghyun es mi amigo pero desgraciadamente no tiene ni un duro... Yo soy muy caritativo, trabaja como mi chofer pero lo trato como a un hermano- Eso era demasiado, una mirada fulminante por parte de Jong le hizo tragar saliva con dificultad. “No te pases” esas palabras retumbaban en su mente. Su amigo tenía esa habilidad para traspasar por su cabeza, tembló por la idea de enfrentarlo más tarde. Las jóvenes solo sonrieron para si, esos dos estaban un poco locos. Aun así, Alice recordó las flores ¿Taemin le habría hecho el favor de comprárselas? ¿No fue idea suya?

-Sí, no tengo un duro...- Su tono fue totalmente amenazante, al parecer solo el indicado se dio cuenta.

El local estaba llenándose, podían aun pasar sin dificultad pero en unos minutos aquello sería como una lata de sardinas. No cabría ni una alfiler.
Jonghyun estaba dispuesto a cantar como nunca, solo para que Sung Hye lo escuchara, lo sintiera. La abrazó fuerte cuando un tipo casi la hace caer por empecinarse a ir contra corriente. Mientras los demás entraban él estaba por salir, Alice no podía ver y se tragó un empujón que sin la ayuda de Jong hubiera acabado sentándola en el suelo.

-¡Ey, demonios ten cuidado!- Ni se giró, sin embargo la muchacha sonrió por el gesto.

-Tranquilo, estoy bien. Gracias

-No hay de qué. Bueno siéntate aquí y espera a que empiece. Esta noche descubrirás que soy más que interesante- Terminó por susurrarle al oído. Una tortura para la muchacha puesto que era la primera vez que alguien se atrevía a concederse esas confianzas ¿Sería por eso? ¿O quizás Jong le producía todo aquello por si mismo?

-Si no lo hubieran aclarado pensaría que era al revés- Comentó Claire poco después de que las dejaran solas en una de las mesas.

-¿A qué te refieres?

-A ellos dos, hubiera jurado que Jong era el rico y Taemin el pobre desgraciado. Jamás me imaginé que mi intuición fallara con eso- Tenía razón, las maneras de Jong eran muy finas y delicadas como si hubiera recibido clases de “como ser un caballero”. Mientras que Taemin se comportaba como niño de la calle, alguien al que no le importaba caer mal y no se comportaba para crear otra impresión. Quizás el estar juntos desde pequeños, como habían comentado, los había hecho cambiar en su forma de actuar.

-El estar juntos puede haberlo cambiado, como tú y yo. Desde que te conozco estoy más loca- Young Mi fingió molestia pero terminó riéndose con ganas.

-Señoras y señores ¡El espectáculo que todos esperábamos! ¡Una banda muy querida aquí nos deleitara con su música esta noche! ¡Un fuerte aplauso para SHINee!- Fue el dueño del lugar quien con un micrófono presentó lo que vendría más adelante. Los cinco muchachos comenzaron a posicionarse probando los instrumentos y su afinación.

-No me digas... ¿Están en una banda de rock? Oh dios mio Alice, esto es muy excitante- No podía creerlo, su amiga siendo entusiasta en esos temas. Nunca la había visto tan alegre, tan descontrolada. Bueno sí, cuando se trataba de música la fiera salvaje aparecía. Si Taemin era ese tipo de artistas tendría el cielo ganado con ella.

-Mmm así que te excita ese mocoso de Taemin...- Al igual que Jonghyun a ella, saber que pertenecía a un grupo así era algo totalmente sorprendente. Esperaba con ansias escuchar de que era capaz.

-¡¿Qué?! ¡No! Como...- Fue interrumpida por la cabeza de su amiga, se había desmayado ¿Por qué? Llamó a un muchacho que parecía ser el vigilante para que la llevara a la salida. Demasiada gente habría podido hacer colapsar a Alice ¿O era otra cosa?


Capítulo 10: Un peligroso secreto


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