miércoles, 19 de junio de 2013

"Cariño... Eres un idiota" III

Capítulo 3 actualizado...


Capítulo 2: ¡¿Perdón?!




Capítulo 3: ¡¡Ni loca!! 

Cuando Onew se fue Jonghyun miró a su alrededor, dejando el orgullo de lado no estaba tan mal aquel sitio: Amplio, con buena iluminación, muebles ligeros y todas las habitaciones se interconectaban por puertas correderas dándole un toque tradicional. La verdad que la combinación moderna y antigua quedaba genial en el departamento. Vio el sofá y sin dudarlo se tiró con fuerza, era increíblemente cómodo. Entonces al cerrar sus ojos lo entendió: Onew había conseguido lo que quería, había tergiversado todo para que él mismo lo echara de casa ¡Maldito! Se mordió el labio frustrado ¿Podría alcanzarlo antes de que abandonara el recinto? De un salto dejó el sofá y salió de casa.

-¡Ah!- Escuchó antes de sentir como alguien caía sobre él. Lo miró a los ojos, era ese “peculiar personaje”: Key. -¡Uy! Parece cosa del destino que siempre acabemos así ¿No?

-¡El destino mi trasero!- Mierda, la desafortunada frase empeoraba la situación dando a entender algo que ni por asomo quería, el otro sonrió por su metedura de pata.

-Eres muy guapo desde este ángulo ¿Sabes?- Eso fue el colmo para Jonghyun, bruscamente lo apartó hacia un lado y se levantó completamente fuera de si. -Jajaja, tranquilo estaba bromeando- Aclaró Key sin importarle demasiado la manera con la que le había empujado fuera de él. Lo imitó levantándose y con coquetería se le acercó. Jonghyun tragó saliva ¿Cómo podía hacerle entender que él no iba por esa acera?

-Disculpa. Tengo que... Tengo que hacer algo- Agarró las manos de Key que ya estaban amenazando con tocar su rostro alejándolas de él de un sólo movimiento, y se dispuso a encontrarse con su hermano, de seguro ya no lo atraparía. Maldición.

-Déjame ayudarte. Como buen vecino- El rubio se tomó el atrevimiento de seguirlo, muy a su pesar. Debía buscar algo con que dejárselo claro y al bajar las escaleras del bloque vio su oportunidad. Una joven con maletas cruzaba la gran entrada. Por un instante estaría bien confundida ya que no le llevaría la contraria y si esa fuera su intención le ofrecería un trato, justo o no ya era otra historia.

Después de mirar de reojos a Key que lo seguía de cerca, corrió hacia ella como si viera a su amante después años de ausencia. No se fijó mucho en su aspecto, sólo la abarcó en un fuerte abrazo sin dejarle reaccionar.

-¡Cariño!- Gritó con todo el entusiasmo del mundo.

-¡Suéltame!- Escuchó de su boca, esperaba que Key no lo hubiera oído aunque lamentablemente acentuó su voz con fuerza, ese tipo lo escuchó.

-¿Qué tal tu día hoy?- Tenía que seguir disimulando, aunque ella no diera signos de colaboración. Debía quitarse a Key del medio o en un futuro se encontraría en serios problemas. ¿Desde cuando le pasaba esto? Justamente era él el que siempre comenzaba los pleitos. Verse cohibido de esa manera lo estaba volviendo loco.

Era hora de ver a la muchacha: Lo que más le llamó la atención en su rostro fueron sus ojos, grandes y redondos, con una forma curiosa de terminar delineados. Su boca pequeña dibujaba un gesto duro, se preguntó si su sonrisa acentuaría la belleza de esa dulce abertura. Su nariz chata le daba un toque adorable a sus facciones pronunciadas. El pelo le caía agraciadamente por su frente y mejillas sin quitarle encanto, al contrario, esas ondas fuertemente definidas le daban un aspecto más que femenino. Sin embargo no parecía estar muy contenta de que siguiera observándola de esa manera, su dura mollera por fin se dio cuenta de que la había pifiado desmesuradamente.
Demonios, era extranjera ¿Cómo iba a colar el hacerla pasar por su pareja? Por otra parte, si no entendía el idioma, engañarla resultaría fácil. Se fijó en esos ojos llenos de ira, lucían negros y fulminantes. La joven era de su misma estatura, por lo que esas orbes lo miraban en paralelo. Tragó saliva, las chicas coreanas generalmente medían mucho menos, se sintió intimidado, Su complejo por ser bajito se hizo presente ante ella, sin embargo ¿Podría controlarla? La adivinó altiva y con un porte indomable. Los occidentales tenían esa fama por lo que su cabeza la planteaba como un reto, interesante. Una experiencia nueva, con una extranjera. Aquello era realmente atrayente...

La muchacha aún seguía sin saber qué sucedía ahí ¿Qué pretendía ese estúpido? Lo vio aferrándose a ella, poniéndole su brazo alrededor del cuello y sonriendo al frente como un imbécil. Entonces escuchó a una tercera persona acercarse a ellos. Decidió callar y entender bien la situación.

-Jonghyun ¿Quién es ella?- Preguntó aquel rubio. A Laura le pareció extremadamente agraciado. Su forma de andar y de moverse denotaba su estilo ¿Se trataba de un modelo? Su atuendo iba a tono con todos y cada uno de sus complementos. De color predominaba el rosa, un rosa fuerte con el negro de su camiseta y el gris plateado de su pantalón. Su pelo rubio caía estratégicamente despeinado por su frente y, mientras más se acercaba, más podía ver Laura que estaba frente a un tipo que sabía perfectamente como sacarse provecho. Otra cosa que atinó a descubrir es que lo más probable fuera gay, más que nada por la forma en que miraba al paveras que la joven tenía a su izquierda. Si no fuera porque estaban en la calle juraría que se lo comería enterito, la escena le provocó un ligero cosquilleo y no pudo evitar reírse. Ambos la miraron confundidos. Sin embargo el más bajo habló:

-Ella es mi “amiga”- Puso énfasis y con sus dedos entrecomilló la palabra. Laura luchó por no patearlo con todo su ímpetu. Se estaba pasando de la raya ¿Quería librarse del muchacho rubio? Ah, ya lo entendía... ¿La hacía pasar por su pareja para intentar alejar al otro chico de él? En un futuro próximo se las pagaría, ¡oh sí! Llegar de la nada, hacer con ella lo que le placía y encima obligarla a fingir tenía un precio, un alto precio.

-Oh ¡Qué lástima! Yo pensé que...-

-¡No, claro que no! Ya sabes lo que hay así qué deja de caer sobre mí ¿Quieres?- Laura estuvo apunto de golpearlo por la forma en que lo dijo. ¿Encima de idiota era homófobo? Si tan sólo tendría que dejarle claro que no le correspondía y punto. No tenía que ponerse así de borde y brusco con el pobre chico. Ya era suficiente, eso no lo aguantaría. Ya sabía con qué podía escarmentarlo...

-¡Oh dios mío! ¿Le eres infiel a mi hermano?- Espetó Laura con fingida indignación. Agarró el brazo que aún se posaba en su cuello y se liberó sutilmente de él. Vio como los ojos de Key se agrandaban pero no tanto como los de Jonghyun. Estaba apunto de sufrir un ataque de nervios.

-¡¿Cómo?! ¿Tú-t-tú... que no eras extranjera?- Ante la frustración del muchacho al escucharla hablar en un coreano bastante fluido, ella siguió con su divertida farsa. Sí, divertida. Se lo merecía y encima vengarse de esa manera era ameno para ella. Así aprendería a no ser tan imbécil.

-Oh cariño, yo no pensé que fueras capaz... Pero bueno... Venía a decirte que mi hermano también te ha estado engañando por lo que tiene vía libre-

-Espera, esto no...- Lo vio gimotear intentando contrarrestarle, la jugada le había salido mal y lo sabía. Key sólo volvía a tener una sonrisa picarona en su cara.

-Espero que para la próxima te lo pienses mejor cuando quieras jugar con los demás. Nunca se sabe, te puedes topar con alguien que juega mejor que tú- Le susurró al oído antes de disponerse a dejarlos. -Podéis seguir haciendo lo que os plazca ¡Sed felices!- Exclamó sin más y plantando la semilla del mal se adentró en el inmenso jardín.

Jonghyun no tenía por donde salir. Y pensar que resultaría fácil manejar a esa mujer. Maldición, debió hacer caso de la fama que tenían las occidentales, eran duras y muy feroces. Aunque en su interior tenía una mezcla de sensaciones, por un lado la odiaba por el otro, comenzaba a sentirse muy atraído por la maña de esa muchacha, sumisa sería algo aburrida. Sonrió para si sin notar que Key se le acercaba. Como un crío corrió para alejarse de él, Key no se cansaba de acosarlo. Se encontró huyendo del rubio por todo el vecindario. Una locura, una completa locura. No quería ser etiquetado como gay, no es que tuviera nada en contra de ellos es que ¡No quería ser violado por ese tío!

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El apartamento 103. Sí, aquel sería su nuevo hogar. Sonrió al estar frente a la puerta, su nueva vida comenzó horas antes al subirse a ese avión pero la hora de la verdad justo comenzaba en ese instante. Entre esas paredes viviría sus momentos de inspiración, frustración y caos. La verdadera felicidad, lo que anhelaba. Sacó la llave de su bolso y la abrió.

-¡Oh, esto es precioso!- Vociferó alegremente mientras se disponía a adentrarse en él. Frunció el ceño al tropezar con unas maletas en el recibidor ¿Sería que acababan de mudarse? Ah, lo más seguro es que los antiguos dueños no terminaran de desalojar el piso. Las apartó para llegar a la cocina. -Amo este estilo, vosotros y yo tendremos buenos ratos en este lugar- Se refería a sus más preciadas posesiones, el portátil y la playstation. Palmeó tanto su bolso como su maleta donde, respectivamente, habían viajado esos dos objetos.

La belleza por la que estaba rodeada hizo que se le viniera a la mente una escena de su nueva novela, rápidamente sacó el ordenador y lo puso en la mesa de la cocina, aquella que separaba el salón con esta. Si no lo apuntaba de inmediato sufriría un colapso después. Sí, algo muy loco si lo veías desde fuera pero para ella el momento de inspiración lo valía todo. Esto le ahorraba disgustos más tarde. Se olvidó del mundo por unos instantes, estaba tan absorta en su labor que no vio cuando de la puerta apareció alguien agitado y con tremendas ganas de ocultarse para siempre. Apoyaba su cuerpo en la madera mirando por el pequeño cristal que había al lado del pomo. Laura se asustó al verlo allí, invadiendo su espacio.

-¡¿Quién eres y qué haces en mi casa?!- Gritó Laura sin ni siquiera fijarse de quien se trataba. Se levantó del taburete en el que se encontraba y juntó todo su valor para, si hacía falta, sacar a ese intruso de su casa.

-Esta es mi casa ¿por qué...- Aún sin darse cuenta de que no estaba solo, su propia mente procesó lo que ocurría y se giró sorprendido para ver quién le hablaba.

-¡¿Tú?!- Dijeron al unisono. Sus caras lo decían todo.

-¡¿Qué?! ¡¿Qué demonios haces tú aquí?! ¡Esta es mi casa!- Aclamó Jonghyun olvidándose de porqué huía.

-¡Imposible! ¡Largo de mi casa! Eres un pervertido ¿verdad? ¡Lo sabía! ¡Largo de aquí!- Se apresuró a empujarlo y sacarlo del que creía su hogar.

-¡Que no! ¡Esta mi casa! ¡Tú debes irte no yo!- Protestó el muchacho forcejeando por permanecer en su lugar.

-¡Mentiroso! ¡Llamaré a la policía si no te vas!- Amenazó notando que el corpulento cuerpo de Jonghyun se resistía a sus embestidas. ¿Le haría daño? ¿Estaba ahí para eso?

-¡No!- Proclamó Jong yendo hacia ella, haría lo mismo. Sacarla de su apartamento, porque era suyo, claro que era suyo.

-No te acerques o...- Laura miró a su alrededor, necesitaba algo con que defenderse. Pensaba que la distancia que comenzaba a estrecharse era algo peligroso, sabía algo de defensa personal pero ¿podría con él? No quería averiguarlo así que al ver un jarrón justo al lado de donde puso el portátil, lo agarró sin dudarlo. -O... o te estamparé esto en la cabeza- Jonghyun se carcajeó al verla tan decidida. Estaba molesto por la intromisión, sin embargo comenzaba a sospechar de que algo no iba bien. Lo más seguro es que se tratara de un error con las llaves asignadas.

-Mira, creo que ha habido un error...- Siguió avanzando hacia ella, ahora intentando calmarla.

-Lo digo en serio, te lo aventaré, tengo una puntería de miedo, no quieras comprobarlo...- Jong pudo ver que iba en serio. Sonrió, esa chica era lo más raro que había conocido ¿ser extrajera influía en ello? Era tremendamente adorable. -No sonrías, te arrepentirás-

La situación debía terminar por lo que sin previo aviso el muchacho se abalanzó hacía Laura. Esta casi logra atinar dándole en la coronilla puesto que la sujetó por su cintura sin lograr atrapar sus brazos. La apretó contra su cuerpo con una mano mientras que con la otra intentaba quitarle el jarrón, al cogerlo notó que ella se aferraba con fuerza. Ambos tiraban de esa dichosa cosa hasta que el agua que contenía le cayó encima junto con las flores. En ese entonces se miraron, sus rostros mojados, y con la misma mueca de molestia, estaban cerca. Laura tragó saliva con la intención de apartarse de él. El joven no lo permitió, carecía ahora de expresión y siguió aprisionándola contra su pecho. Tenía razón, era un maldito pervertido. Cuando quiso gritar la puerta del apartamento se abrió. Key y un hombre de unos cuarenta años aparecieron por ella.

-Escuché ruido y pensé que...- Al verlos en esas fachas calló irremediablemente, el hombre carraspeó sonoramente como si hubieran interrumpido algún trato íntimo entre ellos dos.

-Disculpen nosotros...- Ahí fue cuando Jonghyun dejó de ofrecer resistencia y Laura pudo apartarse avergonzada. Él siguió inmóvil mirando a los recién llegados.

-No pasa nada, absolutamente nada señor- Hablar atropelladamente siempre la relajaba, y eso era lo que anhelaba en ese momento. -Supongo que es el casero ¿verdad? Ha habido un error, mire señor...

-Esta es mi casa- Tanto ella como Jonghyun aclamaron de nuevo ese apartamento como suyo.

-¡No! ¡Eso no es cierto! ¡Es mía!- De nuevo se miraban con intenciones de seguir discutiendo como hacía unos instantes.

-Miren jóvenes...- Ni caso.

-¡Escuchad joder!- Esta vez gritó Key. Por fin obtenían atención, ellos les miraron, no sin antes dedicarse una mirada llena de odio. El hombre agradeció a Key con un gesto amable y aclaró la situación.

-Lamento decirles que ha habido un error...- Se sobó la cabeza, sabía que lo que venía no iba a gustarles demasiado. -Tendrán que vivir juntos...


Capítulo 4: Cómicas desdichas


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