jueves, 20 de junio de 2013

No puedo verte XXII

¡¡Penúltimo!! Tengo ganas de ir a dormir... Aquí son ya las 2:09 am y comienzo a ver alucinaciones...


Capítulo 21: Lucha interior






Capítulo 22: Algo imperdonable 

Terminó dándose por vencida y se dejó guiar por Jonghyun. No sabía a donde se estaban dirigiendo pero la prisa por llegar parecía estar desquiciando a su pareja ¿A qué venía ese comportamiento?
Nunca se había comportado así, no es que lo conociera al dedillo pero esas semanas había visto su interior, un interior que le decía que era un hombre de bien. Aunque estuviera actuando raro tenía la certeza de que jamás le haría daño. Una macabra vocecilla, proveniente de su misma mente, la traicionó por un segundo:

“¿De verdad no te hará daño?”

Desechó esa absurda insinuación, le había dicho que la acompañaría incondicionalmente en un camino que ambos recorrerían sabiendo el dolor y los obstáculos que se presentarían en él. Jonghyun lo prometió ¿verdad? Él no le fallaría ¿no? Se dejó de pensamientos paranoicos al escuchar como el joven abría una cerradura y tiraba de ella de mala manera. Estuvo apunto de desequilibrarse pero el mismo Jong la sujetó para sentarla en algo blando. ¿Una cama? Notó que a su lado se hundía el colchón intuyendo que alguien se había sentado junto a ella.

-Jonghyun, ¿qué ocurre? ¿por qué actúas así?- Preguntó temerosa.

-Lo sé todo Alice, justo ahora te doy la oportunidad de que me digas porqué ¿Por qué me has mentido?- Su tono estaba lleno de acusación. Alice sintió cierta molestia, sin embargo también avistó una gran frustración, como si de verdad quisiera entender algo de lo que ella aún no tenía idea.

-No... No entiendo a qué te refieres Jong...- Respondió con cierto resquemor.

El puñetazo del joven se volvió sordo en la colcha, Alice pegó un respingo al botar por la fuerza ejercida en la cama. Todos sus temores comenzaban a florecer, deseaba que sólo fuera una pesadilla y que Jong no estuviera aparentemente amenazándola con sus gestos bruscos que cada vez la acongojaban más.

-Te estoy dando la oportunidad de contármelo todo Alice, si tú... si tú ahora mismo me dieras una explicación haría lo posible por entenderlo, te lo juro. Lo entendería-

Ella se encontró con sus manos abrazadas por las de Jong, no con delicadeza, no con amabilidad si no con fuerza suplicante. Temblaba y él temblaba con ella, lo podía adivinar al borde de las lágrimas ¿Qué estaba pasando? ¿Qué debía decirle para que se calmara? No entendía de qué estaba hablando, ni mucho menos el porqué le reprochaba por haberle mentido. Él mismo dijo que la apoyaría, que le daría el tiempo para hablar de los traumas del pasado ¿Por qué ahora insistía así, y a la fuerza? La estaba cerrando más, no podía confiarle nada en ese estado, mucho menos culpándola por algo que ni sabía.
Quiso soltar sus manos, eso no le estaba gustando nada y para nada permitiría que la tratara así sin una razón contundente.

-Así que es cierto ¿no? Eres como todos los demás. Y yo pensando que... ¡Aish!- Le apretó las manos aún más bruscamente. Los recuerdos en la mente de Alice comenzaban a reproducirse como una película de terror puesta a rodar por el maldito fantasma del pasado. Se zarandeó un par de veces, sirviéndose de su cuerpo para intentar alejarse de un Jonghyun totalmente fuera de sí. -Inocente, ingenua, ¿pura? ¡Mentiras de una...!- Le dolía demasiado terminar esa frase incluso en su estado de ira total. -Si te acuestas conmigo de seguro me abandonarías, igual que a él ¿no es cierto?-

Sin previo aviso la hizo tumbarse en la cama con todo su peso encima, sus manos la obligaron a sostener las suyas por encima de su cabeza. Aquello no estaba pasando, no era posible que fuera a suceder de nuevo, no con él, no con Jonghyun: el hombre que, aunque no lo reconociera, hacía ya bastante tiempo que amaba.

Sin querer su cabeza se trasladó a aquel día, ese hombre que la besaba en el cuello, exactamente como lo estaba haciendo Jonghyun en ese instante, insistente, hambriento de algo que ella no estaba dispuesta a darle así, por la fuerza. Ladeó la cabeza para no sentir su aliento que ahora le parecía repulsivo, en sus ojos inservibles estaba enfrente de aquel miserable que diez años atrás le hacía lo mismo. Se maldijo, maldijo sentir amor por el que, en ese momento, le recordaba al que había odiado toda su vida. Su pecho se comprimió a sentir como Jonghyun se movía encima de ella, pretendía desnudarla.

-Me das asco ¡Suéltame! ¡Suéltame, por favor!- No hablaba con Jonghyun, en su mente seguía frente a ese desgraciado que la ultrajó, seguía en ese lugar maloliente y abandonado.

-¿Te doy asco? ¿Me quieres ver la cara de tonto? ¿Haciéndote la virgen? ¿De verdad? Apuesto a que esto no te es extraño, seguro que lo has hecho ya un centenar de veces ¿no es así?- Atacó Jonghyun mientras acariciaba sin delicadeza el vientre descubierto de Alice. Su raciocinio se había largado minutos antes.

Dolió, claro que dolió, lo que acababa de salir de la boca de ese muchacho lo habría ignorado de cualquier otra persona, pero no de él. ¿Dónde estaba el chico delicado que con un simple toque la dejaba prendada? ¿Dónde habían quedado las promesas de avanzar juntos? ¡No! Sabía que Jonghyun no era así, tenía que salvarlo de que hiciera algo imperdonable, ya no por ella, más bien por él, si terminaba por ultrajarla no habría futuro, no habría vida para ellos después de esto. No sabría nunca de donde sacó las fuerzas para pensar tan claramente pero debía salvar a Jonghyun, debía salvarse ella, dejar atrás todos sus miedos e intentar que la historia no volviera a repetirse.

-Jong por favor, no me hagas esto, no te hagas esto ¡No me hagas revivir el pasado! ¡Por favor! ¡Te amo!- Jonghyun cesó por completo, a pesar de seguirla agarrando por sus manos. -Te amo pero si haces esto no habrá una oportunidad para ti, sálvame ¡por favor, sálvate!-

Su trance se rompió, “te amo” una palabra que para muchos era tan simple a él lo hizo salir de aquel macabro cometido. Abrió sus ojos por completo, la lucidez chocó contra su locura. Entonces la vio: le había desgarrado la camisa y su abdomen estaba vulnerable debajo de él; podía ver como su respiración la hacía subir y bajar su pecho con nerviosismo; su rostro atemorizado le imploraba que parara, sus lágrimas corrían sin control por sus mejillas y sus orbes parecían mirarlo fijamente con pena, tristeza y ¿decepción? Aún ciega, su mirada vacía se lo estaba diciendo todo. Estaba llena de dolor, el dolor que el mismo le había producido con sus grotescas acciones ¿Qué estaba haciendo? ¡Ella era Alice! ¡La mujer que amaba por encima de cualquier cosa! ¡¿Qué demonios le estaba haciendo?! Se había convertido en lo que más odiaba. Se había convertido en su padre.

-¡Jong! ¡Alice!- Gritó una de las personas que se adentraba en la habitación, era Hyo Jo seguido de Young Mi. Después de que se fueran del Café no dudó en llamar al amigo de Jonghyun, sabía que algo no estaba bien y que él era su fiel confidente. Ante las palabras de la muchacha Hyo Jo entendió que Jonghyun no había acatado sus indicaciones dejándose llevar por la ira.

Terminaron yendo al hotel donde se hospedaba Jonghyun y por suerte Hyo Jo tenía una dúplica de la llave. Ninguno de los dos se imaginó con lo que se iban a encontrar: La pareja recostada en la cama, Jonghyun aprisionando con su cuerpo a Alice y esta llorando debajo de él. Yong Mi fue la que quedó destrozada al ver la escena, su boca se abrió sobremanera mientras apretaba sus puños hasta que los nudillos le quedaron blancos. Hyo Jo seguía inmóvil por la impresión, no podía creer que su amigo hiciera lo que odiaban ambos, lo que esos malditos les hicieron una vez. Necesitaba procesar dicha información, Jong no podía estar haciendo aquello.

-Yo...- Intentó hablar Jonghyun sin saber ni que decir, no tenía justificación alguna.

Había perdido a Alice por no medir su estupidez. Le soltó las manos y esta intentó taparse inútilmente con lo que le quedaba de camisa. Claire fue hacia ella ignorando al que la había intentado violar, esperaba que Hoy Jo fuera lo bastante hombre como para darle su merecido a ese desgraciado. Ya no cabría la posibilidad de que su amiga lo perdonara, y mucho menos estando ella para impedirlo. Ayudó a Alice a salir de la habitación echando una mirada fulminante a ambos hombres. Jamás habían estado equivocadas, ellos eran todos iguales, malditos enfermos que usaban y lastimaban a las mujeres por creerse más fuertes, le faltó poco para escupirle en la cara cuando estuvo de pie.

-Serás desgraciado- Espetó Hyo Jo cuando las dos muchachas ya habían abandonado la estancia. Casi corrió hacia Jonghyun para propinarle un derechazo partiéndole el labio. La fuerza tumbó al más bajo de nuevo en la cama, y Hyo Jo se sentó a horcajadas encima de él para seguir pegándole. Jonghyun se dejó golpear de nuevo, en el fondo sabía que merecía cualquier castigo que su amigo estuviera dispuesto a darle. -Demonios Jong, por lo que luchamos- Otro puñetazo. -Por lo que siempre aborrecimos ¿en vano? ¿en un simple segundo?- De nuevo un certero golpe en la mandíbula.

Sin embargo Jong no reaccionaba, encajaba los puñetazos sin protestar. Hyo Jo terminó llorando, fue ahí cuando su amigo lo miró con tristeza, segundos después lo imitó. -Me he convertido en mi padre, Hyo Jo. Si quieres seguir golpeándome hazlo pero mátame en el intento- Sentenció sin vacilar. Hyo Jo se levantó llevando consigo a un Jong que ni se sostenía en pie. Lo agarró por los hombros antes obligarle a mirarlo. Sintió culpa por las heridas en su cara pero al fin y al cabo era necesario.

-Jamás serás como tu padre, ¿me escuchas? Sé que no habrías podido violarla Jonghyun, sé que no lo habrías hecho-

-¿Cómo dices eso? Tú mismo lo has visto, si no hubierais entrado lo habría hecho ¿no lo entiendes?- Se dejó caer, terminando sentado en el suelo y apoyando su espalda en el borde de la cama.

-No, Jonghyun- Se agachó frente a él. -Cuando he entrado estabas en estado de shock, quizás cuando salías de tu locura hermano. Créeme, no eres como tu padre. No te tortures más de lo debido-

-Maldición Hyo Jo, he estado apunto de violarla- Sin que Hyo Jo pudiera evitarlo se levantó hacia el tocador y estampó su puño en el cristal. Sus nudillos comenzaron a sangrar inevitablemente. -¡merezco cualquier tortura!- Se deslizó por el mueble para volver a caer sentado en el suelo, apoyó sus codos en las rodillas y se sobó la cara bruscamente como si quisiera autoflajelarse mucho más.

-Hermano...- No dijo nada más, se sentó al lado de Jonghyun y cuando comenzó a sollozar pasó su mano por la espalda de este, apoyándolo en todo momento.

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-Hijo de la grandísima puta, lo mataré cuando vuelva a verlo, si es que vuelvo a verlo ¡Maldito! ¡Maldito hijo de puta!- Young Mi seguía maldiciendo a Jonghyun mientras guiaba a Alice al hospital, comenzaba a extrañar que esta se opusiera. La miró y comprendió porqué no lo hacía, parecía estar en una especie de shock. -¿Alice? ¿Te... te encuentras bien?

-La... la cabeza Claire. M-me duele-

Se puso las manos a los lados de esta e intentó aclarar lo que le estaba pasando. No estaba relacionado con la agresión de Jonghyun, no, aquello significaba algo más familiar. Hacía ya varias semanas que sufría de esos dolores, desde el día en que cayó encima de Jonghyun y lo había visto. Sí, desde ese mismo instante esos repentinos dolores le dejaban destrozada minutos después. No se lo había dicho a Young Mi, no ahora que ambas disfrutaban de una vida aparentemente normal. Comentarle su dolencia sólo haría reavivar la intención de Young Mi de hacerle exámenes médicos constantes y, sobretodo, preocuparla tanto a ella como a sus padres.

-¿Alice? Por favor, dime qué te pasa ¡Me estás asustando!-

Ya no había cabida para ocultarlo, no era normal un dolor así. Desde que habían salido del hotel había estado barajando las razones por las que Jong había llegado a esos extremos. Sabía que se trataba de algo muy grave, algo que seguramente la afectaría igual que a Jonghyun pero ¿qué? Sin embargo ese dolor punzante no se debía a eso, ni a la presión, ni por la situación, algo en su cabeza no estaba bien. Justo ahora lo sopesaba.

-Young Mi debo... debo- De pronto se vio envuelta por la absoluta nada. Su mente dejó de funcionar mientras caía al suelo sin que su amiga pudiera socorrerla.

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Algo blando la alertó que estaba en una cama, sintió cierto resquemor al pensar que aún seguía en los brazos insistentes de Jonghyun intentando dañarla. No, todo olía diferente...

-¿Alice?- La voz de Young Mi la hizo girar hacia ella.

Lo más asombroso e inesperado ocurrió entonces, sus ojos se abrieron como de costumbre pero lo que jamás adivinó es que se llenaran de luz para vislumbrar nítidamente a su amiga, a Claire. No pudo controlar las lágrimas, jamás había conocido su cara, el rostro de su apoyo más querido. Miró a su alrededor degustando todas y cada una de las cosas que matizaba con su restaurado sentido de la vista. La preocupación de Young Mi por verla actuar tan extraño se reflejó en preguntas. Algunas que ni llegó a escuchar la muchacha, estaba absorta en el maravilloso mundo que por fin volvía a contemplar.

-¡Young Mi! ¡Young Mi!- Esta seguía sin entender, le extrañó que el tono de Alice fuera una mezcla de entusiasmo e insistente fervor por que le prestara atención. -¡Eres... eres tan... pelirroja!- Los ojos de esta se convirtieron de dos desmesuradas “O”

-¡¿Qué?!-

-¡No sé qué ha pasado! ¡No sé cómo! Pero te veo amiga, ¡te veo!- Le agarró la manga y tiró de ella para fundirse en un abrazo, ambas lloraban de alegría hasta que un rinconcito de la mente de Alice le recordaba que podría ser algo fugaz tal y como pasó con Jonghyun. -Llama al médico Young Mi. Quiero saber a qué es debido, quiero saber si esta ilusión será real para siempre...


Capítulo 23: Contemplándote...


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