miércoles, 19 de junio de 2013

You fallen for me VII

Y esto es todo por hoy, mañana sólo me quedará actualizar "No puedo verte" para comenzar a escribir capítulos nuevos de todos mis fics. Gracias por la paciencia...


Capítulo 6: El acuerdo



Capítulo 7: Moda, clase y estilo

-Si Onew se resiste tendremos que darle algún incentivo ¿No crees?- Sugirió a su compañera. Estaban ahora en clase de tutoría, quizás no era el momento pero si necesitaban hablar. Para esto ambas se fueron al fondo de la clase bajo la atenta mirada de Onew. Ni se imaginaba que el tema principal fuese precisamente él mismo. El profesor les daba esa libertad en aquella clase, una hora de reflexión como relajante para las próximas. Todos adoraban esa asignatura, si se le podía llamar así...

-No lo sé Ángela, no sé si siente lo mismo ¿Debería dejar de ir tras él?-

-No, por supuesto que no. Debemos hacer algo para que se de cuenta, es lento a veces... Ya verás...- Aseguró Angie intentando animar a su amiga. Podía ver la decepción en la cara de esta y debía hacer lo que fuera por hacerla feliz. Hacía años que no se la jugaba por una persona cercana, había desechado cualquier oportunidad para hacer amistades y justo ahora, gracias en parte a Onew, se abría un poco más a esa muchacha. Le demostraría que era alguien en quien confiar, alguien para apoyarse en los momentos difíciles y ayudarle en estos casos.

-Gracias Angie, eres lo mejor que me ha pasado desde que llegué a Seúl- Dijo Soo Ri abrazando a su amiga.

-Yo debería de darte las gracias, por no dejarte llevar por mi apariencia y ser buena conmigo- Ambas juntaron sus manos dulcemente. Onew sonrió desde su asiento, quizás su charla era de mujeres y no tendría mucho que hacer entrometiéndose. Siguió leyendo un libro, le encantaba leer y esa era una de las cosas que más admiraba Ángela de él: Además de agradable, dulce y tranquilo era una persona muy culta, aprendía muchas cosas estando a su lado. Ciertamente había sido el único que se atrevió a acercársele, sin repudiarla, sin dejar que el exterior le diera una idea equivocada de la joven. Aprendiendo a adaptarse a ella, dándole el cariño que nadie le estaba dispuesto a dar. Veía lógico que su corazón se aferrara tanto a él, sintiéndose culpable cuando Soo Ri le hablaba de sus sentimientos. No le convenía a Onew, este se merecía una buena chica a su lado, Ángela estaba muy por debajo de su nivel. En ese aspecto Lory tenía razón, desgraciadamente la tenía...

-¿Y como no serlo? Eres un sol amiga. Por cierto... ¿Cómo vas con Key?- Mostró una sonrisa pícara ¿A qué venía eso?

-¿Que insinúas?

-¿Yo? Nada... Sólo que es algo extraño que se haya acercado a ti de esa manera, sospecho que quizás le gustes... Puede ser ¿No?- No entendía por donde iba ¿Key interesado en ella? Eso era una total locura, además de que ni se conocían... Ella dejaba mucho que desear en cuestiones de atractivo. Imposible.

-Imposible. Esto ha pasado por estar en el lugar y momento equivocados. Él sólo necesita un conejillo de indias, nada más...- Argumentó con seguridad. Así era, ni más ni menos. Mucho más lógico que lo que Soo Ri estaba pensando.

-¿Estás decepcionada? ¿Te hubiera gustado que fuera por lo que yo he dicho?- De nuevo esa sonrisa pero esta vez con su ceño fruncido.

-¡No! Claro que no, es sólo que me siento mal siendo utilizada...- Era cierto, además de eso, cohibida por Key y por la situación. Jamás se había visto en otra, ni siquiera cuando Lory le amargaba la vida. Ese muchacho tenía un poder de manipulación inmenso, el ego iba en proporción. Una combinación altamente peligrosa.

-Pero eso no...

-Lo sabía. Y seguro te amenaza con algo, no me podrás quitar esa idea de la cabeza Ángela- Onew apareció detrás de Soo Ri. Sus manos en los bolsillos denotaban altanería, quizás por la molestia de oír el nombre de Key. Parecía confiado, demasiado diría Angie. Demonios, detestaba que fuera cierto lo que lo afectaba. Sin embargo debía contrarrestar mintiendo para evitar un nuevo enfrentamiento entre él y Key.

-Te he dicho que no, no estoy amenazada Onew-

-Mira, no haré nada, ya te lo dije pero si te hace daño se las volverá a ver conmigo ¿Bien?- Siempre le sorprendía su sensatez. Agradeció que, por lo menos, la dejara experimentar aquel error, porque ambos sabían que era un error.

-Bien...- Concluyó Ángela cabizbaja ¿Podría volver a hablar con Onew de otra cosa que no fuera ese maldito chico? A Soo ir le parecía buena idea ¿Por qué a él le afligía tanto? Al fin y al cabo era su problema, necesitaba un poco más de apoyo, más comprensión por parte de su amigo. Pero ¿Cómo iba a apoyarla si le mentía? Se maldijo, era una estúpida que ni idea tenía de afrontar lo que le estaba pasando. Por unos segundos prefirió estar sola de nuevo, donde su mundo era los estudios y ganarse el amor de sus tíos.

El timbre la liberó de cualquier pensamiento, sintió la mano de Onew reteniéndola. Ella se giró confusa hasta que lo escuchó hablar. Vio como Soo ir hizo el amago de quedarse pero al ver como el muchacho le decía que se fuera esta tristemente obedeció. Aquello le dolió más a Angie que a la propia Soo Ri.

-Salgamos ahora, como el otro día, pero tú y yo solos. Por favor- ¡Maldita sea! Justo cuando se decidía a retomar la buena relación con Onew tenía que rechazar su propuesta ¡Mil veces maldito, Key!

-Onew yo... No puedo, tengo planes...

-Tus típicas excusas de siempre... ¿De nuevo me rechazas? ¿Tiene que venir Soo Ri para que aceptes?

-No es eso Onew es que...- Tuvo que callarse ¿Como decirle que lo rechazaba por Key? Precisamente al que detestaba, sería un duro golpe a su orgullo. Sospechaba que su amigo no pudiera soportar la idea de verse remplazado por ese estúpido. Dios que difícil, tragó saliva intentando inventar algo convincente.

-¿Qué pasa?

-En realidad ya he quedado con otra persona- Quizás si sólo le daba una parte de la información se calmaba... Ilusa.

-¿Con otra persona? ¿Con quién?

-Conmigo- ¡No! Ángela cerró sus ojos soltándose del brazo de Onew, eso no podía estar pasando. Key con aire de superioridad marcaba terreno que ni le pertenecía ¿Estaba dispuesto a hundirla hasta que no pudiera levantarse? Su amigo fue directo hacia él, el ambiente se caldeaba por momentos. -No te gusta la idea ¿Verdad?

-¡¿Perdón?! ¿Angela, eso es cierto?- Se giró totalmente enfurecido, sin embargo su expresión cuando la miró contenía decepción y algo que ella no supo descifrar.

-S-sí Onew, pero no es lo que piensas por favor déjame explicarte- No podía dejar que pensara algo que ni por asomo era. Su amigo, su mejor amigo volvía a enfadarse por culpa de su desgraciada suerte. Cada vez odiaba más a esa diva que manejaba todo a su alrededor, se sentía como una marioneta en manos de ese tipo engreído y déspota.

-No tienes que explicar nada, yo te he pedido salir antes y ya está. Ha perdido su oportunidad ¿Verdad?- Encima de todo se atrevía a refutar su posición ¡No tenía ningún derecho de hacerlo! Si el corazón de Onew era destruido la culpa sería solo suya, por no tener el valor de quitarse del medio a Key.

-Mierda Ángela...- Vio como el joven luchaba consigo mismo por no partirle la cara a Key y se sintió terriblemente desgraciada. Le estaba haciendo daño el simple hecho de que Ángela lo obligara a acallar sus impulsos, por una razón que ni él entendía. -Esto me supera- Sin más se alejó a pasos agigantados, como la otra vez. ¿Por qué siempre acababa por salir despavorido el que menos culpa tenía?

-Onew ¡Onew!- Gritó la muchacha antes de verse obstaculizada por el cuerpo de Key. Este agarró su brazo fuertemente e impotente vio como Onew desaparecía por la puerta. -¡Onew!

-Cállate, pareces desesperada por ese imbécil- Seguía en su empeño de insultar a su querido compañero ¿Qué demonios le había hecho para que se comportara así con él? ¿O era así con todo el mundo? No lo permitiría, ya no más. Cuando descubriera el talón de Aquiles de ese chico haría todo por vengarse. -Ni se atreve a decirte su secretito

-Suéltame, ¿de que hablas?- Espetó Angie con total curiosidad, seguramente era una mentira para confundirla más de lo que ya estaba pero no perdía nada por preguntar ¿No?

-Así que... ¿Aún no te has dado cuenta?- Ella lo miró a los ojos, quería la verdad. Key soltó su mano y se le acercó peligrosamente. -Já, me lo temía... Eres tan ingenua- Sin previo aviso le acarició el pelo. A la muchacha se le olvidó por unos segundos que si no obedecía a su cuerpo al pedirle una urgente bocanada de aire podría ahogarse. Pero no estaba dispuesta a darle el gusto de hacerle saber que le ponía tremendamente nerviosa su cercanía. Algo que, desgraciadamente, él ya había conseguido averiguar. Quiso retroceder, maldito pupitre que la acorralaba ante ese imbécil y la mesa. -Aunque eso te hace altamente atractiva...- No terminaba de acariciarle el cabello cuando lo vio acercarse tanto a su boca que juraría haber notado esos labios sobre los suyos.

-¿Qué... qué pretendes?- Dijo sobre su boca.

Ingenua, más que ingenua. Él intentado coquetear con ella y esta que ni se enteraba. Era la primera vez que le sucedía algo como eso. La quería encandilar, o eso mismo pretendía pero al parecer no estaba ante alguien normal, alguien que cedería a sus encantos. ¿De verdad no sabía que la intentaba seducir? ¿Aún existían personas tan inocentes en el mundo? Le miró las mejillas, los ojos, la boca... Se encontró perdido en esos labios “¡Key ¿Qué estás haciendo?!” Se recriminó, la que debía ser embaucada era ella no él. Giro su rostro levemente para hablarle al oído.

-¿Me dejarías descubrir por mí mismo lo que escondes tan arraigadamente?- Key se separó rápidamente después de susurrarle al oído. Quizás un poco escarmentado de su atrevimiento, jamás pensó recibir tal latigazo al jugar con los demás.

-Menuda cara has puesto. Sólo jugaba Angie, los amigos hacen eso- ¿La convencía a ella o a él mismo? “¡Dios Key, céntrate maldita sea!” Cerrando los ojos y recuperando su característica confianza sonrió cínicamente.

-Yo no soy tu amiga- Sentenció rudamente. Se sentiría ofendido si fuera la primera vez pero ya estaba acostumbrado y más si acababa de amenazarla con su cercanía. Tocaba mentir para acercarla más, su jefe no podía notar que iba obligada.

-Bueno, pero yo si te considero una, pocos aquí me son sinceros, todos son una panda de falsos, incluido tu querido Onew...- No era técnicamente una mentira, se preguntaba porqué le contaba eso, ah, por acercarla; claro, por eso era. Ver la mueca fruncida de Ángela le indicó que iba bien en su cometido. -Pero tú no, tú eres la única que me ha enfrentado, un tanto débil pero por lo menos con sinceridad...- “Key ¿No ibas a mentirle?” Porqué demonios le estaba confesando situaciones que en su momento le afectaron en su orgullo. -No eres un simple experimento, mi trabajo era conseguir a un “adefesio” con un interior que valiera la pena sacar, y creo que no me he equivocado contigo. Eres hermosa Angie, hermosa por dentro...- “Menos mal Key, ¿no ibas a mentir?” ¿Qué le estaba pasando? ¿Serviría toda esa sinceridad para atraparla? Esperó su respuesta.

-He sospechado desde el otro día que no era un juego, por esa parte no me he negado a seguir con esto. A diferencia de ti, me gusta ser de ayuda a los demás. Aunque esa persona no se merezca ser ayudada ¿Lo entiendes?- Claro, claro que lo había entendido pero ¿Qué hacía sintiéndose un completo degenerado al escuchar eso de ella? La culpabilidad la había dejado atrás hacía años, y de nuevo la tenía ahí, en ese preciso instante.

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-Moda, clase y estilo...

-Sí, buen nombre para una empresa así ¿verdad?- Afirmó Key cuando llegaron a la cita con su jefe. Por fin el trabajo empezaría y su sueño se acercaba cada vez más. Cuando todo acabara quizás le dijera un pequeño “gracias” a Angie. Esta lo vería algo injusto pero su agradecimiento era muy valioso, debía sentirse halagada cuando se las ofreciera ya que nadie que conociera la había escuchado nunca de él. Observó como, ilusionada, se adentraba por la gran puerta. No parecía estar obligada y eso era justo lo que necesitaba su jefe para aceptarla como su instrumento en ese trabajo.

Ya se habían terminado las presentaciones y la muchacha se encontraba admirando los instrumentos de aquel estudio, las cámaras, los ordenadores ofreciendo fotografías de modelos preciosas... Key y su jefe se había aislado a un lado del lugar para hablar más detenidamente sobre la nueva “chica” del más joven. -Intentaré hacer lo posible porque Ángela se vea decente, bueno Angie. A partir de ahora será así, le dará más estilo

-Key... Jamás pensé que consiguieras a una mujer tan bella ¿No te has fijado? Intenta ocultar el atractivo que tiene pero este le sale por los poros. Si consigues hacer que se libere esa muchacha será la más bella que hayas asesorado, sin duda alguna...- Key se sorprendió por esa palabras, su jefe estaba viendo algo que él no alcanzaba, era bueno en su trabajo y anhelaba algún día ser como él. Busco a Ángela con la mirada, esperando ver las características que su superior había notado. Oh ¿Cómo no se había dado cuenta de ello antes? La había subestimado, tragó saliva. Si todo salía bien ser diseñador parecía estar al alcance de la mano. Entonces los ojos de la muchacha se cruzaron con los de él. Le dio miedo la sensación nueva que le recorría el cuerpo. Sonrió cuando ella lo hizo, enseguida apartó la mirada ¿Por qué se sentía en la obligación de respondérsela siempre? Recordó lo que Magie le contó sobre sus padres ¿Era por la lástima que le causaba? Lo más seguro es que fuera eso. Entonces... ¿Por qué su mente le traicionaba dejándose llevar por el supuesto potencial de esa mujer?


Capítulo 8: No te soporto


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