miércoles, 19 de junio de 2013

You fallen for me VI

Capítulo seis marchando...


Capítulo 5: Obligada al cambio



Capítulo 6: El acuerdo

-¡Suéltame!- Angie se paró en seco después de decir esto. Dio un tirón a la mano de Key para soltarse bruscamente y lo hizo girar hacia ella. -¿Dónde me llevas? ¡Debo aclarar las cosas con Onew! ¿No has visto como ha ido?

-No me importa lo más mínimo- Dijo Key cruzando sus brazos por el pecho. Ángela abrió su boca al escuchar tal dejadez de Key. -Él solito se ha montado una historia en su cabeza. Si tu enamorado está celoso no es mi culpa

-¡¿Qué?! ¡Onew es mi amigo!- No podía creer lo que estaba oyendo. Además de que no podía ser posible, Key no era el indicado para malinterpretar su relación con Onew y menos en su posición. Aunque lo que estaba deduciendo era lo que Angie, en lo más profundo de su interior, esperaba deseosamente que fuera cierto. Algo que jamás desvelaría a ese estúpido de Key.

-No lo parece. Soy hombre y sé que un chico no actúa así por una simple amiga- De nuevo suposiciones que llegaban a hacer daño. El simple hecho de insinuarlo provocaba en la muchacha una falsa esperanza que sabía era errónea.

-Eso lo dices porque seguramente nadie te tome en cuenta como amigo. Eres mezquino, arrogante y te sirves del chantaje emocional para que los demás hagan cosas por ti, es lógico que no comprendas lo que un verdadero amigo puede hacer por otro- Por un momento pensó, al ver la mueca de Key, que sus palabras habían hecho mella en él hasta que lo escuchó bufar con sus labios torcidos. Entonces recordó con quien estaba tratando: el demonio manipulador que todos conocían como “la diva”.

-Lo que tú digas. A lo que iba... Esta tarde a las seis te espero en la salida. Mi jefe debe verte antes de cambiarte un ápice. No faltes o ya sabes las consecuencias...- La señaló antes de girarse dispuesto a dejarla sola.

-¡Key!- La cara de este dibujó una sonrisa adivinando el porqué lo estaba reteniendo. Se volvió hacia ella esperando a que continuara.

-Dime Angie-

-Te propongo que seamos discretos mientras yo accedo a ser tu maldito conejillo de indias. A ninguno de los dos nos conviene que nos relacionen y, de una forma u otra, sabemos que este “acuerdo” dará que hablar. Yo no quiero perder a mis amigos por tener algo que ver contigo y tú no querrás que los demás piensen que andas con la marginada de la universidad ¿Verdad?- Eso no se lo esperaba. Quizás un “De acuerdo, iré” o un “Tú ganas” pero no esa determinación a la hora de persuadirlo. Estaba sorprendido, comenzaba a valorar lo que pensaba que esa muchacha no tenía: Una fuerte seguridad si se trataba de salvaguardar sus intereses e ideales.

-La verdad es que me da lo mismo lo que piensen los demás y tampoco creo que llegaran a pensar que mis gustos decayeran hasta tal punto. Pero...- Angie sonrió en anticipación. Era la primera vez que le ganaba una batalla a Key y tenía que disfrutarlo cada segundo. -Está bien. Me gusta eso de los secretitos, le da un toque divertido al trabajo- Su sonrisa ladina se sumó a la amplia que ofrecía la muchacha. Entonces ¿Por qué sentía que volvía a estar en deuda con ese diablo? Mierda. Lo estaba. Ingenua y estúpida ilusa. Ese tipo siempre se salía con la suya fuera como fuese y su apodo no era famoso por nada ¿Por qué le tocaba lidiar con él? Su suerte siempre había sido pésima pero jamás como ahora.

Espera ¿Trabajo? ¿Jefe? Entonces para él era una obligación no un simple juego. Estaba obligado a hacerla su “experimento”. Oh, debía saber más sobre el “trato” de dejarse hacer por él. Quizás así tendría algo con lo que contrarrestarle en sus chantajes. Con suerte daría con la clave que la haría librarse de él para siempre. Sólo pensar en ello comenzaba a alegrarle el día. Ahora tocaba hablar con Onew y explicarle que ella aún estaba ahí. Key podría cambiarla por fuera pero su interior estaría intacto una vez que todo terminara. Y si no fuera por Soo Ri le confesaría lo que por falta de valor jamás le dijo. Aunque eso debía ser escondido en el rincón más apartado de su corazón, su nueva amiga no merecía eso y menos Onew ya que seguramente no correspondería sus sentimientos convirtiéndola en una carga molesta para él. Su relación era preciosa y saber sobre eso sólo la empeoraría haciéndola incómoda sin contar con el daño que le haría a Soo Ri.

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Llegó al comedor con la esperanza de encontrarlos ahí, sólo estaba Soo Ri. Parecía triste y algo molesta ¿Estaría enfada con ella? Con resquemor se dirigió a la mesa donde minutos antes comían los tres tranquilamente.

-Soo Ri...

-No digas nada Ángela, comprendo que quieras llevar tus cosas lo más discretamente posible pero entiende que Onew te quiere mucho y sólo se preocupa por ti...- Le explicó cuando Angie se sentó a su lado con pesadez. Tenía razón, claro que la tenía pero qué podía hacer si ese estúpido la estaba sometiendo, quería implicarlos lo menos posible y darle la razón frente a ellos parecía ser lo más sencillo.

-Lo sé amiga, lo sé... Dime ¿Dónde está Onew? Me gustaría decirle que las cosas no son tan graves como las pinta. Necesito decirle que estoy aquí, como siempre. Esto también va por ti Soo Ri. Yo podré cambiar físicamente pero nunca dejaré de ser la “patito feo” que todos aborrecen pero que vosotros habéis sabido valorar. No quiero perderos- Ver como su amiga asentía fue un alivio enorme, por lo menos ella lo había entendido. Onew era algo más difícil de convencer y al que más interés debía poner para recuperarlo.

-Me ha dicho que estaría en el aula de música, sabes que le gusta tocar el piano cuando está así...- No lo dudó. Después de sobar la espalda de su compañera se fue hacia donde le había indicado. Necesitaba arreglar el estropicio que ella misma había provocado. Si tan sólo hubiera sido menos cruel en sus palabras... Comenzaba a lamentar su actitud frente a él. Aun con la presión del incisivo Key podría haber actuado de otra forma, sin embargo el daño ya estaba hecho. Ahora intentaría hacerle saber que estuviera a su lado que ella no iría a ningún lado y que jamás se dejaría llevar por ese maldito engreído.

Ya estaba en el pasillo cuando escuchó una melodía preciosa salir de aquel aula. Era bueno tocando y ponía todos sus sentimientos en cada tecla que presionaba. Cerró sus ojos justo al alcanzar la puerta, todos sus sentidos se nublaron dejando que sólo los oídos se prendaran de la música que su amigo estaba brindándole inconscientemente. Sus labios curvaron en una mueca relajada y completamente feliz. Con ese ambiente se llenaría de valor e inspiración, haciendo de su argumento algo certero. Seguramente él la entendería volviendo a ser el chico alegre de siempre. Sí eso es lo que iba a pasar. Justo cuando puso su mano en el pomo de la puerta para abrirla algo la obligo a cesar.

-He oído que por tu culpa Onew está así ¿Quién te crees que eres para hacer daño al chico más dulce de la universidad?- Esa voz no podía ser de nadie más. Al girarse hacia ella sus sospechas se confirmaron. Esas tres hienas estaban enfrente suya. Lory la miraba con desprecio mientras cruzaba sus brazos sobre el pecho acercándose a ella amenazadoramente ¿Cómo sabía sobre el altercado con Onew? -¡Contesta estúpida!

-Déjame en paz- Dijo sin más Angie antes de volverse hacia el aula de música. Lory ordenó con un simple gesto que una de sus fieles acompañantes agarrara la mano de Ángela para impedir que abriera la puerta. Si lo hacía la insonorización de esa habitación se rompería haciendo que Onew escuchara lo que ocurría fuera. Al intentar librarse de la muchacha la otra movió su pierna enganchando la de Angie para hacerla caer. Lo consiguió. Estando en el suelo vio como la zorra mayor se acercaba agarrando su pelo fuertemente.

-Mira desgraciada, no sé de dónde sacas esa seguridad, tampoco sé por qué Onew sigue insistiendo en ser tu amigo pero, como suponía, utilizas tu estúpida actitud de falsa niña boba para acercarte al bueno de Onew pero a mí no me engañas. No voy a permitir que las de tu clase se sigan mezclando con nosotros. Así que: o te alejas de él o te atienes a las consecuencias-

-Déjame. No es asunto tuyo lo que yo haga con mis amigos ¡Deja...- Se vio interrumpida por quien menos se esperaba.

-Déjala en paz ¿No la has oído?- Como pudo, alzó su rostro hacía el portavoz de aquel grito. Tenía que cerciorarse de quién era ya que su mente podría estarle jugando una mala pasada. Imposible...

-Key... ¿Qué haces tú por aquí cariño?- Dijo Lory disimulando lo que estaba haciendo con la pobre Angie. Con descaro se acercó al joven indicando sutilmente que las demás la ayudaran a levantarse. -Hemos visto que la pobre “patito feo” ha tropezado y al ofrecerle nuestra ayuda la ha rechazado de tal manera... Es tan desagradable esta niñita...- Un puchero lució en la cara de Lory. Jamás fallaba en sus farsas y menos con los chicos. Con Key debía ser aún más metódica a la hora de inventar excusas.

-Oh, entiendo... Y por eso la amable Lory la sujetaba del pelo tan fuertemente ¿No? Ella sólo quería ayudar ¿Verdad?- La había pillado con las manos en la masa. Esa tipa lo sabía aunque jamás podría admitirlo frente a él, eso iba en contra de su naturaleza.

-Bueno yo...

-Anda, vete con tus rameras a otra parte si no quieres que algún profesor te vea. Esto sería bastante vergonzoso para ti ¿No crees? ¡Venga largo! Esta muchacha ya tiene bastante siendo la más horrenda del centro- Angie abrió sus ojos. Insólito. Key la estaba defendiendo a pesar de incidir de nuevo en su aspecto, como si los demás no fueran consciente de ello. La demacraba cuando tenía ocasión y para compensarlo, de forma macabra, la confundía regalándole una acción o argumento a su favor. No sabía si sentirse aliviada o molesta por el comportamiento de “la diva”.

Después de ofrecerle una fulminante mirada de odio a Ángela, Lory y sus acompañantes se fueron de allí con total calma e intentando intimidarla con sus gestos. Al verlas desaparecer Key se acercó con una sonrisa esperando un “gracias” por parte de la muchacha. Lo que obtuvo lo dejó totalmente anonadado.

-¿No sabes lo que significa la palabra discreción tarugo?- La mandíbula de Key se abrió completamente, quiso replicar pero la joven prosiguió con su repentina reprimenda. -Con esto esas tres comenzarán a esparcir rumores sobre nosotros como: “Key defendió a esa desgraciada”, “Deben tener algo entre manos esos dos” y cosas así. Realmente eres estúpido-

-Yo sólo...- Debía estar echando humo por las orejas ¿Cómo se atrevía esa lela a tratarlo así? Sin embargo permanecía boquiabierto y tragando con las palabras de Angie como si en el fondo supiera que había hecho algo malo pero ¿El qué? No se lo esperaba y era la primera vez, no, la segunda vez que se quedaba sin palabras. Ambas veces en presencia de esa muchacha ¿Comenzaba a perder facultades? No. Eso sólo debía ser un lapsus al tratar con alguien tan bizarro como Angie. Claro, era eso.

-Tú sólo sabes traerme problemas... No sé porqué tuve que tropezar contigo. Mi suerte es una mierda... ¡Aish!- ¿De dónde sacaba esa seguridad? Key le alteraba los nervios sobremanera y no entendía el porqué, aparte de que fuera un total manipulador justo ahora la había defendido. Simplemente no encontraba una razón por la que se había comportado así, siempre era un imbécil, por una vez que hiciera las cosas bien no cambiaría su actitud hacia él. No, nunca. Debía dejarle claro que sus actos podían ser dañinos aunque pensara que la estaba ayudando. Entonces ¿Por qué se sentía culpable?

-¡¿Ángela? ¿Estás bien?! ¿Te ha hecho algo?- Onew salía de la sala cuando dijo esto. Corrió hacia ella al verla tan afectada.

-No Onew, tranquilo. Venía a hablar contigo, a solas- Con eso indicó a Key que debía irse por lo que muy a su pesar obedeció ¿Desde cuando se dejaba mangonear?

-Sí bueno, os dejo ya que tengo que hacer cosas más importantes que ver a dos estúpidos reconciliarse...- Así no reflejaba su doblegación, así dejaba claro que se iba porque él quería.

-Ángela, digo Angie...- Se corrigió Onew sin dejar de sostener a la muchacha por los hombros.

-No, por favor, tú dime Ángela. Eso me recordará que sigo siendo la misma cuando estoy contigo. Con vosotros...- Bajó su cabeza evitando los ojos de su amigo. Sabía que debía incluir a Soo Ri pero su corazón se conformaba con incluirlo a él y nada más que a él. Algo egoísta que la torturaba en su empeño por mantener a sus amigos junto a ella.

-Ahora lo entiendo... Lo he pensado mejor y debo pedirte disculpas. Mi reacción ha sido completamente desmesurada y encima te he expuesto aún más. Lo siento Ángela...

-Tú sólo querías protegerme. Lo comprendo Onew pero venía a decirte que no te alejes de mí por favor, te necesito al igual que a Soo Ri. Caería sin vosotros, sois los únicos que me queréis tal y como soy...- Era cierto, no podía permitirse perder a las dos personas con la que podía ser ella misma. Aunque sus sentimientos por Onew la confundieran de vez en cuando, lo necesitaba a su lado fuera como fuese. Pensar en Soo Ri como lo conveniente para él la reconfortaba gratamente. Tristemente era así.

-Sí, lo sé y si tuviera valor todo esto habría sido diferente. Seguramente no estarías en esa posición y no sufrirías por ese imbécil...- Flaqueó Onew sin poder ocultar su frustración. No era el momento pero sentía que explotaría si dejaba a su amiga a merced de ese tipo. Quizás decirle esto cambiaría toda la situación.

-¿A qué te refieres Onew?- Preguntó Angie confundida por lo que estaba intentando decir su compañero.

-Ángela yo...- Tragó saliva tan fuerte que la chica siguió el trabajoso movimiento que hizo su nuez.

-¡Chicos! Por fin os encuentro...- Soo Ri salía de la nada para terminar entre ellos. Parecía feliz al verlos de nuevo cercanos pero Angie pudo ver algo extraño en el rostro de su amiga ¿Celos? Suponía que podía ser eso. Nada que una charla de mujer a mujer no arreglara ¿Verdad?


Capítulo 7: Moda, clase y estilo



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