sábado, 25 de enero de 2014

Los hijos del Kraken Epílogo

Antes que nada comenzaré con lo que os avisé, en la cabecera de todas las entradas aparecerá esta explicación para quede claro todos los puntos a los que están sometidas las licencias de mis escritos.


Reconocimiento – NoComercial – SinObraDerivada (by-nc-nd):
 No se permite un uso comercial de la obra original ni la generación de obras derivadas.
Como bien explica:

 
  • 1º No se puede sacar dinero de ella, ya que es mía y hecha sin fines lucrativos. 
  • 2º No se pueden hacer adaptaciones de ningún tipo sin el consentimiento del autor, o sea, yo. Una adaptación es toda aquella que tenga similitudes con la historia original en un 80% o la trama sea la misma. En caso de ambas es directamente un plagio.
  • 3º No se puede compartir la obra o fragmentos de la misma sin los créditos pertinentes, sobretodo sin siquiera avisar al autor.

 
    El contenido de este blog está sujeto a esta licencia. Todas las historias de ficción que aquí muestro son totalmente inventadas por mí -Laura Ramírez Patarro-, los personajes reales que aparecen en ellos son varios idols del kpop y por tanto no son míos y se pertenecen a sí mismos. Todo lo que ocurra en estas historias es ficticio (a parte de las características físicas de los personajes reales que aparecen en ella), cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
    Aclarado esto, la entrada comienza ahora mismo...


    ---


    Como bien os había dicho, a primera hora de la tarde cuelgo este final final... sí, la gente había acertado el enigma a la primera y yo como prometí subo este epílogo... Espero que lo disfrutéis mucho.

    Ahhh se me olvidaba, es puro fanservice, así que:

    AVISO: Contiene ciertos temas que para alguna persona puede ser algo fuerte, pido por favor que te abstengas de leer si eres sensible a ciertas situaciones como el lenguaje soez, violencia y sexo explícito.

    Ahora sí, a leer bajo vuestra responsabilidad...

    Capítulo final




    Epílogo: Lo que fuimos, somos y seremos en realidad. Vuelta al trabajo.

    Había dormido bien, como hacía tiempo que no lo hacía ¿o quizás nunca había dormido así? Sonrió, aún dominada por el sueño. La brisa que se colaba por las ventanas hacía que las cortinas ondearan creando leves sombras entre ellas, eso fue lo que la despertó. Levantó sus brazos desperezándose aún tumbada en su cama, estaba arropada con una simple sábana que dejaba a la vista su busto, cubierto por una camisa sedosa de tirantes.

     Incluso si afrontaba su vida sola ya no importaba, era una persona viva, completa y verdadera. Su camino estaba por comenzar.

    Sin embargo... 


    Gimió al estirarse, cogió impulso para levantarse y así afrontar la jornada. Pero algo tiró de ella hacia atrás obligándola a volver su posición inicial. Un brazo fuerte rodeaba su cintura con ímpetu, el brazo de aquel que giraba su cara adormilada hacia ella, medio sonriendo. Él también acababa despertar y, mientras la despistaba con su mueca encantadora, trazaba pequeños círculos con la yema de sus dedos en el costado de la muchacha.

     Él estaba ahí, junto a ella. 

    -Me haces cosquillas- Ronroneó.

    -Me encanta lo sensible que eres en esta zona- Le confesó él con voz aún ronca, tomada por el sueño.

    Esa mano traviesa se acercaba peligrosamente a su cadera hasta llegar a su bajo vientre, tanteando y bajando poco a poco sin ningún tipo de reparo. Ella no iba a pararlo, él era ese hombre que ahora la acompañaba, el que amaba y la amaba todas las noches. Ese que negó hasta el punto de casi perderlo, ¿qué hubiera pasado si él...

    -¡Yonghwa!- Su mano se posó encima de la que se había parado, provocativamente, justo encima de la gomilla de su pantalón. Se les habían pegado las sábanas. -¡Nos hemos quedado dormidos!-

    Lara se incorporó sin darle opción a replicar. Ciertamente era tarde cuando el chico miró el reloj pero por unos minutos más... Sin pensárselo dos veces agarró la muñeca femenina y tiró bruscamente. Ella acabó encima y notando como él rodeaba su cuerpo con los brazos, con bastante presión. La tenía a su merced ahora, o eso le pareció; porque era Lara, y la conocía demasiado bien como para no saber que podía zafarse con maestría cuando quisiera. Mostraba una mueca molesta mientras dejaba, supuestamente, que él la atrapara entre sus brazos. Yonghwa sólo esperó el movimiento que pronto le mostraría su pareja y, ciertamente, no tardó en llegar.

    -Tú te lo has buscado-

    Una sonrisa cínica cruzó por los labios de Lara antes de separar las piernas y tirar su espalda hacia arriba. Yonghwa tuvo que desenlazar los dedos y dejar de abrazarla puesto que la fuerza que la muchacha ejerció con sus brazos hizo una perfecta palanca para debilitarlo. Siempre ganaba, por mucho que quisiera domarla, jamás lo conseguiría. Pero ni lo intentaba porque entonces ¿dónde quedaría el encanto? Le gustaba así, tal y como era. Ciertamente, ambos ganaban.

    -¿Por qué aún ganando no siento que lo haya hecho?-

    -Quizás sea porque estás en la posición que más me gusta- Ella estaba sentada a horcajadas encima de él, aquel movimiento hizo incluso más interesante esa pequeña batalla. -En serio, siempre terminas quedando en evidencia, no sé cómo lo haces- Terminó riéndose y recibiendo un golpe de Lara en el pecho.

    -Serás capullo- Sí, ella también lo imitó soltando una carcajada.

    -Ven aquí- Ordenó Yonghwa tirando de Lara por los brazos.

    -No- Sin ceder ante él. -Debemos irnos- Al incorporarse movió su pelvis levemente contra la de Yonghwa en un gesto involuntario, bueno, lo dejaría en un gesto.

    -Si vuelves a hacer eso no llegaremos a tiempo- Ingenuo, avisaba de las consecuencias que Lara sabía perfectamente que iba a tener si repetía aquel movimiento.

    -¿El qué? ¿Esto?- Fingió haciéndolo de nuevo y eso sacó de quicio a Yonghwa. Ella sonrió divertida mientras veía como él se alzaba hasta ella y alcanzaba sus labios, esta vez no se resistió en lo más mínimo.

     Incluso si afrontaba su vida sola ya no importaba. Pero aquello era aún mejor, lo tenía todo, lo tenía a él. 

    El teléfono móvil de Lara sonó, despertándolos de aquel fugaz flirteo. Ella lo buscó sin querer alejarse mucho de Yonghwa, sin embargo estaba en la mesilla y no bastaba con alargar el brazo para cogerlo. En un último beso decidieron dejar aquello para otro momento, ahora tenían todo el tiempo del mundo para resolver ese tipo de quehaceres.

    -¿Sí?- Preguntó Lara después de descolgar. Yonghwa se levantó para desperezarse, aún con el calentón encima, tenía sueño. Y puso atención disimuladamente a la conversación de la muchacha. -Ajá... Sí, bien... Adiós- Se giró hacia su pareja mientras se golpeaba ligeramente con el móvil en la barbilla. -Tenemos veinte minutos más, Jonghyun me lo acaba de decir-

    Si hubiera omitido el nombre de su mejor amigo se habría abalanzado sobre ella para terminar lo que dulcemente habían comenzado, no obstante, siempre que Lara nombraba a Jonghyun una duda crecía en él. Era una estupidez de niño malcriado pero le reconcomía aquel pequeño detalle.

    -¿Yonghwa?- Lara se acercaba gateando de un lado a otro del colchón hasta quedar frente a él, de rodillas en la cama.

    -Sé que es algo muy inmaduro pero dime una cosa... ¿lo echas de menos?- Cuestionó sin querer dirigirse a ella directamente.

    -¿A quién?- Estaba perdida, no entendió a quién se refería hasta segundos después. -¿A Jonghyun?- Él asintió girando para observarla al fin. Ella quedaba a su altura y maldijo que clavara en esos momentos sus ojos en los de él, intentando comprender a qué venía tal pregunta. -Ya hemos hablado de esto. Ahora tú eres mi pareja- Se limitó a decir.

    -Ya Lara, eso lo sé... Me refiero, eh... joder- Yonghwa se sobó la nuca, aquello era difícil y ridículo, lo sabía.

    -Yonghwa suéltalo ya por dios- Exigió ella bajándose de la cama.

    -Si el tiempo te hiciera retroceder y conocernos al mismo tiempo ¿A quien escogerías?- Agobiado, terminó por confesar.

    -¡¿Qué?! ¿En serio me preguntas eso? Yonghwa, eres cruel y no responderé a algo tan bajo-

    Ciertamente Lara consideraba aquello una niñez, estaba cabreada. Él, que siempre era orgulloso y bastante vanidoso en muchas cuestiones, sobretodo en esos temas, la ponía en aquella tesitura. Aunque le causara ternura que un tipo como Yonghwa aún tuviera aquellas dudas e inseguridades, realmente no lo entendía.

    -Mira déjalo, ya no me comeré la cabeza más con esto. Sé que es una tontería y no tenía que habértelo preguntado- Suplicaba Yonghwa con suavidad. A pesar de estar avergonzado de dudar de algo tan infantil, tenía que aclarar que aquel pequeño punto era importante para él. -Cariño, lo siento. No quería... sólo es que... para mí es algo serio...- Lara vio la magnitud del problema y decidió pasarlo por alto entendiendo su postura. Agarró a Yonghwa por el cuello y lo obligó a mirarla.

    -Es que me sorprende ¿en serio dudas tanto como para ponerme en esta disyuntiva? ¿Después de ver lo bien que nos entendemos aquí?- Señaló la cama- Y aquí- Ahora posó la mano en el pecho de Yonghwa, justo en el corazón. Él sonrió sabiendo lo que quería decir. -Mira, sé que no es fácil entenderlo pero Jonghyun fue alguien muy importante en mi vida, y lo sigue siendo pero ya no como antaño. A él lo quise en su tiempo y yo ahora te quiero a ti. La vida hace que conozcamos a las personas en un momento determinado, quizás tenía que conocerlo a él primero para hacerme fuerte y luchar ahora por ti ¿lo entiendes?- Yonghwa lo había entendido, se arrepentía de haber dudado de algo tan claro como los sentimientos de Lara por él. -Y te puedo asegurar que ya no dejaré que terceros arruinen lo que tenemos como me pasó cuando era joven-

    -Perdóname Lara- La abrazó sin más. Al besar su cuello ella río por la sensación de cosquilleo que le produjo la respiración de Yonghwa allí. -Pero... dime una cosa ¿quién es mejor en la cama?-

    -Ahh no, eso sí que no- Se separó de él rápidamente, no caería en esa vulgar trampa.

    -Anda dime- Jugueteó con el tono de un crío a punto de hacer una rabieta.

    -Hagamos algo, si tanta curiosidad tienes... te daré la oportunidad de saber ese pequeño detalle con un acertijo- Si quería que ella entrara en su juego pues lo iba a conseguir, probando de su propia medicina.

    -¿Un acertijo?-

    -Ajá. Uno que si lo resuelves correctamente antes de que acabe el día te dará la respuesta a lo que quieres saber-

    -Bien-

    -¿Que es suficiente para uno, demasiado para dos y nada para tres?- La mueca de Yonghwa mostraba confusión. -Tienes doce horas para pensar en la solución- Ella sabía perfectamente que se serviría de algún buscador en internet pero en eso erradicaba el verdadero enigma. Que según como les fuera el día le revelaría o no.

    ---

    Eran las nueve menos cuarto de la noche cuando Yonghwa ofrecía su brazo para que Lara se agarrara de él mientras salía del coche. Contra todo pronóstico ella aceptó su ayuda, ciertamente estaban ahí como invitados y debían comportarse según el protocolo. Ya fuera, Lara miró el largo patio frente a ellos, cubierto por una alfombra roja de un extremo al otro. Al final estaba su destino, una mansión enorme que esperaba majestuosa la celebración que tendría lugar minutos después. La gente que iba llegando estaba vestida de gala como se había estipulado.

    Ellos dos no desentonaban. Yonghwa lucía un traje de chaqueta a medida mientras que Lara llevaba un vestido negro de satén que marcaba totalmente su figura, escote en palabra de honor y la falda demasiada corta para su gusto. Un recogido, maquillaje, pendientes, un ridículo bolso y tacones a juego con la prenda principal. Estaba asqueada pero debía fingir que adoraba su vestuario o la misión se iría a pique. Siempre se había sentido cómoda llevando ropa casual y muchas veces deportiva, jamás habría accedido a eso si no fuese porque se trataba de una misión, una misión que Águila debía ejecutar a la perfección sin importar los medios. Sí, volvía a usar su alias con un propósito muy distinto al de antaño, pero lo necesitaba nuevamente.

    Yonghwa, sin embargo parecía feliz con su atuendo y, por supuesto, con el de ella. Verla salir así de la habitación donde se había tenido que preparar minutos antes, a toda prisa, le hizo tragar fuerte y pestañear un par de veces antes de terminar abalanzándose sobre ella como un animal. Estaba totalmente fascinado con ese lado de Lara, nunca pensó que aceptaría aquella condición y su corazón dio un vuelvo cuando accedió a ello. Se habían visto obligados a hacer aquella misión que estaba destinada para otros, no obstante, un chivatazo y el rumor de que un socio del Kraken asistiría al evento cambió por completo sus planes, cosa que a Lara no le hizo mucha gracia.

    Sí, después de que el Kraken muriera ellos encontraron una nueva forma de hacer justicia. Colaborando con la policía y sirviendo como agentes encubiertos en muchas ocasiones, el nombre de Lara, la recién reconocida hija del Kraken, y el rumor de que había heredado el negocio de su padre, se propagaban cada vez más entre las organizaciones terroristas y similares. Dándole la excusa perfecta para infiltrarse como una más y detenerlos a todos.

    Sin embargo, y aunque sabía que era lo correcto, aún sentía que lo traicionaba y que se traicionaba, en cierta manera, a sí misma. A pesar de que el Kraken ya no haría más daño, sus ideas eran un ejemplo a seguir para todos esos que aún amenazaban la paz allí donde deseaba vivir. Quería no tener que recordar nada de su pasado con él, quería tener esa normalidad en su vida que jamás había tenido. Pero para ello necesitaba acabar con todos esos que escogían el mismo camino que él, y por tanto continuaría hasta meterlos entre rejas sin que pudieran lograr perturbar a los que la rodeaban.

    Sus pensamientos se vieron difuminados cuando la mano de Yonghwa acarició suavemente la suya allí dónde la tenía descansando. Miró al frente después de dirigir a su pareja una mueca cómplice y observó que ya estaban en la entrada de la mansión. Cruzando un par de puertas abiertas de par en par se encontraron en lo alto de una escalera que daba a un inmenso salón de baile. Un barullo de gente se agolpaba en el centro de aquella estancia mientras bajaban más invitados hacia allí. El toque gentil de Yonghwa en su costado la obligó a seguirle para bajar como tantos otros. Realmente seguía sorprendiéndole como el dinero y las personas pretenciosas congeniaban tan bien. Se respiraba clase por todos lados, algo que no podía soportar, en su vida había sentido tantas ganas de acabar con una misión como en ese momento. Odiaba ese ambiente de disimulada perfección y riqueza que escondía, ni más ni menos, que podredumbre y decadencia por doquier. La mayoría de los presentes aparentaban lo que no eran, lo que deseaban ser para los demás. Respiró hondo mientras recordaba a que iba allí.

    Su tío, Kwon Bi Hyuk, les había dado las indicaciones de cómo y cuándo debían tratar con su objetivo. Según él, aquel tipo era alto, canoso, de nariz pronunciada y de rasgos toscos. Vamos, como la mayoría de hombres maduros en aquella fiesta. Pero describió una ligera diferencia: tenía una cicatriz que surcaba su mejilla desde el labio hasta el lóbulo de la oreja; algo bastante llamativo entre tanta elegancia y lujo.

    -Lara- Susurró Yonghwa.

    La susodicha se limitó a mirar como su pareja le indicaba la ubicación del objetivo con el ligero gesto de su cabeza. Antes de localizarlo necesitaba mentalizarse. Aquella parte del plan le tocaba hacerla a ella sola así que antes de fijar bien su meta cerró los ojos suspirando levemente. Se soltó del brazo de Yonghwa y este la dejó ir sin más, estaba preparada. Entonces, al girarse sobre si misma, abrió los ojos en la dirección que segundos atrás Yonghwa le señaló. Y ahí estaba, esa cicatriz poco disimulada habría sido el centro de atención si no fuese por quien la portaba. Lo había conocido hacía ya bastantes años y curiosamente recordaba que, por casualidades de a vida, ella misma fue quien le generó tal marca en su cara. ¿Cómo no había caído? Otra duda le azotó con fuerza ¿podría ser que ese hijo de perra fuera el que disparó al Kraken con el franco?

    Era Park Dong Woo, antiguo aliado de su padre. Ciertamente recordaba vagamente su cara y se había olvidado de su nombre pero jamás de aquella huella que le había dejado por proteger a Jae Hyuk. Este le pidió una que otra vez favores antes de conseguir la fama que años después había cosechado, y como al ir personalmente a cobrárselos no recibió otra cosa que rechazo por parte del Kraken quiso vengarse allí mismo. Desafortunadamente Lara estaba presente por aquel entonces y a ese individuo no se le ocurrió otra cosa que amenazar al gran Jae Hyuk con cortar el cuello de la pequeña. Kraken mostró indiferencia, algo que a Lara no le afectaba, ya que sabía que sólo era actuación; una oportunidad para despistar al que tenía a su hija como rehén y que ella misma lo atacara sin compasión. No obstante, la niña no actuó hasta que vio que aquel hombre sacaba una pistola y apuntaba al mismísimo Kraken cuando notó que este ni se inmutaba por la terrible situación. Unos últimos y fugaces recuerdos le surcaron la mente mientras iba avanzando hacia él en aquella fiesta: como con maestría le desarmara ella misma y, como al arrebatarle también aquel cuchillo, ya lejos de su pequeño cuello, se lo hundía en el rostro.

    Para el señor Park su peor error fue el de enfrentarse al Kraken y más intimidando a su súbdito más preciado: su hija. Ese hombre no salió de la mierda y la inmundicia hasta que Jae Hyuk lo quiso así, lo necesitó un par de veces años después y aquel cumplió sin rechistar, pero el rencor hacia la muchacha jamás se disiparía.

    ¿Cómo decirle a Yonghwa que quizás la misión fracasaría en el mismo momento que Dong Woo pusiera los ojos sobre ella? ¿Qué pasaría si todo se hundía por no haber reconocido a ese cabrón?

    Paró en seco, no sabía cuando comenzó a disminuir su paso pero es que antes necesitaba arreglar aquel fallo de apreciación que podía costarles la vida. No lo había pensado hasta ese instante: se jugaban la vida si aquello salía mal, y todo por su culpa. Mierda. Los ojos de aquel hombre se clavaron en los suyos justo al querer retroceder, ya no había vuelta atrás, estaba perdida, estaban perdidos. Quizás y sólo quizás, él sólo paseaba la mirada por su alrededor y ni siquiera habría reparado en ella, por lo que disimuló como último recurso. Se dispuso a girar sobre si misma antes de que volviera a estar en su campo de visión y ahí sí la reconociera. Ilusa, él la había visto de lleno, sin duda la reconocería aún mirándola milésimas de segundo. Lara quiso zafarse de la situación lanzando una mirada de angustioso sofoco a Yonghwa, para cuando este se percató de que algo iba mal, el hombre cano ya se encontraba detrás de ella, agarrando su muñeca para impedir que se perdiera entre la gente.

    -¿Lara? ¿Eres tú?-

    La nombrada tragó saliva con dificultad. Dudaba en darse la vuelta y dar la cara, o zafarse y salir corriendo. La primera opción acabó por ser la escogida, no era una persona que huyera de sus errores y en ese momento no haría una excepción. Se dio la vuelta y pudo ver como ese hombre sonreía. No le gustó en absoluto que lo hiciera puesto que su piel se erizó por el miedo.

    -Señor ¿Dong Woo? Vaya, que pequeño es el mundo. No lo había reconocido- Fingió como una condenada mientras él la soltaba por fin.

    -Nunca pensé verte en un evento así, tú eres más... llana- Pasó su mano por la cicatriz para que entendiera a qué se refería, Lara lo habría captado sin necesidad de aquel gesto.

    -Me disculparía por aquel desgraciado incidente pero, como sabe, estuvo apunto de matar a mi padre- Le dijo sin poder contenerse, se exponía a que todo terminara en algo terrible, sin embargo, no estaba dispuesta a que le dominaran el temor y la cobardía de saberse expuesta.

    -Lo entiendo- Cesó su contacto en la muñeca y, al soltarla, la miró fijamente, como si quisiera leerla. -Aunque no te hubieras enterado nunca de quién era lo querías como tal, lógicamente habrías dado la vida por él. No te tengo ningún tipo de rencor-

    Esto último era poco probable por no decir imposible, podía ver su resentimiento en la cara, en la forma en que la miraba. No obstante, a sabiendas de que quizás estaba entrando en un juego peligroso, eso le daba pie a cazarlo. Sonrió mostrándose falsamente feliz por aquello, como sí en realidad se alegrara de que no la deseara muerta, como ella a él. Seguramente, hacía unos años, fuera de todo aquel teatro ambos se hubieran enzarzado en una lucha donde la muerte habría sido el objetivo principal. Lo que no sabía aquel hombre es que Lara no era Kraken, que ella no lo mataría, eso era demasiado fácil. Encerrarlo de por vida, quitarle todo lo que poseyera; todo su mundo destrozado, esa sí sería su tortura.

    Dong Woo cogió dos copas de champán cuando uno de los camareros pasó por su lado con una bandeja llena de ellas, le ofreció una. -Es interesante verte aquí, rodeada de gente influyente-

    -He venido a hacer negocios- Se hizo la interesante al aceptar la copa, estaba relajándose al fin.

    -Anda, incluso sigues sus pasos- La señaló guiñándole un ojo. -Eso me gusta, podríamos hacer muy buenos negocios tú y yo- Dicho esto se bebió de un trago el champán.

    -Estoy aquí para eso, estaría bien hacerlo con un viejo amigo ¿no?-

    -Lo mejor que he escuchado en lo que va de noche- La mueca de aquel hombre era claramente de triunfo. Según él ya había enganchado a Lara, la destruiría como no pudo con Jae Hyuk. Si supiera que todo era una trampa en la que el cazador sería cazado... -Podemos hablar en un sitio más tranquilo- Se acercó a Lara y le posó su repugnante mano en la cintura. Yonghwa, que de cerca había escuchado parte de la conversación, mientras disimulaba todo lo contrario, quiso intervenir en ese mismo instante pero no podía, aún no. Debía esperar la señal indicada antes de actuar, así que con pesar dio la espalda a la escena y miró hacia los lados, vigilando que todo fuera según lo estipulado. -¿Si me permites?- Con su brazo libre señaló al frente, invitándola a que siguiera por donde le estaba indicando.

    -Sí, claro- Cedió ella.

    ---

    -Jonghyun, ella ya está con su objetivo- Murmuró Yonghwa acercando su rostro a la solapa del traje, al ver como Lara desaparecía con aquel hombre por uno de los pasillos laterales del gran salón. Como era normal, ese tipo tenía escolta, tres de ellos seguían muy de cerca a su pareja y al señor Park.

    La misión comenzaba ahora. Consistía en algo muy sencillo para gente como ellos.
    Lara debía quitar del medio al personal de seguridad que Park poseía, ya que parecía ser el encargado de asegurar todo el recinto con sus hombres. Gracias a la amistad que entabló con el dueño de aquella mansión, se decía que siempre se brindaban ese tipo de servicio el uno al otro. Aún no entendía como no lo había reconocido, saber que era un viejo enemigo la hizo sentirse estúpida por ello, así que esa misión que inició como algo rutinario se estaba convirtiendo en algo personal. Hacerlo caer en su trampa y terminar por inculparlo como su socio sería un buen aliciente en el que Lara estaba dispuesta a colaborar mientras los demás se apañaban con lo suyo. Que era, curiosamente, averiguar la identidad del supuesto anfitrión.

    Sólo su alias daba dolores de cabeza a la policía, un narcotraficante que había logrado escabullirse por años con la protección del Kraken, según contaban, ya que Lara jamás había escuchado de la boca de su padre el nombre o alias de aquel. Saber que celebraba aquella reunión era la oportunidad perfecta para atraparlo. Nadie lo conocía y todo el mundo moría por saber de él, ese evento tan propicio tenía como objetivo principal su aparición en sociedad. Aunque Lara se perdería gustosa aquel acontecimiento para atrapar al cabrón de Park.
    Yonghwa debía usar al “The Seeker” para despistar al, aún desconocido, anfitrión; sacarle la información que pudiera; y si daba algún chivatazo más, intentar detener al que fuera allí mismo. No importaba lo que tuviera que hacer, si no lo detenían ahora antes de que pasara a un estado de clandestinidad mientras que se hacía un hueco en la sociedad, jamás podrían hacerlo más adelante.

    Una hora antes BoA se había hecho pasar por el personal para dejar una mochila, y averiguar más o menos la ubicación de cada punto clave en su misión. Eso facilitó el trazar un mapa y la estrategia que estaban tomando en esos momentos. Ahora se mezclaba con la gente que llenaba el lugar, implantando y repartiendo varios dispositivos, del tamaño de un garbanzo, por todas las esquinas. Aquellos pequeños artefactos eran controlados por Tower que, cuando se le fuera ordenado, los activaría provocando un cortocircuito en ellos para cortar de raíz todo el sistema eléctrico del recinto.

    Y por último Jonghyun, que debía colarse en el despacho principal de la mansión para recoger la evidencia: la mercancía que, supuestamente, estaba escondida en el subsuelo de aquella enorme mansión. En ese despacho había algún mecanismo que lo llevaba hasta ella, según aquel individuo que les dio el chivatazo.
    Todo iba viento en popa, sin embargo, no esperaban lo que estaba por llegar.

    -¿Jonghyun?- Repitió al no obtener respuesta.

    -Sí, lo siento Yonghwa- Escuchó a través del diminuto pinganillo. -Averigüemos ahora quién es el dueño de la mansión y terminemos con esto de una vez- Pronunció demasiado autómata, su tono no era relajado.

    -Entendido. Eh, Jonghyun ¿todo bien?- Se preocupó.

    -Sí. Puede que este sitio me sofoque un poco, sólo eso-

    Dicho esto le colgó apresuradamente, sin tiempo a poder replicar nada. Aquello hubiera sido algo totalmente normal ya que, como Lara, él no soportaba ambientes así. Pero Jonghyun jamás comentaba sus verdaderos pensamientos tan a la ligera, y menos, en plena misión. Definitivamente, algo iba mal.

    Se apresuró yendo hacia la zona de servicio, esperaba encontrar una mochila con lo necesario para usar al el “Seeker”, BoA ya se habría encargado de eso por lo que esperaba encontrarla ahí. Tenía que cerciorarse de que sus sospechas sólo eran eso, sospechas; y que todo estaba yendo según el plan. Bajo esa identidad podría pasar desapercibido, era bueno en ello y no era el mejor momento para hacerle cuestionar eso a nadie. Así que resguardándose entre las taquillas del servicio se cambió.

    ---

    Lara se dio cuenta de que todo ese tinglado era una farsa cuando entró en aquel despacho. Jonghyun estaba amordazado y atado en una silla cerca del escritorio, mientras que BoA yacía inconsciente en el suelo. Otros dos hombres estaban al lado de sus compañeros, preparados por si alguno quería hacerse el héroe. Tragó fuertemente al escuchar a uno de los individuos que los habían escoltado hasta allí cerrar la puerta con llave, quedarse custodiándola con el otro y mirarla. Ambos esperaban que ella se girara hacia Dong Woo, cuando lo hizo, vio como se posicionaba entre sus dos compañeros.

    -Vas a tener el privilegio de conocer al anfitrión de esta fiesta antes que nadie, Lara- Dijo el desgraciado alargando sus manos hacia los lados e inclinándose hacia delante. -Encantado de conocerte, soy Park Dong Woo- Ella abrió los ojos sin saber aún cómo actuar. Jonghyun la miraba intentando decirle algo y BoA seguía inerte en el suelo ¿cómo escaparían de esta? -¿No esperabas esta jugada?- Ella se había cegado con la venganza sin avistar semejante movimiento, ciertamente estaba siendo cazada. Sin embargo, haber sido discípula del Kraken le daba ciertas ventajas a la hora de manejar situaciones como aquella.

    -He sido una ingenua, lo reconozco. Te has currado lo de la identidad del narcotraficante fantasma y sobretodo hacer este estropicio sin que nadie de la fiesta lo notara. Te felicito- Se mostró relajada aplaudiendo con desgana. Aún quedaba la duda de si sabía o no que estaban trabajando con la policía y no iba a ser ella quien disipara esa duda. -Pero sabes más que nadie que cuando alguien toca a los hijos del Kraken no acaba muy bien que digamos, así que sabrás también que si les haces algo yo te mataré tarde o temprano ¿no es así?- Quizás ahí revelara sus verdaderas intenciones, esperó respuesta.

    -Uy sí, estoy muy seguro de ello- Se apoyó en el escritorio levemente mientras cruzaba sus brazos, Lara no podía permitirse despiste alguno por lo que observaba hasta el último detalle de sus ademanes. -Pero el gran Kraken está muerto y su querida hija está jugando a ser policía- La miró fijamente, ella quedó al descubierto. Bien, ya que no podía tirar por la borda toda la misión tenía que pensar en otra cosa pero ¿qué?: Ganar tiempo.

    -Y tú estás jugando a ser dios. Sabes perfectamente que no saldrás vivo de aquí, por muy involucrada que esté con la policía sabes de sobra que no me temblará la mano para matarte donde y cuando sea necesario y de la forma que se me antoje- Le siguió el juego.

    -Mmm lo suponía, sigues siendo esa cría que disfrutaba con la sangre- Se relamió. -Sin embargo ¿Matarás a alguien inocente? ¿Ahora que no tienes prueba alguna de que yo sea ese famoso narcotraficante? Y dudo que hayas traído un micrófono, no es tu estilo- Sacó del bolsillo los que sí habían llevado tanto BoA como Jonghyun y se los lanzó a los pies con descaro: estaban hechos añicos,destrozados. -Pequeña, sería mi palabra contra la tuya, la de una criminal que por un pacto colabora con la policía gracias a su tío- Le avisó. -¿A cambio de qué? ¿Amor? ¿Arrepentimiento? ¿O remendar la muerte de todos aquellos que tus antiguos aliados provocaron?- Hizo una pausa para mirarla. Ella estaba inmóvil, tragando todo lo que recibía. -¿Se te remueve el corazón ahora, después de tantos años apoyando esa macabra forma de pensar de tu padre? Me sorprendes Lara. Te creía más inteligente- Le estaba atacando donde más dolía, sí, tenía razón: estaba intentando remendar todo el daño que su padre había hecho pero ¿Quién era ese hijo de perra para juzgarla? -Mira, dejemos de lado el pasado. Tengo algo más interesante que proponerte. Sé mi socia. Olvida esa estúpida idea de ser obediente, que ambos sabemos que no te va, y estos dos podrán salir vivitos y coleando de aquí. ¿Qué te parece?- A pesar de que jamás cedería, tenía que convencerle de que estaba confundiéndola, de que quizás sí se replanteaba unirse a él.

    -¿Después de haberte dejado esa marca en el rostro? No perderías oportunidad en vengarte de mí si cediera- Le recordó Lara.

    -¿Qué mejor venganza contra ti que obligarte a seguir los pasos de tu padre y no tener la vida que supuestamente deseas tener?- Buena lógica si no fuera porque jamás se permitiría ser como su progenitor.

    -Eso no me asegura nada. Sé que me quieres muerta por lo que no encuentro el punto de quererme a tu lado- Insistió.

    -Niña tonta- Se irguió para ir donde ella, con paso lento y desesperante. Una sensación bastante repugnante recorrió el cuerpo de Lara. -¿No pensaste nunca por qué no quiso devolverme los favores que le brindé?- Justo en frente alzó su mano para tocar su mandíbula con suavidad, cosa que la asqueó. -Yo te quería a ti en aquel intercambio. Te he deseado desde que él te reclutó, esa fuerza que desprendías, el carácter que demostraste siempre. ¿Sabes? Al cortarme la cara me hiciste desearte aún más y él lo sabía, Jae Hyuk lo sabía y quiso alejarme a toda costa- Por aquella revelación Jonghyun se removió un poco en su silla y, sin que nadie se percatara de ello, BoA comenzaba a recuperar la conciencia.

    No, aquello no podía ser verdad. Cada vez que lograba odiar un poco más a Kraken, algo le recordaba que para con ella había sido un padre, siempre. Que la protegiera de ese energúmeno lo hacía aún más fuerte y sólido en su recuerdo, no podía volver a eso. Ella necesitaba seguir odiándolo. Por otra parte, el hecho de que Dong Woo estuviera interesado en ella como mujer lo hacía altamente peligroso, mucho mejor que la quisiera muerta. Tenía que tener cuidado en como reaccionaba ante eso a partir de ahora. Sus últimas esperanzas estaban puestas en Yonghwa, con suerte se habría librado de la trampa de ese desgraciado y, con tiempo, conseguiría terminar con todo aquello. Rezaba por que así fuera mientras, con cierto asco posaba una mano en el pecho del hombre, acariciándolo de forma ascendente.

    -Tenías que habérmelo dicho antes. Esto lo cambia todo- Interiormente deseaba escupirle en la cara, exteriormente su tono era seductor, casi provocativo.

    Sus labios estaban a escasos milímetros de los de él dicho aquello y sonrió cuando, al punto de rozarlos, todo se sumió en la oscuridad. Yonghwa lo había conseguido. Quizás había podido contactar con Tower y activar aquellos dispositivos. No creía que hubieran descubierto a BoA poniéndolos y mucho menos haberle hecho hablar sobre su ubicación. Ella podía ser lo que fuera pero jamás fracasaba en su trabajo, no todo les tenía que salir mal ¿no?

    Entre sombras y ruidos externos producidos por la gente que extrañada comentaba el apagón, aquel despacho permanecía en total silencio. Tanto una parte como la otra sabía que en la habitación habían más personas que segundos antes. Lara dudaba en actuar hasta que escuchó un par de golpes provenientes de detrás del escritorio, entonces sí quiso participar en lo que parecía un rescate a la desesperada. Agarró el cuello de Dong Woo y chocó su propia cabeza con la de él para dejarlo noqueado. Adivinando que el grito de dolor alertaría a los dos que tenía detrás custodiando la puerta, se giró y les propinó un par de patadas a cada uno. No calculaba bien en qué punto les golpeó pero estaba segura que les había alcanzado con sus altos tacones. Se bastó con la poca luz que la ventana entreabierta le brindaba para avistar que esos dos volvían a por ella quejándose aún de los golpes, uno en el estómago y otro en pecho. Los esperó ansiosa, para acabar con ellos de una vez por todas, sin embargo, notó como alguien la agarraba de la cintura y le ponía algo frío en la nuca.

    -¡Quietos todos o le vuelo los sesos a la señorita Kwon!- Era la voz de Dong Woo, y por la forma en que le aprisionaba el arma contra la sien Lara pudo deducir que era apuntada con una pistola. -Dile a tu amiguito Tower que vuelva a encender las luces pequeña-

    -No hace falta que me lo comunique, estoy aquí mismo- Sí, esa era la voz de Tower.

    Segundos después se hizo la luz, presentando a un muchacho de unos treinta años, castaño y con porte altivo que manejaba un móvil: Tower. A un Jonghyun ya liberado reteniendo a otro por el cuello, sirviéndose de su brazo aprisionándole la zona. Y a BoA con la intención, frustrada, de clavar un cuchillo en el costado del que le daba la espalda aún aturdido, seguramente por sus golpes anteriores.

    -Eso está mejor. Ahora soltad a mis hombres y poneos de rodillas. No intentéis nada o Lara morirá-

    -No- Alcanzó a decir Lara sin avistar un golpe, con la misma arma que la apuntaba, en la sien.

    -Haced lo que se os dice ¡Ya!-

    La muchacha, adolorida, quería volver a decirles que no pasaba nada, que intentaran lo que pudieran para detenerlo pero ellos no estaban dispuestos a perderla tan fácilmente así que obedecieron dejándose desarmar por los que minutos antes habían luchado contra ella y poniéndose de rodillas en el suelo.

    Entonces se dio cuenta. Yonghwa.

    Miró a su alrededor y no había rastro de él ¿lo habían pillado antes de poder reunirse con Tower? ¿O había logrado encontrar otra solución a todo ocultándose por el momento? La duda la estaba matando en vida, necesitaba la certeza de que Yonghwa seguía en alguna parte, y a salvo.

    -Bien, como veo que no te gusta la idea de hacerlo por las buenas lo haremos por las malas: Yo te presento como mi socia frente a todos los invitados de esta fiesta así que si quieres inculparme vendrás conmigo a la cárcel y eso no creo que te guste. Además, si eso ocurre, estos hombres de aquí recibirán la orden específica de matar a tus amigos ¿de verdad te arriesgarás a eso?-

    Por supuesto que no. A diferencia de él o el Kraken, ella jamás jugaría con la vida de los demás y menos, de los que al fin y al cabo la ayudaron a no perder la poca humanidad que quedaba en su interior.

    -Me alegro que lo entiendas. Ahora te voy a soltar, No intentes nada extraño ¿entendido?- Sintiendo como Lara asentía levemente con la cabeza aflojó su brazo al alrededor del cuello femenino y esperó que no intentara nada en su contra. Y así fue, ella se sacudió un poco el traje y se lo acomodaba bien por la parte de los muslos mientras le miraba desafiante. -Que lástima. Hubiéramos sido imparables juntos, ahora te quedará ser mi servidora sin aspirar a nada más...-

    -Por mucho que me obligues a hacer sabes que no tendrás nada mío, y mucho menos, mi obediencia- Reiteró con contundencia.

    Yonghwa tenía que aparecer en cualquier momento, debía tener un plan ¿verdad? Miró a Tower, estaba segura de que Yonghwa tenía algo que ver en que él estuviera ahí. Su compañero simplemente se encogió de hombros confundiéndola aún más. Al volver su vista a Dong Woo observó que sostenía un móvil entre sus manos, sin soltar aún la pistola.

    -Eso ya lo veremos. Chicos, traed a la pareja de esta señorita- Lara abrió sus ojos, no podía ser cierto. -Pensabas que él os iba a salvar ¿no?- Un hombre apareció por la puerta, lanzando de una patada a un Yonghwa derrotado, lleno de golpes y con sus manos atadas en la espalda. Ella quiso ir donde él, ver que ninguna de sus heridas era tan grave como parecía. Se limitó a cerrar sus puños fuertemente. -Que pena, la única que podría haberlo hecho eras tú y lo has complicado todo haciéndote la niña buena- Agarró a Yonghwa por el pelo de su coronilla obligándolo a mirar hacia ella para ver que estaban acabados.

    -Lara...- Gimió. Un golpe por parte de Dong Woo lo interrumpió y acabó tirado sobre su costado adolorido. La susodicha controlaba la ira que iba aumentando en su interior.

    -Imagina las posibilidades Lara, todo el imperio del Kraken en tus manos, todo el mundo desea algo así ¿y tú lo desprecias? Has perdido el norte- Sólo le recordaba a una persona ¿podría hacerle ver dónde estaba el final de todo aquello antes de que fuera demasiado tarde? ¿Evitaría que acabara como él, como el Kraken?

    -¡Yo jamás habría elegido este camino porque sólo lleva a un lado, maldita sea! ¡El único que está perdiendo el norte aquí eres tú, acabarás como mi padre ¿es que no lo entiendes?! ¡¿Dónde te piensas que llegarás?! Él estuvo en un pozo sin fondo mucho antes de morir, por no ver dónde acababa esto. Termina con todo, libérate antes de que sea demasiado tarde- Dicho esto lo miró, cabizbajo parecía replantearse lo que acababa de decir ¿en serio? ¿podría ser...

    -Jajaja Lara, no me vengas con discursos puritanos que ambos tenemos sangre en nuestras manos- Le enseñó las palmas aún con el arma sujeta.

    -¿No tenemos derecho a la redención? ¿A remendar todos y cada uno de nuestros errores? Mi padre ya moribundo lo entendió, entendió que su sed de venganza sólo lo estaba consumiendo a él ¿No deberíamos recordar eso del gran Kraken?- Esas palabras quizás estaban haciendo mella en ella también, se daba cuenta entonces de que era justo eso lo que debía recordar de su progenitor. Y hacer lo que él no pudo: parar a tiempo.

    -¿Crees que yo hago esto por venganza? A mí me gusta esta vida Lara, y la única forma de detenerme es matándome- Entonces sería por las malas.

    Lara apretó los puños clavándose sus uñas en las palmas. -Si así lo quieres, bien. Pero yo no voy al abismo contigo-

    De pronto el hombre que había traído a Yonghwa sacó un par de pistolas y apuntó a los dos que custodiaban la puerta, se trataba nada más ni nada menos que de Dae Hyun. Cuando entró en aquella habitación Lara entendió el plan a la perfección, necesitaba tiempo bastándose de lo único que la unía a ese desgraciado, su pasado. Aunque había intentando igualmente hacerlo entrar en razón sabía que era algo casi imposible.

    Mientras Lara arrebataba magistralmente el arma a Dong Woo los demás comenzaron a luchar con sus respectivos rivales. Tower, por su lado, subía a la mesa y saltaba cerca de Lara, Yonghwa se reincorporaba para mostrar que estaba intacto, todo un truco para poder entrar allí sin levantar sospechas. Lara le sonrió sin dejar de apuntar a Park.

    -Lara, ya están aquí- Avisó Tower apartando la vista, por una vez, de su móvil.

    -¿Te das cuenta Dong Woo? Con Kraken seguramente habría muerto aquí, sin gente que diera la vida por mí. En tu mundo sólo hay traición, en el mío jamás estaré sola- Le reveló, y se recordó a si misma en voz alta.

    Por la puerta principal comenzaron a entrar todos los operativos a las ordenes de Bi Hyuk. La gente por miedo intentaba salir en vano, allí se iba a llevar a cabo una redada y nadie saldría hasta que todo acabara como debía acabar.

    -Las pruebas han sido encontradas, este imbécil se creía más listo y estaban siendo transportadas fuera del país. Ha sido bastante fácil porque Tower había pinchado un par de teléfonos antes del medio día. Los han interceptado justo en el puerto- Le informaba Yonghwa. Dong Woo chasqueó los dientes frustrado cuando Lara lo retenía con las esposas que Dae Hyun le había brindado segundos antes. -También están los documentos que te desvinculan de Kraken. En la bodega había una gran cantidad de ellos y este les ha llamado la atención- Le ofreció un sobre a medio abrir que sacó de su bolsillo. Contenía dos cartas. -No estaba mintiendo, Lara. Esta es la carta que escribió para ti- Alargó su mano aún más al ver que ella miraba con recelo sin atreverse a cogerla. -Y esta, es en la que declaraba que os había manipulado a todos desde pequeños- Lara por fin cogió la que le brindaba y observó la que Yonghwa guardaba como una prueba más. -Este se las arrebató con la esperanza de tenerte. Y con esto se confirma que él fue quien...- “Disparó a tu padre” acabó mentalmente.

    -Lo sé Yonghwa- Soltó para que no tuviera que decirlo, era doloroso para ambos.

    Él continuó hablando. -Las guardaba junto con su identidad falsa. Tu padre sabía que alguna vez te enfrentarías a este tipo, sabía que lograrías ser libre de nuevo Lara. Y creo que deseaba que fueras libre- Esta con cierta inseguridad comenzó a abrir la carta.

    ---

    Al final si tenía que agradecerle algo al Kraken: ser quien era. Saber que, en el fondo, no deseaba verla como él. Sonrió de nuevo cuando salían de la mansión, después de leer la carta.

    -Tengo que quemarla, Yonghwa. Quiero enterrar por fin todo lo que me ata al pasado y vivir la vida que siempre he deseado-

    Él sin decir nada tiró de su muñeca para apartarla del recinto, cerca del bosque que rodeaba la mansión y el patio de esta. Se toparon con un granero, que destacaba por no haber sido atendido como todo lo demás. Al entrar Yonghwa buscó varios troncos de leña y, con un mechero sacado previamente de su pantalón, encendió un fuego medio decente.

    -Deja aquí todo lo que te impide avanzar y coge mi mano después. Vamos a forjar un futuro juntos sin que nadie nos diga como hacerlo-

    El corazón de Lara se encogió como nunca. Yonghwa parecía haber madurado tanto en ese tiempo, y pensar que cuando lo conoció lo consideraba un niñato malcriado e inmaduro. Le había salvado la vida tantas veces sin que ella sospechara nada, le había perdonado ser alguien ruin y le había protegido aún sabiendo que era su enemiga. Que ciega había estado.

    Se agachó frente a la improvisada candela e inhaló aire en una bocanada bastante sonora. El fuego consumió hasta la ultima esquina de aquella carta y cierto resquemor hizo temblar a Lara. Se levantó después de haber estado en la misma posición por varios minutos, viendo más allá del papel que se desintegraba. Y de no ser por Yonghwa, se habría caído, las rodillas le flaqueaban.

    -Te tengo- Sonrió él abrazándola con fuerza. -No volveré a dejar que caigas ¿me has oído? Nunca- Sostuvo las mejillas de Lara entre sus manos, obligándola a que lo mirara a los ojos.

    -Yonghwa, te amo-

    Aquella frase que nunca antes le había dicho, esa que hacía dudar al chico por no haberla escuchado nunca de sus labios, al fin salió de estos. Maldición, seguramente no había escuchado bien.

    -¿Qué?-

    -Te amo- Repitió con más seguridad, la resistencia de Yonghwa se volvió nula. La besó con demasiada efusividad que no importunó a Lara de ninguna manera.

    -Esto... Jamás pensé que lo dirías, que me lo dirías... a mí...- Expresó él entre gemidos mientras atrapaba sus labios una y otra vez. Lara reía sin dejar de recibir besos por su parte. -... me haces el hombre más feliz del mundo-

    -Pruébame eso Yonghwa, quiero ver que sientes lo mismo que yo. Aquí y ahora- No tenía que decirlo dos veces. Él se mordió los labios y devoró segundos después los de ella.

    Lara fue empujada contra una de las paredes del establo, aprisionada entre esta y el cuerpo de Yonghwa. Soltó un leve gemido al saber que él estaba ya bastante excitado y sonrió, le encantaba causarle aquel bulto en sus pantalones. Sus encuentros sexuales siempre se convertían en batallas por el absoluto control, a pesar de que siempre lo ganara Lara, Yonghwa nunca estaba dispuesto a cedérselo, y menos en ese instante. Este dejó sus labios para dirigirse a su cuello, dejando un reguero de pequeños besos y algún que otro pellizco delicioso con sus dientes en el camino. Ella amaba eso y él disfrutaba complaciéndola, porque aquello significaba más puntos para doblegarla. Escuchar segundos después lo que ocasionaba en esa mujer estaba siendo su deleite personal, algo que quizás ella sabía pero que no estaba dispuesto a revelar si no fuera así. Por si se le ocurría llevarle la contraria, ya que eso era el deporte favorito de su querida Lara.

    Como era normal en ella, no podía dejarle tan fácilmente el mando, por mucho que él luchara y se ilusionara en tenerlo. Las manos femeninas comenzaron a jugar con los botones de la camisa de él, haciendo el amago de desabrocharla pero sin llegar a hacerlo. Sí, le encantaba desesperar a Yonghwa y lo estaba consiguiendo. Este luchaba por contenerse y no tomarla ahí mismo sin ningún tipo de preliminar. La agarró, relativamente suave, por las muñecas y las puso detrás de su espalda, aprisionándolas entre la pared y ella. Cuando las juntó, su mano libre fue a su cadera, arremangó el vestido y la alzó por el trasero con fuerza. Ella, como pudo, le rodeó la cintura con sus piernas.

    -Siempre jugando con fuego-

    -Sabes que me encanta, y a ti también- Demonios, claro que sí. Se lo hizo saber imitando una leve embestida. -Hijo de...-

    La calló con un beso hambriento que correspondió más que gustosa. Por unos minutos sólo se concentraron en ese beso, intentando también dominarlo. Hasta el mínimo detalle lo convertían en una batalla que al fin y al cabo ninguno perdía. Lara terminó por morder el labio inferior de Yonghwa, tirando de él cuando este decidió que ya era hora de pasar a otra cosa.

    -Me tiraría la vida besándote pero creo que tanto tú como yo estamos necesitando otra cosa- Balbuceó intentando que cediera y le soltara el labio. Ella carcajeó al verlo tan ansioso, le dejaría esta vez mantener, aparentemente, la postura dominante.

    -Ni que fuera la primera vez que lo hacemos-

    -Contigo, todas y cada unas de las veces, son como la primera- Aquello enterneció sobremanera a Lara. Sus mejillas tornaron rojas, sorpresivamente. -Te sonrojas por palabras tiernas y no por lo que estamos haciendo. Siempre me sorprendes, Lara-

    Esta golpeó el pecho masculino con ganas, no disfrutaba quedando en evidencia nunca, pero le gustaba -y mucho- el hecho de que Yonghwa la complementara tanto. Que él le brindara esa dulzura que a ella le faltaba la invitaba a quererlo más. Enamorarse de ese hombre no había sido ningún error, ahora estaba segura. Entre pensamientos casi incoherentes y por las acciones de Yonghwa para despistarla, no notó que este rodeara su cuerpo con un brazo hasta alcanzar el cierre del vestido. La cremallera bajó y la tela dejó al descubierto parte del busto de Lara, ahí se dio cuenta que no llevaba sostén. Su pecho se movía fuertemente, agitado por su respiración y esperaba que él lo cubriera, lo atendiera y le hiciese olvidar todo por unos minutos. No había cosa más anhelada por Yonghwa que verla deseosa de él. Lara suspiró al sentir la boca no tan ajena saboreando esa sensible zona sin reparos, mientras que con la otra mano seguía reteniendo sus muñecas tras la espalda. Ella también quería tenerlo a su merced, comenzó a forcejear y protestar entre gemidos.

    -Cabronazo...- Susurró en un medio suspiro. -Esto... esto-

    -¿Esto... qué, Lara?- Preguntó con tono burlón mientras mordía su otro pecho sobre la tela.

    -¡Ah! Vuelves a hacer eso y te mato- Lo miró con mezcla de frustración y lujuria. Notar que repetía el movimiento la hizo tragar fuerte. -A la mierda-

    Con maestría se liberó y pudo al fin apartarlo un poco y abrirle la camisa de par en par, con ansia. Él parecía dejarse, con una mueca divertida en la cara mientras que masajeaba sus muslos con una calma pasmosa. Aquellos gestos cariñosos, en un acto que para ella siempre había sido algo salvaje y primitivo, le ofrecían otra perspectiva. Con Yonghwa no era sólo sexo, con Yonghwa era algo más que la hacía vibrar con el mínimo toque, aunque fuera un simple roce como el que le ofrecía en esos momentos, con las manos en sus piernas.

    -Que tengas el control no me desagrada- Fingió él, y pensó que Lara chasquearía los dientes pero se la encontró sonriendo cuando logró quitarle por completo la camisa y le hacía sostenerla sólo con la presión de su cadera y la pared, ya que para despojarlo de la prenda completamente necesitaba pasarla por sus manos. Al hacerlo alzó las suyas hasta la nuca de Yonghwa y su rostro se acercó al cuello de este. -Deberías saberlo- Le recordó y dudó, por un momento, cuando Lara le hizo perderse en la increíble sensación de tenerla besándole la base de la mandíbula cerca de su oreja. Sí, aquella zona era un tabú para él que a la muchacha le encantaba tocar y devorar.

    -Ajá, ¿y la idea de terminar antes que yo?- Le murmuró al oído después de haber besado el lóbulo fugazmente.

    La mueca de Yonghwa cambió al ver como ella dejaba de sostenerse en su cintura y se ponía otra vez de pie. Sus intenciones según sus gestos no le hicieron ninguna gracia, por lo que antes de dejarle bajar más por su abdomen, la subió bruscamente y la aprisionó de nuevo contra la pared con sus manos, dibujando la estilizada cintura.

    -Hoy no dejaré que te salgas con la tuya. Hoy terminaremos los dos a la vez- Le avisó él.

    -Serás...-

    Lara quiso terminar su protesta pero los labios de Yonghwa no la dejaron. Notó como una de las manos masculinas trazaban el camino hasta sus pechos y la otra se dirigía a sus muslos internos y, después de bajar la única prenda que estorbaba, acarició a conciencia aquella zona que anhelaba algo más de él que sus simples dedos. Si bien era un genio proporcionándole placer con lo que se propusiera también lo era para dejarla a medias casi al límite. Al parar en seco, ella lo fulminó con la mirada.

    -Mañana pagarás por esto- Llegó a decir Lara con la poca cordura que le quedaba y la frustración que le había quedado aquel tipo que algún día de esos la volvería loca. -Ahora termina lo que has empezado-

    -Tranquila, mañana me darás una lección pero hoy va a ser como yo diga- Aclaró tajante.

    Atacó con sus labios el inicio de sus senos y notó como la obligaba a arquear su espalda con el brazo derecho alrededor de su cintura, así tendría en bandeja cada centímetro de su busto. Ella terminó, de nuevo, con las piernas rodeándole la cadera para hacerle aún más cómoda la tarea a Yonghwa, disfrutando de todas y cada unas de las sensaciones que la boca de este le proporcionaba. Rato después quiso ordenarle que terminara de jugar y se uniera a ella de una maldita vez pero él parecía querer desquiciarla.

    -Déjate de... ¡Oh dios!- Obtuvo lo que quería, él la penetró.

    Sentirlo dentro llenándola por completo sin ningún tipo de aviso, en otro momento le habría hecho parar y darle una paliza, sin embargo, estaba tan excitada que disfrutó tanto como él aquella desprevenida embestida.

    -Lara...- Murmuró Yonghwa. Ella lo miró fijamente, con devoción. -Yo también te amo- Aseguró comenzando con un vaivén lento pero profundo.

    La muchacha, para no caerse, se aferró con sus brazos al cuello del hombre que comenzaba a entrar en ella cada vez más rápido. Este intentaba mantener su mirada con la de Lara pero tanto sus ojos como los de ella se cerraban por esa sensación exquisita que los albergaba a ambos, convenciéndolos de nuevo que no podían existir el uno sin el otro. Todo se estaba volviendo frenético según pasaban los segundos y, el final los dejaría exhaustos y satisfechos. Sellando una nueva etapa de sus vidas, algo que comprendieron al alcanzar el límite en aquel establo en los brazos del que era el amor de sus vidas.

    ---

    -Así que te vas- Pronunció Jonghyun, cuando BoA cruzaba la cancela de aquella mansión.

    -Sí. Lara ya no me necesita y la familia de Yonghwa por fin está a salvo. No me ata nada aquí- Concluyó la muchacha.

    -Comprendo- Le dijo cabizbajo.

    -A menos que...- Él la miró, quizás con esperanza.

    -¿A menos que qué?- Preguntó con cierto conocimiento de la respuesta.

    -Que alguien me pidiera quedarme, preferiblemente Yonghwa- Se rió. -Es broma, nunca he tenido esas intenciones con él. Siempre hemos sido muy buenos amigos- Jonghyun la vio encogerse de hombros. -He de irme- Avisó antes de girar sobre si misma dispuesta a irse.

    -Quédate- Espetó sin más.

    -¿Qué?- Ella volteó.

    -Alguien te pide que te quedes. Y no es Yonghwa, soy yo. Quédate Kwon Bo Ah- Su tono era serio, sin atisbo de burla en él.

    -Pero... nosotros ¿tú...?- A su mente vinieron los recuerdos de una noche frustrada sabiendo que el corazón de Jonghyun pertenecía a Lara, pero una noche en la que se atrevió a decirle sin palabras lo que sentía a ese hombre.

    -Lo que pasó el otro día me dejó claro lo que sientes por mí y no quiero que huyas, porque yo he estado experimentando lo mismo por ti- Comenzó a ir hacia ella. -Lo de Lara hace mucho tiempo que se estancó. Y sí, la quiero, pero es mi pasado, simplemente eso- Estando frente a frente la miró, totalmente perdido en sus ojos. -Quédate BoA. Quédate conmigo- Su sinceridad oprimió el pecho de la muchacha. No podía creerlo y apenas cabía en si misma de la felicidad.

    -Yo...-

    No pudo decir nada más, sus labios fueron atacados por los de Jonghyun, con devoción y cierta insistencia, dejándole claro que no la quería fuera de su vida. BoA tardó unos segundos en ceder, en darse cuenta de lo que en verdad estaba pasando. Al aclarar por completo su mente dejó que Jonghyun explorara su boca con la misma ansiedad que comenzaba a hacerlo ella. Él la apretó más contra su cuerpo cuando vio que cedía y ella se aferró a su cuello, fundiéndose en un beso lleno de sus más exquisitos deseos y anhelos para con el otro. BoA quizás se replantearía el quedarse en Seúl, siendo novia de uno de los guitarristas más deseados del país. Y, a lo mejor, retomaría ese sueño que una vez la unió al mundo de la música. Uy sí, claro que se lo pensaría. Sobretodo porque estaría junto al hombre que amaba.

    ---

    Si no fuera porque estaban en un establo y caía la noche, se habrían quedado allí un poco más de pie, uno frente al otro, unidos aún. La cabeza de Yonghwa descansaba en el hombro desnudo de Lara, su respiración hacía erizar el vello de la zona. Ella tenía una de sus manos enredadas en el pelo del chico, acariciando descuidadamente la nunca de este con la otra. Aún seguía elevada y sujeta por sus piernas a la cadera de Yonghwa que al recuperarse del todo apartó la cabeza levemente y miró aquellos ojos que le sonreían. Notó que tiritaba y él mismo vio que comenzaba a hacer frío.

    -¿Estás bien?- Le preguntó dulcemente.

    -Estás hablando conmigo. Hace falta mucho más que esto para dejarme K.O-

    -Entiendo- Dijo mientras dejaba que Lara pusiera sus piernas de nuevo en el suelo y salía de su interior sin ser brusco. La ayudó a vestirse como ella estaba haciendo con él y en última estancia le puso su propia chaqueta por encima de los hombros. Ignoró la mirada incisiva de Lara, no le gustaba que la trataran como algo frágil. Yonghwa lo sabía pero igualmente le gustaba estar pendiente de su pareja y tener detalles como aquellos. -Déjame cuidarte de vez en cuando ¿no?-

    Lara quiso replicar, a pesar de que deseaba imponer su orden sintió la necesidad de él por hacer de protector esta vez ya que ella siempre triunfaba en ese aspecto. Si seguía así lo haría sentir inútil para con ella y eso tampoco le gustaba demasiado. Ambos tenían un papel que cumplir en esa relación y debía cederle el control alguna vez.

    -Cambiando de tema... ya he resuelto el acertijo- Anunció Yonghwa con una sonrisa triunfante, mientras frotaba las manos por sus hombros haciendo que ella entrara en calor.

    -¿Sí? ¿Y cuál es la solución?- Preguntó curiosa aunque no demasiado.

    -Según Google es “el secreto”- Lara torció la sonrisa.

    -Sí pero no- Él cedió en sus movimientos y la miró.

    -¿Cómo? Es decir, he acertado ¿no? Tú no dijiste nada de que no pudiera buscar la solución en internet, no por eso me lo darás por nulo ¿verdad?- Ahí entendió la verdadera trampa. -Espera ¿Un secreto? ¿Y para eso lo del acertijo? ¿Para no decirme nada?- Ahora era ella la que sonreía triunfante.

    -Sí. Te dije que la respuesta al acertijo era justo lo que yo iba a decirte. Y te digo que sí, es la respuesta al acertijo pero no es la respuesta correcta- Cruzó sus brazos con superioridad. -Sabía perfectamente que lo mirarías en google- Se pasó el dedo índice por el mentón. -Sabía que me vendrías con “el secreto”- Alzó sus manos haciendo comillas con sus dedos índice y corazón. -Y al no acertar, como suponía, lo dejo en eso, un secreto- Se encogió de hombros. -Lo siento, has vuelvo a perder- Dicho esto cerró más la chaqueta de Yonghwa en su pecho, se dio la vuelta y salió de allí tranquilamente.

    -Serás...- La siguió. -¡Lara! ¡Lara!- La alcanzó aún pensando en la maldita solución. -¡Ahora me lo dices, sí o sí!- Se dio por vencido. Necesitaba la respuesta a como diera lugar.

    -Tú antes eras bueno “buscando” ¿no? Pues búscalo también en Google, anda- Alzó la voz sin pararse a mirarlo. Sabía que lo había escuchado, alto y claro.

    Yonghwa paró en seco, ahora sí había encontrado la verdadera solución. -¿Google? ¿Un buscador? ¿Eso es? ¡Eso es! Yo soy “The Seeker”- Carcajeó.-Es eso ¿no? Esa es la verdadera solución ¿verdad?- Se interponía en el camino de Lara caminando de espaldas cada vez que lanzaba una de las preguntas. Ella sonreía por verlo al fin dar con ello, sin embargo, no se lo confirmaría en ese instante, no de momento.

    -A veces eres muy lento Yonghwa, ya es demasiado tarde- Jugó y tanteó sin dejar de avanzar por el jardín de aquella inmensa mansión. -Vámonos a casa-

    Él se sintió feliz, aunque ella no diera su brazo a torcer sabía que ahora sí había acertado. Esperó unos segundos y cuando quedó justo detrás de Lara la abrazó rodeando su cintura suavemente. Su mandíbula descansó en el hombro derecho de ella y para cuando continuaron andando, la muchacha ya había depositado un par de pequeños besos en la boca del otro.

    Ella lo amaba tanto como la amaba él. Eso era lo único que le importaba, esos juegos sólo acentuaban su pasión el uno por el otro. Lo que ahora les llenaba era disfrutar como criaturas libres, al fin, con una vida normal.

    Un buscador que por fin tenía la verdad entre sus manos.

    Y un águila que alzaba el vuelo como nunca.



     Ahora sí 
    -FIN-







    Permissions beyond the scope of this license may be available at http://el-mundo-de-lauralrp.blogspot.com.es/.