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- 1º No se puede sacar dinero de ella, ya que es mía y hecha sin fines lucrativos.
- 2º No se pueden hacer adaptaciones de ningún tipo sin el consentimiento del autor, o sea, yo. Una adaptación es toda aquella que tenga similitudes con la historia original en un 80% o la trama sea la misma. En caso de ambas es directamente un plagio.
- 3º No se puede compartir la obra o fragmentos de la misma sin los créditos pertinentes, sobretodo sin siquiera avisar al autor.
Aclarado esto, la entrada comienza ahora mismo...
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La tercera parte de la maratón. El capítulo 17 ya está aquí, repito: si queréis el siguiente sólo es comentar que lo queréis, si no pensaré que os da lo mismo :S
Capítulo 16: Se busca
Capítulo 17: Una misión truncada
-¡Tres minutos!-
Se escuchó por fuera del camerino.
Jungshin, Minhyuk y
Jonghyun estaban inquietos, esperando a que Yonghwa apareciera de una
vez por todas. El del bajo tenía su espalda apoyada en pared
mientras tocaba alguna que otra nota para afinar su instrumento, sus
piernas estaban cruzadas con pasividad, al igual que su porte. El
batería, sentado frente al espejo en su correspondiente tocador, se
limitaba a mover sus manos como si un par de baquetas estuvieran
entre ellas y golpearan con ritmo el filo de la mesa. El mayor,
también sentado en un sillón que se hallaba en medio de la
estancia, tapaba su cara con una de sus manos y movía nerviosamente
su pierna derecha. Les había dicho que pronto llegaría Yonghwa y
mintió, no sabía nada del líder desde el día del mini-concierto
¿qué había pasado allí? Sabía que tenía que ver con Lara, sabía
que entre ellos dos había ocurrido algo. El que se negara a ir a la
comisaría le confirmó sus sospechas de que Yonghwa ya no la
apoyaría. ¿Descuidaría también al grupo? ¿Los dejaría tirados
como a Lara? No. Se le escapaba la razón de porqué se comportaba
así y necesitaba averiguarlo cuanto antes.
-¿Dónde se ha
podido meter?- La voz de Minhyuk lo alejó de sus pensamientos.
-Sería la primera
vez que nos deja colgados. Y todo por esa chica. Yo sabía que no era
de fiar- Recriminó Jungshin si dejar de tocar su bajo.
-Jungshin, mejor
cállate. No sabes nada como para juzgar la situación- Le replicó
Jonghyun apartándose la mano de la cara y enviándole una mirada
fulminante.
-¡¿Qué?! ¿No
has visto las noticias?- Ahora si dejó de centrar su atención en
las cuerdas y alzaba sus manos hacia los lados. -Lo sabe todo el
mundo. Esa tía es peligrosa ¡es una asesina! y Yonghwa ha estado
expuesto por ella- Seguía sin desviar sus ojos de los de Jonghyun,
la tensión de estos aumentaba y Minhyuk se temió lo que estaba por
pasar. -¿Quien nos asegura que no está con el loco que quiere
matarlo? Encima ahora está libre ¿y si ha secuestrado a Yonghwa?-
Dicho esto se acercó un tanto al mayor, casi gritando la última
pregunta.
-¡Haz el favor de
cerrar la puta boca!-
La compostura de
Jonghyun se esfumó. Se levantó del sillón y fue directamente hacia
el maknae, este se envalentonó sin mostrarle ningún miedo. Minhyuk
tuvo el impulso de ponerse entre los dos pero no le dio tiempo. El
moreno ya había agarrado las solapas de la chaqueta del de la melena
y las arrugaba con fuerza mientras empotraba al menor contra la
pared.
-¿Me vas a pegar
por decir lo que todos pensamos?- Provocó Jungshin.
-¿Pegar a quién?-
Esa era la voz de
Yonghwa, estaba entrando en esos momentos por la puerta, como si no
hubiera pasado nada. Cuando se dirigió a los dos que estaban apunto
de pelear les sonrió antes de palmear un par de veces con sus manos
y decirles que había que salir al aire en ese mismo instante, sabía
de los típicos forcejeos entre Jonghyun y Jungshin así que lo pasó
totalmente por alto, como si fuera una de esas trifulcas que siempre
tenían. El evento era en directo y no podían dar la imagen de
impuntuales, por lo que no se paró a pensar si se trataba de otra
cosa. Después de que se alejaran aún seguían matándose el uno al
otro con la mirada. Yonghwa bufó y se dispuso a retocarse un poco el
peinado en su tocador, notó como el guitarrista se le acercaba.
-Yonghwa-
-Perdón por
haceros esperar- Se anticipó el vocalista.
-Yonghwa- Lo obligó
a girarse hacia él. -¿Qué está pasando?-
-Jonghyun- Posó su
mano en el hombro de este. -He visto las noticias y siento mucho que
tu vieja amiga haya resultado ser una asesina- Lo miró como si
quisiera leer sus pensamientos, no hizo falta, lo dijo abiertamente.
-Yo sé que ella es
inocente- Aseguró cabizbajo.
-Mira, Lara para
los demás es eso, lo quieras o no. Y como no vamos a llegar a ningún
sitio con esta discusión es mejor que actuemos como si nada
estuviera pasando ¿bien? Por lo menos por ahora-
Aconsejó Yonghwa
golpeándole las mejillas un par de veces con las palmas. Entonces
Jonghyun entendió, supo que su compañero intentaba relajarlo. Que
Yonghwa quería que estuviera tranquilo, no conocía el porqué ni el
cómo pero notaba que el líder llevaba una carga, una culpa que
estaba resolviendo a su modo. Al ver como su amigo se giraba
dispuesto a irse del camerino quiso asegurarse de ello.
-Yonghwa- El
susodicho paró en seco. -Lo sabes ¿verdad?-
-Lo sé Jonghyun.
Ahora, más que nunca, lo sé-
Ambos sabían que
ella era inocente.
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Lara miraba la
puerta cada dos por tres mientras escarbaba los cajones del despacho.
Comenzaba también a idear una excusa por si alguno de sus compañeros
o el mismísimo Kraken llegaba de improviso. Sin embargo todos
estaban preparándose para el evento que patrocinaba Mr Lee. Como
había asegurado Bi Hyuk, su hermano iba detrás de ese magnate de
los negocios, siguiendo sus pasos uno a uno.
-¿Dónde lo tienes
Jae Hyuk, dónde?-
Al preguntarse
aquello comprobó que había un sobre pegado debajo del escritorio,
entre los cajones y la parte superior. Justo lo que andaba buscando,
algo que Kraken quisiera ocultar. Al tirar y desprender con cuidado
aquel sobre lo examinó viendo como estaba sin cerrar, respiró
aliviada a la par que nerviosa. Lo que se encontrara allí podía
cambiarlo todo.
Esperaba un mapa
con indicaciones sobre el inminente atentado contra aquel poderoso
hombre, no obstante, lo que encontró era incluso mejor. Eran planos
arquitectónicos del salón de baile más famoso de la ciudad y la mente de Lara comenzó a
funcionar rápidamente al toparse con varias instrucciones. Dios, lo
había encontrado. Sacó su móvil sin pestañear un segundo e hizo
fotos a todos y cada uno de los papeles.
Cuando estaba por
enviárselas a Jonghyun escuchó pasos cerca de allí obligándola a
cerrar el móvil y pegar concienzudamente el sobre donde lo había
encontrado. Al disimular desperezándose el autor de esos pasos entró
en el despacho.
-¿Qué haces
aquí?- Era Cifra, con un vistazo exhaustivo no encontró nada
extraño o fuera de lugar más que Lara, así que se concentró en
ella. -Debemos irnos-
-Lo sé. Venía a
buscar mi antigua arma pero veo que el Kraken aún no me considera de
confianza como para dármela de nuevo- Ironizó y se hizo la
interesante mientras fingía como una bellaca frente al que ahora era
un enemigo. -Ahora prefiere los mequetrefes como tú ¿no es así?-
-Pagarás por esto
y yo mismo me daré el gusto de castigarte- Aseguró el joven viendo
como Lara se acercaba a él.
Hacía dos días
desde que se había reincorporado y fueron los peores para aquel
tipo. Lara notaba su aborrecimiento y muchas veces le dejaba caer que
ella iba a ser siempre la mano derecha del Kraken, cometiera el error
que cometiera. Y estaba en lo cierto, lo cual ponía de los nervios a
Cifra, aumentando así su odio hacia Lara.
-En tus sueños
querido Hyun- Se burló mientras cerraba la puerta tras ella. -Jamás
me suplantarás, y lo sabes-
-Maldita hija
de...- Es lo que alcanzó a oír la muchacha. Rió sin importarle que
la escuchara.
---
Vestidos con
máscaras y trajes tremendamente voluminosos entraron en aquel bonito
lugar. Era como si hubieran viajado en el tiempo hasta la Corea
antigua, concretamente a la dinastía Joseon. El patio inmenso se
había decorado con estatuas de hielo contrastando con todo lo demás.
La mayoría de la gente iba vestida elegantemente, mientras que una
minoría lucía hanbok con colores vivos y bastante logrados.
Había gente
poderosa, políticos y empresarios a escala nacional. Por supuesto,
el famoso Mr Lee estaba entre ellos. Muchos le prestaban su total
atención, aunque fuera por unos segundos, deseaban intercambiar un
par de palabras con él.
La prensa se
situaba al lado de la entrada y sólo los que tenían la autorización
expresa podían andar entre los invitados, preguntarles y, de vez en
cuando, sacar alguna foto.
En el centro, muy
cerca del palacio estaba montado un escenario bastante grande. Se
suponía que ahí iban a actuar después de un grupo de prestigio
mundial. Lo que Lara no supo hasta momentos después es de quienes se
trataban.
Ellos habían
conseguido camuflarse como el número final de aquella velada, les
había costado deshacerse de los que en verdad pertenecían a ese
grupo y tener el control de la situación antes de la hora. Tenían
supuestamente que danzar algún tipo de baile, pero su misión iba a
terminar mucho antes de que se vieran obligados a hacerlo. Y
sobretodo, cuando llegaran los verdaderos artistas reclamando sus
trajes e identidad, ellos estarían, por ese entonces, lejos de allí.
Sabían que les iba a costar maniobrar en caso de tener que huir, era
sólo cuestión de camuflarse entre la gente, escuchar y recaudar
información. Nada podía salir mal.
-¡Y con todos
ustedes, CNBLUE!-
El estruendo de la
voz por todo el patio hizo que Lara mirara hacia el escenario. Ver
como Yonghwa se posicionaba al frente y lideraba el grupo la dejó
tocada. Ese estúpido no contaba con el peligro que corría. Espera,
¿por qué seguía preocupándose por él cuando a este no le
importaba en lo más mínimo? ¿Por qué notaba esa opresión en el
pecho al saber que Yonghwa la creía una asesina? Hacía como un mes
que no lo veía y el que no apareciera en la comisaría le había
claro que él no confiaba en ella, pero ver como él estaba
rehaciendo su vida como si nada le dolía más de lo que quería
admitir y ahora que lo tenía en frente, subido en el escenario, lo
estaba comprobando. Se sentía traicionada.
Los ojos de Yonghwa
se cruzaron con los de ella mientras comenzaba la canción. Ambos se
miraron intensamente, como si cada cuál quisiera leer los
pensamientos y corazón del otro. Sí, ella se acongojó por completo
y tuvo que cortar el contacto visual. Entonces, dio con Jonghyun que
pudo ver su reacción. Deseaba ir hacia él y contarle con detalle su
plan, decirle que ya tenía la información para acabar con el
Kraken. Pero él la miraba triste, angustiado. De nuevo esa sensación
que la confundía se instalaba en sus entrañas ¿qué demonios le
estaba pasando con aquellos hombres? ¿Qué tenían para hacerla
perder el control de todo?
-Lara. Necesito que
vengas, estoy justo al lado del patio trasero. Ya- Esa voz la
descolocó un poco, evadiéndola de su dilema interior.
Era Jae Hyuk, por
el pinganillo que comunicaba a todos sus compañeros en esa misión.
Cerrando sus ojos y diciéndose una y otra vez que pronto todo
terminaría se alejó hacia dónde le había indicado el Kraken. Le
resultaba raro que la llamara en plena misión, eso significaba que
algo iba mal y que era bastante importante acudir a su llamado.
Se fijó en lo
único que se establecía en aquel patio, una caravana demasiado
desmesurada que chocaba con todo el estilo que allí reinaba. No vio
a Jae Hyuk por ningún lado así que abrió la puerta trasera y entró
en aquel vehículo después de quitarse aquella molesta careta. Al
pulsar el interruptor para iluminar el interior se topó con lo que
jamás se habría imaginado: Kraken apuntándole con una pistola.
-¿Pero qué
cojones...- Alcanzó a decir antes de ser interrumpida por él mismo.
-Me has
decepcionado-
-¿Que... qué? ¿A
qué te refieres?- Ella no entendía nada.
Era imposible, no
podía haberla descubierto.
-¿En serio no
sabes de lo que te hablo? ¿De verdad lo has hecho sin saber quién
era en realidad?- Le preguntó retóricamente Jae Hyuk. -De verdad
que no me esperaba esto de ti- Se sobó las sienes con la mano libre,
sin dejar de apuntarla con la otra. -He confiado en ti. Me dijiste
que lo habías matado- Los ojos de Lara se abrieron aún más.
-Jae Hyuk... No
entiendo- No, aquello era otra cosa, algo que ni ella misma sabía.
“The Seeker”
apareció en sus pensamientos. Cuando la bala de fogueo se disparó
contra su pecho y él cayó fingiendo estar muerto. Minutos después
se encontró con que el tipo que les apuntaba quería entrar en la
habitación pero ella puso la excusa perfecta, la policía estaría
al llegar. Todo había salido tan conveniente que aún no creía lo
que estaba pasando: estaba siendo descubierta.
-¿Qué te he dicho
siempre sobre los extraños? No puedes confiar en ellos con tanta
facilidad Lara- Terminó por decir.
-Él, él está
muerto... Yo lo maté. Tú lo viste- Mintió con rudeza,
defendiéndose febrilmente.
-Buen teatro Lara,
en eso te felicito, pero has fallado. Morder la mano que te da de
comer nunca trae buenas consecuencias- Se acercó un paso hasta ella.
-¿Cómo...?- Se
cortó al notar el frío metal de la pistola 9mm del Kraken en su
frente.
-¿Qué cómo lo
sé? El desgraciado Seeker está encima de ese escenario siendo lo
que siempre debió ser: un artista cualquiera que no mete las narices
donde no lo llaman. Me parece mentira que
no te hayas dado cuenta y que encima participes en su plan contra mí-
No. Eso no podía
ser verdad. Estaba bromeando. Sí, tenía que ser una broma.
Los hijos del Kraken by Laura Ramírez Patarro is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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