jueves, 2 de mayo de 2013

You fallen for me II

Aquí está el segundo capítulo de mi fic con Key, espero que lo disfrutéis...

Capítulo 1: Nuevas sensaciones










Capítulo 2: Imprevistos

-Querida ¿Qué tal el día?- Le preguntó a Ángela su adorable tía. Después de cerrar la puerta se acercó a ella para recibir un beso en la mejilla. Desearía que lo que le fuera a decir fuese una verdad tranquilizadora pero sólo se trataba de una mentira más...

-Perfecto tía Magie- Su sonrisa falsa parecía haberla convencido, aunque no tenía intención de parar en su interrogatorio.

-¿Qué tal con ese nene? Onew...

-Bien tía, muy bien y no quiero que hagas tus típicas conjeturas sobre nuestra relación. Simplemente somos amigos, buenos amigos- Hizo el amago de subir las escaleras hacia su habitación. La voz de su tía le impidió avanzar de nuevo.

-A mi no me engañas... Te gusta y deberías lanzarte a la piscina mi niña- Se fue hacia la cocina dejando a la muchacha un tanto desconcertada ¿Cómo se había dado cuenta de eso? ¿Tanto se le notaba? Esperaba que no. Suspiró bajando su rostro y se dirigió hacia su cuarto con grandes zancadas. Al tirarse a la cama miró su móvil. Había guardado el número de Soo Ri. ¿Se molestaría si la llamaba? ¿Estaría dispuesta a hablar con ella para entablar una amistad fuerte o la dejaría de lado por pesada? Tiró el aparato a un lado y se volcó hacia su costado. A los pocos segundos volvió a su posición anterior para agarrar de nuevo el teléfono. Se pasó el índice por el mentón dudosa de marcar el número o no. Al final decidió hacerlo.

-¿Soo Ri?... Hola... ¿Sí? ¿Y donde estáis? Bien, voy enseguida- Quizás le pareció algo extraño pero saber que estaba con Onew le avisaba de que podría ser un buen augurio. Los tres llegarían a llevarse muy bien en un futuro. Espera ¿Salir? Hacía muchísimo tiempo que no lo hacía. Incluso a Onew le había puesto excusas para no tener que acompañarlo a sus paseos por el centro comercial. Le daba pavor las burlas y los desprecios que la gente podría ofrecerle. ¿Qué había hecho aceptando la invitación de Soo Ri? Dios, debía llamarla para cancelar la cita pero ¿Qué se inventaría para no tener que ir? Se golpeó con el móvil en los labios levemente. Pensando en alguna buena trola que contarle. ¿Y sí, por una vez, se dejaba llevar sin importarle las consecuencias? Miró la pantalla del teléfono sin detenerse en ningún punto. -No voy a defraudarla. Presiento que será una buena amiga y iré allí para pasármelo bien con ellos. Sí, eso haré- Sin más salió de su habitación, se despidió de su tía Magie que sorprendida vio como corría para desaparecer por la entrada.

Era la primera vez que la veía salir de casa para ir a un sitio que no fuera la universidad. Sonrió para si. Al fin se abría un poco. Siempre había pensado que su sobrina necesitaba despejarse con sus amigos para poder superar la muerte de sus padres. Quizás conociendo un poco el mundo hasta su aspecto podría cambiar para bien. Estaba feliz al ver que además de los estudios Ángela podría mejorar en su vida personal. Deseaba tanto verla sonreír de nuevo...

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-Bien, ponte esto y esto de aquí. Si te fijas desvía la atención hacia tu cara. Justo lo que necesita Jimy- Le sugirió Key a la muchacha. La sesión de fotos estaba siendo bastante productiva. El gusto del joven agradaba tanto al fotógrafo, Jimy, como a las modelos. Su trabajo de estilista lo llenaba pero la oportunidad que se le había presentado era algo inimaginable y un paso muy grande hacia su sueño: Ser diseñador. La prueba que le impuso su jefe iba más allá de sus posibilidades pero teniendo a esa chica tan cerca quizás todo aquello no sería algo tan lejano. Debía maquinar algo con lo que encandilarla, aunque sabía que sería muy fácil. Él no era precisamente alguien que pasara desapercibido para los demás. Presumía de su encanto natural. Las chicas caían rendidas y eso le subía el ego a magnitudes insospechadas.

-Key, un gran trabajo pero dime ¿Cómo va lo del encargo que te mandé el otro día?- La voz de su jefe lo aturdió un poco. Dejando de lado todos sus pensamientos.

-No te lo vas a creer. He encontrado a la chica perfecta- Le mostró una sonrisa triunfante mientras volvía a retocar el vestuario de la modelo anterior.

-¿En serio? Ya sabes que necesitaré verla en el “antes” y el “después”. Nada más verla sabré si estás en lo cierto y es la que andaba buscando. Mañana mismo la traerás para darle el visto bueno- Sentenció el mayor palpando dos veces el hombro de Key. Un poco incrédulo por lo que afirmaba el muchacho.

-¿Mañana? ¿Tan pronto?- Sus ojos desorbitados lo siguieron.

-¿Algún problema? Si es la indicada no creo que tenga objeción en venir ¿No?- Sabía que su jefe sospechaba de la chica escogida por él pero debía demostrarle que se equivocaba. Que Ángela era esa mujer pero ¿Qué haría para convencerla? Sí era la elegida seguro sería difícil cambiar sus costumbres con el vestuario. -Si no puedes hacerlo avísame. Aunque me sintiera un poco decepcionado lo comprendería

-No. Mañana mismo estará aquí y sabrás que es la mujer indicada- Era lo único que necesitaba para fortalecer su seguridad. Que su jefe lo subestimara tan descaradamente. Ahora sólo tendría que fabricar un plan para que la chica cayera en su juego. Sería fácil. Al fin y al cabo era Key. “La diva” de la universidad.

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Por fin llegó al centro comercial. La mano de Onew, llamándole la atención, entre las mesas la hizo sonreír. A su lado estaba sentada Soo Ri. Su cálida sonrisa le dio la confianza de avanzar hacia ellos. Su aspecto dejaba mucho que desear y ahora estaba maldiciéndose por presentarse en esas fachas. Aún sabiendo que por mucha ropa bonita que se pusiera era fea tanto por fuera como por dentro. Lo único que anhelaba era tener a gente que no la juzgara por como ello si no que la aceptara tal y como era. Y a ellos no parecía importarles en absoluto y eso la hizo sentir bien. Lo más seguro es que comenzara a depender demasiado de ellos. Eso la asustaba, siempre había sido así y los demás la habían traicionado ¿Sería diferente con esos dos jóvenes? Esperaba que eso fuera cierto. No deseaba que le volvieran a hacer daño. Tenía bastante con la tragedia de sus padres cargada en la espalda.

-Vamos, siéntate. Onew ya pidió tu refresco favorito- Dijo alegremente Soo Ri apartando una silla para ella.

-Gracias- Respondió Ángela tímidamente mientras se sentaba. Su rostro se encontró con el de Onew. No pudo adivinar la mueca de su amigo. Este, al hablar, le despejó sus dudas.

-Así que si yo te invito no vienes... Pero si te invita ella ¿Sí? Buaa, increíble. Estoy celoso- Fingió molestarse con una media sonrisa, tan adorable que las mejillas de la muchacha enrojecieron.

-Es que...

-Nada. No seas así con ella. Salir con un amigo es muy diferente a salir con una amiga. Las chicas nos entendemos mejor ¿Verdad?- Le codeó el brazo defendiendo la postura de la recién llegada. Ángela simplemente sonrió.

-Pero yo...- Intentó replicar Onew.

-Tú nada. Ya está, ella está aquí, con nosotros. Era lo que querías ¿No?- Esa última frase dejó sorprendida a la muchacha ¿Onew anhelaba su compañía? Sí, podía ser pero ¿Tanto como para dejar de lado una cita a solas con Soo Ri? Hacían buena pareja ¿Por qué la querían ahí mientras podrían conocerse mejor sin ella?

-Es verdad. Si estoy con ella todo lo demás se vuelve menos aburrido- Al escuchar esto Ángela, sin pensarlo dos veces, giró su rostro hacía Soo Ri. Si le gustaba, aquello debía ser un golpe para ella. Notó cierta molestia al ver como los labios de la chica se torcían. No podía permitirlo. Iba a hablar cuando ella se adelantó.

-¿Te aburres conmigo?- Su tono no fue el esperado. Estaba jugando, un gran alivio se instauró en la recién llegada. Todos rieron.

-Por supuesto que no. Ya sabes a lo que me refiero- Onew aclaró igualmente, por si la duda se colaba en los pensamientos de Soo Ri.

-Eres guapísima, graciosa y muy interesante. Como le gustan a Onew. Nunca se aburriría contigo- Admiraba a su amigo y conocía, o creía conocer, sus gustos. Haría todo lo posible por que fuera feliz y más con esa muchacha tan agradable. Sintió como sus palabras la tensaban, poniendo sus mejillas a arder ¿Había dicho algo indebido? ¿O quizás había dado en el clavo? Juraba que era lo segundo. Una mirada cómplice entre ellas se lo confirmó. Iba por el buen camino ya que Onew también se sonrojó furiosamente.

Después de un momento incómodo Soo Ri carraspeó para después sugerir algo:

-Debo comprar algo de ropa. Me acabo de mudar y me gustaría conseguir un poco del estilo de Seúl ¿Qué decís? ¿Me acompañáis?

Onew observó a su mejor amiga. Esperando su respuesta. Decidiera lo que decidiese él la respaldaría. Soo Ri podría molestarse al ver que preferiría seguir a Ángela antes que a ella pero no podía adivinar porqué lo hacía. Ni ella ni nadie. Sólo deseaba que su compañera lo tuviera siempre ahí, apoyándola en el mínimo detalle. Quizás esta nueva amiga fuera diferente y entendiera que ellos dos eran inseparables pero debía hacer aquella típica prueba para tener la certeza de que así era. El gesto de Soo Ri confirmó lo que quería saber.

-Ángela, si no vienes tú puedo hacer esas compras otro día. Sólo preguntaba si os gustaría aconsejarme en algunos complementos- No apartó la vista de la joven hasta que obtuvo respuesta. Onew se sorprendió por la aptitud acogida de Soo Ri. Sonriendo al descubrir la agradable peculiaridad de la muchacha. Sería un nuevo apoyo para su amiga y acababa de ganarse su aprobación.

-No soy muy buena como estilista. Si no, mírame- Se levantó señalando su desafortunado vestuario. Haciendo que los otros dos rieran junto a ella. -Pero sí me gustaría acompañarte donde fueras- Las delicadas palabras animaron el ambiente. Su apariencia no podía ser peor pero era la persona más afable del mundo. Lo daba todo por sus amigos y eso ponía a Onew totalmente descolocado. Era una virtud admirable y a la vez un tanto pertubadora. Podrían hacerle mucho daño si daba su confianza a alguien con intenciones ocultas.

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-Bueno, me voy. Que os vaya bien y muchas gracias- Su don de gentes volvía a florecer en esas situaciones. Justo cuando la gente estaba rendida tras un largo día de trabajo o cuando los ánimos brillaban por su ausencia.

-Gracias a ti, Key- Después de varios besos por parte de las modelos se fue del estudio. Ahora tocaba pensar qué hacer para atraer a Ángela a su trampa. Mientras recordó que debía comprar un par de cosas y se dirigió al centro comercial más cercano al recinto donde trabajaba.

No avistó lo que se le venía encima... Quizás, esa, era su oportunidad...

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-Te diré algo... Aunque creo que ya lo sabes- Soo Ri tragó saliva antes de confesarle a Ángela lo que sentía por Onew. Ahora estaba lejos de ellas, en la sección de hombres, en aquella tienda. Mientras que ellas estaban junto a los probadores. La muchacha se sorprendió al ver como su nueva amiga la apartaba dentro de uno de aquellos. -Me gusta Onew y veo que tenéis mucha conexión así que...

-N-no tenemos nada- Dijo Ángela un tanto nerviosa. Soo Ri pensaba seguramente que estaba interfiriendo en la relación de ellos dos y quería hacerle saber que no era así.

-No amiga. Lo sé. Sólo que me gustaría pedirte permiso

-¿Permiso?

-Sois como hermanos, me gustaría que estuvieras contenta ayudándome con él- La joven se mordió las uñas casi tiritando por que Ángela aprobara lo que le estaba pidiendo.

-No lo necesitas. Yo lo sabía desde la primera vez que entraste en clase y me pareces la chica indicada para Onew. Te ayudaré en lo que haga falta- No pudo continuar cuando se vio rodeada por los brazos de Soo Ri. Era una sensación refrescante e insólita. ¿Desde cuando no le daban un abrazo? Por fin se sentía feliz con una amiga a su lado. Alguien en quien confiar y apoyarse en momentos de flaqueza. Sonrió internamente. Hacia bastante tiempo que no sonreía.

Después de agradecerle como diez veces le sugirió probarse algo. No tenía intenciones de ponérselo pero quería complacer a su nueva amiga probándoselo y darle la oportunidad de regalarle algo. Reafirmando una amistad que comenzaba dulcemente.

Comenzó a desvestirse y ponerse aquella prenda que había escogido Soo Ri. Se miró, no era su estilo pero el color si le gustaba. Era un pijama enterizo con ositos por todos lados. Era adorable. Asomó la cabeza en busca de sus amigos y al verlos hablando tan afablemente sonrió con una pizca de pesar en su corazón. ¿Como no se iba a fijar en esa muchacha? Soo Ri, a diferencia de ella, era preciosa. Se merecía alguien así. Ella estaba fuera de lugar. Casi lloró al descubrir la cruda realidad. El agua en sus ojos no le dejó ver como un par de chicas le abrochaban la cremallera del pijama hasta arriba en su cabeza. Impidiendo ver nada. Y la sacaron de la tienda a la fuerza. Gritando por zafarse no pudo hacer nada frente a ellas. Al pasar por la entrada el pipote que llevaba el pijama pitó y esas dos mujeres salieron corriendo. Lo que pretendían era que los de la tienda pensaran que había robado esa prenda. La pobre Ángela se alejaba de la salida desconcertada. Giró sobre si misma intentando equilibrar su cuerpo. Chocó con alguien haciéndolo caer.

-¡Oye!- Los gritos de los dependientes de la tienda comenzaron a escucharse más cerca. Ahora sí pudo abrir la cremallera que ocultaba su rostro. Lo primero que vio fue a un joven debajo de ella. Era guapísimo. Lo había tirado con tanta ímpetu que parecía totalmente molesto. Al mirarla su gesto cambió. Ángela tembló ante eso... ¿Quién era aquel chico?


Capítulo 3: Chantaje


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