miércoles, 19 de junio de 2013

"Cariño... Eres un idiota" V

Aquí está el capítulo cinco donde aparece Minho... Dará mucho que hablar, es un personaje complicado en este fic, sólo espero que lo comprendáis :D


Capítulo 4: Cómicas desdichas




Capítulo 5: Las preferencias del chico nuevo 

 Cuando alzó los ojos lo vio. Estaba de pie, completamente erguido, la clase le salía impecable por sus poros, irradiaba luz sin tener que levantar un dedo. Aún no se había percatado de la presencia de ella y Jonghyun, por lo que podría estar distraído y jugando con algo para entretenerse, pero no, su porte era totalmente correcto en todo momento, al parecer le era costumbre mantener su carácter elegante incluso si no lo miraban. Transmitía un carisma incorregible que hacía que Laura dejara de pensar coherentemente. Su corazón dio un vuelco al ver de quien se trataba, en el fondo lo sabía. Desde que se cruzó en su campo de visión justo después de salir del departamento lo había reconocido ¿cómo no lo iba a reconocer?

Cuando esos ojos grandes se clavaron en los suyos. Su respiración pasó de ser involuntaria a algo pendiente de atención, si no lo hacía se hiperventilaría, o peor, se desmayaría como una quinceañera al ver a su ídolo frente a ella. ¡Que vergüenza!

Era él. Ese muchacho que tan accidentalmente había aparecido en su vida; tanto al chocar en el avión como cuando la pilló jugando con el vasito de plástico. Pensó que había perdido la oportunidad de conocerlo más por su estupidez pasajera, por subirse en aquel taxi y dejar que se fuera sin pedirle ningún dato personal. ¡Ni su nombre! Su comportamiento le resultó patético ahora, jamás dejó pasar oportunidades y era la primera vez que lo hacía por el simple hecho de no saber como actuar frente a él. La intimidaba, la dejaba tan fascinada que actuaba como una completa estúpida. Pero ahí estaba. De nuevo irrumpía en su vida cuando menos lo esperaba ¿Iba a ser siempre así? ¿Podría tener la oportunidad de verlo y conocerlo mejor? Esa idea le estaba gustando sobremanera.

-¡¿Minho?!-

Era la voz de Key a sus espaldas. La sacó de cualquier pensamiento sobre aquel chico. Una sensación extraña le recorrió el cuerpo; en parte por saber su nombre al fin pero sobretodo por preguntarse de qué se conocían ellos dos. Las preferencias de Key comenzaban a atormentarla con la sexualidad de ese muchacho ¿sería...? “¡No! Ya basta de pensar estupideces, lo acabas de conocer ¿qué haces sacando conjeturas como esas? Además, ¿qué más da su orientación? Tú no estás aquí para líos amorosos, estás para cumplir tu sueño. Deja de martirizarte por cosas así” se recriminó mientras veía al alto acercárseles.

-¡Key!- Gritó aquel muchacho que ahora, al girar hacia ellos, se daba cuenta de la presencia de Laura. -¡Tú!- Masculló en perfecto español.

Su sonrisa la volvía a confundir, le molestaba sentirse seducida por él cuando en realidad no era así. Seguramente su actitud venía incluida en el paquete completo “Chicosexyguapoyflamante” que definía a aquel chico. No le correspondió, seguía inmóvil hasta que una mano zigzagueó frente a su rostro. Al salir de su trance miró a quien pertenecía esa extremidad. Jonghyun se burlaba de ella con sólo mirarla. Sus mejillas por saberse descubierta superaban esas ganas de darle un guantazo por sacarla de tan maravilloso ensimismamiento. Simplemente frunció el ceño mirándolo con rabia, intentando disimular lo maravillada que estaba con Minho.

-Que pena, tu “amiguis” tiene otras preferencias- Le susurró al oído. Su tono burlesco imitando a alguien afeminado la molestó sobremanera, quiso dejarle claro qué pensaba sobre su comportamiento pero Jonghyun habló alto interrumpiendo cualquier argumento que pudiera dar. -Os dejamos solos, creo que tenéis mucho de qué hablar ¿verdad?- Se ganó una mirada fulminante por parte de Key, otra un tanto confundida de Minho y un intento de codazo obra de Laura; si no hubiera sido veloz en atrapar su golpe antes de que lo tocara habría dolido, y mucho. Consiguió alejarla para entrar de nuevo al apartamento y aclarar cómo iban a solucionar todo aquel malentendido.

De nuevo se veía guiada a la fuerza por ese tipo, tomándose la libertad de agarrarla por la cintura sin su consentimiento. Mientras luchaba por zafarse de él ambos se detuvieron. En frente tenían al casero que al verlos se giró sobre si mismo queriendo eludirlos con un movimiento rápido. Sin más corrieron detrás de él al ver como aceleraba el paso disimuladamente.

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Minho y Key miraban incrédulos la escena que protagonizaban aquellos dos. El alto no entendía lo más mínimo pero le gustó volver a encontrarse con aquella mujer. Desde que la había visto en el avión se había quedado hipnotizado por su encanto. Saber que tenían esa conexión del idioma le hacía sentirse infantilmente afortunado. Cuando salió del aeropuerto jamás imaginó verla de nuevo, esperando un transporte y jugando con un vaso de plástico. La forma en la que movía sus pies por la impaciencia le pareció adorable y más el brinco que pegó cuando el recipiente se le rompió. Era la hora de actuar, tenía que hablar con ella a como diera lugar y la excusa perfecta se presentaba ante sus ojos, jugar con ella podría hacerla más cercana a él.

Sonrió al recordar el tacto de sus labios, incluso con sangre le tentaban a saborearlos. Hacía tiempo que no cambiaba sus gustos con respecto a las relaciones, últimamente sus parejas habían sido más... ¿viriles? Mucha gente lo tachaba de enfermo pero sus preferencias estaba claras. Él se enamoraba de la persona, el género le era completamente indiferente. La voz de Key lo alejó de sus pensamientos.

-¿Qué haces aquí, Minho? Te dejé bien claro que no quería volver verte nunca más- Atacó la diva tajante.

-Y yo te dije que tarde o temprano volvería- Key abrió los ojos con indignación.

-Lárgate de mi vista-

-Key...- Se acercó a su amigo y este lo obstaculizó con alzando su mano contra él.

-¿Qué es lo que quieres?- Preguntó secamente.

-Sólo quiero que me acojas en tu casa, como los viejos tiempos. Sin compromisos, sin ningún tipo de obligación. Yo seré tu huésped y pagaré religiosamente el alquiler mensual. Sabes que puedo retomar mi trabajo en cualquier momento- Explicó con esperanzas de que Key entendiera su posición. Se entristeció comprobando como todo lo que alguna vez habían tenido se había convertido en algo frío, distante.

-Ni hablar, sabes perfectamente que no podemos estar mucho tiempo en el mismo lugar. El pasado volverá y no dudaré en recordártelo cada vez que pueda- Lo señaló con su índice. -Y sabes que lo haré-

-Jamás me entendiste pero ya no espero que lo hagas...- Algo en el rubio se activó. Le había dolido en cierta forma aquella verdad. Sí, sabía que era verdad. Darse por vencido no entraba en sus pretensiones pero con Minho algo le hacía dar su brazo a torcer. Lo odiaba por ello. -Mira Key, por la amistad que alguna vez tuvimos, déjame quedarme contigo. No tengo donde ir- Quiso ir de nuevo hacia él, sin embargo Key seguía reticente con su cercanía.

-Lo siento Minho pero...- Se vio interrumpido por quien menos quería en esos instantes.

-¡Minho!- En un abrir y cerrar alguien de cabellera bastante poblada se abalanzó contra el susodicho obligando a que Minho lo elevara del suelo. Este sonrió mientras lo recibía con un cálido abrazo.

-¡Taemin! ¡Dios, cuanto tiempo!- Gritó alegremente. Key bufó con total molestia, algo que los otros dos ni notaron. -¿Cómo va todo? ¿Este te alimenta bien?- Dirigió su mirada hacia Key. Sí se avecinaba la reacción que tanto extrañaba, para muchos sería molesto pero para él era música que instaba a seguir chinchándole con insistencia.

-No sé cómo te atreves a insinuar tal barbaridad, recuerda que Taemin es cómo mi hijo, daría todo por él...- Ser interrumpido de nuevo comenzaba a molestarle en demasía.

-Key, sabes que Minho está de broma- Dijo Taemin justo después de desenroscar las piernas de la cintura del alto. -Desde que te fuiste se ha vuelto un cascarrabias- Confesó el menor.

-¡Taemin!- Chilló la diva echando humo por las orejas.

-¿En serio?- Cuestionó banalmente, sabía perfectamente la respuesta.

-¿Cómo es que estás de vuelta? Te extrañábamos mucho- Taemin ignoró la advertencia del rubio y le dedicó una sonrisa a Minho.

-Yo no, además Minho ya se iba ¿verdad?- Espetó Key yendo hacia ellos y agarrando a Minho por su brazo izquierdo.

-No, no me voy- Sus miradas se volvieron a cruzar. Retándose, amenazándose silenciosamente. Minho no se amedrantó. -Me quedaré aquí si Key acepta- La diva apretó fuertemente la extremidad del alto para avisarle que había cometido el peor error de su vida.

-Key dirá que sí ¿verdad?- No podría negarse a Taemin, a él no. Asintió con desgana mientras su mente comenzaba a trazar las consecuencias de haber pasado por encima de él.

-¡Sí! ¡Lo sabía, lo sabía!- Cantó el menor tirando de Minho hacia sus maletas y coger una de ellas.

Iba a pagarlo con creces. ¿Quería vivir con ellos? Bien, lo aceptaría pero no descansaría ni un segundo en joderle la existencia hasta tal punto de querer irse de allí cuando tuviera oportunidad. ¡Uy! Él era el mejor en ello y Minho lo sabía ¿por qué se arriesgaba a la furia de la diva? Pronto desaparecería por su propio pie, estaba seguro.

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Terminaron de recorrer todo el recinto sin poder alcanzar al casero. Maldito que se sabía cada palmo del bloque de pisos. Laura se inclinó hacia delante y posó las manos en sus rodillas mientras intentaba recuperar el aliento. Jonghyun no la imitó pero si tuvo que suspirar un par de veces para atrapar el aire que le estaba faltando.

-Cabrón, me las va a pagar- Laura no se había dado cuenta que, en su enfado, estaba soltando eso en español, el joven la miró confundido.

-En coreano, por favor...-

-No necesitas saberlo- Jonghyun bufó con fingida indiferencia. Sin embargo la curiosidad lo reconcomía.

-¿De donde eres?-

-De España, Minho venía en el mismo vuelo que yo, es curioso que volvamos a encontrarnos- Espera ¿estaba contándole eso a ese idiota? ¿por qué? -No sé ni porqué te cuento esto...- Volvió a su español, por nada del mundo querría que ese conociera la frustración que le producía.

-En coreano...- El saber que ese Minho sí la habría entendido le produjo una sensación extraña. Negó mentalmente y decidió que quizás era bueno aprender un poco de español por si a esa mujer se le ocurría humillarlo en su idioma.

-Nada, simplemente que hemos perdido a ese imbécil ¿A quién se le ocurre fallar en la administración de un bloque de pisos? ¡Es tan absurdo! ¡Mierda donde me he metido!- La situación la superaba, en su vida había tenido un día tan tremendamente raro ¿todos los coreanos eran así? No, ese chico de ojos grandes y carisma inquietante era muy diferente. Sonrió como una tonta a volver a recordarlo.

-¿Siempre te desconectas del mundo de esa manera?- Preguntó Jonghyun volviendo a mover la mano frente a ella.

-Cada uno lo hace como quiere, yo así ¿algún problema?- Tragó saliva, de nuevo era pillada en sus pequeños trances. Luchó porque las mejillas no se le tiñeran de rojo hasta que se maldijo por no conseguirlo.

-Cariño, te sonrojas muy a menudo...- Bordeó Jonghyun sin ningún tapujo.

-No me llames así- Cortó Laura fulminándolo con la mirada.

-Tranquila, pensé que las extranjeras erais más...- Laura no lo dejó terminar. Ya estaba harta de como intentaba ponerla nerviosa, no funcionaría.

-No con desconocidos, y menos, con estúpidos como tú-

Su tono fue más duro de lo que hubiera querido. Vio la mueca sorprendida de Jonghyun y supo que se había excedido. Realmente estaba agotada por el viaje y lo único que necesitaba era unas horas de sueño ¡Ah! ¡Y llamar a su madre! Demonios, se le había olvidado contactar con ella al llegar. Buscó en sus bolsillos y recordó que había dejado el móvil en el departamento. -Tengo que volver al departamento, necesitamos resolver esto cuanto antes pero primero necesito un descanso-

-Sí, démosle otra perspectiva al asunto, creo que hasta ahora nos hemos excedido un poco ¿no crees?- Tenía razón, toda la razón. Le sonrió inconscientemente. Era la primera vez que lo veía transmitir tranquilidad, sinceridad y calma.

Al parecer eso había servido para relajar el rostro de Jonghyun, aquello le resultó algo... ¿dulce? Cerró sus ojos negándolo, aunque quizás la relación entre ellos podría mejorar hasta que la solución al problema de los apartamentos quedara resuelto.

Tropezó por andar pensando sin atender por donde iba. El temido golpe contra el suelo no llegó, la rápida intervención de Jonghyun la había salvado, sujetándola por la cintura y estrechándola contra él, quedaron frente a frente como en un abrazo. No pudieron tan siquiera percatarse de cómo yacían por el llamado que escucharon detrás ellos.

-¿Jonghyun?-


Capítulo 6: Aquí no hay quien viva



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