sábado, 29 de junio de 2013

Los hijos del Kraken XIV

Aquí un capítulo "revelador" de los hijos del Kraken... Veremos que Lara cada vez se lleva más sorpresas ¿Yonghwa? ¿Yonghwa, dónde estás? Lo siento, en este capítulo no sale, bueno en la mente de nuestra prota sí...
Ya está, que me da la vena spoiler y soy capaz de contaros en capítulo antes de que lo leais :S



Capítulo 13: Nada cuadra






Capítulo 14: ¿Un único apoyo?



Un hombre corpulento pero de rostro infantil se dirigía a la sala de interrogatorios. Jonghyun lo vio pasar a prisa, algo que no le gustó ni lo más mínimo. Sin dudarlo, se interpuso en su camino.

-¿Quién es usted?- Preguntó poniéndole una de sus manos en el pecho.

viernes, 28 de junio de 2013

Monstruo

Ejem... sé que me diréis loca y todo eso pero mi cabeza me ha ordenado que escribiera este fic nuevo y debo obedecerla, si no lo hago corro el riesgo de morir a sus manos O.O
Después de leer mis desvaríos os dejo con la introducción de esta "historia" por llamarla de alguna forma. Los protagonistas serán sorpresa, irán apareciendo poco a poco, o todos de golpe xD
Espero que os guste :D






Introducción

Un pueblo tranquilo. Ocho amigos. Seis chicos, dos chicas. Un grupo de niños que comparten una dulce infancia. Un altercado que los hace separarse. Silencio que se mantiene a lo largo de los años con respecto a aquel suceso. Un reencuentro lleno de emociones incontrolables. Cosas inexplicables que comienzan a mellar la estrecha confianza que una vez se tuvieron. Todos ellos han cambiado, todos ellos guardan un secreto, un secreto que jamás deberían revelar ¿Podrán mantenerlo cuando, de un momento a otro, se trasporten a un extraño lugar donde son la imagen del mejor grupo de idols del momento? 


Capítulo 1: Recuerdos


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miércoles, 26 de junio de 2013

No puedo verte XXIV

Pues aquí comenzaré a actualizar mis fics a partir de ahora. Disfrutad de este nuevo capítulo de "No puedo verte"
Me ha costado bastante escribirlo, es muy triste :(


Capítulo 23: Contemplándote




Capítulo 24: No puedo verte
 
-Es el quinto hospital al que venimos, ¿no se habrán ido a casa? Sabes como es Alice, Jonghyun- Dijo Hyo Jo intentando convencer a su amigo después de darse por vencido buscando a la muchacha que seguramente estaría recuperándose de tal agresión por parte de Jonghyun. 

jueves, 20 de junio de 2013

No puedo verte XXIII

Y por último y concluyente... el capítulo 23 de "No puedo verte".


Capítulo 22: Algo imperdonable



Capítulo 23: Contemplándote... 

Horas más tarde Jonghyun lo había decidido. Mientras Hyo Jo le guiaba al baño para limpiarle la herida, se había negado a ir a un hospital así que le tocaba hacer de enfermero. Jonghyun estaba tan absorto en sus pensamientos que ni notaba el dolor fresco y la sangre saliendo a borbotones de entre sus dedos. Su mente estaba en otro lugar.

No puedo verte XXII

¡¡Penúltimo!! Tengo ganas de ir a dormir... Aquí son ya las 2:09 am y comienzo a ver alucinaciones...


Capítulo 21: Lucha interior






Capítulo 22: Algo imperdonable 

Terminó dándose por vencida y se dejó guiar por Jonghyun. No sabía a donde se estaban dirigiendo pero la prisa por llegar parecía estar desquiciando a su pareja ¿A qué venía ese comportamiento?
Nunca se había comportado así, no es que lo conociera al dedillo pero esas semanas había visto su interior, un interior que le decía que era un hombre de bien. Aunque estuviera actuando raro tenía la certeza de que jamás le haría daño. Una macabra vocecilla, proveniente de su misma mente, la traicionó por un segundo:

No puedo verte XXI

¡¡¡¡El siglo XXI!!!! Ok no... Ya estoy desvariando...


Capítulo 20: El pasado siempre vuelve



Capítulo 21: Lucha interior

A duras penas llegó a casa de su amigo, su cabeza intentaba canalizar todo lo que había descubierto. No podía ser cierto, no quería que fuera cierto. Alice, la única por la que habría dado todo no era lo que pensaba, lo que anhelaba. Le mintió, haciéndole creer que podía ser la mujer que lo salvaría de su destino. Al final la sobreestimó, su comportamiento espontáneo y natural le había ocultado un pasado que habría estado dispuesto a asumir pero se lo omitió, le había tomado por un imbécil al no confiar en él ¡Un hijo! ¿Por qué no le había hablado de él? ¿Pensaba que nunca lo descubriría? ¡Maldición! Era como los demás, jamás encontraría a alguien que se apoyara en él sin condiciones. Seguramente lo veía como un fracasado, claro; por eso no se abrió, por eso le mintió.


No puedo verte XX

Esto se va terminando...


Capítulo 19: Perversidad




Capítulo 20: El pasado siempre vuelve 

Desde que salió había sentido que alguien la seguía. Su ceguera no le impedía notar cuando una presencia ajena invadía su terreno. Ya fuera a un metro como a cinco, su oído captaba el más mínimo ruido a su alrededor, y en ese momento estaba pasando ¿Quién era? ¿Qué quería de ella? Sus pensamientos volaron incontrolablemente a aquel día cuando Taemin fue atacado, la voz de Jonghyun preguntándole si tenían algún enemigo... Dios, cómo no lo había intuido ¿Podría ser su peor temor? Ya habían pasado nada más ni nada menos que diez años ¿Estaría ese tipo tan loco como para volverla a buscar? Lo apuñaló, seguramente esa cicatriz le afearía la espalda de por vida, motivo más que suficiente para vengarse de ella. Todo su cuerpo tembló, fue mala idea regresar a Seúl, lo sabía ¿Por qué tuvo que hacerle caso a esa psicóloga? Notó el aire de la calle y rezó porque Young Mi estuviera cerca. No quería estar sola en esos momentos, no le gustaba exponerse, ser tan vulnerable. Maldita ceguera, maldito hombre que la ultrajó, maldita su vida y todo lo que ahora comenzaba a amar. Si ese tipo conseguía su propósito todo dolería más, todo habría sido en vano.

No puedo verte XIX

Ya vamos por el diecinueve, pensaba que iba a tardar más pero me activo el modo robot y no hay quién me pare haciendo entradas una detrás de otra xD


Capítulo 18: Jugando con fuego



Capítulo 19: Perversidad 

-Veamos... Como usted ve, aquí mismo se ve cuando autorizó hace cuatro meses esta transacción en la que se le ingresó esta cantidad de dinero. Aquí está el destino y el origen- La mujer le indicaba con la punta de un bolígrafo justo donde tenía que mirar. Y justo entonces se mordió el labio, ahí estaba la evidencia. El origen del dinero, la empresa de donde provenía ese dinero. Con suerte y audacia podría juntar los hilos y tener la certeza de que con eso atraparía a su padre. Se estaba haciendo pasar por él, por el señor Kim. Era algo peligroso, muy arriesgado pero debía hacerlo para conseguir pruebas en contra de su progenitor. Esos papeles eran confidenciales, sólo él tenía acceso a ellos. Qué mejor que hacerse pasar por el poderoso Kim para llegar hasta esa información. Lo único que faltaba sería probar la inexistencia de aquella empresa que le había provisto de ese dinero y todo estaría solucionado. Sonrió para si y recabó fuerzas, su cuerpo temblaba ante la visión del futuro prometedor que se le presentaba. Debía hacer las cosas con cautela y sobretodo con mucha precisión. Un simple fallo y todo el esfuerzo no habría servido de nada. Puso su mejor mueca seductora para con la mujer que tenía en frente y se aseguró de sonar tan suave como convincente.

-Me gustaría guardar una copia del documento, ya sabe, por seguridad...- La vio fruncir el ceño, por un segundo dudó si había surgido efecto tal estrategia y se temió ser descubierto. Toda inseguridad se esfumó al verla relajarse y sonreír.

-Por supuesto señor Kim, desde que hablé con usted por teléfono me pareció una persona bastante meticulosa con la seguridad, comprendo su postura. Espere aquí y le hago el recado encantada- Lo miró coqueta antes de irse de la oficina. La tenía encandilada, justo como quería, lástima que él sólo pensara en ella como un medio. Su corazón era de otra persona. Su mente tenía grabada a esa por la que, en parte, hacía todo ese esfuerzo por descubrir a su padre. La justicia estaba por cumplirse y al verla tan cerca pero a la vez tan lejos le daba temor. Tragó saliva cuando vio volver a la voluminosa muchacha, no se había dado cuenta antes pero todo en ella era grande. Se notaba a leguas que era adicta a la cirugía y Jong podía asegurar que tenía operado, como mínimo el 70% de su cuerpo. No estaba en contra de esas prácticas, sin embargo, el abuso hacía de las personas que se sumergían en ese mundo, auténticos muñecos de plástico. Reprimió una arcada para después fingir ademán seductor. -Aquí está señor Kim, lo que me pidió tan rigurosamente- Denotó un ligero coqueteo por parte de ella, correspondiendo a su juego inicial.

-Muchísimas gracias señorita, ha sido muy amable y concisa con su trabajo. Hablaré muy bien de usted a su jefe- La sonrisa agradecida de la chica no se hizo esperar. Abandonó todo tipo de acercamiento sexual hacia ella puesto que su objetivo ya estaba cumplido, aunque a ella no parecía haber terminado con él. Le agarró la muñeca sutilmente sin dejar que obtuviera las fotocopias recién hechas. Jonghyun la miró fijamente, por un momento pensó que lo había descubierto hasta que sintió la caricia que le propinaba la mano de la muchacha por encima de la manga.

-Ha sido un placer. Me gustaría verlo de nuevo, en un sitio más tranquilo...- Hacía tiempo eso habría sido una invitación imposible de rechazar, ahora era un motivo por el que inventarse una excusa barata que atinaría en el blanco: Deshacerse de ella.

-Lástima que esté tan ocupado. No dudaría en aceptar, si pudiera, una invitación tan tentadora. Se lo aseguro- Nada cruel, nada fuera de lugar. Un rechazo contundente sin dejar mal sabor de boca. Era el mejor en ello, lo tomaba como un caballero aceptando y rechazando ese tipo de proposiciones. Este caso no sería diferente, los labios de la mujer se fruncieron decepcionada pero simplemente por no tener la suerte de quedar con ese gentil hombre en otra ocasión. Siempre causaba ese efecto, jamás lo habían despreciado al no acceder en un coqueteo. El problema erradicaba en la intimidad, cuando el cuerpo femenino le pedía más y él no podía dárselo, ahí estaba su maldición. Eso era lo que le quitaba lo caballeroso, lo gentil. Varias mujeres había llegado a esos extremos con él y hacía tiempo que evitaba esas situaciones. Deseaba que después de todo ese maldito pero necesario plan acabase pudiera brindarle a Alice lo que a ninguna antes pudo. Sonrió tristemente mientras apartaba su brazo del amarre de la joven y salió satisfecho del banco. El viento fresco de esa mañana le apartó el flequillo de la cara, respiró hondo. Otra cosa que se quitaba del medio, ya estaba apunto de coger a su padre con toda la mierda que manejaba. Pronto terminaría todo.

---

De nuevo ese hombre de elegancia distraída entraba en el despacho del señor Kim. A diferencia de todos aquellos hombres acostumbrados a andar con clase, a ese tipo le importaba muy poco la imagen que pudiera dar y, al parecer, a Kim le daba exactamente lo mismo. Lo recibió con una copa de Brandy y lo invitó a sentarse en el sillón central de aquella oficina.

-Me alegro que estés aquí. Tengo que darte las gracias, mi hijo parece haberse calmado un poco después de eso. Pero sé que no estará quieto así que quiero que hagas algo más... “profesional”

-Lo que sea- Dijo el recién llegado, tomó un poco de su vaso y se dispuso a escuchar con atención.

-Te va a encantar. Verás, tu vieja amiga necesitaba que le recuerden un par de cosas... Me gustaría verla un poco más “loca”- Ambos sabían a quien se refería. Muchos años hablando de la misma manera les había dado esa naturalidad de entenderse sin necesidad de especificar nombres o adjetivos.

-¡Oh! Ya tenía ganas de volverla a ver- Se relamió los labios lascivamente.

-Los dos ganamos, tú un poco de diversión y yo la fortuna que me corresponde. Esos miserables pagarán el doble y qué mejor que haciendo daño a lo que más quieren...- Concluyó el señor Kim antes de ver como su secretaría asomaba la cabeza por la puerta.

-Señor, alguien quiere verle- Dicho esto el susodicho alzó su mano en señal de aceptación y la joven salió de la sala. Mientras esperaban la visita los dos hombres rieron un par de veces antes de descubrir de quien se trataba. Al aparecer en aquella estancia, la mujer vio como era bruscamente agarrada por el brazo y tirada al sofá con una fuerza brutal.

-Estúpida, te he dicho mil veces que no nos pueden ver juntos ¡Maldición!-

-Lo sé pero no puedo más, ya no puedo hacer esto, lo siento ¡Lo siento! Casi mato...- Fue interrumpida por una fuerte bofetada del hombre trajeado. El otro sólo sonrió con malicia sin intervenir en lo absoluto.

-Eso te pasa por inútil- Se acercó a ella para agarrar su mentón y obligarla a mirarlo. Ella quiso apartar la mirada sin éxito. -Y ni se te ocurra decir que lo dejas, sabes perfectamente lo que le pasará a tu querida familia si llegas a traicionarme- La empujó hacia atrás de un manotazo mientras le seguía amenazando. -Además de que todos sabrán lo puta que eres- La mujer comenzó a sollozar levemente ante lo que escuchaba, el miedo le hacía acurrucarse en el sillón como una niña desamparada. Al sentir la mano del otro tipo en su muslo, dio un respingo para terminar corriendo hacia la entrada. La voz de Kim la paró en seco antes de desaparecer de allí completamente aterrada. -Si me traicionas, tu familia paga las consecuencias. No lo olvides-

-Si te traiciona, me la podrías dejar a mí- Rieron a carcajada limpia. Aquella oficina se inundó de maldad rebosante saliendo por cada poro de la piel de esos hombres. Una maldad que pronto se haría presente en las personas que menos se lo merecían. Algo que Jonghyun, el propio hijo de ese demonio, intentaría evitar a toda costa...

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Otro día menos en aquella lucha enfermiza por demostrar la clase de mierda que era su padre. La mezcla de sensaciones lo hacía sentirse repugnante pero a la vez orgulloso de saber que todo parecía estar saliendo bien. El edificio de “Industrias Kim” ya estaba cada vez más cerca y al llegar a la entrada vio a su fiel amigo Hyo Jo. Este le sonrió cómplice antes de darle las buenas noticias.

-¿Lo has conseguido?- Preguntó antes que nada.

-Afortunadamente soy un seductor nato y la chica no ha puesto ninguna resistencia para darme lo que necesitaba, Hyo Jo- Sacó discretamente el documento que, hacía una hora antes, le había dado la chica del banco. -Aquí está el nombre de la supuesta empresa origen. Sé que eres el mejor en esto, probemos que no existe y que mi padre es un desgraciado estafador. Confió en ti- Dijo cerca del oído de su amigo. Este sostuvo por unos segundo los papeles y los guardó en su maletín cuidadosamente.

-Será difícil pero lo conseguiremos Jong, te lo prometo. Y ahora viene la buena noticia. Por favor, después de ti- Al ver el gesto de su amigo Jonghyun frunció el ceño. No podía entrar si Young Mi seguía trabajando ahí. El otro captó la causa de su confusión y sonrió. -¿Qué crees? El pequeño Taemin es mejor de lo que pensábamos, estoy por sugerirte darle un puesto en relaciones públicas. Es un hacha negociando

-¡No!- No podía creerlo ¿Insinuaba que Taemin había logrado que Claire aceptara su propuesta?

-¡Sí!

-¿En serio? ¿Lo ha conseguido?- Las cosas iban viento en popa y la ansiada felicidad comenzaba a estar cada vez más cerca.

-Así es, la pobre Young Mi ha aceptado ser la socia en el proyecto fantasma. Ya puedes meter tus manitas en esta empresa para salvaguardar a tu enamorada- Lo vio sonreír socarronamente. Le debía aclarar lo que esa mujer era para él.

-Hyo Jo, no lo entiendes. Ella no es mi simple enamorada, Alice lo es todo para mí. Cuando esta mierda acabe me esforzaré en complacerla en todos los sentidos- Entonces sí, le devolvió la mueca divertida a su compañero.

-Eres un canalla. Anda, vayamos dentro- Dicho esto ambos entraron en el hall de la planta baja.

Algo dejó a Jonghyun totalmente inmóvil. De nuevo veía aquel pequeño. Su delgadez era muy característica y lo reconocería en cualquier parte. Parecía estar jugando con una pelota, que curiosamente, se le escapó para llegar a los pies del joven Kim. Este sonrió agachándose a recogerla, el niño dejó de correr hacía ella al ver como Jong la pasaba de una mano a otra.
No pudo evitar sonreír al verlo, lo extraño era cuando se asustaba por cualquier cosa mundana que sucediera a su alrededor. Temeroso de que retrocediera, no avanzó hacia el crío si no que le ofreció la pelota para que él mismo tuviera la confianza suficiente de ir a recuperarla.

-Toma Seung Jae. Así te llamas ¿Verdad?- El chiquillo asintió sin mucha seguridad. -¿Me recuerdas? ¿Recuerdas a ese señor que gritaba como un ogro el otro día?- Lo dijo con exageración, sus gestos eran grotescos pero a la vez graciosos haciendo que el niño riera al verlo. -Ese era yo. Sí lo sé, tenía un mal día, parezco un dinosaurio cuando me pongo así ¿Verdad?- El niño volvió a asentir, ahora sin dejar de sonreír. Jonghyun le volvió a ofrecer la pelota y sin esperar que fuera algo tan rápido, observó como Seung Jae se acercaba sin temor hacia él. Al llegar no pudo evitar despeinar al muchacho con un gesto paternal. De siempre le habían gustado los niños pero en ese instante la futura vida junto a Alice lo hizo sentirse feliz ¿Realmente podría llegar a formar una familia con ella? Mientras recibía una amplia sonrisa del pequeño Seung Jae, le respondió con una mucho más afable. -No dejaré que nadie te haga daño, nunca. Te prometo que serás feliz lejos de ese maldito...- Aquello fue un susurro, más para él que para ese niño asustadizo. Una advertencia a su propia conciencia de que debía proteger a los que, por desgracia, estaban alrededor de ese monstruo.

---

La mañana estaba saliendo bien, por fin se sentía independiente. Extrañaba la compañía de su amiga. Aunque llevaran sólo un día separadas podía echar en falta su compañía. Por otro lado notaba una nueva ventana hacia su querida vida “normal”. Con esto demostraría que su discapacidad no la retrasaba en sus labores. Era eficiente como la que más e incluso más trabajadora que cualquiera de sus compañeros. La mayoría la admiraban, y algunos, la envidiaban por eso. A ella no le importaba nada más que ser perfecta en su trabajo. Lo demás era secundario, efímero. Sin embargo, algo la estaba impulsando a ser mejor. Ese hombre por el que ahora intentaba ser distinta. Su relación con el sexo opuesto estaba mejorando, su psicólogo la felicitaba en sus avances y todo parecía ir bien.

Después de colocar su teclado especial entre la pantalla y el tabique mediano que la separaba de uno de sus compañeros, se dispuso a recoger su bolso e irse. Su jornada había finalizado exitosamente, estaba cansada pero eso significaba que lo había dado todo de ella como cada día. Sacó el bastón y con soltura lo desplegó.

Lo que no pudo ver fue como alguien que aparecía de los servicios se fue directamente hacia ella para chocar adrede. Pero esa acción la avistó quien menos podía sospechar aquel individuo. Jonghyun anduvo disimuladamente hacia Alice para ponerse entre medio de ellos dos. Sintió un bufido del tipo mañoso que intentaba hacer, no sabía qué, a su pareja y sonrió satisfecho. ¿Quién demonios era ese tipo? ¿Algún estúpido a cargo de su padre? Seguramente era así. Quiso abrazarla en ese momento pero no podía hacerlo, no en esa empresa y menos cerca de su padre. No le daría el gusto de hacerle saber que Sung Hye era tan importante para él, aunque ese hombre le fuera con la dichosa información. Le daba lo mismo, la escoltaría hasta que estuviera seguro de que llegaba sana y salva al aparcamiento, seguramente Claire, iría con su coche para recogerla.

Y así fue. Vio ese Chevrolet al otro lado del recinto y a Young Mi yendo hacia Alice. Iba a darse la vuelta cuando de nuevo ese maldito individuo se le acercaba a la muchacha. No, no podía permitir lo que tuviera intencionado ese tipo así que sin pensar dos veces corrió hacía ellos. Un coche a toda velocidad casi atropella al supuesto atacante. Este se dio por vencido alejándose. Oportunidad que aprovechó Jong para agarrar a Sung Hye y apartarla de allí con un fuerte abrazo. El vehículo le pasó casi rozando el abrigo, suspiró aliviado al conseguir protegerla. ¿Y si lo reconocía? ¿Y sí comenzaban las preguntas? No importaba si su vida corría peligro. La notó tensarse en sus brazos por el susto hasta que observó como Young Mi llegaba sin percatarse de que era él. Sin más dejó a su pareja allí, con ciertas dudas y con algo de miedo por el repentino ataque.


Capítulo 20: El pasado siempre vuelve


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No puedo verte XVIII

Siglo XVIII, digo capítulo dieciocho xDDD perdón, ya me centro...


Capítulo 17: No hay más remedio



Capítulo 18: Jugando con fuego

-Ayúdame con esto, Claire- Pidió Alice. De las pocas veces que pedía ayuda lo hacía exclusivamente a su amiga. Le costaba bastante aceptar que en algunas cuestiones no bastaba con sus cuatro sentidos restantes. Había llegado una carta para el señor Kim y por desgracia no traía el troquelado característico del braille en el sobre.

-¿Para qué soy buena?- Sung Hye extendió el brazo hacia ella antes de hablar. Young Mi agarró lo que le era ofrecido.

-Dime si el remitente es un nombre extranjero-

-Pues...- Volteó la carta hasta que confirmó de lo que hablaba Alice. -Sí, un tal...

-Shh, el señor Kim no quiere que su correspondencia sea revelada- Interrumpió fugazmente la morena. En California había aprendido a tolerar las manías de sus jefes, con este no iba a ser diferente. Su fama, de excelente asistente, no se debía a falsos rumores. Ella ejecutaba a la perfección todo lo que le era asignado y si podía hacer más estaba más que dispuesta. Contando con que su superior fuera una persona honesta y legal. Lo que no sabía es que su, ahora, jefe no sólo carecía de esas cualidades, si no que rozaba lo retorcido y fraudulento.

-Oh perdón perdón... Que remilgado- Fingió disculparse con exagerados gestos, algo inútil frente a Alice, no porque fuera ciega más bien por su enorme sentido del deber. Su tono burlesco no haría efecto alguno en la muchacha. En cierto modo admiraba esa parte de Sung Hye aunque por otra parte lo odiaba, necesitaba relajarse de vez en cuando y no ser tan estricta en ciertos temas. Pero era Alice “la dama de hielo” era lógico que la mayoría de sus consejos volaran de un oído a otro de la susodicha sin hacer ni una sola parada por su dura mollera.

-Es un empresario, tienden a ser así. Mi padre es igual ¿Recuerdas?- Tenía razón, no conocía una persona más cabezota y maniática que el padre de su amiga. Sólo lo superaba una persona y estaba frente a ella.

-Sí sí, ni que lo recuerdes- Ambas rieron. La morena se dirigió, con la ayuda de su bastón, a la oficina del señor Kim y Young Mi siguió ordenando los alrededores. Muchas veces los demás trabajadores se olvidaban de la discapacidad de Alice y dejaban cosas de por medio. La máxima eficiencia de la muchacha causaba ese efecto, que todos terminaran por tratarla como una igual, olvidando esos pequeños detalles. Claire sonreía mientras recogía un paraguas en el pasillo central de aquella sala repleta de escritorios, estaban separados por medios tabiques pero había una vía libre para circular yendo y trayendo papeles por doquier. Se sentía bien allí, sin embargo sabía que no era su sitio, nunca había sido su sitio ¿Desde cuando no encontraba algo que la llenara profesionalmente? Se había centrado tanto en su amiga que últimamente se había descuidado en lo que le convenía a ella misma. No culpaba a Sung Hye, faltaría más, era la primera que le aconsejaba vivir su vida sin preocuparse tanto de una persona, que al fin y al cabo, se buscaba la vida sola. Pero mil veces se había negado a acompañarla a todos lados en lo posible. Diablos, tenía razón.

Entre pensamientos no notó la presencia que la acechaba desde hacía ya varios minutos. Al verla agacharse esa persona se acercó lentamente, con una sonrisa en sus labios por la inminente travesura que le proporcionaría la satisfacción del día. Como un crío de cuatro años, el muchacho esperó que se despejara el lugar para actuar. El motivo por el que estaba ahí era otro mucho más serio pero nunca rechazaría complementos tan divertidos entremedias. Hyo Jo le ayudaría a que su farsa fuera tan real que Young Mi ni pensara tan siquiera en rechazar la propuesta por ser una vil mentira. Por muy bueno que fuera montando ese tipo de teatros, sabía el odio que le tenía esa joven así que dudaba que aceptara la propuesta y mucho menos si se trataba de algo así. Jonghyun estaba loco al pensar que Claire se prestara a eso pero quizás su amigo tenía razón. Quizás podría funcionar...

-Mierda ¿Dónde están esos malditos papeluchos?- Maldijo Young Mi aún agachada. Necesitaba unos cuantos formularios, en especial los de la sección de contabilidad. Y para nada se esperaba que alguien se pusiera detrás suya imitándola. El joven se acercó a su oído antes de abrir su boca con un susurro.

-Me encanta cuando maldices así-

-¡Ahhh!- El respingo de la muchacha la hizo girar sobre si misma por el susto y cayó de culo, tirando varias carpetas repletas de papeles. Notó como el impulso amenazaba con tumbarla por completo pero alguien la sujetó por la cintura para que su espalda no tocara el suelo.

Alzó la vista, Taemin estaba ahí. Mirándola fijamente. Su cuerpo estaba ligeramente inclinado hacia el suyo y si no fuera por su mano apoyada en el suelo, diría que habrían caído ambos, uno encima del otro. Igualmente la situación para Young Mi parecía realmente incómoda como de costumbre. Claramente para Taemin era todo lo contrario, apostaba a que lo estaba disfrutando cual condenado.

-¡Imbécil, suéltame!- Él la ignoro por completo.

-Si te suelto te golpeas...- Su tono la desesperaba, esa confianza en si mismo la repateaba. Definitivamente le ponía de los nervios, lo odiaba.

-Me da igual, ¡Suéltame estúpido!-

-Últimamente te has vuelto muy mal hablada, Young Mi. Mereces una lección- Lo vio entrecerrar sus ojos ¿Qué estaba planeando? Las dudas se le aclararon cuando Taemin comenzó a acercar su rostro ¿Qué pretendía? ¿Besarla? Entonces... ¿Por qué no lo evitaba? Su mente pedía a gritos alejarse mientras que su cuerpo permanecía quieto, deseoso de que acabara con esos labios sobre los suyos. En contra de su voluntad los ojos se le cerraban parcialmente ¡No! Antes de poder hacer nada sintió un duro golpe en la cabeza, el maldito la había soltado sin avisar y terminó tirada por completo en el suelo. Humillada y avergonzada golpeó la superficie con los puños mientras pataleaba levemente. -En serio... Pensabas que te iba a besar ¿Verdad?

-¡Por supuesto que no!- Se enderezó de tal manera que a Taemin le pareció tremendamente adorable. Siguió provocándola, le encantaba verla así, vulnerable. Si todo salía bien la engatusaría en su momento más débil.

-Has cerrado los ojos-

-¡Mentira!- Se levantó ofuscada.

-Sí, ya veo, te gusta mentirte a ti misma-

-Te odio- Dijo finalmente.

-Te amo- Eso hizo que tanto los ojos como la boca de Young Mi se abrieran en su totalidad.

-¡¿Qué?!- No podía creerlo ¿Podría ser...?

-Mentira, pero te has emocionado- Hijo de... El insulto lo completó mentalmente. Como lo detestaba.

-¡Que no!- Preciosa. Enfadada, roja, y con puchero. La encontró simplemente hermosa. El momento justo se acercaba. Debía olvidarse de eso por un momento.

-Jamás, eres un maldito liante, en mi vida me fijaría en ti ¡En tu sueños!- ¡Bingo! Ya la tenía donde quería.

-En mis sueños...- Hizo un mohín insinuante. -Uff seguro. Pero va a ser más que eso. A partir de ahora soy tu superior, vendrás conmigo a un lugar donde sí seas de provecho- Aseguró ahora totalmente serio.

-Imposible. Yo no iré a ningún lugar contigo- Taemin agarró un maletín que al parecer había dejado antes en uno de los escritorios, lo abrió y le entregó entonces una carpeta ligera que abría justo por la página que a la muchacha le sería sumamente atractiva.

-¿Aunque sea justo el trabajo que te mereces, lo que deseas? ¿Aunque sea una orden directa de tu superior? ¿En serio rechazarás esta oportunidad Young Mi?- Al verla absorta en los papeles aprovechó para argumentar mejor si se terciaba.

-¿Qué... Qué es esto?- Observó totalmente incrédula lo que tenía entre las manos. Tentador, demasiado pero viniendo de Taemin... ¿Sería algo verídico?

-Te dije que trabajaba aquí, pues ahora te digo que te doy la oportunidad de trabajar, conmigo, en lo que siempre has querido...- Cierto, con Alice lo había hablado. Al final tenía razón, por muy estúpido que pareciese, trabajaba allí y en un alto cargo por lo que podía comprobar. Aún así no podía, su amiga la necesitaba, por mucho que no quisiera aceptarlo, la necesitaba ¿Y si alguien le hacía daño? ¿Y si por algún casual, alguien se dejaba algo en el suelo y ella caía? ¡Dios! Se estaba volviendo loca.

-¿Claire?- La voz de Sung Hye la devolvió a la realidad. Sonrió al verse, supuestamente, salvada. Taemin ya no tendría como presionarla con ella ahí ¿Verdad?

-Hola Alice. Soy Taemin- Descaradamente se acercó a ella para saludarla acariciando su hombro con un gesto delicado.

-Sí, recuerdo tu voz ¿Qué te trae por aquí?

-Yo trabajo aquí, bueno trabajaba... Quiero emprender algo y Young Mi está dispuesta a ayudarme ¿Verdad?- Era definitivo: Taemin era el enfoque de toda su ira. Podría matarlo ahí mismo si tuviera los medios necesarios.

-¡¿Qué?! Yo no...- Como, trágicamente esperaba, se vio interrumpida. Maldijo su suerte una y otra vez.

-¿De verdad? Espero que ni pienses en negarte Claire o te las verás conmigo- Alice parecía entusiasmada ¿Realmente la dejaría sola con ese tipo? No lo podía creer.

-Pero yo...-

-Nada, sé perfectamente como te sientes aquí... No es tu lugar, tú necesitas encargarte de un proyecto grande y si encima Taemin te lo ofrece ¡Estás de suerte!- Tocada y hundida, encima obra de su mejor amiga. Se llevó la mano a su rostro, suspiró para mantener la calma. Debía salir de esta a como diera lugar aunque en su interior sabía que aquella oferta era bastante buena. Lo que buscaba estaba en ese contrato que le ofrecía el chico, motivo de sus desgracias. ¿Desgracias? La había salvado del incidente del bar y ahora le ofrecía un puesto inimaginable para ella. Sopesando los pros y los contras... Maldición, darse cuenta de la realidad pisaba su orgullo completamente.

-¡Oh! Taemin ¿Ya has encontrado socio? Tu proyecto pinta magníficamente bien, el afortunado podrá sentirse orgulloso por colaborar contigo- Una cuarta persona se unía a la conversación. Hyo Jo caminaba hacía ellos sonriente, asegurando la farsa de Taemin. Por supuesto Young Mi ató cabos, ese chico era el abogado que los defendió el día que se conocieron y al parecer era amigo de ambos. Entonces ¿Los favores a Jonghyun los había hecho todos él? Impresionante, cómo se había equivocado tanto con ese mocoso, quizás su actitud lo hacía ver como alguien irresponsable e inmaduro pero ahora se daba cuenta de que la verdad dictaba mucho de ser así. Le costaba reconocerlo... Comenzaba a admirarlo un poco, sólo un poco.

-Pues ¿Qué te parece? Esta preciosidad de aquí es la afortunada. Sí firma este documento estará dentro del proyecto- La incitó poniendo el papel frente a ella, provocativamente. No hacía falta, si su amiga había dado el visto bueno no dudaría en aceptar. Anhelaba reconocimiento en lo profesional y ahora no iba a echarse atrás. No ahora que se daba cuenta de quien era Taemin.

-Firma, por favor Claire. Hazlo por mí- Suplicó Alice con una mueca, fingiendo estar afligida. Young Mi sonrió.

-No hace falta que me supliques amiga, firmaré- Dicho esto agarró con seguridad el papel y firmó con contundencia. Al entregárselo de nuevo a Taemin lo miró absolutamente entusiasmada. El joven sintió por un momento la culpa de haberla engañado. La estaba obligando a hacer algo que ni siquiera contaría como trabajo. Era una fantasía, un proyecto fantasma. La mano de Hyo Jo en su hombro le indicó que no decayera como si hubiera leído sus pensamientos. No, ahora que lo había conseguido no podía echarlo a perder. Le debía ese favor a Jonghyun y no le fallaría. Quizás, después de que todo acabase... Sí, a lo mejor podría sentirse culpable tanto como quisiera. Pero maldita sea, Young Mi no lo perdonaría una vez que supiera todo ¿Por qué le dolía tanto? Ya la había atrapado ¿Por qué ansiaba tenerla más de lo estipulado junto a él?

Ante el abrazo de Alice a la pelirroja los dos hombres se miraron, lo habían conseguido. Ahora quedaba en manos de Jonghyun poder proteger a Sung Hye de su propio padre. Sería algo mucho más difícil y arriesgado que esa jugarreta, estaban en juego muchas vidas y sobretodo el honor de las “Industrias Kim”.

-¿Mamá? ¿Mami?- Un chiquillo apareció por el pasillo directo a ellos. Al ver a las dos mujeres las observó confundido. Taemin lo reconoció enseguida. Esa extrema delgadez era preocupante pero no tanto el verlo ahí, frente a ellos diciendo esas palabras.

-¿Qué? ¿De quién es este niño tan guapo?- Preguntó Young Mi al verlo. Se agachó para acariciarle y vio como este retrocedía. Miraba a Alice. -Al parecer le gustan las morenas- Todos rieron aunque Alice notó algo extraño en el tono de aquel niño, como si comprendiera un dolor desconocido dentro del pequeño. Se sintió conectada por un momento a él. ¿Comenzaba a tener instintos maternales? El psicólogo parecía tener razón, su recuperación iba viento en popa. Dios mío, el haber conocido a Jonghyun empezaba a ser lo mejor que le había ocurrido. Su trauma estaba remitiendo y todo gracias a él. A Jonghyun...

-Ven aquí campeón- Otra voz se sumaba a la improvisada reunión. El señor Kim sostuvo la mano del crío y se disponía a entablar una conversación aparentemente amena con los presentes, sin embargo lo que dijo los dejó, especialmente a Alice, un tanto desconcertados. -Seung Jae sólo quería saludar a su mamá... Pero por lo visto no está aquí ¿Verdad?


Capítulo 19: Perversidad


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No puedo verte XVII

Capítulo decimoséptimo, espero que lo disfrutéis...


Capítulo 16: Tempestad inevitable



Capítulo 17: No hay más remedio

-¡Hijo!

-Hola mamá...- Saludó Jonghyun con una triste sonrisa en su rostro. Volver a esa casa dolía, más de lo que había pensado al trazar ese plan. Hyo Jo le aconsejó que lo hiciera con otros métodos pero este era más fácil, aparentemente. A esas horas su padre no estaría y pudiendo despistar a su madre tendría la oportunidad de revisar el cuarto que volvía a ser la oficina de su progenitor. Sabía donde guardaba todo lo relacionado con sus transacciones. De pequeño parecía ser ingenuo e inocente, sin embargo, siempre había tenido una percepción de lo que pasaba a su alrededor bastante nítida y desarrollada. Su éxito en los negocios podía estar debido a eso exactamente. Iba a aprovechar todas sus virtudes en destronar al rey más corrupto de todos, si para ello tenía que pasar por encima de sus principios, lo haría. Debía hacerlo, y ahora más que nunca.

Si todo salía bien, simplemente observaría un par de datos fiscales y recaudaría información a partir de ahí. La simple visita sería sospechosa aunque la relación con su madre podría servir de perfecta excusa si llegara a los oídos del señor Kim que su hijo había pisado su casa. Sólo necesitaba una distracción que le ofrecería Taemin. Este al ser uno de los empleados tenía acceso a todas las llaves de la mansión algo que le facilitaría adentrarse en ese despacho sin tener que forzar nada. Ahora quedaba entretener a su madre con algo casual que la llevara a tardar lo suficiente para que a Jong le diera tiempo colarse, recaudar la información necesaria y que al regresar su madre al salón lo viera tal y como lo había dejado, tranquilo tomando un café, como si no hubiera pasado absolutamente nada. Confiaba en Taemin, podía ser lo que fuese pero a la hora de crear situaciones provocadas para que parecieran fortuitas era el mejor.

-Me alegra tanto que vuelvas a casa- Su tono se apagó al ver la mueca de Jonghyun. Sólo con mirarlo notaba la angustia de pisar ese suelo sabiendo que su marido vivía ahí. Él venía por otra razón, algo que le llevaría poco tiempo en su hogar. Le ofreció una sonrisa antes de hablar. -Oh, ya veo, no vienes para quedarte... Entonces ¿Qué te trae por aquí?- Fingía indiferencia. La mujer sufría por dentro lo que Jong podía imaginar pero nunca alcanzar. No permitiría que su hijo la viera flaquear y menos cuando sabía perfectamente que él tenía razón ¿Cuándo dejaría de ser débil ante ese hombre? ¿Por qué sabiendo que era un delincuente lo seguía amando? Se maldijo toda su vida por ello, les había hecho daño a ambos y, como una estúpida, volvía a él sin ningún miramiento. Se aborrecía a si misma por estar causado tanto dolor a su hijo. Por su ineptitud volvía a dañarlo como antaño. Parecía ser fuerte y valeroso como siempre había querido que fuera, aún así conocía a su niño, notaba en sus entrañas que su vida se hundía cada vez más, el odio hacia su padre lo estaba consumiendo. Todo gracias a ella. Su sentimental corazón anhelaba que volviera a ella pero su sentido común sostenía que debía alejarse, alejarse de ese ambiente podrido que sus progenitores le habían dado desde siempre. Deseaba que alguien le hiciera ver que la vida sin ellos era mejor, que se dejara llevar lejos por alguien mejor que su familia, brindándole el calor que ella no había podido darle por los dos. Por mucho que le doliera esa era la verdad, lo que le convenía a Jonghyun para que no se convirtiera en su padre. No. Ese era su mayor temor, que Jong siguiera los pasos de su marido. Si eso ocurría, su corazón ya marchito se rompería en pedazos sin dar lugar a reponerse. Moriría en vida.

-Quería visitarte. Te extraño mamá y no sabes cuanto- Dicho esto la abrazó. Fue reconfortante para ambos. Las lagrimas del rostro femenino fueron disimuladas con una media sonrisa invitando al joven para que fuera al salón. Debía ser fuerte frente a él. Con suerte podrían tener una agradable conversación madre e hijo.

La tensión aumentaba, en unos minutos comenzaría el plan. Esperaba que Taemin se diera prisa ya que los nervios podrían jugarle una mala pasada a Jong. Nunca se había atrevido a hacer ese tipo de cosas. Ahora por hacer justicia por su empresa, su pareja y sobretodo por su madre, se adentraba en un juego peligroso donde un paso en falso desmoronaría cualquier esperanza para demostrar la clase de porquería que manejaba su padre. Sonrió de nuevo al ver a su progenitora llegar con una bandeja. La ayudó levantándose hacia ella y dejando que se sentara sirviendo él un par de cafés.

-Jonghyun... Me alegra que vinieras pero sabes lo que pasará si te ve aquí ¿Verdad?- Se frotaba las manos con nerviosismo a lo que el muchacho calmó poniendo encima una de las suyas.

-He venido a ver a mi madre. Nadie, jamás, podrá impedir que te vea- Era cierto, aparte del plan había deseado ver a su madre desde que salió, completamente destrozado, el día en que ese desgraciado se apoderó de nuevo de todo lo que había cosechado durante diez años. Maldito, eso era, un autentico maldito. Su furia fue despejada por la mueca tranquilizadora de la mujer. Por arte de magia todo su cuerpo se había relajado por completo. La señora Kim tenía ese don y ahora se lo agradecía enormemente. “Espera, sólo espera un poco más y me libraré de él. Te lo prometo” sin palabras, sin ningún gesto relevante. Ella lo entendió, captó como la mirada de su hijo lo decía todo.

-Jong... Vete- La voz sepulcral de la mujer lo alertó.

-¿Qué?- Preguntó confundido. No podía creer lo que oía en ese momento. La vio levantarse soltando su mano con brusquedad.

-Vete hijo. Vete ahora que aún tienes tu corazón limpio. No dejes que él te corrompa. Por favor vete, vete lejos, es lo mejor. Así él no te dañará más- Los brazos de Jong frotaron los hombros de su madre que comenzaba a sollozar ante su repentina pero segura decisión.

-Jamás, no te dejaré sola. Pronto mamá, pronto llegará la felicidad que nos merecemos...- Lo interrumpió totalmente alterada.

-¡Eso no es posible! Yo no merezco la felicidad que te he arrebatado por ser tan débil, por ser una inútil, por... Tú puedes ser feliz pero debes alejarte hijo, alejate por dios...

-Mamá, no digas nada más, no te hagas daño diciendo esas cosas. Sólo hay que esperar un poco. Confía en mí por favor- La obligó a mirarlo sujetando su mentón con el pulgar. -Por favor...

Débil, si lo era. Alguien fuerte hubiera resistido las súplicas de su hijo para salvarlo y no terminar abrazándolo, reteniendo su única oportunidad de salvarse. No escuchó lo que él dijo a continuación ya que su propio llanto estaba nublando sus sentidos. Debía confiar en él si no quería perderlo. La esperanza, de que en su interior no hubiera la misma maldad heredada de su padre, comenzaba a crecer. Necesitaba creer eso. Sin embargo estaba dispuesta a buscar otra solución, a espaldas de su hijo. Por ayudarlo, por salvarlo de él mismo si en un futuro cupiera esa posibilidad.

-¡Señora! ¡Venga rápido!- Esa era la señal que andaba esperando Jong desde que entró en esa casa. Se trataba de la madre de Taemin. Desde la cocina se escuchaban ruidos, las demás empleadas corrían por todos lados, despavoridas ¿Qué demonios se le había ocurrido a Taemin? Mejor que ni pensara en ello.

-Hijo, quédate aquí veré qué ocurre- Tal y como esperaba, su madre le pedía esperar ahí. Al verla abandonar el salón no dudó ni un segundo en encaminarse hacia las escaleras hasta llegar en un suspiro al despacho de su padre. Debía ser rápido pero a la vez precavido, dejando todo tal y como lo había encontrado.

Los cajones estaban repletos de papeles de la empresa, al hojearlos no vio nada raro hasta que topó con un documento, se trataba de un perfil empresarial. ¡Bingo! El accionista fantasma, osea él mismo, había atrapado su atención. Había picado el anzuelo, sus labios se curvaron en una sonrisa. Cerró el cajón con lo que había encontrado, era una buena información pero no lo que buscaba. Entonces recordó la caja fuerte ¿Podría estar ahí? Se le había olvidado lo maniático que era con ese tema. Mierda. Una contraseña se interponía entre él y el interior de la caja blindada.

-¿Qué demonios podía ser? Rápidamente tecleó la fecha de nacimiento de su madre. Nada. El aniversario de bodas. Nada ¿Estaba loco? Como se le había pasado por la mente que podía ser eso. Su fecha de nacimiento. No, eso era prácticamente imposible. Igual debía intentarlo así que tecleó su propio nacimiento... Abrió. -Espera ¿Qué?

No tenía tiempo para preguntarse el porqué su padre lo consideraba para esa estúpida contraseña. Miró dentro de la caja. Redondo, ahí se encontraba lo que andaba buscando. Un par de fotos y tendría la información necesaria para comenzar su plan. Salió de la oficina asegurándose de que todo estuviera en orden. Efectivamente era así. Lo que no se esperaba fue ir a la cocina para encontrarse con semejante escena. Su madre sostenía temblorosa un cepillo que de vez en cuando estampaba en el suelo. Cuando se dio cuenta de a qué atacaba casi suelta una sonora carcajada.
El loco de Taemin había soltado un par de ratones que ahora, asustados, corrían por todos los muebles de la cocina. Las servidumbre gritaba descontrolada sin saber qué hacer y su progenitora intentaba espantar los animales por si se les terciaba huir hacia la puerta. Error garrafal que hacía asustarlos más metiéndose por los rincones.

-¡Oh dios!- Como si no supiera nada, el menor entró por la puerta trasera. Fingiendo inocencia formando una perfecta “O” con sus labios. Entonces a Jong se le ocurrió utilizar las trampas que fabricó cuando era pequeño. Se sentía orgulloso del ingenio que había empleado en fabricarlas. Era bastante bueno imitando las de un programa del que era fan. En este siempre construían cosas muy útiles para cazar y exterminar animales. En una pequeña etapa de su vida casi se obsesionó haciendo varios cacharros bastante efectivos. Si no recordaba mal estaban en la habitación de sus padres. En un santiamén había recorrido todo el pasillo llegando al cuarto.

Al entrar no se detuvo en ningún punto, fue directamente a por lo que iba. Cuando salió algo lo hizo detenerse, algo que paró en seco su corazón. Un sobre abierto dejaba ver, parcialmente, un par de fotos. La cabellera negra de Alice le propinó una punzada en su centro. Se olvidó de porqué estaba allí, sin más se agachó al lado de la mesilla donde estaban las imágenes y las sacó confirmando sus sospechas: Su padre sabía perfectamente su relación con Sung Hye, sabía que era su debilidad ¿Le había dado el trabajo consciente de su relación? Estaba claro de que así era. En ese momento el plan le daba exactamente igual, quería encararlo, quería dejarle claro que si tocaba un sólo pelo de Alice lo mataría con sus propias manos. Llevado por la ira agarró el sobre con fuerza y salió disparado de la habitación.

La madre de Taemin sostenía dos ratones en una de sus manos mientras que su hijo estaba subido en la encimera junto a dos empleadas mas, cuando Jonghyun regresó al lugar. Todos giraron hacia él, su aura sombría devastaba el ambiente alrededor. Esta se liberó al ver el causante de todas sus desgracias. Su padre apareció por la entrada, no venía solo pero eso a Jong no le importó. Le tiró a la cara el sobre haciendo que algunas fotos cayeran fuera de él.

-Así que es así como te las gastas ¿No hijo de perra?- Se encontró con la fingida sorpresa del señor Kim. Este recogió aparentemente atónito las imágenes caídas. Su mujer pudo recoger una de ellas, al ver la escena que se reflejaba en ellas se llevó la mano a la boca. Sentía alegría al ver como su hijo tenía a alguien especial pero no entendía la situación y por qué Jong estaba tan alterado. Lo vio acercarse a su padre con un par de zancadas. Frente a frente, el hijo agarró las solapas de la chaqueta de su progenitor y lo amenazó contundentemente. -Ponle una mano encima a Alice y me olvidaré por fin de que eres mi padre porque estarás muerto ¿Me escuchas? ¡Muerto!- Le hirvió la sangre al notar un bufido por parte del desgraciado. Encima de todo sonreía impasible.

-Tu comportamiento inexplicable está asustando a todos- Maldito, sabía como domar la situación a su antojo. Su madre no podía presenciar algo así sin que le afectara. Lo soltó forzadamente, después tendría que dejarle claro su posición. -¿Por qué tan alterado hijo? Y yo que venía tan alegre a presentaros a una personita muy especial- Jonghyun no se fijo que detrás del hombre se escondía un niño asustadizo. Por un momento le recordó a el mismo a esa edad. Sometido a su padre como una ficha de ajedrez. El tipo lo obligó a ponerse a su lado. Era delgado, demasiado delgado. No llegaba a estar famélico pero poco le faltaba. El corazón de su madre se ablandó por completo ante ese niño y fue hacia él para hacerlo sentir seguro. -Se llama Seung Jae y ha pasado toda su vida en un orfanato. Cruel ¿No es verdad? Con esto quiero demostrar que no soy tan malo como algunos me pintan. Especialmente tú, hijo- Una sonrisa cínica se dibujo en los labios del señor Kim. A Jonghyun le dieron ganas de vomitar ¿Qué pretendía trayendo a un niño desamparado a su casa? Nada bueno, por supuesto. Debía impedir que ese niño sufriera la más mínima influencia de él a toda costa.

-Macabro, todo lo que salga de ti es diabólico y macabro. No quiero ni pensar que tienes entre manos para con este crío. No permitiré que esparzas tu veneno más y menos con un niño inocente ¿Me has oído?

-Basta Jong, el niño está escuchando- Le interrumpió su madre. Dirigió su mirada hacia él y pudo comprobar que cada vez temblaba más. Si tan supiera que sólo quería ayudarlo.

-Averiguaré de donde lo has sacado y lo alejaré de ti. El no será tu peón como yo ¡Jamás!- Concluyó yendo hacía la puerta. Ya no aguantaba más en el mismo lugar que su padre.

-Mmm quizás no te convenga averiguar sobre el niño pero como tu dices es necesario para alejarlo de mí ¿No? Suerte- Unas ganas de partirle la cara recorrieron todo su organismo. A veces tenía la certeza de que era hijo del mismísimo diablo. Debía impedirlo, por todos los que le rodeaban. Por esa criatura inocente que, estaba seguro, tenía intenciones de doblegar. Por Alice, por una vida fuera de tanta mierda ¿Podría ser capaz de conseguirlo? ¿Se libraría de su padre? ¿O terminaría en la cárcel por matarlo? La última opción parecía ser la más probable y la que más miedo le daba. Se convertiría en lo que siempre había odiado. Su padre...


Capítulo 18: Jugando con fuego


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No puedo verte XVI

¡Siguiente! Jajajaja lo siento, ando estresada y me pongo loca cuando estoy así ><


Capítulo 15: Hasta donde llega la maldad



Capítulo 16: Tempestad inevitable

-No lo niegues, te gusta, Claire...- Aseguró Alice a su amiga mientras se tomaban un café en la terraza del hospital. A Taemin le estaban interrogando por lo sucedido y ellas ya habían declarado, aprovecharon mientras para hablar de ciertos temas. La conversación se volcó involuntariamente, o tal vez por alguna que otra puyita de Sung Hye, en hacerle ver a Young Mi lo que sentía por el muchacho.

-Te equivocas. Lo odio- Le contradijo.

-Ese mocoso como tú lo llamas te ha calado hasta lo huesos. Soy ciega pero justo por eso capto detalles que los demás no. Creo que ya te has dado cuenta pero no lo quieres aceptar... Te encanta Taemin-

-¡Que no! ¡Imposible!- Protestó bastante molesta. -Lo detesto, me saca de quicio

-Es el primero que te saca de quicio... Eso dice mucho- Puntualizó Alice sonriendo al notar que había dado en el clavo.

Su amiga tenía razón. Taemin había sido el único por el que sus nervios se veían siempre alterados. Lo lógico es que si no le importara, no reaccionaría de aquella manera y Alice lo había captado. Él había conseguido lo que ningún otro, algo que Claire no estaba dispuesta a aceptar así que contrarrestó con una pregunta. -¡¿Qué?! ¿Ahora que te caiga mal una persona significa que te gusta?-

-¿Recuerdas como los conocimos? Yo también detestaba a Jong y... Mira ahora-

-Enamorada...

-¡No! Es decir... No lo sé. Aún es demasiado pronto para decirlo, aun no hemos podido hablar sobre el tipo de relación en la que estamos como para pensar en si ya hay esos sentimientos tan fuertes de por medio- Acostumbraba a analizar cada situación que se le presentara, sin embargo era su primera vez aceptando un hombre en su vida. Esto se le escapaba de las manos, era algo nuevo que no sabía como manejar. Debía estar segura sobre lo que significaba para Jong y después sopesar si de verdad valía la pena abrirse a él por completo. Los sentimientos sería lo último que dejaría al descubierto, vulnerables.

-Jaja Menuda consejera estás hecha. Ni tú te aclaras y me dices a mí qué hacer... Insólito-

-Bueno, desde fuera se ve más claro. Hazme caso, si tú me ves “enamorada”, y quizás tengas un poco de razón, piensa que seguramente yo también la tenga ¿No crees?

-Te odio. Siempre le das vueltas a todo derrotándome, no es justo- No pudo evitar reírse cuando su amiga lo hizo. Eran dos tontas confundidas por dos hombres ¿Quién les iba a decir que terminaran en esa posición? Ambas había cosechado bastante rechazo hacia los hombres. Young Mi no tanto pero era algo exigente, por no decir demasiado, con ellos y el trauma de Alice la había alejado tanto del terreno sentimental con el sexo opuesto que ni se imaginaban cambiar su perspectiva emocional como lo estaban haciendo.

-¿Qué es tan divertido?- La voz de Jong se coló en el ambiente liviano de las chicas. Se quedaron calladas hasta que la mueca de confusión del joven obligo a Young Mi a hablar.

-La cara que has puesto- Él pareció no pillar la broma frunciendo el ceño y la muchacha se dio por vencida. -Cosas de chicas, está comprobado que vosotros jamás lo entenderéis...- Acaba de decir la mayor tontería de su vida. Vencida, necesitaba una excusa para tapar que había fallado en su juego e irse dejándolos solos. Se preguntó si comenzaba a perder facultades ante los hombres o si sólo era un lapsus temporal mientras se alejaba. -Alice voy a soportar al pequeño tonto de abajo- Y desapareció por la puerta donde había salido Jong momentos antes.

---

-Parece que sus insultos hacia Taemin van disminuyendo en intensidad ¿No lo crees?- Sin pedir permiso se sentó justo al lado de Alice. Esta se giró hacia él como un impulso. No lo vería pero sí lo escuchaba, alto y claro.

-Sí, lo creo- No sabía desde cuando pero cada vez que la veía sonreír de esa manera se sentía atrapado, ajeno al resto del mundo. Lo de su padre, la empresa, incluso su pasado se sentía lejano al estar con ella. Admiraba la pureza que salía por cada poro de Alice, sus experiencias le habían hecho dudar sobre la existencia de personas así, tan cálidas e inocentes que pedían a gritos que alguien las protegiera. Siempre deseó ser protegido hasta que Alice comenzó a llegar, bien hondo, dentro de él. En cierto modo ella también le ofrecía seguridad, acostumbraba a ver las mujeres como algo débil, frágiles, como si se rompieran al mínimo toque. Con ella sufría una contradicción atractiva: Se veía fuerte, decidida, incluso controladora: a la vez que delicada y tierna pero nunca débil o frágil.
Algo en su interior volvió a removerse. Quizás era porque no había estado el bastante tiempo con él. Tenía la terrible desgracia ver como los de su alrededor se pudrían. No podía permitirse hacerla sufrir, tenía que dar todo de él para que fuera ella y sólo ella la única mujer que consiguiera aplacar con todos sus temores, inseguridades y debilidades. Lo aceptaba, ella lo superaba en determinación y autoestima. Además de que sus ojos fueran privados de la vista, estos parecían contener una historia más oscura, algo profundo y doloroso, dándoles un tono misterioso. Seguramente ocultando un secreto que estaba dispuesto a escuchar de sus labios. Estaría ahí fuera lo que fuese, como un soporte inquebrantable. Aun si para ello tuviera que renunciar a todo.

Sí, al mirarla en ese instante se dio cuenta de que estaba completamente enamorado de ella.

-Jong/Alice- Se llamaron al unisono. Efecto que los hizo sonreír como bobos. -Tú primero- Ahí iban de nuevo, esta vez no redimieron una carcajada.

-Tú primero, Jong- Este quiso protestar hasta que, de nuevo, se perdió en su rostro.

-Creo que ambos tenemos ciertas inseguridades a la hora de entablar relaciones... Bueno, yo era un casanova...- Le avergonzaba decirlo y pensar que era una vulgar mentira. Sí, lo era pero su cuerpo se negaba a corresponder a ninguna mujer. Un segundo. Debía estar agradecido, ahora que lo pensaba era algo maravilloso. Si con Alice acababa su trauma, ambos compartirían su preciada primera vez. Por un momento, ese pensamiento infantil lo hizo sonreír como un estúpido.

-¿Eras?

-Sí, era. Déjame terminar nena, no seas impaciente- Alice tragó saliva. Ese “nena” había sonado demasiado seductor como para no reaccionar nerviosamente ante él. Tampoco ayudó que sus manos abrazaran las suyas. Decidió seguir escuchando y tratar de disimular el repentino aumento de temperatura en su cuerpo. -Lo cierto es que nunca he tenido una relación seria, triste ¿Verdad?

-No, no lo encuentro para nada triste- Dijo sinceramente Alice, para la sorpresa de Jong la joven parecía entenderle más aún de lo que suponía. Daba miedo el simple hecho de tener tantos puntos en común con ella. ¿Se desilusionaría cuando descubriera su “problema”? Cerró los ojos en negación y se aferró más a sus manos.

-Es extraño para alguien que de seguro ha tenido muchos hombres a sus pies- Sí, habría tenido muchos pretendientes pero a la larga podía notar que no había llegado muy lejos con ninguno de ellos. Sólo quería asegurarse de lo que ya sabía, ese beso le había confirmado lo que en segundos ella le iba a confesar. El simple hecho de ser tan honesta en esos temas le agradaba sobremanera.

-Pues me temo que estoy, más o menos, igual que tú. Yo no es que haya tenido relaciones cortas o largas, es que sencillamente no he tenido ninguna-Notó algo curioso, movía sus pulgares masajeando la carne con total parsimonia, sin darse cuenta. Entonces dedujo que se trataba de una costumbre adquirida. Lo encontró adorable.

-Lo suponía- Se le escapó aquella afirmación y esperó temeroso, su reacción.

-¡Oye! Nadie te ha dicho que no tenga experiencia, existen otro tipo de “relaciones”- Argumento con falsa modestia.

-Pero acabas de decir que...

-Jaja es broma- Hermosa. Incluso jugando con él lo era. Estaba completamente seguro que Sung Hye sería esa mujer.

-Eres tan dulce... Lo suponía porque no hay una criatura tan pura como tú- Oh dios. Un momento como ese debía ser algo precioso, grandioso pero su mente le advirtió algo. Como queriendo que no se le olvidara, ese horrible recuerdo volvía a la superficie, avisándola: “tú no eres pura” No, otra vez no. Si se dejaba caer frente a Jong no podría sincerarse con él más adelante. Necesitaba ser fuerte para afrontarlo ahora y después. Si era derrotada en la primera batalla, toda su recuperación se iría al garete. Respiró hondo, rezando para que no lo notara.

-Jong...- La mezcla de sensaciones se reflejó en su tono. Maldita sea. Quería que por una vez pudiera olvidarse de ese maldito día y tomar decisiones drásticas que cambiaran su vida por completo. Entonces como si le hubiera leído la mente ese momento llegó gracias a Jong.

-Quiero conocer todo de ti, Alice. Deja que entre a ese maravilloso mundo en el que estás sumergida pero deja que lo haga como tu pareja, como tu apoyo incondicional. Por favor acepta mi propuesta- Era la primera vez que no mentía al camelar a una chica. Cada palabra salió sola, una tras otra con total seguridad. Deseaba que ella hubiera advertido su sinceridad en cada una.

-Yo no...

-Por favor, no...

-Cálmate, aún no he acabado- Repuso la joven fingiendo molestia al verse interrumpida. Rió al sentirlo tan apresurado. Parecía un adolescente y no le disgustaba en absoluto su comportamiento, al contrario, le encantaba.

-Lo siento- Sonrió sin bloquear una risilla por el ansia que había demostrado. La paciencia no era una de sus virtudes aunque Alice la merecía.

-Yo no me he visto jamás en esta situación. Siempre intento pensar bien las cosas antes de emprender algo pero desde que te conozco todo se ha descontrolado. En un principio me pareció molesto hasta que me di cuenta de que eras un tanto diferente. Original sobretodo- Jonghyun acarició con sus pulgares una vez más el dorso de las manos de la muchacha. Era relajante y a la vez un gesto que la volvía loca. Suspiró antes de continuar. -Quiero intentar cambiar mi rutina, así que, por una vez me dejaré llevar. Acepto tu propuesta Jonghyun- Sonrió más fuerte que antes, con más alivio, como si se hubiera quietado un gran peso de encima. Feliz...

Los labios de Jonghyun sobre los suyos no se hicieron esperar. Algo diferente al primero. Este estaba lleno de seguridad y decisión. Aunque nada le quitara lo excitante y pasional del asunto. Nunca pensó sentir tantas emociones al juntar los labios con alguien. Su cavidad invadida por la juguetona lengua de él provocaba que su vientre bailara y saltara alegremente. Mientras que para Jonghyun de un juego, el acto se estaba convirtiendo en algo más, los besos con Alice tenían un condimento extra. Al pensar en ello formó una mueca satisfecha inconscientemente, algo que ella notó ya que le hizo separar los labios por un momento. Le correspondió lanzándose de nuevo. Ahora la ansiosa era ella, se estaba volviendo adicta a esos besos. Adicta a Jonghyun. ¿Podría ser la segunda oportunidad que ambos buscaban? Aquel anhelo conjunto los unió aún más.

---

-Sospechas de tu padre ¿No es así?- Avistó Hyo Jo. Se encontraban en la habitación con Taemin. Las chicas ya se habían ido a descansar para calmar sus nervios después del susto y los interrogatorios. Hyo Jo había estado presente en todos ellos al igual que la abogada de Sung Hye. Ciertamente la policía debía investigar el incidente aunque Jong ya podía entrever de quien había sido obra.

-Sí, estoy seguro pero jamás pensé que fuera a por ella. No me perdono que haya dañado a Taemin y te juro que lo hubiera matado si hubiera llegado a hacerle algo a Alice-

-Debes probar eso, no lo sabes a ciencia cierta Jong- Aclaró Hyo Jo con cierto resquemor. El odio hacia su padre podría estar cegándolo, no esperaba que ese viejo fuera a llegar tan lejos.

-Soy el único que sabe quien es mi padre y os probaré que es capaz de eso y mucho más. Por desgracia, lo sé- Sentenció Jonghyun viendo como ambos abogados lo miraban seriamente. Su profesión los hacía un tanto imparciales aunque tendrían que comprender, más adelante, que él tenía razón.

-Bien, sólo te pido que no hagas más tonterías de las que ya haces- Antes de que abriera la boca para protestar prosiguió. -Sabes a que me refiero, el tiempo te ayudará si estás en lo cierto y espero que así sea. Puedes contar conmigo para lo que sea- Le guiño el ojo. Comprendía que se arriesgaba con todo el plan, sumarle algo más lo hacía bastante peligroso. Si su padre descubría sus intenciones antes de tiempo, lo previsto se iría a la mierda. Jong asintió levemente. Hyo Jo se dirigió, ahora, a Taemin. -Que te sea leve la estancia aquí y no os preocupéis por los trámites. La policía conseguirá averiguar quién era el atacante así que no hagáis locuras ¿Está bien?- Invitó educadamente a su compañera de profesión para que saliera antes que él por la puerta y se despidió con una divertida sonrisa. Los dos muchachos restantes en la habitación rieron ante el gesto. Estaba claro, quería camelarse a esa chica. Al cerrar la puerta Jonghyun se fue al lado de Taemin, tenía un asunto pendiente con él.

-Taemin... Necesito un favor

-¿De que se trata? No me digas que abandonas la apuesta...- Jong no respondió dándole a entender que no se equivocaba. -¡Gané! ¡Gané jajaja! Quiero tu coche bien presentable en la entrada de este hospital el día que salga de aquí jajaja- Eufórico casi saltaba en la cama. Una punzada de dolor lo hizo parar con un gemido.

-Mira que eres tonto... Está bien, así será. Alice vale más que cualquier apuesta- Taemin volvió a regodearse como un crío. -Pero no quería hablarte de eso. Es sobre Young Mi...

-¿Qué pasa con ella?- Aun con la apuesta cancelada no estaba dispuesto a librarse de esa muchacha. La necesitaba para divertirse un rato o eso pensaba hasta que escuchó su nombre en boca de Jong. Le asustaba el simple hecho de oírlo hablar sobre ella. ¿Qué tenía que ver él con Young Mi? Su estómago se revolvió. ¡Dios! ¿Qué demonios le estaba pasando en ese instante? Debía darle igual después de que terminaran con ese juego pero su cuerpo insistía en interesarse por el más mínimo detalle de la joven. Incluso se había arriesgado a morir por ella. Definitivamente se estaba volviendo loco. Arrancó ese estúpido sentimiento de su cuerpo y se dispuso a escuchar al mayor con total curiosidad. Aun negándose a la realidad.

-Durante una buena temporada necesito que la mantengas alejada de la empresa. Me da igual las excusas o/y los trucos que utilices. Simplemente no dejes que aparezca por ella mientras yo estoy ahí- Pidió Jong con una pasmosa serenidad. El plan estaba claro y si se ejecutaba tal y como lo había pensado el éxito daría sus frutos en un corto periodo de tiempo.

-¿Has decidido retomar el poder que te corresponde?

-Algo así...

-Estoy orgulloso de ti. Y sí, claro que lo haré. Me encantará fastidiarla cada vez que se me antoje...- Inconscientemente anhelaba su compañía pero un tipo como él jamás lo reconocería. Era algo degradante para él, no dejaría hacérselo saber a nadie y mucho menos a Jong. Aunque por la mirada incisiva de este adivinaba ya un poco el borde de sus temidos sentimientos.


Capítulo 17: No hay más remedio


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No puedo verte XV

Capítulo decimoquinto apunto.


Capítulo 14: La felicidad es efímera




Capítulo 15: Hasta donde llega la maldad 

Necesitaba verla. Con sólo tenerla cerca todas sus inseguridades se irían. Estaba seguro. Por suerte, al estar pensando continuamente en el camino, llegó a la casa de Alice sin ni siquiera darse cuenta. Esperó ver el coche de Claire pero recordó que por el choque con Taemin se lo estaban arreglando. Se adentró en el jardín trasero para no tener que molestar a la servidumbre. Seguramente Young Mi estuviera por ahí cerca y le abriría.

Comenzó a preocuparse pasados unos minutos. Aquello no era normal, por lo que decidió ir por la entrada delantera y preguntar.

-Las señoritas no están en casa, disculpe- Vio una melena castaña a través de la pantalla del telefonillo. Parecía ser la chica de la limpieza.

-¿Puede decirles cuando vengan que he estado aquí?

-Sí, por supuesto

-Gracias

Se despeinó con sus manos en signo de frustración. Al escuchar el sonido al colgar no pudo ignorar aquella sensación. Esa angustia cuando algo te dice que va a pasar algo malo. No lo pensó, se dejó guiar por esa intuición y merodeó por las calles colindantes a esa.
Estaba por rendirse cuando escuchó un grito. Sabía perfectamente quien era su portador. Sin más corrió hasta donde provenía para encontrarse con la peor escena que podría haber presenciado. Por un momento sintió alivio al ver a su querida Alice sana y salva pero algo iba mal. Muy mal...

-¡Ayuda!- Volvió a gritar Young Mi. Esta y Sung Hye estaban de rodillas, la primera sujetando un cuerpo. ¡Dios mío! Aquello no estaba ocurriendo. En uno de sus giros de cabeza en busca de ayuda, Claire cruzó la mirada con la de Jonghyun. -¡Jonghyun! ¡Jonghyun por favor, ayuda!

-¿Qué...- No pudo continuar su pregunta cuando al llegar a ella descubrió de quien se trataba ese cuerpo inerte. Taemin estaba inconsciente con su cabeza y parte de su espalda en el regazo de la muchacha. A la altura del abdomen, se veía un corte profundo por el que brotaba abundante sangre, Jong dedujo que había sido herido con un arma blanca. -Esto... Esto no puede estar pasando...- Se hubiera escuchado su susurro si los sollozos de Young Mi no estuviesen inundando la calle. En un momento de lucidez se dispuso a actuar rápidamente. Por el bien de su amigo. Se arrodilló enfrente de la muchacha y esta lo miró un tanto aturdida hasta que entrevió sus intenciones al quitarse la chaqueta para ofrecérsela. -Young Mi, mírame- Ella obedeció. Jong puso la prenda hecha nudo sobre la herida y presionó, entonces guió las manos de la joven para que siguiera ejerciendo fuerza como lo había hecho él. -Llamaré a la ambulancia, mientras aprieta la herida fuerte y no aflojes ni un momento ¿Está bien?- Sorprendentemente Claire parecía bastante receptiva en esos momentos, le dedicó una sonrisa tranquilizadora mientras sacaba el móvil del bolsillo de su pantalón. Agradeció la efectividad del servicio sanitario cuando le tomaron los datos para ir a por su amigo, esperaba que también fuera eficaz en la rapidez al llegar al lugar.

Se giró hacia ellos, no sin antes dar un tierno beso en la frente de Sung Hye para tranquilizarla y seguido ayudar a Young Mi presionando la herida de Taemin.

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-Ha sido culpa mía...

-No, Claire. No digas eso ¿Ok? El único culpable es el maldito que le ha hecho esto a Taemin- Insistió Jonghyun por enésima vez desde que llegaron al hospital. Tenía abrazada a Alice mientras que con la otra mano intentaba calmar a Young Mi sobando su hombro. Esta daba vueltas sobre si misma culpándose del incidente. -Cálmate. A ver... Cuéntame que ha ocurrido desde el principio- Quizás así podría distraerla de sus incesantes nervios. No esperó que diera resultado hasta que la vio sentarse enfrente de ellos y comenzar a hablar.

-Ese tipo venía a por nosotras. Si me hubiera pillado a mí sola no habría pasado esto, pero con Alice era mejor no correr riesgos, así que decidí que era mejor correr...

-¿Le has visto la cara?- Una ligera sospecha punzaba el corazón de Jonghyun. En lo más profundo, en su interior, deseaba que sólo fuera eso, una simple sospecha...

-No. Llevaba uno de esos... ¡Pasamontañas! ¡Eso! Maldito cobarde...

-Entonces ¿Qué más ha pasado?

-Entonces ese mocoso se nos ha cruzado y yo como una estúpida he dejado que asumiera el mando. Cuando he querido machacar a ese cabrón ha sacado la navaja y Taemin se ha interpuesto... Taemin me ha salvado la vida- La última frase la dijo como si ella misma se diera cuenta, ahora, de lo que eso significaba. Jonghyun temió la reacción al verla levantarse completamente ofuscada. -Mierda. Me ha salvado la vida. Sólo por hacer el tonto, si no lo hubiera hecho tal vez yo habría esquivado el navajazo ¡Maldición!

-¡Ya basta! ¡Deja de torturarte Claire!- Se pronunció Alice con decisión. La primera vez, en todo ese mal trago, que reflejaba fuerza y seguridad ante los demás. Parecía estar en shock hasta ahora pero se equivocaban. Intentaba esperar noticias del muchacho manteniendo la calma. Justamente siempre fue Young Mi la que tenía por costumbre tomar esa postura, tranquila y paciente, en situaciones grotescas como esa. Estaba realmente afectada por ese joven y su amiga comenzaba a ver el porqué. Quizás ella no se daba cuenta de sus propios sentimientos pero Sung Hye sabía desde hace días hacía quien se inclinaban.

-Es que...

-¡Ya, Claire!- Jonghyun observaba en silencio la escena. Alice sabía más que nadie como tratar a su amiga y, aunque tuviera unas ganas horribles por ayudar, decidió quedarse al margen. Tenía entendido que se conocían de años así que, quién mejor que Sung Hye para calmar a Young Mi. Sonrió de lado al verlas abrazadas. Arreglado eso, sólo tocaba esperar noticias de Taemin. Estas no se hicieron esperar ya que un cirujano salió del quirófano quitándose los guantes y yendo hacia ellos.

-¿Y bien doctor?- Preguntó el muchacho pegando un respingo de la silla en la que estaba. Young Mi se acercó temerosa agarrando fuertemente el brazo de su amiga que en vez de guiarla, lo hacía Alice.

-Afortunadamente la herida no ha alcanzado órganos vitales y se repondrá con unas semanas en el hospital. Lo único que les pido es declaren ante la policía todo lo que hayan presenciado. Debemos presentar un informe. Lo comprenden ¿Verdad?- Explicó el médico dirigiéndose a todos ellos, en especial a Young Mi. Se le notaba ahora mucho más calmada pero entre ellos tres ganaba en tensión. La información recién adquirida los dejó satisfechos, tanto que se fundieron en un abrazo amistoso.

-Ay dios. Menos mal, menos mal- Exclamó Young Mi sonriendo sinceramente.

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El joven llegó a su casa. No atendió mucho si sus progenitores estaban ahí o no, para irse directamente a su habitación, pero la voz de su padre detrás de él lo hizo retroceder.

-¡Minho! ¿Qué tal el día?- Cuestionó algo curioso.

-Mal papá... Al parecer alguien nos quiere joder y lo está consiguiendo- Se dio por vencido. Al ver como su padre le pasaba la mano por el cuello invitándolo a que se sentara con él, en el sofá del salón, no puso resistencia. Aunque sabía que no podría hacer nada para solucionar el problema, el consuelo de su padre ya era algo.

-¿De qué se trata?

-Jonghyun salió disparado el otro día. Supuestamente sabía quién nos estaba haciendo la puñeta pero ayer nos llamó para decirnos que dejaba el grupo- Dicho esto se dejó caer, con desgana, sobre el respaldo.

-¿No será que lo están amenazando?

-No lo sé aunque es lo más probable...

-Mmm quizás pueda ayudarte hijo- Sus palabras hicieron que Minho se reincorporara de sopetón, dando un bote ante la posible ayuda de su padre.

-¿En serio? ¿Cómo?

-Si me dices en qué locales tocáis quizás... Pueda mover algunos hilos- Su hijo sonrió alegremente. Siempre había sido un manager conocido y altamente recomendado. Cruzaba una época bastante mala pero sus habilidades aún seguían en auge. O eso pensaba él.

-Gracias papá- Sin más se levantó para irse directamente a su cuarto pero casi choca con su madre al subir las escaleras. La agarró evitando que tropezara y cayera por ellas.

-¡Oh hijo! ¡Que susto por dios! ¿Dónde has estado todo el día?- Preguntó la mujer al sentirse a salvo.

-Por ahí, con los del grupo... Llámame cuando esté la cena ¿Vale?- No le dejó tiempo de responder cuando su madre lo vio desaparecer por el pasillo superior. Sonrió igualmente yendo hacia el salón para recibir a su marido.

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-Ya pueden pasar a verlo- La enfermera les indicaba con sus brazos la habitación de Taemin, justo por donde había salido segundos antes.

-Gracias- Dijo levemente Young Mi. Cuando entraron vieron a un Taemin somnoliento. Desde que lo conocía, Jonghyun siempre lo había tenido por un mocoso hiperactivo. Seguramente una persona normal en su estado estaría roncando profundamente en sus siete sueños, mientras que él ya comenzaba a despertar de la anestesia. Admiraba su energía pero en estas cuestiones lo lamentaría. Aquella herida debía doler mucho como para sufrirla en vivo.

Dejó de mirarlo para ofrecerle asiento a Alice. Esta agarró su mano en señal de apoyo, nunca se acostumbraría a su tacto sin que se le electrizara la piel, estaba completamente seguro. Incluso en una situación como esa desearía besarla desenfrenadamente. Pero optó por rozarle el dorso de la mano con sus labios. Un gesto delicado y elegante que jamás pensó hacerle a una mujer. Siempre tan alocado en esas cuestiones que se había olvidado ser caballeroso en ciertas ocasiones ¿Sería eso parte de su problema? La voz de Taemin lo aisló de sus pensamientos.

-¿Chicos?- Su tono era apagado, como si aún no hubiera recuperado la conciencia del todo. Se reincorporó trabajosamente sobre la cama.

-Taemin ¿Cómo te encuentras?- Young Mi ya estaba sentada a un lado de la cama, le ayudó con la almohada antes de posar su mano en la del muchacho ¿Era consciente de lo que estaba haciendo? Lo más seguro es que no. Los ojos de Taemin fueron directos a ese punto y ahí fue cuando la muchacha intentó remediar su atrevimiento. La propia extremidad de Taemin se lo impidió. Claire tuvo el impulso de querer golpearlo y ganar esa batalla pero la situación y lo que su interior le pedía es que lo dejara estar.

-Ahora perfectamente- Entrelazó los dedos con los de la muchacha que se ponía colorada por momentos. Sonrió triunfante al ver el efecto y como podía sacar provecho de lo sucedido.

-Hijo de...- Se vio interrumpida por lo último que se esperaba. Los labios de Taemin. Estaba vez no jugó con ellos, fue un desesperante pico que hizo que Young Mi deseara abrirle la herida de nuevo. Jonghyun carraspeó retrocediendo hasta llegar con Alice evitando soltar una risilla tonta. -¿Quién te crees...

-Me lo debes- Le susurró.

-¿Qué? Tú te abalanzaste ¡Imbécil!- Por fin consiguió soltarse del agarre.

-No me refiero a eso... Te he salvado la vida porque he querido. Me refiero a que ese tipo no se llevó ni el derechazo ni esa superpatada tuya que yo recibí. Así que... Esto es tu culpa- Iba a replicar cuando entendió que tenía razón. Se había acobardado y él lo estaba pagando. Maldición.

-Taemin ¿Pudiste verle algún gesto familiar al tipo? ¿O algo que te dijera en esos momentos?- Preguntó Jonghyun minutos después.

-Sospechas de...- “Tu padre” terminó mentalmente. Uff por poco mete la pata. Cerró los ojos al ver que casi se descubre y con ello a Jonghyun. Este lo miró también consternado por lo que había estado a punto de desvelar. Young Mi los observó, debían inventar algo y rápido.

-Sospecho de que es un encargo- Dijo Jong. Taemin suspiró aliviado y sonrió como si nada a Claire.

-¿Un encargo?- Comentó curiosa Alice, volviendo a entrar en la conversación.

-¿Tenéis algún enemigo al que temer?- Jonghyun sólo preguntó para desviar la atención, lo que no adivinó es que la mente de la muchacha se trasladara al lugar y el momento más espantoso de su vida. ¿Podría ser que ese maldito desgraciado la estuviera buscando otra vez? ¡No! Eso no podía ser posible ¿O sí? Todo su cuerpo tembló torturándola.


Capítulo 16: Tempestad inevitable


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