domingo, 26 de mayo de 2013

A través del tiempo X

Ya hacía tiempo que no actualizaba este fic, aquí está el capítulo diez, hoy subiré varios capítulos de algunos de mis fics :D


Capítulo 9: El pasado se hace presente






Capítulo 10: Una misión ¿Ser feliz?


-¡No! Onew no iré a ningún lado, estoy donde debo estar. Ahora aparta y déjame trabajar- Los ojos de Onew se abrieron de par en par ¿Qué haría ahora que Hana lo había enfrentado así? 

-No, esto no puede ser Hana...- Ya se encontraba con la mano en la cintura de la muchacha impidiéndole salir de su encierro. El simple tacto de la mano de Onew la dejó bloqueada ¿Meses? ¿Un año ya? ¿Cuanto hacia que Onew no se había dignado a tocarla más allá de las manos? Sentir que la agarraba fuertemente la estaba matando. Debía pensar en otra cosa, no dejarse llevar por eso que la impulsaba a volver a Onew... Ver su rostro acercarse no fue de ayuda a su resistencia, al contrario en cualquier momento podría caer de nuevo y el joven lo notó. -¿Ves? Lo estás deseando. No te resistes a mi, es imposible que estemos juntos en ningún sitio. Tu siempre vas a caer, tu siempre vas a ser una molestia- Hana lo miró a los ojos, odiaba esa seguridad suya al saber que ella estaba a su merced. Sabía que la tenía a sus pies pero ¿Por qué? ¿Por qué ahora sus ojos reflejaban algo tan distinto a sus palabras? ¿La estaba mirando con deseo o era su imaginación? Sí, seguro era para demostrarle el control que tenía sobre ella.

-¡Basta! No, no cederé ante alguien que no me ama y mucho menos si es de este modo. Sabes que te amo pero tranquilo ya no seré ninguna molestia. Todo el mundo olvida ¿No? ¿Por qué voy a ser yo diferente?- Aquellas palabras salían de una forma segura de la boca de Hana pero su corazón estaba doliendo más que nunca. La mano de Onew la dejó libre algo que causó cierto alivio a la mujer. Tan cerca de volver a sus brazos... Lentamente se dirigió de nuevo al estudio de grabación.

-¿Tan fácil te será olvidarme?- Tan rápido como dijo esto la agarró del brazo para ponerla frente a frente. Su rostro se acercó rápidamente al suyo, la mujer cerró sus ojos. Ya daba lo mismo, estaba perdida... Pero aquel beso no llegó. Los ojos de Hana se abrieron para ver la espalda de alguien justo delante de ella. Era Jonghyun, se interponía entre ambos. -¿Qué demonios te pasa?- La joven miró por encima del hombro de Jong y observó la cara roja de rabia de su ex-prometido.

-Cuando estabas con ella tampoco tenías el derecho a hacer esto pero yo callaba. Ahora es muy diferente Onew. Si de cara a los demás ella te sigue en toda esta farsa perfecto pero no volveré a dejar que la tortures así- Las palabras de Jonghyun sorprendieron tanto a Hana como a Onew. Este mandaba miradas asesinas a su amigo y compañero intentando entender su comportamiento.

-Jamás has metido las narices en mis asuntos con Hana ¿Por qué ahora se te antoja?- Onew parecía estar bastante confundido a la vez que cabreado y molesto. 

-Porque antes era un cobarde, un estúpido como tú. Siempre me he mantenido al margen, puesto que veía que la amabas y que ella te correspondía. Pero ya basta Onew, ya le has hecho mucho daño así que desde ahora lucharé por la felicidad de ella- Todo aquello parecía haber estado guardado en el corazón de Jonghyun hasta ahora, sus pensamientos salían a flote y eso no le estaba gustando nada a Onew. Este decidió contraatacar.

-Espera... Tu aún la amas ¿Verdad? La amas y por eso haces esto. ¡Claro! Estúpido de mi en confiarte todo...- Al decir esto Hana sintió curiosidad por saber de que hablaba Onew ¿Qué era aquello que él y Jong sabían? ¿Por qué se sentía tan excluida en ese momento si precisamente el tema principal era ella?

-¡Sí! La amo, la amo desde el primer día que la conocí, maldigo el momento en el que te la presenté y me maldigo a mi mismo por ser un cobarde. Sí, un cobarde como tú- Onew se acercaba peligrosamente al hombre que daba la espalda a Hana. Esta estaba demasiado confundida como para entender todas aquellas palabras. Quizás si escuchaba un poco más podría enterarse de aquel extraño asunto.

-Eres un miserable. Has estado esperando esto ¿Verdad? Verme atado para actuar...

-No Onew, solo esperaba que fueras lo bastante hombre para afrontarlo pero no ha sido así. Y no, no hago esto porque la ame, solo quiero que no sufra más de lo debido

-Mierda Jonghyun- Algo cambió en el tono de Onew. Tenía razón, era un cobarde y había obligado a Jonghyun a proteger a Hana de él. Podría ser lo mejor pero ¿Por qué se sentía traicionado? Sus ojos estaban al borde de las lagrimas pero, al volver su vista a su ex y su amigo, las contuvo con gran esfuerzo. 

-Ahora ¿Me vais a decir que está pasado aquí?- Hana salió de detrás de la espalda de Jong para posicionarse entre ambos hombres con sus brazos cruzados en el pecho.

-Hana es solo que si decides seguirle el juego me parece bien pero si vuelve a hacerte sufrir no dudes en que estaré ahí para impedirlo- La mirada de la mujer no estaba en el muchacho que ahora le hablaba si no en Onew ¿Estaba llorando?

-Sí sigues aquí te lo haré constantemente así que desaparece Hana- Sin decir nada más se dirigió hacia el estudio casi en un suspiro. La joven sintió el impulso de seguirlo pero la mano de Jong se lo impidió ¿Qué fue aquello? ¿Debía hacerle caso y volver a casa? No, debía averiguar todo lo que no entendía en ese momento. Algo fallaba en todo eso, algo que ella misma descubriría.

-No te hagas esto, debes dejar esto tal como está y ser feliz

-No. Ahora tú me vas a decir todo y el por qué hablabais como si yo no estuviera- Jong al ver a la joven ir hacia él soltó su brazo, ya no era necesario.

-No me preguntes nada Hana. Solo haz lo que te digo y olvida lo que acaba de pasar aquí- Sabía que aquellas palabras incitarían aun más a la joven pero debía protegerla aunque esta se enfadara con él.

-Bueno, si así lo quieres perfecto yo misma averiguaré lo que está pasando y no, no me iré de aquí, tengo que cumplir con mi trabajo- Sin más dejó a un Jonghyun confundido por la reacción de su amiga, solo en aquel pasillo y se dirigió al estudio. Podía ser difícil para ambos verse en el trabajo pero pondría todo de su parte por convivir con toda aquella situación. Estaba decidida a descubrir todo aquello y sobretodo a ayudar a Jin Ki a volver a su tiempo. Cierto, debía ayudarlo a irse pero ¿Por qué inconscientemente alargaba su ida? Tenía que aprender a vivir sin que Jin Ki le recordara a Onew. Tenía que aprender a vivir sin Onew. Sí, era por eso, por nada más.

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Aquel sofá lo estaba absorbiendo demasiado, movía su pierna nerviosamente. Su mente debía despejarse con algo pero ¿Qué? Ese animal había pasado un par de veces por el salón como si lo estuviera provocando y lo ponía aun más nervioso ¿Y sí saliera al exterior? ¿Sería tan malo explorar aquel mundo? ¿Descubrir cosas nuevas? ¿Lugares nuevos? Hana lo mataría si supiera lo que estaba pensando pero aquella estancia era como una cárcel para él en esos momentos. 

-Lo siento Hana- Se dispuso a salir de casa. Vio un abrigo en el perchero de la puerta y sin dudar se lo colocó. Miró al gato que ahora lo observaba como si le estuviera avisando de que se arrepentiría de lo que estaba por hacer. Aquel reloj estaba colgado de su cuello y lo tocó suavemente. Recurría inconscientemente a su toque cuando se encontraba en un conflicto interior. Adivinaba el total enfado de Hana al verlo volver pero algo le decía que debía salir y explorar.

Después de descubrir las escaleras, ya que jamás volvería a entrar a ese invento del diablo, bajó por ellas. Llegó a la entrada del edificio, por instinto se puso la capucha del abrigo que portaba ocultando su cara. Aquel sitio era extraño pero totalmente fascinante: Sus construcciones, sus vehículos, la forma en que vestían todos. Su sonrisa ocupaba todo su rostro estaba inmerso en todo aquello sentía que por fin formaba parte de algo, algo grande y precioso.

-Joven- Una voz lo obligó a parar, giró sobre si mismo para buscar al o la portadora de aquella armoniosa melodía. -Joven- Siguió observando todo a su alrededor ¿De donde provenía? Pudo deducir que era una mujer pero debía hallarla para asegurarse.

Por fin la divisó, una mujer madura de unos cuarenta años con ropajes aun más extravagantes que los demás lo llamaba con su mano. Estaba apoyada en la puerta de un local, Jin Ki sintió un escalofrío al acercarse y ver los ojos de la mujer. Grises, completamente grises y con un arco misterioso en ellos. Para cualquier persona normal sería una estafadora que aseguraba ser vidente pero para el joven su primera impresión sería la de una chamán con poderes místicos. Ella podría ayudarlo a volver pero ¿Por qué de pronto pensó en Hana? Deseaba que estuviera con él en esos momentos pero ¿Por qué?

-¿Qué trae por aquí a un tipo tan remoto como tú?- Ya se encontraban entre los quicios de la puerta, la mujer susurraba al oído de Jin Ki.

-¿A qué se refiere, señora?- Intentó disimular torpemente.

-Has recorrido mucho en tan poco... Tú no perteneces a este lugar pero algo me dice que tienes una misión aquí. Lastimosamente tu destino se verá truncado por demasiados obstáculos y tomarás una decisión que cambiará tu vida ¿Qué harás? ¿Obedecerás a tu corazón o a tu cabeza? ¿Dejarás guiarte por el amor o por la justicia?- Esa mujer hablaba en susurros que dejaban a Jin Ki tembloroso ¿Cómo era posible que supiera su situación? ¿Se encontraba delante de una chamán moderna? ¿Qué eran todas esas preguntas? ¿Tenía una misión en ese mundo? La imagen de Hana al borde de aquella cornisa aclaro un poco sus pensamientos.

-Creo... Creo que mi misión aquí ha sido concluida- Aseguró sin alejarse ni un ápice de esa desconocida.

-No joven, aún no te das cuenta de la magnitud de tu misión. Seguramente no quieras aceptarlo pero pronto la querrás tanto como para protegerla con tu vida ¿Qué harás? ¿La protegerás o la amarás?

-Jaja ¿Amarla? ¿A quien, señora?- Fingió relajarse pero se encontraba demasiado nervioso, demasiado confundido. 

-Pronto lo descubrirás por ti mismo. Ese artilugio te dará más de una respuesta en tu recorrido- Señaló a su pecho, justo donde guardaba el reloj de bolsillo. Jin Ki se llevó una de sus manos al colgante. Los ojos del joven se abrieron por completo y la mujer levantó una ceja, no volvió a hablar. Cerró la puerta en las narices de un Jin Ki totalmente anonadado y retraído en sus pensamientos. Al salir de estos una pregunta básica se formuló en su cabeza ¿Cómo volvería a casa? Tan estúpido que ni recordaba el camino de vuelta a casa. Volvió a fastidiarla y ahora se había llevado el récord. 

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Ya estaba en casa, agotada por todo el trabajo pero más por aquel incidente con Onew. Miró a Nano durmiendo encima de la mesa del salón y dejó salir un suspiro de su boca. Esbozó una sonrisa para disimular todo lo que arrastraba desde la mañana y buscó a Jin Ki con la mirada. Al no verlo ni en la cocina supuso que estaba en su habitación.

-¡Jin Ki! ¡He traído la cena!- Estaba descalzándose mientras colocaba un mechón de su pelo detrás de la oreja entonces observó que faltaba el abrigo de Onew en el perchero de la entrada, frunció el ceño pero no le dio demasiada importancia. -¡Jin Ki! ¡Sal de ahí, vas a pudrirte si no te da el aire!

Sin respuesta nuevamente... Fue arriba después de dejar la bolsa con comida, tocó la puerta un par de veces y al ver que no obtenía permiso para entrar la abrió. No estaba allí. Fue al baño, a su habitación y al balcón. Nada, ni rastro. Hana sintió una fuerte punzada en su pecho ¿Se habría ido para siempre? ¿Habría llegado a su hogar? Entonces si era así ¿Por qué se sentía tan vacía? Solo era un inquilino no deseado en su casa ¿Por qué sentía tanta tristeza? 

-Demonios Jin Ki, por lo menos te hubieras despedido antes de irte- Se sentó a los pies de la cama, un tanto desolada. Recordó el reloj de Onew y lo sacó de la mesilla ¿Por qué? Simplemente lo abrazó contra su pecho. “Hana” Escuchó como un susurro ¿Esa voz era de Onew? No, era la de Jin Ki. Estaba segura. Sin más corrió hacia la planta baja se puso sus zapatos y un abrigo saliendo disparada de casa. Recorrió varias manzanas preguntándose que estaba haciendo pero su corazón le decía que debía buscar, buscar esa voz que la había llamado a través de ese reloj.

Había llegado al mercado, esa calle la ponía muy nerviosa. Muchos negocios turbulentos se daban abiertamente en ese sitio y no le gustaba para nada pasar por allí. Escuchó un siseo, alguien estaba tiritando de frío. Giró sobre si misma. 

-Hana- Era un simple susurro pero lo escuchó claramente al igual que en su habitación minutos antes. Ahora sí giró hacia el lado correcto. Ahí estaba Jin Ki, sentado en el suelo y apoyado a la pared, con los brazos abrazando sus piernas. A Hana le dio un vuelco al corazón saber que aún estaba ahí, que no se había ido, que estaba aún junto a ella. No se cuestionó nada más y se abalanzó sobre él. -¡¿Hana?!- Sentir el poderoso abrazo de la joven lo hizo preguntarse como lo había encontrado pero la calidez del mismo anuló todos sus pensamientos.

-¡Tonto!- Gritó Hana sin dejar de abrazarlo. Jin Ki temía la merecida reprimenda y cerró los ojos para aprovechar el afecto que pronto se convertiría en un mar de insultos por parte de ella.

-Lo... Lo siento- Como un nuevo susurro intentó apaciguar el ambiente que se avecinaba. Notó como la muchacha lo liberaba de entre sus brazos y lo miraba con ¿Preocupación? ¿Tristeza? “Jin Ki estás delirando” se dijo esperando alguna respuesta de la mujer que ahora lo miraba tiernamente.

-¡Pensé que te habías ido! ¡Sin despedirte! Pensé... Pensé qué no te volvería a ver ¡Tonto, no vuelvas a hacer esto!- Se encontraba golpeando el pecho de Jin Ki con insistencia ante la mirada atónita de un hombre totalmente anonadado.








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jueves, 9 de mayo de 2013

You fallen for me III

Dejo esto por aquí, mañana actualizaré varios fics consecutivos. Mientras a disfrutar de Key... Jejeje


Capítulo 2: Imprevistos





Capítulo 3: Chantaje


Key ya estaba llegando a la tienda y sonreía, aunque su cabeza aún tramaba cómo iba a convencerla. Vio a dos muchachas yendo hacía él, casi chocan pero lo esquivaron con soltura. Se giró para seguirlas con la mirada pero cuando se dispuso a volverse algo se le vino encima. Sólo vio rosa por todos lados, y ositos, muchos ositos. Traía lo que parecía ser un pijama enterizo con la cremallera cerrada hasta la frente. ¿Quién demonios se pondría eso hasta ahí? -¡Oye!- Escuchó dentro del establecimiento. Oh, ahora lo entendía todo... Aquellas dos niñas le acababan de hacer una jugarreta a esa persona. Encontraba lógico la razón de su extravagante atuendo. Una persona normal no permitiría que los demás le vieran en esas fachas fuera del probador. Seguramente al pillarle cambiándose de ropa decidieron provocar aquel incidente. Pobre...

Por el peso podía notar que se trataba de una chica pero jamás pensó que aquella persona que ahora conseguía desabrocharse la cremallera con torpeza, fuera ella. La llamada “patito feo”. Sus ojeras fue lo que más le llamó la atención. Por dios, no se cuidaba lo más mínimo. El pelo cayendo sin control por su frente le dan un aire totalmente desaliñado y qué decir de sus impurezas, le ocupaban todo el rostro. Tan cerca que incluso sintió escalofríos, no podía creer que una chica fuera tan fea. Le costaría cambiar algo en ella. Pero la seguridad en si mismo le aseguraba su triunfo. Por lo menos la trasformaría en alguien no tan difícil de mirar. Sería su trabajo más tedioso, aun así anhelaba comenzar a cambiar a esa chiquilla. Esto lo salvaría de estancarse siendo un estilista toda su vida. Lo ayudaría a subir a lo más alto. Ángela lo miró con ojos asustadizos y supo entonces que era su oportunidad.

En un principio iba a aclarar la situación diciendo la verdad. Que era testigo de una mala broma provocada por esas dos muchachas. Pero siendo ella... Eso le serviría para tenerla a sus pies. Al ver a los dependientes salir tras ella sonrió maquiavélicamente. No tenía intención de desperdiciar su salto a la fama por hacer lo correcto.

Ella por el contrario le incomodaba ese gesto, más que nada porque aún seguían en la misma posición. Ella encima de él. Temía que si se intentaba levantar fuera a lastimarlo con su torpeza. Observó bien al muchacho. Dentro de lo guapo y atractivo que era, le sonaba, y mucho. Su mente trabajó para recordar de donde lo conocía. ¡Bingo! Iba a su universidad, precisamente a la clase de al lado. Sólo coincidía con él en humanidades. Era el chico más popular del centro, su fama de rompe corazones se extendía por todos los alrededores pero más aún su poderoso carácter. Se le vino a la cabeza el apodo “la diva”. Sí, así lo llamaban. Una persona intocable para los que se creían inferiores, como ella. Jamás habían entablado conversación y ahora estaban tirados en el suelo tan pegados... Y él sonriéndole. Tembló volviendo en si ¿Qué estaba pensando? Alguien así nunca se mezclaría con ella, dudaba que supiera que existiera hasta ahora...

-¿Tú no eras el “patito feo”? ¿Por qué veo un osito tal adorable?- Já, eso funcionaría. Bastaba una frase tan falsamente halagadora para confundirla de primeras. Notó como su rostro tornaba a un rosado que podía competir con el de su pijama.

¿Qué...?- Sólo faltaba eso para sentirse totalmente avergonzada, la posición no ayudaba nada y el tono divertido de ese muchacho terminaban por dejarle las mejillas teñidas de un rojo furioso. Tragó saliva.

-¿Quieres que te ayude? ¿Angie?- ¿Cómo sabía su nombre? ¿A qué se refería con ayudarla? Las dudas se le aclararon parcialmente al sentir dos brazos levantarla de Key. Este se incorporó también hasta quedar por detrás de una mujer que se acercaba a Ángela con el ceño fruncido. Parecía estar muy molesta.

-Jovencita, tendrá que acompañar a este agente y explicar algunas cosas- Dijo la dependienta que al parecer estaba al cargo de la tienda. Empezaba a entender la situación. Esas dos personas la habían forzado a salir de la tienda con lo que se estaba probando, haciendo creer que lo había robado. Oh, a eso se refería con lo de la ayuda. Maldita suerte ¿Donde estaban Onew y Soo Ri? Lloriqueó al notar que el hombre apretaba su brazo, intentó hacer que la soltara pero fue inútil.

-No se resista, robar está muy mal... Tendremos que llamar a sus padres- Exigió el policía. ¡No! Su tía no podía enterarse de esto. ¡Ella no había hecho nada! Si Magie supiera algo como eso la decepcionaría. ¡No! ¿Qué podía hacer?

“¿Quieres que te ayude?” La voz de Key resonaba en su cabeza... Inconscientemente giró su mirada de nuevo a Key. Sus ojos estaban clavados en ella. Sintió como con sólo ese gesto le indicaba que la estaba esperando. Que esperaba su señal para actuar con un As bajo la manga pero ¿Qué? No quería que sus tíos pasaran por esa vergüenza así que asintió levemente hacia el chico. La curiosidad por saber que se traía entre manos fue aplacada con su respuesta.

-Agente, espere... Se está equivocando- Se acercó sutilmente a ellos mientras que el hombre le prestaba toda su atención. Ángela quedó fascinada con su imponente presencia. Simplemente una frase mundana como esa había atraído todas las miradas. Increíble. Lo que no previó es que, disimuladamente, casi pegara sus labios a su oreja. -Si te ayudo necesitaré una compensación por tu parte Angie...- ¡Ay dios! Que capacidad de erizarle los bellos de la nuca. Su susurro no podía ser calificado como algo sexy pero se le acercaba bastante. Espera ¿A que se refería con eso? No, imposible. No podía querer nada de ella ¿Y si era así? ¿Qué debía hacer?

La mirada incisiva de Key la hizo cerrar sus ojos por un momento. Su tía, su querida tía. Ya imaginaba su rostro triste, diciéndole que no se esperaba eso de su sobrina. Por la cual lo había dado todo. Era así. Desde que se mudó sólo sabía recibir el inmenso cariño brindado por ella y su tío. Pero ceder a eso... ¿Qué intenciones tenía ese muchacho? Le daba miedo pensar en ello.

-¿Qué ocurre joven? ¿Quién se está equivocando?- Preguntó curioso el hombre.

-Me temo que todo esto se trata de un malentendido ¿Verdad Angie?- La tenía entre las cuerdas. ¿Por qué? ¿Por qué la gente tenía que ayudar esperando siempre algo a cambio? Maldición. Volvió a asentir. No se permitiría una humillación así para sus tíos. Aunque tuviera que hacer lo que fuese para que ese muchacho dijera la verdad, preferiría ser mil veces humillada sólo ella, que hacerle esto a lo que le quedaba de familia. Key entendió su ademán y prosiguió hablando afablemente. -Lo que usted no sabe es que yo viniendo hacía aquí, tan tranquilamente, me he llegado a cruzar con una escena grotesca- Se puso la mano en el pecho, dramatizando su relato. Era bueno. -¿Y qué me encuentro? Un par de malintencionadas chicas arrastrando a la fuerza a esta muchacha tan inocente. Cuando me he dado cuenta de que era mi compañera de clase ¡Casi se me cae el alma al suelo! La pobre sufre de bullying- La señaló haciendo que el agente se compadeciera al instante de ella. No se sintió ofendida ya, al fin y al cabo, era cierto. Desgraciadamente era así. Lo que deseaba era aprender el tremendo poder de persuasión que poseía Key. Un don así arreglaría muchas cosas en su vida. -No sabe lo mal que me he sentido por ella, inmediatamente, como buen ciudadano que soy, he venido a socorrerla pero esas niñas la han hecho caer. Ambos hemos caído sin remedio, menos mal que me ha tocado debajo ¿Se imagina que hubiera salido herida? No me lo perdonaría ¿Usted entiende verdad?

El discurso falso de Key conmovió tanto al agente como a la dependienta. Ambos asintieron a su última pregunta.

-¡Oh, debía haberlo visto! Disculpa jovencita- Expresó tiernamente la mujer. Ángela simplemente sonrió cohibida por todo lo que acababa de pasar.

-Sí, disculpe señorita- Añadió de nuevo el agente. - Yo, entonces me retiro. Perdonen las molestias

Aquello era obra del diablo. Un diablo llamado Key. Ya comenzaba a entender el apodo de “la diva”, era único para resolver los asuntos sin tener que mancharse mucho las manos. Se giró hacia ella con sonrisa triunfante. Sabía a lo que iba. Quería cobrar su deuda. Pero antes de abrir la boca la mujer de la tienda habló.

-Lo siento pero igualmente debe pagar, o devolver, la prenda que lleva puesta nena- Se le había olvidado por completo. Aún llevaba puesto ese pijama repleto de ositos. La vergüenza casi hace taparse con sus manos pero ya ¿Qué más daba? El chico más popular de la universidad la había visto con el ridículo atuendo. Al día siguiente sería el objeto de las burlas, una vez más.

-Ah disculpe, mi ropa aún sigue en el probador- Mostrando una mueca tímida se dirigió hacía la entrada. Una mano en el antebrazo se lo impidió. Key ahora la agarraba deteniéndola. Su intento por despistarlo, haciendo que se olvidara de su deuda, falló. Cerró los ojos con fuerza, esperando que dijera sus condiciones o lo que tuviera pensado para ella.

-¿Cuánto cuesta el pijama señora?- Su mandíbula se habría caído de no ser por tenerla sujeta a su cráneo. ¿Le ayudaba y ahora pagaba por el pijama?

-¡No! ¡No quiero que me ayudes más!- No pensaba permitirlo. Eso era demasiado. Intentó soltarse, en vano.

-Por esto no te preocupes, no te lo cobraré como lo primero- No pudo descifrar la mueca que le brindó Key. Algo se removió en ella.

-¡Que no! No te conozco como para que me estés pagando cosas

-Bien, digamos que esto es parte de las cosas que quiero que hagas por mi. Aceptar que pague por esto es una de ellas- ¿Cosas? ¿En plural? Donde se había metido... -A menos que quieras que te tachen de nuevo como una ladrona...

-Haz lo que quieras- Ya no sabía donde meterse. Cada vez se veía más hundida con ese chico. Y todavía le quedaba saber qué tenía pensado como pago. Su piel se erizó de nuevo.

Key había ganado de nuevo. Por fin tenía lo que quería y una buena amenaza para tenerla en sus manos por tiempo indefinido. La mujer le dijo el precio y saco su tarjeta de crédito. Con su nivel de vida podía permitirse muchos lujos, entre ellos el de pagar cantidades indefinidas de dinero en cosas tanto necesarias como inútiles.

-Ahora sí ¿Me dejas ir a por mi ropa? ¿O el señorito rico tiene que seguir presumiendo de su dinero ante mí?- Uff, eso había sido directo. Key no se lo esperó, pensaba que era recatada y algo retraída pero al parecer se equivocaba. ¿O quizás él provocaba eso? Bien, eso le facilitaría las cosas. Para que su trabajo funcionase, la actitud de la mujer debía ser fuerte y audaz. No se equivocaba, Angie era esa mujer, la indicada para el cambio. Si todo iba según lo previsto sacaría el potencial oculto de aquella muchacha. Aunque dudará sobre el detalle del aspecto externo. Eso sería un punto difícil de cambiar pero con un fondo lleno de virtudes reluciría aún más. Justo en ese momento entendía lo que su jefe quería decirle. Lo que necesitaba para ser un gran diseñador. Ver dentro de la mujer y extraerlo afuera.

-No, no la necesitarás

-¡¿Qué?!- La mente de Ángela dio supuestamente con la razón. -¡Ah! ¡Eso es! Quieres humillarme, acompañándome mientras recorro el centro comercial con este ridículo atuendo... ¡Que tonta he sido!- En otra ocasión habría llorado. Llorado hasta que sus ojos se cansaran pero no, curiosamente se sentía hirviendo de rabia. Ese tipo la sacaba de quicio. En otro caso se habría ido corriendo y dándole igual todo, pero ahora, no. Ese muchacho la incitaba a luchar por su pequeño orgullo, uno que creía totalmente destruido.

-Sería divertido pero entonces si te acompaño yo también saldría perjudicado...- Buena lógica. Ella estaría impresionada y aliviada. Y así era. Justo como quería, cada paso debía subir cada vez más su admiración por él. Sin llegar a quitar ese cierto recelo hacia su persona. Tampoco deseaba enamorarla, sólo tenerla dependiendo de él. -No, haremos algo mejor- Posó sus manos en los hombros de la chica y miró aquellos ojos un tanto confundidos y algo expectantes. -Voy a comprarte ropa y no, no podrás decirme que no ya que a partir de hoy... Soy tu estilista

Habría esperado todo menos eso. ¿Le cobraba el favor cambiándole de look? Era algo absurdo, por cualquier lado que se mirase. No tenía ni pies ni cabeza.

-¿Qué? ¿Ese es mi pago por ayudarme?- Aún seguía con su boca bien abierta cuando siguió escuchando a Key.

-Así es. Tendrás que aceptar esto y todo lo que conlleva tener un asesor de moda...- El cejo de la muchacha se terminó de fruncir aún más fuerte.

-No, no puedo creerlo... Yo...

-¿Qué pensabas? ¿Qué te iba a pedir cosas indecorosas? Por favor... Mírate- Aunque tuviera razón eso la molestó demasiado. Estaba jugando con ella desde el principio. Calentando sus oídos para que aceptara. Pero ¿Qué ganaba él con eso? Dios, todo era demasiado frustrante. No pudo reprimir el impulso y estampó su mano contra de la mejilla de Key. Este se dolió sin una expresión legible.

-Seré lo que sea pero jamás he aceptado la lástima de los demás. Consíguete a otra para tus estúpidos cambios de look- Se giró alejándose de él hasta que lo escuchó de nuevo.

-A tus papás no les gustará la noticia de que su hija es una vulgar ladrona...- Lo estaba empezando a detestar con toda su alma. Odiaba a ese muchacho. Regresó reflejando su ira con los puños cerrados. Ya estaba casi al frente de él cuando escucharon los pasos de dos personas más. Onew y Soo Ri.

-Ya estamos aquí...- La voz de Soo Ri se apagó al ver la escena. Ángela aún con el pijama puesto, su cuerpo tenso ya que sus orejas rojas así lo reflejaban. Y Key esperando, incluso divertido, el golpe de la muchacha.

-¿Qué pasa aquí?- Preguntó preocupado Onew sin dejar de mirar a Key. El estado de Ángela sería, seguramente, a causa de ese chico.

-Cuando lo pienses mejor, me llamas- Comentó Key acercándose peligrosamente a Ángela y dejando una pequeña tarjeta en el bolsillo en su peculiar pijama. Se alejó de lo más natural, dejando a la muchacha con toda la tensión acumulada. -Adiós, Angie- Incluso el diminutivo empezaba a aborrecerlo...



Capítulo 4: La diva no acepta un "no" por respuesta




Licencia de Creative Commons
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miércoles, 8 de mayo de 2013

La comunidad Lauralrp en google+ y mi nuevo blog

Este es un aviso del nuevo blog que he creado, donde compartiré mis historias conjuntas con mis queridos amigos. Es y será un blog exclusivo para esas futuras historias y ya están las presentaciones, sólo falta comenzar a publicar como locos :D (El enlace, además de este a continuación, está presente arriba, en las pestañas representando a las varias páginas de este, mi blog. Concretamente donde pone "Lauralrp&Compañia")

Por otra parte, no menos importante es la comunidad que acabo de hacer en Google+ donde podréis enteraros de todos mis movimientos ><

Aquí os dejo ambos links:



lunes, 6 de mayo de 2013

No puedo verte III

El tercer capítulo de mi fic con Jonghyun. Disfrutadlo :3


Capítulo 2: Traumas del pasado





Capítulo 3: Nefasta primera impresión



Actualidad / Corea del sur

-¿Perdón?- La joven estaba atónita por lo que acababa de escuchar.

-Sí, así es. Justo por eso mi colega, la doctora O'well, me recomendó seguir su caso. Si yo fuera una mujer lo que intenta ella no surgiría efecto alguno en usted- El psicólogo se acomodaba mientras explicaba con contundencia todo aquello. Sin embargo Alice se removía en su sillón, mientras abría su boca aun más impresionada.

-¿Soy como un conejillo de indias para usted? ¡Quiero otro doctor ya! Usted no me va a curar- Se levantó pero no tenía intención alguna en irse, además de que no conocía bien donde estaba la salida, quizás su subconsciente sabía que aquel tipo tenía razón.

-¿Lo ve? Esto es todo obra de la doctora O'well y aun así usted me desacredita a mi ¿Por qué? Por la sencilla razón de que nací hombre. Debe darse cuenta de esto, yo estoy aquí para ayudarla, para nada más- La observó, no sabía si esas palabras podrían hacerla entrar en razón.

-¿Desea a la doctora O'well?- Él simplemente sonrió.

-La doctora O'well es mi mayor ídolo, solo la admiro como colegas de profesión. Tengo esposa y dos hijos, jamás me fijaría en otra mujer ¿Contenta?- Sintió como la joven se relajaba por completo. Como si hubiera conseguido un poco de su confianza.

-Digamos que acepto seguir con usted como mi psicólogo... ¿Cómo tratará lo que me pasa?- Se sentó con sus brazos cruzados por el pecho, se sentía derrotada por él pero al pensar en su madre dejó que por una vez le ganaran a su orgullo.

-Vamos por puntos... Lo primero y más importante es que se olvide de que yo soy un hombre. Piense en mi como un simple mediador, aquí solo ahí dos personas: Un paciente y un doctor dispuesto a curarlo. No existe género ¿Bien?

-Mmm bien- Quizás era eso lo que necesitaba, no distinguir siempre entre ambos sexos. De ahora en adelante ese medico solo sería una persona en la que confiarle sus miedos independientemente de que fuera hombre o mujer.

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-Alice ¿Qué tal?- Claire la esperaba fuera de la consulta, al verla salir deseaba preguntar como le había ido. Casi corrió hacía ella para ofrecerle su brazo y guiarla.

-Pues bien, aunque no me gusta nada ese doctor

-Anda no seas tonta, si la doctora O'well te lo ha asignado por algo será- Young Mi sabía que decir en cada situación es como si siempre fuera la voz de su conciencia. A veces la odiaba por eso, otras le hacía darse cuenta de que siempre estaba ahí para devolverle un poco de cordura. -Vamos a tomarnos un café, recuerdo un sitio que está cerca de aquí. Es muy tranquilo y podremos hablar más pausadamente- Alice simplemente asintió dejándose guiar hasta la salida.


Mientras tanto / Centro de Seúl

-¿Está sugiriendo que lo deje estar? ¡Yo, con mis propios ojos vi barbaridades allí! ¡Yo lo sufrí! ¡Como también un centenar de niños!- Jonghyun se había levantado de su silla. Que el juez lo mandara a callar en pleno juicio lo hizo estallar, nada podía ir mal, debían encerrar a aquellos criminales. Uno de ellos le mostró una sonrisa burlesca. Maldición eso era lo que menos necesitaba. Sus nervios estaban a flor de piel, la mano de Hyo Jo evitó su total descontrol. Tomó aire en un profundo suspiro e intentó relajarse.

-Señor Kim, si no es capaz de controlar su ira en el próximo arrebato lo mandaré fuera de la sala- La voz del juez se escuchó retumbar por toda la estancia. Jonghyun apretó con fuerza sus puños y se sentó.

-Lo siento, no volverá a ocurrir

-Si tiene algo más que decir por favor comuníqueselo a su abogado- Volvió a concretar el hombre.

-Así será señor- Hyo Jo respondió por él, efectivamente su amigo era su abogado. Siempre había estado al lado de él apoyando cualquier decisión pero si perdía los nervios podían perder todo avance en aquel juicio.

-Prosigamos... Entonces estaba diciendo que aquel día el niño llamado Kim Jonghyun le golpeó con toda consecuencia ¿No es así?- Continuó el magistrado ahora dirigiendo su mirada al hombre que ofrecía su testimonio antes de ser interrumpido por Jong.

-Sí, así es señor. Ese hombre de allí- Señaló a Jonghyun- Él fue quien me golpeó- La sangre del joven estaba hirviendo, aquel desgraciado tenía la poca vergüenza de voltear todo lo que sucedió. Como si la única víctima allí fuera él.

-¿Y qué estaba haciendo usted para que un niño de unos quince años en ese entonces le golpeara así?- Hyo Jo era el que ahora preguntaba con soltura dirigiéndose a ese tipo.

-Pues mi turno, lo pillé escondido en aquel sitio y pues me golpeó- Aquello era la gota que colmaba el vaso.

-Maldito ¡Diles por qué te golpeé dejándote inconsciente! ¿Por qué ella se suicido? ¡Cobarde! ¡Diles! ¿Por qué se suicidó?- Estaba totalmente fuera de sí, debía saberse la verdad. Debía hacerse justicia para todos, para ella.


Flashback

Estaba ahora muy cerca de su escondite, tan cerca... Sus pensamientos lo iluminaron, de pronto abrió con todas sus fuerzas la puerta de aquella taquilla y el pico superior de esta se clavó en la sien del desgraciado. Calló inconsciente al suelo a lo que el muchacho corrió hacia la joven, agarró su mano y tiró de ella.

Ya en el patio del internado pararon a respirar aire fresco, Jonghyun sintió la necesidad de mirar a aquella muchacha. Podía verse su cuerpo aun con el intento fallido de taparse con sus brazos así que la chaqueta del muchacho podría cubrirla. Ella simplemente se alejó tomando la prenda pero sin dejar que se acercara. La comprendía perfectamente pero solo quería ayudarla, sonrió para ver su reacción, por un segundo la vio. Sí, aunque fuera una sonrisa llena de dolor la niña sonrió...

Algo que no adivinó era el significado de esta...

Aquel patio daba a un acantilado, algo precioso y a la vez inquietante, no había barandillas que cercaran aquella parte del inmenso recinto. Jamás pensó que lo que había visto minutos antes nunca sería superado... Se equivocaba.

-Gracias...- En un susurro, casi imperceptible... La niña volvió a dedicarle otra sonrisa, esta vez demasiado triste. Sin más corrió hacia donde el jardín terminaba. Al ver la intención de la muchacha la persiguió para evitar lo que estaba por hacer. No llegó a tiempo, la muchacha se dejó caer por aquel barranco con todo el ímpetu que le quedaba. Jonghyun llegó hasta el borde para caer de rodillas al suelo, gritando en vano mientras veía como la joven chocaba contra el mar, entre las rocas. Su corazón se había partido en mil pedazos justo como el cuerpo de ella.

Fin del Flashback


El juez iba a echar sin contemplaciones a Jonghyun de la sala pero aquel hombre gritó respondiendo a la provocación del joven, este sabía que no podía pasarlo por alto, ese malnacido tenía un orgullo enfermizo por todo lo que hacía allí dentro.

-Por qué era una zorra y después de servirme sumisamente decidió acabar con su mediocre vida. ¡Por eso!- El acusado estaba levantado escupiendo esas palabras que al darse cuenta intentó tapar con su mano. Todos los ojos de la sala se abrieron para mirarlo, acababa de sentenciarse el mismo.

-No tengo más preguntas su señoría- Hyo Jo sonreía triunfante, casi habían perdido el caso por las acciones de su amigo pero la inesperada reacción del tipo había volcado todo a su favor.

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-Oh dios Jong, te juro que hubiera muerto allí mismo si no llega responderte ese cabrón- Su amigo lo abrazaba por el hombro en señal de apoyo. La tensión adquirida por los impulsos de Jonghyun los hubieran sumido en un completo caos.

-No me equivocaba, sabía que se sentía orgulloso de lo que hacía allí. Sabía que no se resistiría a gritarlo a los cuatro vientos- Comentó con seguridad Jonghyun.

-Pero tío la has podido liar, ese desgraciado está muy bien asesorado, su abogado es uno de los mejores y ni que decir de los demás- Estaban ahora sentados en el pasillo, esperando entrar de nuevo a otro juicio.

-Pero tú eres el mejor, así que les daremos lo que se merecen

-Nos hemos quitado a uno de encima pero nos quedan aun más. Intentaré usar todos mis recursos pero ojo, tú debes estarte callado si no quieres destrozar todo mi avance

-Está bien, te lo juro- Alzó su mano imitando el juramento que hacían los acusados de decir nada más que la verdad. Esto hizo reír a su amigo pero debían tener cuidado con sus acciones.

-Al terminar te invito a un café ¿Te parece?- Jonghyun simplemente asintió.


Afueras de Seúl / Café Paraíso

-Cuidado, escalón- Le salía solo, ya estaba tan acostumbrada a avisarle de toda a su amiga que cualquier objeto, puerta o, en este caso, escalón salía de sus labios automáticamente. Admiraba profundamente a Alice. Como se había adaptado a su ceguera, andando con seguridad e incluso con orgullo. Aunque su ayuda le daba aún más fuerza sabía perfectamente que podría valerse por sí misma. Quitando su problema con los hombres, Alice era toda una luchadora, nadie le ganaba a esfuerzo y dedicación. Young Mi sonrió al ver como, en segundos, obedeció su aviso levantando aun más su pierna para coger bien aquella subida. -Espera abro la puerta, el sitio es bastante bonito pero porque es de estilo antiguo, la puerta es un tanto...

-Complicada- Terminó la frase de su amiga con una sonrisa.

Al entrar Alice sintió la tranquilidad que imperaba allí, suspiró profundamente. Claire comenzó a describirle un poco el lugar para intensificar la experiencia. En su cabeza comenzaron a aparecer imágenes inventadas con la ayuda de las palabras de su fiel amiga. Trabajaba, con las supuestas texturas de la pared, el estilo de las sillas, los ventanales... Todo, según su mente era perfecto para relajarse alejándose de cualquier estrés. Sonrió en respuesta a la aportación de Young Mi.

-Y justo por eso lo llaman café Paraíso. Te saca una sonrisa nada más imaginártelo- Concluyó Claire también sonriendo y alzando su mano para llamar la atención del camarero.

Ninguna de ellas vio como dos muchachos entraban en aquel café, Jonghyun y Hyo Jo entraban quitándose los abrigos que llevaban.

-¡Dios qué frío!- Apuntó Hyo Jo pero al ver que la temperatura dentro era bastante cálida frotó sus manos y dejó su abrigo en el perchero de la entrada. Aquel sitio era bastante lujoso pero a la vez sencillo, sonrió al ver a Jonghyun dirigirse rápidamente a una mesa. Al parecer conocía a las personas que allí se sentaban.

-¡Ey! ¡Qué bueno encontraros aquí!- Sin más se sentó con ellos invitando a Hyo Jo que lo imitara.

-¿Quién...- Comenzó a decir su amigo siendo interrumpido por él.

-Son los miembros de la banda, ya sabes

-¡Ah! Encantado, yo soy Hyo Jo, abogado y amigo de Jonghyun- Se levantó para hacer una reverencia que no fue correspondida, la incomodidad imperó en el joven.

-Jaja, tranquilo, a ellos puedes hablarles con confianza. Te los presento: Este de aquí es el líder, Onew. Este pequeño revoltoso es el batería, Taemin. Ese con aires de diva es el bajista, Key. Y por último él, es nuestro guitarrista, Minho- Con soltura cada uno alzó su mano relajadamente mientras indicaban quien era cada cual. Hyo Jo estaba nervioso pero comenzó a sentir el ambiente menos cargado.

-Jonghyun acabamos de ver a una mujer, creo que tu tipo. Tiene un pequeño problema pero eso la hace aun más fácil para ti- Taemin se hallaba casi encima de la mesa para susurrar a Jonghyun su hallazgo. Señaló la mesa donde estaban curiosamente Alice y Claire. -Mmm la pelirroja ni la mires, esa es para mi, es la otra, la morena- Por fin las divisó, Taemin tenía razón aquella mujer era preciosa, totalmente su tipo. Lo más seguro es que fuera muy manejable a la hora de conquistarla.

-¿Y cual es el problema?- Hubo unas risas por parte de todos los miembros pero solo Onew habló.

-Yo no lo llamaría problema, se le ve muy bien con ello- Sonaba molesto, algo que no le importo a ninguno en la mesa.

-Anda, ve y averigualo por ti mismo- La voz de Taemin volvió a sentenciar, sin más se dirigió hacia aquellas muchachas con aire seductor. Lo que no entrevió es que de pronto la morena se levantara vertiéndole todo el café ardiendo a sus pantalones recién estrenados. Maldición.

-¿Es que no ves por donde vas?- Aquello activó algo en Alice, que adivinando la ubicación de donde provenía la voz, dirigió su mano certeramente hacia la cara de aquel tipo, propiciándole una sonora cachetada. Claire se levantó quedando inmóvil ante aquella escena. Todos los presentes presenciaban atónitos sin saber como actuar.

Un encuentro un tanto desagradable...


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