martes, 22 de enero de 2013

En un día lluvioso

Este es un "oneshot" Un regalo con todo mi cariño a una amiga que se lo merece por ser la que me saca unas risas cuando nadie sabe que ando mal, ella seguro no lo sabe pero sus ocurrencias me alegran el día.



En un día lluvioso



Como cada día, Young Mi llegó a aquella parada de autobús. Desde lo que pasó su vida había sido tan monótona que hacía todo automáticamente, como si de un robot se tratara. Quizás las palabras de los demás le harían daño si no los ignorara. Su mundo giraba en torno a su trabajo y nada más. La joven esperaba sin impacientarse mucho al bus que, como de costumbre, estaba retrasado ya por varios minutos. A otra persona le habría molestado farfullando o simplemente se hubiera ido andando, otra incluso habría cogido un taxi aún costando más dinero de lo debido. Ella no, ella esperaría sin más.

Comenzó a llover, observó como en unos segundos todo se empapaba por el agua. No llevaba paraguas pero estaba dentro de la parada por lo que agradeció un poco haber esperado allí debajo. Se formó una sonrisa inexplicable en su boca, los días lluviosos eran los únicos que la sacaban de su rutina enfermiza. Lo veía todo más claro como si se limpiara un poco cualquier atisbo de tristeza en ella o tal vez porque le recordaba aquellos momentos de felicidad, esos que pasó junto a él.

El ruido de unos pasos la sacaron de sus pensamientos, esa persona se paró al otro lado de la parada como siempre. Era el joven que esperaba todos los días, al igual que ella, en esa parada, un autobús diferente al suyo. Le parecía curioso que todos los días usara las mismas zapatillas que le llamaban tanto la atención. Quizás eran algo especial para ese desconocido, no creía en amuletos pero al parecer ese muchacho sí. Nunca había visto su cara, tenía la costumbre de llevar la capucha de su abrigo puesta y unas gafas de sol. Ese día no era así, sujetaba un paraguas azul marino que le ocultaba desde los hombros. Jamás sintió tanta curiosidad por ver su rostro como ahora ¿Por qué?

Sintió la necesidad de acercarse más a él para poder avistar algo más arriba de su pecho. Se encontró inclinada hacia delante acercándose a él lentamente. No le importó salir del techo mojándose, estaba en una especie de extraño trance ¿Qué estaba haciendo? Si alguien la viera parecería una total desquiciada haciendo movimientos raros. Se asustó sobremanera cuando los pies del joven se giraron, su cuerpo se tensó quedando completamente erguida. Esperaba que no la hubiera descubierto intentando verle de esa forma tan extraña. Afortunadamente se había girado porque su transporte estaba ya enfrente de ambos.

Pasó justo por su lado y pudo darse cuenta que era mucho más alto de lo que pensaba, igualmente, no se atrevió a girar su rostro, estaba demasiado avergonzada para moverse en lo más mínimo. Si lo hubiera hecho de seguro le habría visto claramente la cara. Cerró sus ojos ante su torpeza, no obstante, al sentir una mano en su hombro y otra sosteniéndole un paraguas mientras este la cubría de la lluvia, los abrió totalmente. Quién le brindaba aquello estaba justo detrás de ella, notaba su aliento en la nuca haciendo que su piel se erizara ferozmente.

Lo necesitarás a la vuelta.

Esa voz la estremeció. Estaba segura que era el mismo muchacho de antes. Ahora tendría la oportunidad de girar y verle su rostro. Él, al sentir que se volvía, la soltó repentinamente, como si hubiera adivinado su propósito. Young Mi maldijo no haber sido más rápida puesto que al girarse solo vio medio cuerpo del joven entrando en el autobús. Al cerrar las puertas miró insistente a esa figura que se sentaba en uno de los asientos, sin dejar de mirar hacia el lado contrario, como evitando que lo observara ¿Por qué tenía la sensación de que se escondía de ella?

Volvió a centrarse en aquel paraguas ¿Cómo sabía que más tarde lo necesitaría? Un extraño sentimiento la ahogó dejándola paralizada. Oír como las puertas de su, recién llegado, transporte urbano se abrían la sacaron de su ensoñación. Casi corrió hacia ellas para que al conductor no se le cruzara la idea de dejarla en tierra.

Lo siento se disculpó. 

Había hecho esperar por unos tontos segundos a los pasajeros, que también iban a su trabajo. El busero simplemente le sonrió negando con la cabeza y le dijo:

Tranquila, hay gente más despistada que tú.

Porque siempre cogía el mismo vehículo, el conductor ya la conocía, aunque jamás la había visto tan apurada como ese día. La muchacha le sonrió en respuesta, algo totalmente inusual en ella. Su costumbre era entrar sin saludar siquiera, esto era nuevo para el hombre. La miró por el retrovisor, cuando esta se sentó se puso en marcha.


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Su día de trabajo pasó lento, por primera vez todo lo que hacía le aburría totalmente. Su cabeza reproducía una y otra vez la escena de aquella mañana. Su mente estaba totalmente desconcentrada y su jefe le había llamado un par de veces la atención por estar mirando el estúpido paraguas.

¡Young Mi! ¡Demonios! ¿Qué te ocurre hoy? Eres la mejor aquí, no me digas que te sumarás a la fiesta con estos vagos. No me decepciones y ¡recupera tu concentración!
¡Lo siento! Así será.

No fue así, su mirada se perdía en aquel azul marino que proyectaba la tela del paraguas. Por un momento su mente se trasladó a unos años atrás, diez concretamente.



Young Mi, cierra los ojos.

Aquella voz que tanto amaba le hablaba al oído. Ella obedeció sin chistar. Sintió como su piel reaccionaba a esas manos cuando acarició suavemente su clavícula. La llevaba al cielo su simple toque. Notó un leve peso en el cuello y un beso delicado en la base de este, su vientre enloqueció por un momento. 


Ahora, ábrelos –le indicó.

Al hacerlo dirigió su mirada hacia abajo. Era un colgante precioso, bastante sencillo algo que le encantaba. En su extremo dos corazones se entrelazaban, uno opaco y el otro hueco por dentro.

Realmente precioso. Te quiero –confesó ella.

Young Mi se giró para abrazar desesperadamente a su amor. Él recibió el abrazo gustoso.


Yo también te quiero, Young Mi.

Ambos se fundieron en un tierno beso, les supo a despedida, eso los dos jóvenes lo sabían de más pero no querían aceptarlo en esos momentos.


Quiero llevarme tu esencia conmigo...

La joven asintió, entendió a la perfección a lo que se refería y por supuesto lo haría aunque significara la última vez. Aquella noche se entregaron en cuerpo y alma, sin importarles el futuro que se les avecinaba...



La mejor noche de Young Mi estaba ahora floreciendo entre sus recuerdos ¿Por qué?

¡Young Mi! Creo que será mejor que hoy te vayas a casa. Quizás mañana vuelvas con la concentración que hoy parece ser no tienes le espetó su jefe con rudeza.
No, no ya estoy bien puedo seguir.
No, así no me sirves. Vete, mañana terminarás con el trabajo de hoy. ¡Venga, largo!

No tuvo tiempo de replicar ya que el portazo que dio el hombre entrando en su oficina la dejó un tanto temerosa.

Al llegar a casa sólo sabía pensar en aquel paraguas, en aquel joven ¿Por qué recordó a su amado? Ese chico de la parada le recordaba a él, sí, era eso. Sus lágrimas comenzaron a brotar, volver al pasado siempre dolía demasiado. Debía no dejar que eso le afectara ya había pasado mucho tiempo y el hombre que amaba ya no volvería. Tenía que encontrar la forma de seguir viviendo sin él...

Los días siguientes fueron igual de monótonos pero con una única diferencia. Aquel muchacho no volvió a aparecer en la parada. Young Mi sentía el deber de devolverle el paraguas y, ver como un día tras otro transcurría sin encontrárselo allí, la desconcertaba. Sólo era un extraño ¿Por qué se decepcionaba cada vez que no lo veía? ¿Le habría pasado algo malo? Se estremeció tan sólo de pensarlo.

¿Cómo sigues, Young Mi?

A través del teléfono, se escuchó la voz de su amiga de la infancia, aquella que sabía todo sus secretos, hasta el último detalle.

Bien, estoy bien para nada, su tono reflejaba todo lo contrario.
No es así ¿cuándo dejarás todo atrás? ¿Cuándo dejarás que una persona que ya no está te afecte así?

Aquello fue un golpe bajo por parte de su amiga.

Yo... ¡Yo aún lo amo! ¡Y sé que lo amaré por siempre aunque esté muerto! ¡No me hables más!

Colgó enfurecida y a la vez totalmente destrozada. Negaba lo imposible, aunque tuviera razón, jamás dejaría ese amor de lado. Su mente volvió a aquella fatídica tarde donde él se fue sin decir adiós. Se suponía que después de la operación se reuniría con él en Estados Unidos, pero se fue sin que ella supiera a donde. 
Sabía que allí tenía la oportunidad de salvarse y recibir esa carta, donde le comunicaban que no había superado la enfermedad, su mente se bloqueó haciéndose un muro de ilusiones y mentiras. Lloró por horas después de la llamada de su antigua compañera, ya era algo habitual. Estaba acostumbrada a ello, día y noche.


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De nuevo en aquella parada, con ese paraguas en las manos, por alguna razón sentía que debía tenerlo siempre con ella. Comenzó a chispear, desde aquel día no había llovido. En su rostro se dibujó una media sonrisa. Inconscientemente salió del porche sintiendo las leves gotas en su cara, cerró los ojos para dejarse llevar por el momento.
Entonces comenzó a caer muy fuerte al igual que el viento. Sin pensar abrió el paraguas y, de pronto, el viento se lo arrebató de las manos haciéndolo volcar por el suelo. Corrió tras él desesperada, sabía que algún día debía devolvérselo a ese muchacho.
Unos pies detuvieron a ese rebelde objeto que se escapaba de sus manos. Aquellas zapatillas...

Lo siento.

Se disculpó, haciendo el amago de recoger el paraguas aunque aquel extraño se adelantó. Al agacharse Young Mi se dio cuenta que el individuo llevaba otro paraguas que evitaba verle la cara, como siempre. Se lo ofreció de forma casual.

No tienes por qué disculparte, y menos conmigo.

La joven se incorporó igual que ella, quedando uno frente al otro, él por fin cumplió el pequeño deseo de Young Mi: echó su paraguas hacia atrás dejando ver su rostro. Desveló algo que no podía ser posible para ella...

No, no puede ser masculló al borde del llanto.

Las lágrimas de Young Mi brotaron salvajemente de sus ojos. Aquella persona no podía estar delante de ella. No, eso era solo su mente enferma jugándole una mala pasada. Tapó su boca como queriendo ocultar sus fuertes sollozos. 


No puede estar pasando...

Él sonrió ampliamente al ver que lo recordaba.

Perdóname por hacerte pensar eso. Yo jamás pensé que el tratamiento fuera a funcionar, yo creí que iba a quedar como un vegetal y no quería obligarte a aferrarte a mí en esas condiciones. Por favor, Young Mi. Perdóname.

La joven no parecía haber escuchado, estaba inmóvil completamente, mirándolo fijamente con la lluvia cubriendo el mar de lágrimas que caían sobre sus mejillas. Ese hombre comenzó a avanzar hacia ella lentamente y algo lo hizo parar en seco, ella retrocedía horrorizada.


Young Mi...
Yo no... esto no... tú no puedes... –alcanzó a decir ella.

De pronto él le ganó en rapidez y agarró su mano poniéndola en su pecho. Su corazón palpitaba fuertemente al igual que el de ella. Eso la devolvió a la realidad. Él estaba ahí, era real, era ÉL. El hombre que amaba.

Te amo Young Mi, ahora nada me impedirá estar contigo para siempre. Estoy totalmente recuperado, cariño.

Sus ojos volvieron a encontrarse, él se alegró enormemente al verla reaccionar. Ya no lloraba, ahora sonreía un tanto temerosa, comenzó a golpearle en el pecho. La mezcla de sensaciones la tenían frustrada y aunque le estaba brindando una de sus hermosas sonrisas, quería matarlo mentalmente. En cierto modo había jugado con ella.


Te amo. Lo siento, Young Mi pero debo preguntártelo ¿también me amas?

Sin responder a algo tan obvio se abalanzó hacia el joven. Aquel abrazo casi lo deja sin respiración, Él sostuvo el rostro de Young Mi con sus manos, no lo soportaba más, debía volver a besarla, probar de nuevo aquella textura suave que lo volvía loco. Sus labios se encontraron ferozmente, diez años eran demasiado. Ahora no importaba nada más que su futura vida juntos. Sonrieron después al ver que los paraguas fueron olvidados y que el viento los hacia rodar juntos por el suelo al igual que ellos regresando a casa.


martes, 15 de enero de 2013

CNBLUE

Hoy os vengo a hacer una mención especial, no me podía resistir. Os traigo el nuevo MV de CNBLUE uno de mis grupos favoritos, este es el single "I'm Sorry" de su 4th Mini Album [Re:BLUE]. Recomiendo toda su discografía pero me apetecía recomendar esta canción ya que acaba de salir al aire. Comentad si la música os ha gustado :)


miércoles, 9 de enero de 2013

A través del tiempo V

Y por último, hoy os dejo el quinto capítulo de "A través del tiempo". Un abrazo!!!


Capítulo 4: ¿Un sueño o una jugarreta del destino?






Capítulo 5: El segundo que hizo cambiarlo todo


-Por favor, ayudame...- Susurró el hombre que ahora le agarraba del tobillo. Sin pensar se arrodilló ante él, posó una de sus manos en la frente de Jin Ki y advirtió que estaba ardiendo en fiebre.

-¿Qué hacías aquí fuera? ¿No te dije que volvieras a tu casa?- Su tono era triste, se sentía culpable pero ¿Por qué? Ese hombre estaba loco ¿Por qué se quedó en la puerta con ese frío tan infernal?

-Yo... Yo no tengo a donde ir- Confesó aquel individuo con un hilo de voz, cada vez estaba más débil. La joven sintió una punzada ¿Era verdad lo que decía aquel hombre? Con esa temperatura era imposible que mintiera, decidió creerle...

-Ahora debes hacer el esfuerzo de levantarte, voy a ayudarte pero seguro que no podré sola. Debes hacerlo ¿Si? Venga a la de tres- Aquel joven asintió levemente así que Hana puso el brazo izquierdo de Jin Ki alrededor de su cuello y al contar hasta tres hizo impulso hacia arriba. Con gran esfuerzo acomodó su brazo por la cintura del hombre para sostenerlo mejor y con la mano sobrante agarraba el brazo que tenía en su cuello para estar segura de no caer ya que si caía él, ella iría detrás. Después de cerrar la puerta con una patada suave se dirigió al piso de arriba para acomodarlo en su cama.

Después de estar minutos poniendo trapos fríos en su frente y tomándole la temperatura cada dos por tres observó como aún nada hacía efecto. Trago saliva, quizás debía quitarle la ropa y acomodarlo bien en la cama con una manta eléctrica que su madre le había regalado tiempo atrás. Andaba quitándole el hanbok cuando se preguntó de nuevo por qué ese tipo llevaba aquella vestimenta. Miró hacia su cabeza, no se había fijado antes, llevaba una especie de moño pero su flequillo posaba en su frente ahora empapada en sudor, todo su pelo andaba despeinado. Se encontró observándolo con ¿Lujuria? “Hana ¿Qué demonios estás haciendo?” Se preguntó al instante. Negó con fuerza y volvió a lo que estaba haciendo.

Un par de horas después, Hana se incorporó con gran esfuerzo ya que estaba sentada en el suelo, apoyando sus brazos en la cama, dio un par de cabezadas en aquellas horas pero la posición no era muy cómoda para dormir y menos si debía estar atenta a la salud de Jin Ki. Con bastante desgana Hana se inclinó hacía Jin Ki que ahora estaba arropado con varias mantas, ella también llevaba una pero al levantarse con tan poco ímpetu se le cayó al suelo sin más. Solo se podía avistar el rostro del enfermo, ya no temblaba, ahora descansaba con un semblante tranquilo, durmiendo profundamente.

-La fiebre ya ha bajado bastante, te dejaré dormir- Dijo Hana en voz alta mientras tocaba la frente de aquel extraño, le dolían bastante las piernas de la posición en la que había estado todo ese tiempo y tuvo que sentarse en la cama bruscamente. Giró su rostro para asegurarse de que no había despertado a Jin Ki. Volvió a perderse en aquel rostro... -¿Esto es para torturarme? ¿Por eso te pareces tanto?- Hizo el amago de acariciarle la mejilla pero de pronto la mano de aquel individuo se lo impidió. Miró sus ojos, estaban cerrados ¿Un acto reflejo estando dormido?

Quiso soltarse pero le apretaba demasiado la muñeca. En ese momento la cabeza de Jin Ki comenzó a moverse de un lado a otro como si estuviera teniendo una horrible pesadilla. Los ojos de la joven se agrandaron ya que cada vez hacía más fuerza en su muñeca ya dolorida.

-Ah- No pudo reprimir un quejido le estaba haciendo demasiado daño, temía que en cualquier momento le partiera la muñeca. -Suél... Suéltame- Alcanzó a decir entre rugidos para sacarse aquella mano de encima.

Algo que no advirtió es que Jin Ki de pronto se incorporara quedando sentado en aquella cama, sin soltarla, parecía mirarla. Hana se olvidó de su muñeca maltratada, ahora solo pensaba en aquel rostro a solo unos centímetros del suyo. Notaba su respiración tan cerca que un escalofrío recorrió su espalda ¿Qué trataba de hacer aquel hombre que ahora posaba la mirada en sus labios? ¿Por qué su cuerpo no se inmutaba? No le dio tiempo a cuestionarse nada más cuando notó que algo demasiado suave rozaba sus labios... Eran los de Jin Ki. La estaba besando y ella estaba en shock. Sus ojos se abrieron aún más cuando este comenzó a jugar con ellos. Primero dando pequeños besos en el superior y después atrapando entre los suyos el inferior. Era tan dulce que cerró sus ojos para sentir aquel juego tan exquisito. Sin permiso él se abrió paso para explorar cada rincón de la boca de Hana pero eso a ella no le importó, al contrario, lo imitó. Ahora ambos se encontraban en una divertida guerra por dominar aquel perfecto beso.

La mano de Jin Ki en contacto con su piel cerca de la cintura, la que hizo darse cuenta de lo que estaba pasando. -¡Onew!- Sin más de su boca salió esa desafortunada palabra. Se apartó de Jin Ki para mirar la reacción de este al escucharla decir el nombre de Onew pero ¿Por qué se sentía tan culpable? Él era un extraño, ni si quiera sabía su nombre ¿Por qué la había besado? ¿Por qué la confundía así? No tenía ningún derecho a reclamarle que dijera el nombre de otro al besarle pero ¿Por qué aún así lo esperaba?

Volvió a mirar aquellos ojos, estaban ahora cerrados ¿La besó entre sueños delirantes? Sentía un pequeño alivio al ver que no debía explicar nada ¿Explicar, por qué debía explicar? Pero por otro lado sintió ¿Decepción? Su cabeza daba vueltas, lo más seguro es que aún estuviera en un sueño un tanto extraño y que pronto despertaría al lado de Onew en aquella cama ahora ocupada por ese tipo.

Con cuidado volvió a recostar a Jin Ki que al parecer estaba dormido tranquilamente después de tener tal pesadilla. Lo observó por unos segundos y se fue de la habitación, por fin soltó el suspiro que estaba reprimiendo. Se llevó la mano a los labios, estaban un tanto hinchados y en la comisura de estos notó una pequeña herida, aquel juego se les fue de las manos.

Podía notar los rayos de sol a través de la ventana. Se había quedado dormida en el sofá de aquel salón. Se había llevado una manta que ahora recubría la parte superior de su cuerpo, sentía las piernas heladas. Al ver la comida del gato puesta en la encimera resopló con desgana. Todo había sido real, ese extraño debía encontrarse en esa cama y hoy debía decidir que hacer con su vida. Por ahora debía ir a la habitación para asegurarse de que todo iba bien con la salud de ese tipo. Al entrar lo vio sentado en la cama tocándose la cabeza, lucía como un joven la mañana siguiente a una noche de copas. Estaba semidesnudo, con la parte inferior de su hanbok y su pecho descubierto. Observó lo que en el momento de desvestirlo se le pasó por alto, su cuerpo estaba bien formado al igual que el de Onew... Le encantaba aquel cuerpo... Demonios ¿Por qué todo de él era idéntico? Carraspeó haciendo que Jin Ki se diera cuenta de su presencia.

-¿Estás mejor?- Preguntó Hana entrando lentamente.

-Parece como si me hubieran torturado durante horas, pero creo que sí- Aún no se giró a mirarla era más importante recuperarse completamente de aquel entaponamiento en el que se encontraba.

-Tenías bastante fiebre- Se sentó al lado de Jin Ki mientras ponía las manos entre sus piernas chocando las uñas de sus dedos índice. -Disculpa mi atrevimiento al quitarte tu hanbok... Pero estaba empapado en sudor y yo...

-¡¿Tu qué?!- Justo se dio cuenta de que estaba sin su ropa, se cruzó los brazos por el pecho desnudo como si eso pudiera ocultar algo y se levantó rápidamente dando la espalda a la joven.

-¡Lo... Lo siento, toma mi manta!- Sin más se levantó y se quitó la que llevaba encima, al ofrecérsela a Jin Ki este se giró para agarrarla pero al ver el diminuto atuendo de Hana su cara se volvió roja, la sangre se posó en sus mejillas de una manera salvaje.

-¡Eh! ¡No! No pasa nada ¡Quédatela tu, quizás tengas frío así sin...!- Se tapó mínimamente sus ojos pero aún seguía mirando, la cara de la muchacha reflejaba su total desconcierto ¿Qué pretendía aquella mujer? ¿Matarlo?

-No, no ya no hace tanto frío tómala- Insistió Hana acercándose a Jin Ki.

-¿Has visto como estás vestida? Tu la necesitas más que yo, si quieres que siga solo mirándote- Las palabras de aquel extraño hicieron que se mirara. Tenía razón quizás estaba demasiado descubierta ante él, pero ese parecido con Onew la confundía tanto que no se preocupaba por su atuendo. Corrió a taparse lo más que pudo con aquella tela notando como sus mejillas se volvían de un color rosado. Ahora que lo pensaba ¿Qué quiso decir con aquella última frase? Recordar el beso iluminó sus pensamientos y se tapó el rostro totalmente avergonzada.

-Lo siento...

-Jin Ki, me llamo Lee Jin Ki. Me gustaría saber porque te disculpas tanto... Esto... Yo solo quiero agradecerte por no dejarme allí fuera esta noche- Ahora se había olvidado de su atuendo y se rascaba la cabeza con total naturalidad, la sonrisa de Hana lo alejó de cualquier pensamiento simplemente le devolvió aquel preciosa mueca con una aún más cálida. El momento de repente se volvió incómodo, la joven carraspeó de nuevo.

-Te daré la oportunidad de explicarte y te ayudaré- Tal decisión tomó por sorpresa a Jin Ki que la miraba incrédulo.

-Ayer estabas... ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?- La joven al oír esto se volvió a rozar los labios con una de sus manos.

-Nada, solo que no me gustaría que alguien vague por ahí por mi culpa, soy un ciudadano de bien- Cruzó sus brazos e hizo un gesto de indignación totalmente fingida. -Pero antes te daré algo de ropa, al ser idénticos, te quedará todo bien...- Jin Ki solo asintió a aquellas palabras.

Después de sacar un par de prendas Hana guió al joven hasta el cuarto de baño donde cerró la puerta dejándolo solo dentro de aquel lugar bastante raro para él.

-Yo me iré a cambiar, para lo que necesites me llamas ¿Vale?- Avisó Hana desde la puerta.

-Está bien...

Se encontraba con aquellas prendas entre sus brazos girando sobre si mismo, todo era blanco y demasiado claro. Le gustaba aquel sitio, todos los lugares tenían algo que le asombraba. Solo aquel instrumento en el que entró por primera vez le atemorizaba. Puso la ropa encima de una especie de estante y su mirada se centró en dos artilugios. Uno era el bidé y otro era el inodoro, comenzó a observar el último. Se puso de cuclillas mientras algo en la parte de arriba de este llamó su atención, aquel botón lo llamaba a gritos. Sabía que sin conocer aquel mundo no debía tocar nada pero ese botoncito lo estaba provocando... Lo presionó sin más, el sonido y el agua correr tan estrepitosamente hicieron que Jin Ki se llevará el peor susto de su vida. Pegó tal respingo que se tropezó y al caer su cabeza topó con la vieja cañería del lavabo tan fuerte que esta cedió. El agua caía a borbotones encima del pobre tipo tan adolorido como asustado. Al ver que el agua no paraba de salir intentó detenerla poniendo sus manos en aquel orificio en vano, aquella situación lo superaba, la había pifiado al tocar aquel maldito botón.

-¡Ayuda!- Escuchó decir Hana desde el baño, justo ahora que terminaba de vestirse...

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A través del tiempo IV

El cuarto capítulo de el fic con Onew espero que lo disfrutéis. Bueno como siempre os dejo leer :)


Capítulo 3: Ideas fijas y situaciones variables




Capítulo 4: ¿Un sueño o una jugarreta del destino?



-¡¿Hana?!- Preguntó Onew desde abajo en el salón. Ella aún giraba su rostro de la habitación a él con una expresión de total desconcierto. Y por fin fijó su mirada en él. -¿Hana?- Comenzó a subir las escaleras hacia ella, algo no iba bien. -Si estás así por lo de antes, ya deberías saberlo, yo... yo no te quiero. Solo vengo a por un par de cosas, me quedaré en casa de Jonghyun por unos días, hasta que entiendas que no somos nada. A partir de ahora solo seremos prometidos de cara a los demás...- Después de lo dicho esperaba una reacción por parte de Hana pero esta aún seguía con la misma expresión. -¿Has visto un fantasma?- Movió su mano delante de la cara de Hana y esta por fin reaccionó.

-¿Eh? No nada ¿Qué... Qué decías?- No podía articular bien las palabras pero por fin pudo volver en si. Observó como la mueca de Onew cambiaba a una de total fastidio.

-Debo recoger mis cosas, me voy- Estaba totalmente molesto ¿Era la primera vez que lo ignoraba? Se dirigió a la habitación con rapidez y con actitud altiva.

-¿Qué? ¡No!- No podía dejar que entrara allí, ese hombre estaba dentro. Por alguna razón su cuerpo le decía que debía ponerse delante de él para detenerlo. Tenía que impedir que esos dos se encontrasen, no sabía el por qué pero haría lo que fuera por que aquello no sucediese. Sin más se puso enfrente de Onew impidiendo que avanzara.

-¿Te has vuelto loca? ¿Qué demonios te sucede? ¿Lo de antes te ha hecho perder la razón?- Esas palabras eran como puñales clavándose en el pecho de Hana, casi se suicida por esa persona que tanto la maltrataba... ¿En qué estaría pensando? Lo amaba pero ahora se daba cuenta que quizás eso había sido demasiado. Además ahora tenía que averiguar quien era ese desconocido y por qué era tan parecido a su prometido...

-Yo... Yo te traigo lo que sea. Dime ¿Qué es lo que quieres?- La forma en que insistía la joven hizo que por un segundo Onew sospechara de que había algo en la habitación que no quería que viese pero luego más lógicamente pensó que lo hacía todo para impedir que se fuera.

-¿Qué te pasa Hana? ¡Sal de mi camino! Nadie impedirá entrar a mi habitación- La empujó tan fuerte que la joven notó un duro golpe en su hombro al chocar contra la pared. La situación era algo demasiado surrealista pero aún con todo el dolor del mundo tenia que impedirle entrar al cuarto. Con esfuerzo y tocándose el brazo adolorido llegó a tiempo para agarrar su mano que ya estaba en la manilla de la puerta impidiéndole moverla hacia abajo. -¡Demonios Hana! Si creer que me quedaré por comportarte así, estas muy equivocada- Giró la manilla, la fuerza que ejercía Hana no era la suficiente como para forzarlo a no hacerlo.

-¡No!- La puerta se abrió bruscamente por el empuje de Onew, la joven se cubrió el rostro con las manos ante la escena que se avecinaba.

-¡Qué infantil eres! ¿Todo este teatro para impedir que me vaya?- La pregunta de Onew la hizo que Hana se descubriese la cara, miró rápidamente dentro de la habitación en busca de aquel hombre idéntico a Onew. No estaba. ¿Lo había soñado? ¿Había sido un sueño solo para calmar su tristeza y restaurar sus ganas de vivir?

-Yo... Yo solo- Entonces recordó la carta de despedida y al ver a Onew entrar a la habitación su cara volvió a reflejar angustia ante la idea de que él la descubriera, allí encima de la mesilla. Corrió hacia ella antes que él pero algo inquietante la dejó inmóvil, la carta no estaba. Miró a su alrededor ¿La puso en otro lado y no la recordaba? No, estaba segura que la dejó allí.

-Creo que con esto y un pijama bastará- Comentó Onew mientras colocaba un par de camisetas en la mochila que había cogido segundos antes. Algo en la cabeza de Hana se activó, el pijama se encontraba en el armario pero ¿Por qué esa sensación? Debía impedir que lo abriera, quizás y solo quizás ese era el escondite perfecto para alguien que quisiera ocultarse.

-Yo te doy el pijama Onew- Fue lo primero que le vino a la cabeza, sabía que allí dentro no habría nadie, que todo había sido un sueño pero su intuición la estaba torturando en esos momentos. El joven solo asintió y ella fue torpemente hacia el ropero. Al abrirlo no se atrevió a mirar a ningún lado pero justo en frente de ella una mano le ofreció una prenda, no era un pijama pero si unos pantalones cómodos que con una camiseta podrían hacer de perfecto atuendo para dormir. -Toma, esto servirá- Fue hacia él para meter la prenda dentro de aquella mochila, él parecía sorprendido por el comportamiento raro y ahora autoritario de la que pasaba a ser su ex-prometida. Notó como la mano de la muchacha, en su brazo, lo guiaba hacia fuera ¿Qué había sido de la Hana sumisa que conocía? ¿Estaba traumatizada por la forma en que dijo las cosas hacía una hora antes? Sin comprender se dejó llevar hasta la puerta.

-En unos días regresaré, pero que te quede claro que jamás volveremos a estar en la misma habitación juntos, solo quiero que al llegar esté toda mi ropa en la habitación de invitados- Seguía intentando hacer reaccionar a la joven con palabras cueles, intentando que le suplicara para que se quedara, pero solo recibió una sonrisa falsa por su parte.

-Bien, lo tendré todo preparado para ese día- Ahora sin expresión observó como Onew abría la puerta y ya fuera se giraba a mirarla. Todo lo que hacía le dolía pero la situación ahora no la dejaba preocuparse por esos detalles insignificantes ahora. Ante la cara de sorpresa de Onew agitó su mano despidiéndose y cerró la puerta dejando a un hombre bastante trastornado fuera, mirando la puerta ahora cerrada ¿Qué había sido eso?

Llegó a la habitación en un suspiro, debía comprobar que todo aquello no era real, tenía que asegurarse si todo aquello fue solo su imaginación tras el golpe de tal separación. Sin detenerse en ningún otro lado abrió de par en par aquel armario que había abierto cuidadosamente minutos antes. Y ahí estaba, encaramado entre los cajones de abajo y la barra que sostenía toda la ropa, para no caer tenía extendidas todas sus extremidades agarrándose a las paredes laterales. Parecía una pegatina a punto de despegarse de aquella superficie, sus piernas temblorosas hicieron que una pequeña risita saliera de la boca de Hana.

En tal situación alguien pudo sacarle una sonrisa, tan pronto como se escuchó se sintió avergonzada pero no tanto como Jin Ki que al ver que era ella la que había abierto aquel instrumento del infierno se relajó. Algo que no entrevió es que sus piernas entumecidas no lo dejarían tenerse en pie por lo que calló hacia delante, Hana pudo esquivarlo y este cayó de cara al suelo. Eso ya era demasiado, Hana sin más soltó una carcajada, el cuerpo de Jin Ki quedó de frente al suelo con sus brazos abiertos, sus rodillas ligeramente dobladas y su culo en pompa.

-¿Tiene gracia? Yo la verdad es que no se la encuentro- Expresó con esfuerzo, la posición en la que estaba era bastante incomoda y moverse le era casi imposible. Parecía un animalillo recién nacido intentando ponerse de pie por primera vez.

-Lo siento, pero es que... A eso se le llama una buena salida del armario Jajaja- Volvió a reír, ahora aún más fuerte.

-¿Cuando termine de reírse a costa mía puede ayudarme?- Ahora por fin pudo colocar sus brazos para levantar un poco su torso.

-Sí, sí. Lo siento- Se colocó al lado de él y lo ayudo a sostenerse en ella para poder ponerse en pie.

-Gracias- Le estaba agradeciendo pero su cara era de total enfado, jamás se habían reído de él, a parte de su gran amigo Sung Hyo, nadie. Quizás su posición noble lo alejaba de cualquier burla, caía muy seguido pero nunca nadie se había mofado así de él, su orgullo estaba herido.

-¡Ah! Yo venía a exigirte que te vayas de mi casa ¡Ahora!- Era verdad, su intención era esa ¿Qué hacía ayudándolo y riéndose de él? La cara de Jin Ki tornó a una sorpresiva. -No sé quién eres ni que haces aquí, pero debes irte ahora mismo

-Yo ya se lo dije, yo me llamo Jin Ki. Estoy igual de confundido que usted, necesito su ayuda para volver de donde he venido, no conozco nada de este mundo solo quiero volver. Tampoco quiero estar aquí, por si aún no se ha dado cuenta- Sus brazos se cruzaron con total indignación. 

-No sé que pretendes y tampoco por qué me salvaste la vida antes. Te estoy agradecida pero de verdad que no quiero acosadores que se hacen la cirugía plástica para parecerse a sus idols. No sé lo que quieres y que haces vestido así pero desearía que te fueras de esta casa ahora- Efectivamente era lo que quería pero ¿Por qué se sentía tan culpable al decirlo? Era un desconocido ¿Por qué sentirse así? ¿Era porque la había salvado?

-¿Ciruj... Qué? En este mundo solo la conozco a usted, sin reclamarle nada por lo de salvarle la vida antes, ya que eso lo hubiera hecho por cualquiera. Solo quiero que me ayude hasta que pueda regresar a mi hogar- Sus palabras salieron con seguridad pero la cara de aquella joven aún tenía su ceño fruncido.

-¿No sé como han conseguido que sea tan real? Te pareces tanto...- Estaba en frente de él examinando sus facciones, sin darse cuenta estaba admirando aquel rostro. Siempre le había encantado aquella cara, la cara de la persona que más amaba. Notó como la sangre le subía a las mejillas, Jin Ki la miró algo extraño, ella solo esperaba que no se hubiese dado cuenta. Demonios, ese no era Onew solo un acosador operado para hacer no se sabía que cosas. -¡Por favor, sal de mi casa!

-Yo, yo no sé donde ir. Por favor solo le pido que me ayude a encontrar el camino de vuelta ¡Por favor!- Suplicaba Jin Ki mientras sentía las manos de aquella mujer empujándolo desde su espalda. Ya estaban bajando las escaleras cuando se dio por vencido, aquella muchacha seguía detrás de él insistiendo en que se fuera de esa casa. -Por favor...- Jamás había suplicado por ayuda, era demasiado orgulloso pero estar en aquel mundo sin nadie de su lado daba miedo, bastante miedo. Esa mujer era la única que quizás podía saber como regresarlo a casa ¿Por qué sintió entonces que lo había llamado antes de aparecer en ese mundo extraño?

-Vete a casa y piensa en recuperar tu identidad, me parece no estás muy cuerdo amigo...- Jin Ki ya estaba fuera, enfrente de la puerta, Hana la cerró pero por alguna extraña razón le dolía haberlo hecho.

-Entonces ¿Por qué me llamaste? ¿Por qué allí arriba sentí que me llamabas?- Jin Ki sintió que debía preguntarle sinceramente, aún así se dio cuenta que era la primera vez que hablaba de tu a alguien que no era Sung Hyo. Las palabras de Jin Ki se clavaron en Hana. Sus ojos se abrieron completamente ¿Lo había llamado? ¿Cuando? ¿De qué hablaba aquel extraño hombre? Vino a su mente la imagen donde le pedía al reloj aquél deseo, justo después escuchó la voz de ese hombre ¿Tenía algo que ver con lo que ahora preguntaba Jin Ki? Con pesar se fue hacia si habitación debía dormir para aclarar sus ideas. Quizás despertara viendo que todo ese día fue un horrendo sueño.

Eran las tres de la mañana cuando se despertó al escuchar ruido abajo, parecía provenir de la cocina. Un escalofrío recorrió su espalda al ver que Onew no estaba dormido a su lado, el día anterior había sido real. Mierda. Otro sonido la hizo dar un respingo aún sentada en la cama. Sin más, salió de la habitación con una camiseta de tirantes y unos pantalones demasiado cortos, se maldijo no recoger su bata antes de salir del cuarto ya que hacia bastante frió. Al llegar a las escaleras se incorporó un poco para ver si veía algo, estaba completamente asustada ¿Sería aquel tipo desquiciado? ¿Como había entrado en su casa? Vio el interruptor y lo presionó, todas las luces del comedor, el salón y la cocina se encendieron. Todo estaba continuo, sin muros, lo que Hana agradeció ya que podía ver todo sin necesidad de bajar del primer piso.

Lo vio, aquel dichoso gato que compraron días atrás, se olvidó de él por completo. Estaba comiendo de la cena anterior que había dejado en el mostrador de la cocina. El pobre llevaba un día sin comer.

-Aish, lo siento Nano. Ayer no fue un buen día para mi. No tengo escusas para dejarte olvidado ¿Me perdonas?- Ahora cargaba al gato hacia la cocina, abrió el frigorífico y sacó de él un tarro que contenía la comida especial para Nano. Recogió el cuenco donde puso varias cucharadas de aquel potaje y dejó que el animal comiera tranquilamente. Estaba por irse cuando escuchó un golpe leve en la puerta ¿Y ahora qué? Se acercó a ella y miró por la mirilla sin observar nada extrañó. Otro golpe. Sin más abrió la puerta, algo cayó a sus pies... Era Jin Ki que al recibir el golpe se quejó levemente pero algo no iba bien, estaba empapado en sudor y tiritando ¿Como podría dejarlo ahí?

-Por favor, ayudame...- Susurró el hombre que ahora le agarraba del tobillo.

  


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No puedo verte

Este es mi nuevo fanfic, espero que os guste. Será una historia triste, muy triste y llena de acción pero tendrá toques de humor y sobretodo mucho amor. El amor todo lo puede, dicen por ahí... 






Introducción:


Alice es una muchacha de 24 años, morena de ojos profundos y voz angelical. Con madre coreana y padre estadounidense, ha vivido feliz hasta que en su adolescencia se vio privada de su sentido de la vista en un terrible suceso que trata de ocultar a toda costa. Al contrario de los que muchos pensarían no se compadece, precisamente intenta hacerlo todo por si misma aunque se lleve más de una caída en su empeño. Sabe demás sobre su belleza y la utiliza para su beneficio propio. Testaruda como ella sola, intenta disimular todo atisbo de debilidad, no acepta la lástima de los demás y odia profundamente al sexo opuesto. Todo cambia cuando se ve obligada a mudarse a Corea del sur donde un muchacho, que es exactamente el tipo de hombre que odia, se cruza en su oscuro camino para descontrolar toda la imagen que pretende dar al mundo.

Jonghyun hijo de un multimillonario que lo perdió todo al verse envuelto en un caso de corrupción. Su fortuna pasa a manos de su hijo pero a él no le agrada esa vida y mucho menos su padre. Se esconde bajo la imagen de un rockero miembro de una banda urbana, donde se siente libre y despreocupado. Le gustan demasiado las chicas y cuando conoce a Alice se da cuenta que puede ser un reto conquistarla. Apuesta con sus amigos a que será su próxima presa pero no cae en la cuenta de que a topado con la horma de su zapato...



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No puedo verte by Laura Ramírez Patarro is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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Retomar viejas historias

Buenas!! Hacía bastante tiempo que no actualizaba. Las vacaciones, el trabajo en facebook... Pero ya estoy de nuevo para publicar. Os debo varios capítulos de "A través del tiempo" y "Elemental". Esta último comenzaré a retomarla la semana que viene. Hoy os traigo, dos capítulos de "A través del tiempo" y la introducción de mi nuevo fanfic llamado "No puedo verte". Espero que los disfrutéis :)