miércoles, 28 de noviembre de 2012

A través del tiempo I

Aquí os traigo el primer capítulo de mi primer(vanga la redundancia) fanfic, espero que os guste y comentéis para mejorar. El lunes que viene volverá el próximo capítulo de Elemental no lo olvidéis!!

Introducción





Capítulo 1: El camino más fácil


-¡Hana! Por fin podemos grabar el anuncio, dile a Onew que es pasado mañana- La joven se acercaba a ella con la respiración agitada, podía entrever que había llegado corriendo.

-¡Oh! Bien Jessy, gracias...- Respondió Hana, la recién llegada notó un tono muy apagado en ella, por lo que dedujo lo que le sucedía.

-¿Otra vez habéis discutido?- Lucía una sonrisa triste, algo que acostumbraba a hacer cuando le llegaban noticias de que su amiga había peleado con Onew. Cada vez esas peleas eran más seguidas y se sentía muy mal por Hana.

-No tranquila, no pasa nada...- Mintió la joven con mirada triste.

-Hana, soy tu mejor amiga ¿Aún crees que me puedes engañar?

-... Es que no sé que nos pasa Jessy, cada vez las peleas son peores, sé que no siente lo que dice pero me duelen algunas cosas...- Se rindió dejando escapar un suspiro. Jessy se acercó a ella para pasar su brazo por la espalda y acariciársela en señal de apoyo. Esto hizo que Hana comenzara a sollozar. -Ya lo he intentado todo, pero no sé que ha hecho que cambiara tanto amiga, no es el mismo- Confesó entre llantos. Estaba en un estudio de fotografía y la gente comenzaba a mirarlas, Jessy con paso decidido guió a su amiga a uno de los camerinos para que se descargara sin que ningún indiscreto se enterara.

-Ya tranquila, te lo he dicho muchas veces. El hace tiempo que no te merece, deberías pensar en ti en vez de intentar arreglarlo...- Ahora la tenía entre sus brazos, pero las lagrimas aún salían con más fuerza.

-¡Pero yo lo amo Jessy, solo intento que todo sea como antes!- Se había separado de su amiga para mirarla con el entrecejo fruncido, algo de lo que se arrepintió segundos después. Tristemente Jessy tenía razón, hacia meses que solo ella se esforzaba para ser feliz con él, pero este solo la alejaba con malas palabras y acciones... -Lo siento, no quería...

-Anda ya está, ven aquí- Interrumpió Jessy abrazando de nuevo a su mejor amiga.

Cuando estuvo más calmada alguien asomó por la puerta, era el fotógrafo:

-Hana ven, tengo que pedirte el horario de Onew para la semana que viene- Dijo mirando extrañado los ojos rojos de la joven. -¿Ha pasado algo?

-Eh... No, no. Ahora mismo voy, solo es un simple resfriado- Mintió Hana mientras miraba de reojo a su amiga. Cuando el hombre cerró la puerta tras de si, Jessy sonrió:

-Así que... ¿Un simple resfriado no?- Preguntó con tono irónico.

-Anda vámonos...- Recogió varios papeles que había encima de una de las mesitas del camerino. Estaban casi en la puerta cuando Hana agarró el brazo de Jessy, haciéndola parar en seco. -Gracias por todo amiga- Jessy simplemente sonrió y salieron allí con algo más de alegría en sus rostros.

Eran las nueve de la noche cuando llegó a casa, sabía que Onew volvería en un cuarto de hora por lo que sonrió mientras colocaba un par de papeles en la mesa del salón. Quizás esa buena noticia terminaría con los problemas que tenían últimamente. Habían vivido juntos antes del debut de Onew pero para no despertar la ira de algunas fans mantuvieron su relación en secreto por casi dos años. Hacía un año que descubrieron su compromiso, la carrera de Onew iba viento en popa y una noticia así fue bastante difícil para ellos pero tiempo después las cosas se calmaron y las fans aceptaron de buena gana a Hana. Decidieron comprar una casa en un recito residencial donde todo era demasiado bonito para ser verdad. Lo que ella no se imaginaba era el cambio drástico de su prometido meses atrás, cada vez SHINee era más famoso y la actitud de Onew era cada vez más distante, hasta que comenzaron las discusiones...

-Ya estoy en casa...- Su tono no era el más alegre que digamos, se quitó la chaqueta que traía y se dirigió sin más a la habitación.

-¡Onew! No me ha dado tiempo a darte la bienvenida...-Su voz se apagó cuando este paso delante suya sin ni siquiera dirigirle una sola mirada. Agachó la cabeza conteniendo las lagrimas y volvió al salón donde tenía una deliciosa cena preparada y los papeles en el sitio habitual de Onew. -Era de esperarse tonta ¿Por qué siempre haces lo mismo?- Recogió los folios y decidió ir hacia la habitación. Tenía una mezcla de sentimientos, miedo por la reacción de Onew al molestarlo y emoción al saber como iba a ponerse con la noticia.

Tocó con el nudillo de su indice en la puerta, se mordía el labio mientras empezaba a temblar nerviosamente.

-¿Para qué llamas si también es tu habitación? Cada vez eres más molesta- Al escuchar esto Hana ignoró lo ultimo (Ya estaba acostumbrada) y entró con una sonrisa. Onew estaba sentado a los pies de la cama, tirando del nudo de la corbata que llevaba.

-Déjame, lo hago yo- Hana se sentó al lado de él y dejó a un lado los papeles. Él accedió de mala gana. Mientras lo ayudaba, no paraba de temblar ante la noticia que estaba por darle.

-Demonios ¿Quieres dejar de temblar? ¿Qué te pasa hoy?- Tiró de la corbata ya desecho el nudo, arrebatándosela de las manos a Hana.

-Yo, yo tengo que decirte algo- Sus manos estaban ahora en sus piernas chocando sus dedos indice, haciendo sonar las uñas.

-Ya, dímelo- Posó su mano en las de ella para que dejara de producir ese sonido que lo ponía nervioso.

-Mira esto mejor- Le ofreció todos los papeles que tenía a un lado. Onew comenzó a hojearlos, su reacción no era la que Hana se esperaba y frunció el ceño al igual que su prometido.

-¿Qué demonios? ¿Quién ha asegurado que yo iba a hacer esto?- Ahora miraba con ira a la joven, como si hubiera cometido el peor error de su vida.

-¿Qué? Yo... Me dijiste que te gustaba la idea... Yo solo acepté para que tuvieras esta sorpresa...- Su cara se hundía cada vez más.

-¿Por qué haces esto? Nunca he dicho que quiera esto, ahora me vas a dejar mal ante ellos, al tener que rechazarlo ¿En serio, eres tonta?- Se levantó con bastante ímpetu.

-Tú me lo dijiste Onew, fuiste tú, yo solo quería hacerte feliz. Me dijiste que te gustaría lanzarte como solista para apoyar a SHINee y recuperar aún más apoyo- Se levantó yendo hacia Onew, para abrazarlo por la espalda. -Yo solo...

-Yo solo, yo solo- Remeó. -¡Tu solo eres una tonta y ahora encima eres molesta!- Se dio la vuelta liberándose del abrazo de Hana y la miró a los ojos. -Piensas que haces las cosas por mi bien y lo único que haces es molestarme...

-Yo... Yo siempre intento hacer todo para volver a estar como antes Onew, quiero que vuelvas a ser el de antes. Yo te amo, pero me haces daño, quiero que solo me quieras como yo a ti. Entiéndelo- Miró los ojos de Onew, por una extraña razón sintió miedo.

-Entiende tú algo que te voy a decir muy claro, y que veo que aún no captas... Tú eres el peor error que he cometido en mi vida, estoy contigo solo para no perder más popularidad de la que perdí cuando nos descubrieron. No sé en que pensaba para encariñarme contigo, solo quiero que hagas lo mínimo hasta que tenga el valor de anunciar nuestra ruptura. Así que ¡Dejame en paz de una vez!-Dicho esto le tiró a la cara todos los papeles que Hana ahora veía a cámara lenta, su corazón acababa de recibir una puñalada y estaba desgarrándose poco a poco.

-Yo solo sé amarte...- Con un hilo de voz vio como Onew la miraba, le pareció ver un gesto de dolor en su rostro pero demasiado dolida estaba para decir que fue cierto lo que observó.

-Pues deja de hacerlo- Salió sin más de la habitación, tomó su chaqueta y se fue cerrando la puerta principal de la casa de un portazo que hizo dar un respingo a Hana. Ahora sus lagrimas caían a borbotones por sus mejillas. No podía creer aún lo que había oído de la persona que más amaba. Lo había dado todo por él, sin él nada tenía sentido. Sus piernas temblorosas hicieron que cayera de rodillas al suelo y fue ahí cuando estalló en llanto. Su mundo estaba hecho añicos, una idea se le cruzó por la cabeza, algo descabellado pero que en esos momentos creía lo mejor para todos... Desaparecer.

Sin más se puso en pie como pudo y sacó algo de la mesilla de Onew, era el reloj de bolsillo que hace tres años le regaló, con ese obsequio se le declaró. Dijo que el reloj era una tradición familiar que pasaba de generación en generación y el gesto al dárselo a ella significaba que la quería por siempre a su lado, para crear una nueva familia. Sonrío levemente al recordar la hermosa sonrisa que le mostró cuando ella aceptó. También recordó cuando le dijo que su abuelo le había dicho que aquel reloj era algo mágico, que podía cumplir los más profundos deseos.

-Si tan solo fuera verdad...- Expresó la joven entre sollozos, escribió una nota a su prometido despidiéndose con todo el amor que aún le quedaba. Con aparente tranquilidad subió al ascensor hasta llegar a la azotea del edificio, siete pisos para ser exactos. Ya estaba notando el frío de la noche pero su cuerpo no temblaba, solo tenía una cosa en mente algo que la estaba alejando de la realidad por completo...

Ya estaba de pie en la cornisa, su cabeza dio vueltas a ver la altura y los diminutos que se veían los coches circulando. Respiró hondo y sonrió. No, aún no, debía aunque solo fuera una vez pedirle algo a aquel reloj viejo y desgastado, era en vano pero no perdía oportunidad de desear algo para su próxima vida.

-Solo desearía que si nos volvemos a encontrar me ames como yo a ti...- Dicho esto rodeó su cuello con la cadena del reloj dejándolo como si fuera un colgante, algo que hizo que no viera como brillaba con intensidad por unos segundos. Ahora sí, puso sus pies un poco más al borde e inclinó un poco más su cuerpo para dejarse caer, para desaparecer...

-¡No lo hagas!- Se escuchó un grito detrás de ella, antes de que se dejara vencer...


Capítulo 2: Los mecanismos del destino


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sábado, 24 de noviembre de 2012

A través del tiempo


Introducción:


En la actualidad, una chica llamada Hana de veinte dos años, activa, alegre y risueña, que trabaja como asistente de Onew, miembro de un famoso grupo llamado SHINee. Ambos salen desde hace tres años, y hace uno que están prometidos. Todo da un vuelco cuando Onew empieza a distanciarse puesto que la fama lo cambia radicalmente. Hana está confundida y trata de encontrar de nuevo la felicidad con él, pero Onew ya no es el mismo y sigue con ella solo por compromiso y no formar otro escándalo, ya que cuando las fans se enteraron de su compromiso fue algo bastante difícil para ambos.
Cuando Hana lo da todo por perdido e intenta atentar contra su vida, algo mágico sucede que la hará darse cuenta que quizás estaba luchando por la persona equivocada...

A principios de 1430, Lee Jin Ki es un noble distinguido en la dinastía Joseon que por casualidades del destino se ve envuelto en suceso terrible que no logra entender, por lo que debe huir. Por el camino se encuentra con algo aparentemente inofensivo pero que hará que Jin Ki viaje a un lugar totalmente desconocido para él...

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Nueva historia

Mi nueva historia se tratará de un "fanfic", nunca he escrito uno así que comienzo con ellos ahora. Esta historia la intercalaré con "Elemental", está claro que no dejaré de escribir la historia de los Essens pero ahora os traeré dos historias a la vez :) Espero que os guste "A través del tiempo" que es como se titulará, estaré publicándola también en facebook así que no olvidéis seguidme en la página "La cultura K-pop y J-pop (Y toda la música asiática en general)" que es donde la iré actualizando... Espero comentarios y opiniones. Muchas gracias!!!


lunes, 19 de noviembre de 2012

Elemental VII

Os dejo hoy con el séptimo capítulo de Elemental y mañana subo el otro por la molestia de la semana pasada espero que os guste. Muchos besos!!!


Capítulo 6: Casta

 
Capítulo 7: Un viejo amigo


-Señor, como verá, este elegante traje lucirá en usted perfectamente, su color combina a la perfección con sus ojos- El sastre le estaba mostrando una lujosa vestimenta en un verde agua resaltada con bordados ocres en forma de espiral invertida que le daban un aspecto majestuoso e impecable.

-Odio esos bordados, muéstrame otro- El monarca mostró una mueca de desagrado y tiró de los ropajes que le ofrecía el hombre que le estaba aconsejando. -Porquería, simple porquería- Después de ver con desgana lo anteriormente mostrado lo dejó caer en el suelo.

-Lo siento su majestad- El súbdito se disculpó mientras retrocedía para escoger otro conjunto de ropa.

-No te molestes en mostrarme más como el anterior o tendremos un problema- Ahora lo miraba amenazante, avisando de su enfado por hacerle perder su valioso tiempo. El hombre lo miró atemorizado y giró para dejar el conjunto que había escogido segundos antes. Esta vez observó de entre varios, uno que le llamó bastante la atención, quizás ese podría salvarle de una muerte segura.

-Mi señor, quizás este sea de vuestro agrado- Se acercó lentamente con sus piernas temblorosas. La tela entre sus manos se balanceaba con su cuerpo, podría decirse que parecía un flan recién servido. Thiago le arrebató rápidamente los ropajes, puso sus brazos estirados frente si para ver con más claridad los detalles de estos. Observó como el imperante color negro de la túnica se entrelazaba con bordados ocres imitando el follaje de la naturaleza. Las mangas se abrían desde los hombros dando un toque original con el que podía mostrar su vestimenta debajo de aquella túnica, una camisa de un blanco glacial con mangas ahuecadas seria su complemento perfecto. El talle quedaba justo en su cintura, lo que podría resaltar su figura, algo que le encantaba. -¿Mi señor?- La temblorosa voz del sastre lo sacó de su ensoñación ese iba a ser su vestuario de hoy.

-¿A qué esperas? Hoy vestiré este atuendo, trae todo lo demás- Volvió a admirar la túnica, y de reojo vio como el hombre tropezaba por el temor que le consumía, Thiago sonrió al ver que ese hombre como todos los de su alrededor obedecían sus ordenes con rapidez. Ya fuera por respeto o por miedo, le daba absolutamente igual pero se divertía al ver a esas personas decaer en su presencia.

El Alatista posó sus patas elegantemente en el patio real, los sirvientes atónitos observaban como el majestuoso animal irrumpía frente al palacio. No había ningún aviso de visita por lo que sus gestos y ademanes eran de preocupación. Alertaron a la guardia por sí era algún enemigo intentando hacer un movimiento en contra del reino. Alguien bajó de la criatura, su cabeza estaba cubierta por una capucha de color ceniza, la capa entera tapaba todo su cuerpo pero dejaba entrever que sus movimientos eran de alguien bien formado en las artes de la elegancia. De lejos se notaba que se trataba de alguien con sangre noble.

-No podéis pasar sin antes hacer un anuncio de vuestra llegada- Uno de los guardias que llegaron allí para procurar mantener al tipo alejado de la entrada a palacio.

-Esto es algo insólito ¿Desde cuando a aquí yo tengo que ir pidiendo audiencia?- El encapuchado habló contundentemente, sin perder la calma que lo caracterizó desde que había irrumpido en aquel patio real.

-Lo sentimos, si no os identificáis no podemos dejaros pasar- El mismo guerrero argumentó, ahora poniéndose un paso más cerca del desconocido. Las personas de alrededor miraban incrédulas la escena.

-Bien ¿Si así lo quieres?- Con un movimiento rápido de su cuerpo se puso justo delante del soldado, pero cuando este iba a atacar con su lanza el extraño sin ningún esfuerzo paso el brazo de su oponente hacia su axila, aplicó presión con su antebrazo hacia arriba y con un doloroso grito el guardia soltó su arma. El otro quiso arremeter también contra el que fácilmente se deshizo de su compañero, solo logró que ese lo desarmara con pasmosa facilidad. Rozó el hombro de aquel hombre con su lanza, recibiendo un golpe bastante doloroso en el vientre para luego recibir otro a la altura de la clavícula. Sin respiración soltó la lanza que fue a parar a manos del rápido desconocido. Sin más dilación y tirando la lanza a un lado, aquel individuo que en varios segundos había derrotados a ambos guardias, corrió hacia la entrada. Todos los presentes aun consternados comenzaron a gritar por ayuda y refuerzos pero era tarde, ese hombre ya estaba cerca de la alcoba real...

-¿Qué es ese alboroto? Odio que no me dejen disfrutar del silencio de las mañanas- El monarca aún sostenía la prenda entre sus brazos, al escuchar ruido fuera se la colocó plegada en el antebrazo. -Anda ve a ver que es lo que pasa- Ordenó al sastre que traía los demás complementos para vestir al regente.

-Sí, mi señor- Con rapidez fue hacia la puerta pero justo cuando iba a abrirla alguien entró bruscamente. Era el encapuchado que había formado el escándalo de afuera hace segundos.

-¿Qué demonios significa esto?- El monarca lucía una mueca de desagrado al ver al extraño entrar de esa forma en sus aposentos.

-Con tu edad y aún te comportas como un crío... No cambias Thiago- La voz de aquél hombre hizo que el rostro del joven se pusiera rojo de ira.

-¿Quién eres y que te crees para hablarme así? ¡Guardias!- Ahora había tirado el ropaje que tenía en su brazo y se acercaba al extraño. Sabía que un movimiento en falso podría desatar una pelea, por lo que se preparó mentalmente para utilizar su poder.

-Dejate de estupideces Thiago, tu poder es cada vez más débil, podría derribarte de un solo un golpe- Sin decir más tiró de su capucha hacia atrás para dejar al descubierto su cabeza. Era un joven de facciones delineadas, su boca pequeña hacía resaltar sus ojos grandes de color azul celeste, su nariz larga y delgada le daba un toque de elegancia a su rostro. Era realmente guapo. Thiago lo reconoció al instante.

-¿Na-Nathar?-Tartamudeó torpemente mientras sus ojos se agrandaban por la sorpresa de ver a aquel hombre frente a él.

-¿Tan sorprendido de verme aquí que ahora también tartamudeas?- El monarca no alcanzó a responder nada ya que varios guardias se presentaron en aquella estancia.

-Mi señor, no pudimos detenerlo...- Alcanzó a decir uno de ellos, venían bastante agitados como si hubieran corrido durante horas.

-¡Largo de aquí!- Ordenó sorprendentemente Thiago sin despegar la vista del joven Nathar.

-Pero señor, no es seguro que deje permanecer a este...

-¡¿Quienes han sido los incompetentes que lo han dejado pasar?! ¡Vosotros! Vuestro rey os dará castigo por eso después, ahora: ¡Largo de aquí!- Interrumpió de nuevo el regente que ahora si recorría con su mirada cada rostro de los guardias presentes. Estos incrédulos obedecieron y salieron de la alcoba de su majestad. También le hizo un gesto a su sastre para que abandonara la habitación. -No te preocupes... Es un viejo amigo...- Avisó antes de que cruzara la puerta aquel sirviente.

-Ya veo como llevas todo esto “Amigo”- El joven Nathar puso énfasis en la palabra amigo mientras comenzaba a pasearse por alrededor de Thiago, mirando la decoración y alguna que otra vez los ojos del noble.

-Muy valiente de tu parte aventurarse a venir aquí... Solo- Giró su cuello hacia Nathar, con una sonrisa falsa en sus labios.

-Ja, sabes perfectamente lo que pasaría si me ocurriera algo entre estas paredes, esto no me quita valentía, pero siempre traigo mi as debajo de la manga, Thiago- Presumió el joven que ahora paraba enfrente de un espejo. Se miró un par de veces antes de pasarse la mano por su flequillo para retocarse el peinado.

-Qué tonto de mi parte pensar tu visita, solo. Disculpadme...- Se inclinó en forma de respeto fingido y con una mueca un tanto siniestra en su rostro.

-Si, muy tonto por tu parte...- Su afirmación provocó el visible enfado de Thiago que sonrió visiblemente molesto.

-Bien ¿Qué trae por aquí a tan valeroso Guerrero?- Con tono irónico, burlesco y lleno de odio. Para cambiar de tema totalmente.

-Aunque te odie tenemos asuntos que tratar ¿De verdad pensaste que no iba a llegar a mis oídos lo de tus “negocios” con la zorra de Asitafna?- Al insultarla Thiago asumió que ella no podría haberle filtrado esa información, pero ¿Entonces quien lo estaría traicionando? Actuó fingiendo sorpresa ante tal revelación.

-¿De qué estas hablando ahora mismo, Nathar? ¿Insinúas que tramo algo en tu contra?- Fijó su mirada en esos ojos azules que ahora sonreían sin explicación lógica.

-¡Ja ja ja! Idiota de mi usar un tono de pregunta en vez de uno de afirmación. Sé lo que tramas con la “dama” Asitafna- Hizo un énfasis en la palabra dama para ironizarla.

-Bien, supongamos que sé de que hablas... ¿Qué es lo que tramo con Asitafna?- Caminó hacia una mesa en la que había varios vasos y una botella con licor. -¿Gustas?- Preguntó sin immutarse ante tal acusación.

-No estoy para juegos Thiago- Se acercó peligrosamente al monarca que no se movió un ápice, desafiante. Sostenía un vaso que había llenado ya segundos antes, con un leve movimiento salvó de verter su contenido.

-Nathar, calmate viejo amigo. ¿Crees que amenazándome con lo de mi hermana dejaré de hacer mis propios planes? Estás muy equivocado- El hombre que tenía enfrente cambió su expresión a una de total confusión.

-¿Aún no comprendes la magnitud del asunto? Justo por eso ella se fue Thiago, tu no mides las consecuencias. Hace mucho que no lo haces... He sido un estúpido al venir aquí, en un rincón de mi mente pensaba que tal vez, solo tal vez, podía hacerte volver a tus sentidos...- No soltaba la solapa del camisón que lucía el regente que había agarrado segundos antes. Cerró sus ojos en total decepción, esto solo hizo soltar una carcajada al noble.

-Nunca mostré otra cara, Nathar. Solo que ahora mi yo verdadero está libre como siempre quise, solo cuando ella vuelva podré cumplir todo lo que añoro. Eso que tanto teméis, lo conseguiré...- Se soltó con un movimiento sin falta de elegancia y puso el vaso en la mesa de donde lo había cogido.

-Pudiste elegir... Ahora como supondrás yo estaré ahí para impedir tus planes y para ayudar a tu hermana a detenerte. Ella aún piensa en ese Thiago de antaño pero claramente se equivoca, aún así yo la apoyaré... Siempre- Se giró y dejó espacio entre él y el monarca. Estaba en conflicto con sus sentimientos pero seguro de lo que acaba de anunciar.

-¿Sabes? Podrías haberlo tenido todo: poder, influencias, amigos... Y a mi hermana...- Al decir la ultima palabra los ojos de Nathar se agrandaron, lleno de ira se abalanzó contra Thiago, pero en el ultimo segundo dudó. -Justo eso es lo que te falta... Ambición. Solo eres un estúpido enamorado de la hermana de tu futuro dios. ¡Ja ja! Creo que eres tu el que aún no se ha dado cuenta...

-Sin tu hermana no eres nadie y yo haré lo que sea por impedir que esté contigo- Fijó su mirada en los ojos del regente y se dirigió hacia la puerta con paso firme.

-Ella por su propio pie vendrá a mi, no lo olvides- Dicho esto Nathar paró en seco por unos segundos pero terminó por irse de la estancia. -¡No lo olvides Nathar!



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martes, 13 de noviembre de 2012

Proximo Elemental

Debido a un problema no puedo subir el capítulo que correspodía a ayer pero para compensaros este lunes que viene publicaré dos capítulos seguidos, me disculpo por las molestias causadas y por favor comentad que tal os está pareciendo la historia y si debo seguir escribiéndola... Muchos besos!!!

lunes, 5 de noviembre de 2012

Elemental VI

Capítulo seis de esta historia, quiero que opinéis con vuestra más sincera opinión y que por favor divulguéis si os está gustando... Ya solo os dejo con la continuación de este relato. Besos!!!


Capítulo 5: Un descanso



Capítulo 6: Casta



La reacción de la joven al ver que rompía aguas fue la de mirar inmediatamente a su acompañante, el dolor que padecía ahora era demasiado fuerte y con un extraño mirando, la situación para ellos era un tanto vulnerable. El individuo repentinamente se quitó la capucha avanzando hacia la chica. Ambos se asustaron pero al ver lo que ocultaba debajo de su capucha se tranquilizaron.
Era una mujer madura de unos cincuenta años con cara amable y una expresión de preocupación sincera. Al fin y al cabo los había salvado minutos antes, no representaba una amenaza y menos con su apariencia.

-Pequeña... Está claro que el bebé quiere salir ya, no ha sido bueno correr como lo has hecho antes, se te ha adelantado el parto, querida- La joven miraba aún con mucho dolor a la mujer que la observaba con ternura pero a la vez la regañaba.

-No había otra opción señora- La voz del joven sonaba molesta al defenderse. Pero ella tenía razón, la muchacha no tenía que haber corrido de esa manera.

-Lo sé pero el hecho es que ella está de parto ahora mismo por culpa de sus movimientos, joven- La mirada de la mujer se clavó en los ojos gris platino del hombre que ahora apartaba la mirada ¿Por qué lo miró así? Como si lo hubiera descubierto... Sin más la extraña guió a la muchacha a una habitación contigua, él rápidamente las siguió, vigilando todos los movimientos de aquella mujer -Supongo que el parto de un humano no será tan distinto al de un Essens... Recuéstate en la cama muchacha... ¡Tú! En ese cajón de tu derecha hay telas y una palangana, llénala de agua y traémela- La joven se dejó llevar ya que el dolor no le daba otra opción que ceder.

-Pero ¿Qué va a hacer señora?- Él se acercó a ella rápidamente para detenerla.

-¿Qué crees que voy a hacer? Voy a ayudarla a traer un niño al mundo, seré su comadrona o ¿Sabrías hacerlo tu? En esta situación no puedo creer que aún intentes esconderlo, sé perfectamente que el niño es un Homssens- Ante la respuesta contundente de la mujer, el joven se apartó, con recelo, pero al final cedió. -¡Date prisa y traeme lo que te he pedido! ¡Si no quieres que esta mujer sufra más de lo debido!- Saliendo de su torpe comportamiento obedeció la petición de esa mujer, con un nerviosismo evidente comenzó a buscar desesperadamente. Al encontrarlos dejó las telas encima de la cama y se fue de la habitación. Volvió con la palangana rebosante de agua observando que aquella no era la primera vez que esa mujer había ayudado a una mujer a dar a luz.

-Deja eso aquí y vete fuera, esto va a tardar un poco...- Acto seguido el joven obedeció sorprendentemente sin ninguna queja, cerrando la puerta tras de si. Ahora estaba en el salón de la casa, el estilo era bastante antiguo y todo estaba hecho de madera. Realmente era una estancia confortable y tranquila. Un quejido de la joven lo hizo salir de sus pensamientos, su impulso fue ir corriendo hacia la habitación pero la voz de la otra mujer lo hizo pararse en seco.

-Empuja, muchacha ya está aquí ¡Tu bebé ya casi está aquí!- Todo parecía ir bien, pero los nervios no lo dejaban estar quieto, andaba de un lado a otro de la puerta de la habitación.

Por fin la puerta se abrió, la mujer sonreía ampliamente mientras se limpiaba las manos. El joven sonrió y sin decir palabra entró a ver al recién nacido. Ahora la joven se encontraba arropada con mantas y con su hijo en brazos, lucía cansada pero con un aura de paz y felicidad, su rostro estaba al descubierto, su nariz estaba recubierta por un material transparente casi imperceptible, parecido a una mascarilla de oxigeno que solo ocupaba su cavidad nasal, de ambos lados salían un par de tubos con diámetro menor al de una pajita que se perdían detrás de sus orejas. Se podía entrever que en su nuca llevaba algún mecanismo que convertía el imperante dióxido de carbono en puro oxigeno. Miraba dulcemente a su hijo y eso conmovió al joven mientras se acercaba a aquella hermosa estampa.
Se sentó al lado de ellos, la joven con ternura le ofreció al niño con sumo cuidado. Al examinarlo bien sonrió. Era un bebé realmente precioso y se veía perfectamente la casta de los Essens en él.

-Tiene tu boca y los...

-...Los ojos de su padre- Lo interrumpió la mujer que volvía con una mueca burlesca. El simplemente se quedó callado, esa extraña había descubierto lo que era. -¿Qué trae fuera del Eras a una humana preñada y a un Homssens? ¿No sabéis que estamos frente a una inminente guerra, muchachos? Corréis peligro aquí fuera- No había sorpresa en su rostro, tampoco maldad y mucho menos acusación. Pero ellos estaban impactados por la deducción acertada de aquella extraña, que por suerte los había salvado de una muerte segura. El joven decidió hablar, devolviendo el niño a los brazos de su madre.

-Sí, soy un Homssens como este niño pero no es mi hijo, es hijo de mi hermano... Tengo la misión de mantener segura a mi cuñada y ahora también a mi sobrino, por mucho que odiase a mi hermano debo cumplirla... Ya dije todo lo que tenía que decir ¿Ahora vas a delatarnos?- Sabía perfectamente que esa mujer no lo haría pero quería cerciorarse de eso a como diera lugar. La mujer por unos segundos mostró una mueca de sorpresa que tapó con un carraspeo.

-Os he ayudado mucho hoy ¿Todavía piensas en mí como tu enemigo?- La mujer no movió ni un ápice de su cuerpo. -Solo he conocido a un Homssens en toda mi vida, un cabezota desde bien pequeño que cometió la locura de ir en busca de su hermano... Quizás no me conozcas pero yo a ti sí. Te he seguido los pasos desde que eras un niño, te he cuidado en la sombra desde que tenías conciencia, te he ayudado en lo que he podido siempre y todo esto gracias a las instrucciones de tu hermano, ese que tanto odias ha velado por ti todos estos años... Larnarik

-¿Como...?- Se levantó sorprendido ante tal revelación.

-¿Como sé tu nombre? ¿Como te he reconocido? Tus ojos, cuando he visto esos ojos mi corazón ha dado un vuelco, pesaba que estabas muerto... Que había fracasado en protegerte... Pero aquí estas, de vuelta... Pero dime ¿Traes a la mujer de tu hermano y no a él? No me digas que ha decidido quedarse allí por más tiempo... Ambos estáis locos...- El joven se acercó con un aura sombría hacia la mujer que por fin había reconocido, algo que le hizo quitarse la capucha y la tela que tapaba parte de su rostro. No había más necesidad de hacerlo, aunque el rostro que lucía aquel muchacho era bien atractivo su gesto era desolador. La mujer frunció el ceño en busca de una respuesta a tal comportamiento.

-Dio su vida por nosotros, pudimos salir de allí gracias a él. Él, mi hermano, está muerto Hanatha...- La cara de la mujer cambió, estaba sorprendida pero no parecía creer lo que el joven acababa de informarle.

-¡Eso es imposible Larnarik!- Gritó contundentemente después de haber girado sobre si misma, ahora lo miraba pero no había lagrimas en sus ojos, ni nada que denotara tristeza en sus ojos.

-Hanatha, vimos como era herido de muerte delante de nosotros... Debes aceptarlo- Miró a la joven recostada en la cama, le dolía cada vez que recordaban aquello.

-No es cuestión de si se acepta o no, hijo. Te digo que no está muerto- Mientras decía esto sacaba de un cajón de la mesilla una especie de carta. Al entregársela al joven este dudó en abrirla o no, al mirar a la joven que observaba con curiosidad lo que sostenía decidió a desdoblar el papel y leerlo:

“No he contactado contigo por mucho tiempo, mis disculpas mi señora...

Ocurrió algo bastante grave aquí y muchos de nuestros contactos han muerto, solo decirte que él está vivo, un milagro (Como la llamo yo) salvó a nuestro líder. Existe la posibilidad de que su hermano si esté muerto, cometió la locura de venir aquí y no sabemos si llegó a salir vivo. Te rogamos como siempre que esta información no sea revelada a nadie o sería el fin de todo lo que hemos hecho todos estos años...

Un cordial saludo, Fénix”

-Espera, ¿Ese “Él” del que habla, es mi hermano?- El joven tenía una expresión de total asombro.

-Así es hijo, no es seguro decir nombres reales en este tipo de mensajes...

-¿Cuando recibiste la carta?

-Hace dos meses, la duración del trayecto, desde donde proviene hasta que llega aquí, puede variar de dos a tres semanas... Así que la escribió seguramente hace casi tres meses- La señora estaba convencida de lo que afirmaba. Ambos jóvenes sabían lo que eso significaba, el padre del niño estaba vivo, unas lagrimas cayeron por la mejilla de la muchacha.

-Nosotros salimos de allí hace cerca de siete meses. Si lo que dice la carta es cierto... ¡Mi hermano está vivo, vivo!- Miró a la joven y sonrió, estaba contento por ella, el padre de su hijo aún vivía y este podría conocer a su padre. Quizás lo odiara, pero jamás le desearía la muerte, al fin y al cabo era sangre de su sangre...

-Pero debes prometerme que no intentarás volver allí, Larnarik- Su tono era de suplica pero a la vez sonó contundente y dictatorio.

-Hanatha... Ahora más que nunca tengo que volver a por mi hermano, tiene un hijo al que a de conocer y aún debe darme algunas explicaciones. Sé que sonará raro pero necesito comprenderlo para quitarme este odio de encima que me reconcome- No miró a la joven ya que lo que decía sabía que la estaba hiriendo, pero era la verdad y debía volver a encontrase con su hermano.

-Te suplico que no vuelvas a hacer esa locura, tu hermano sabe perfectamente lo que hace, nuestros esfuerzos serán en vano si tu comentes el error de entrometerte. Por favor haz caso de mi petición- Ahora la mujer lo agarraba del brazo con el fin de convencerlo de no cometer una nueva locura.

-Solo esperaré un tiempo, si no avanzan los planes, que según tu tenéis, no tendré más remedio que actuar por mi cuenta- Tocó la mano que se aferraba a su brazo para tranquilizar a la mujer pero en su cabeza no pensaba lo mismo que había asegurado hacer...

Estuvieron varios días en casa de Hanatha. Nakira, que así es como se llamaba la joven iba recuperándose rápidamente, la mujer pensaba que los humanos eran bastante lentos para eso, pero comprobó que las hiervas medicinales y los cuidados hacían incluso más efecto en aquella humana.

La joven entró a la cocina. La mujer estaba cortando carne para la comida y se giró sonriendo hacia la joven. Observó como la muchacha miraba hacía su alrededor buscando a Larnarik.

-Está en el mercado, le he pedido que vaya a por un par de especias. Regresará enseguida, no te preocupes querida- La joven simplemente sonrió, hizo el amago de ir hacia la mujer para ayudarla pero el llanto del bebé la obligó a ir hacia él.

En el mercado, Larnarik paseaba por los puestos. Miraba como muchos comerciantes gritaban bizarramente, acto que lo hizo sonreír. Un puesto llamó su atención tenía infinidad de botes con especias, eso era lo que la señora quería para la comida. Se agachó para examinar perfectamente cada tipo de condimentos.

-Hay tantos... ¿Y cuál es el que me ha dicho? Como llegue sin nada estoy perdido... Creo que me llevaré uno de cada- Sonrió solo de pensar en llevarse tantos botecitos, misión imposible no derramar ninguno. Volvió a sonreír y alzó su mano para llamar al vendedor pero alguien casi lo hizo caer encima de todo el puesto de especias. Con una gran maestría saltó por encima de ellos sin tocar ni uno y miró molesto al individuo que lo empujó.

-¡Deberías tener más cuidado!- Espetó mirando al extraño, lucía una capa que lo tapaba de pies a cabeza. Su aura era bastante extraña también y eso lo hacía bastante sospechoso.

-Lo siento, joven- Casi lo susurró pero la disculpa llegó a oídos de Larnarik que hizo un gesto con su mano restándole importancia al asunto. El tipo se fue rápidamente.

-¿Qué demonios...?- Algo le decía que debía seguir a ese encapuchado así que dejo la compra para después y fue tras él.

Pudo observar como actuaba extraño, de vez en cuando se escondía detrás de una columna o entre un grupo de gente. Ahora Larnarik estaba seguro, ese tipo estaba siguiendo a alguien ¿Pero a quien?
¡Bingo! Dos personas comenzaron a correr, habían descubierto que aquel individuo los seguía. Inmediatamente aquel tipo fue tras ellos y sin pensar nada más Larnarik lo imitó ¿Qué demonios estaba haciendo? Eso no era asunto suyo, en fin dejó de preguntárselo y corrió aún más rápido. Por la aglomeración de gente estaba cada vez más lejos de ellos, pero ese tipo no se rendía en su persecución, algo que cansó bastante a Larnarik, estaba por dejarlos cuando al joven se le ocurrió una idea. Agarró una fruta de uno de los puestos y la lanzó a las ruedas de un carromato un poco más adelante del individuo que insistía en perseguir a aquellas personas. La rueda cedió y el carromato se precipito al medio de la calle haciendo que aquel hombre cayera al tropezarse con él. Vio como aquellos a los que perseguía habían aprovechado la oportunidad y se perdían por una bocacalle.

-¡Toma esa!- Gritó Larnarik en medio de toda la gente, se sintió avergonzado al ver que todos giraban la mirada hacia él. Sonriendo se alejó y volvió al puesto de especias para terminar lo que había ido a hacer.

-Dígame lo que desea joven- Atendió afablemente el vendedor yendo hacia él.

-Uno de cada- Los ojos del comerciante se agrandaron pero al ver las monedas que sacaba Larnarik de su túnica... -¡Por supuesto joven!- Comenzó a entrar una docena de botellitas en una especie de cesta y se la ofreció al muchacho. Este dejó la mercancía entre sus pies y le dio las monedas.

Ya iba a salir del puesto cuando sus ojos se toparon con el hermoso rostro de una joven. Ella andaba hacia la posada que tenía en frente, pero giró su rostro varias veces hacia los lados, por suerte no lo descubrió mirándola. Estaba embobado desde que se le cruzó, sus ojos eran oscuros algo bastante extraño entre los Essens pero eso la hacía aún más atractiva, sus facciones delicadas pero a la vez muy llamativas lo envolvieron por completo. Su figura era perfecta y su estilo lo dejó aún más ensimismado. El joven que la acompañaba era bastante bajo y la seguía muy de cerca ¿Quizás era su hermano? ¿Por qué le costaba pensar que era su prometido o su esposo? ¿Pero que demonios estaba pensando? La vio entrar a la posada, sacudió su cabeza fuertemente y fue de regreso a la casa de Hanatha. 

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